Los gritos de los gatos guardianes interrumpieron la calma del baile.
– ¡Es terrible! ¡Es terrible! – gritaba Luna mientras corría por el salón.
– ¡La gente de la Tierra nos está atacando! – gritaba Artemis que corría a su lado.
El ejercito comandado por la Reina Beryl y por sus ahora llamados Cuatro Generales, Jadeite, Nepherite, Zoycite y Kunzite, era más grande y terrible de lo que cualquiera podría haber imaginado. En un instante transformó el baile en un campo de batalla.
La Luna no estaba preparada para enfrentarlos, pero aún así las cuatro Sailors Senshis lucharon con todas sus fuerzas.
– Shabon Spray! – atacó Mercury.
–Fire Soul! – atacó Mars.
–Supreme Thunder! – atacó Jupiter.
– Crescent Beam! – atacó Venus.
Las Senshi dirigieron sus ataques hacía Metalia, quien contraataco con un poderoso rayo de energía quitándoles la vida.
Beryl se regocijaba al ver la destrucción del Reino de la Luna.
– ¡A partir de hoy, voy a ser la gobernante, de la Tierra y de la Luna! ¡No voy a permitir que nadie me desafié! ¡Nuestra amada Metalia-sama, este es el nacimiento de nuestro Dark Kingdom! – gritaba Beryl mientras levantaba su cetro en el aire.
La Princesa Serenity observaba preocupada desde su balcón, cuando repentinamente apareció frente a ella la Reina Beryl.
– ¿Tú eres la Princesa Serenity? ¡Voy a destruir esa bonita cara tuya!
Beryl atacó a Serenity pero en ese momento una rosa roja se interpuso en su camino, quien la había lanzado no era otro más que Endymion.
– ¡Beryl, si te atreves a poner un dedo sobre la princesa, no te lo perdonaré! – el advirtió él.
– ¡Endymion! ¿Por qué proteges a la princesa de la Luna? Tú eres el príncipe de la Tierra. Si sólo te casaras conmigo, serías el rey de la Luna y la Tierra.
– Beryl, estás siendo confundida por la energía maligna de Metalia. ¡Despierta! ¡Líbrate de esa mente maligna!
– ¡Cállate! ¡Te mataré también! – el corazón de Beryl estaba tan lleno de energía maligna que ya no podía tener sentimientos ni siquiera por Endymion.
Utilizando la energía de Metalia, Beryl hace que Endymion salga despedido por los aires. Serenity al ver esto se lanza hacía él.
– ¡Endymion!
– ¡Serenity!
– ¡Endymion!
– ¡No vengas! ¡Serenity!
Finalmente los amados lograron tocar sus manos en el momento en que una poderosa energía impactó sobre ellos. En aquel instante Serenity deseó que ella y Endymion pudieran renacer pero esta vez en el mismo planeta. Sin reinos ni guerras, sin príncipes ni princesas sin diplomacia, teniendo la oportunidad de ser libres para amarse sin que nadie los juzgase, sólo quería tener la posibilidad de volver a conocerse, de volver a encontrarse una y otra vez a través del tiempo aún sin recordarse, su amor era más fuerte que eso.
La Reina Serenity, Luna y Artemis acudieron a toda velocidad, pero llegaron demasiado tarde.
– ¡Serenity! – gritó la Reina al ver a su única hija muerta.
– Princesa Serenity... – dijo Luna bajando la cabeza al no soportar ver la escena.
Los tres lloraban desconsoladamente.
– ¡Está muerta! ¡La princesa de la luna está muerta! – se regocijaba Beryl.
Las lágrimas de Serenity continuaban flotando marcas de la tragedia que acababa de ocurrir.
Un fulgor rosa sobresaltó a los gatos que estaban mirando atónitos a su querida princesa. La Reina Serenity acababa de colocar el Cristal de Plata en el Cetro Lunar.
– Reina Serenity-sama, si usa el Cristal de Plata, su vida... – le dijo Luna entre lágrimas.
– Mi vida no es nada comparada con la paz en la Luna y en la Tierra.
Dicho esto utilizó su poder para vencer a la Reina Beryl, a Metalia y todo su ejército y con sus últimas fuerzas envió a todos los que habían fallecido en esta batalla hacia el futuro, en una época en la que pudieran tener una vida feliz. También colocó a Luna y Artemis en un profundo sueño para que despertaran en el momento indicado para proteger a su hija y a las Senshi y guiarles en su misión por proteger la paz en el futuro.
