Buenas!
Digamos que esta historia me la estoy tomando con un poco de calma, que es cómo mejor salen las cosas… Así que mi próxima actualización será "más allá" y Bahikki… tendrá que esperar un poquito más… Estoy liada T_T
En fin, disfrutad del chap!
II- ¿Luna de miel?
Perry, la elfina de Astoria, descorrió las cortinas. La luz entró a raudales en la habitación y Astoria se revolvió en su cama. Por un segundo, antes de abrir los ojos pensó… imaginó que todo lo ocurrido el día anterior era sólo un sueño… bueno, más bien una pesadilla. Pero al sentir las sábanas de seda negras, tan diferentes a las suyas y oler ese aroma a casa extraña que se sentía cuando no estabas en tu hogar, recordó todo y no pudo más que maldecir.
—Déjame dormir más, Perry… -Musitó.
La elfina dudó ante la orden, pero se mostró firme.
—El señor Malfoy me ha ordenado que la mande llamar, ha dicho que la espera dentro de veinte minutos en su cuarto.
Astoria pudo observar cómo en los ojos de Perry se leía la duda. ¿Por qué había ella dormido sola?
Frunció el ceño y miró despectivamente al elfo, pero no lo hacía por ella sino por lo que acababa de decirle.
—Dile a Malfoy que puede quedarse esperando hasta la semana que viene y que si quiere verme tendrá que venir él mismo.
Alzó el mentón y sin mirar de nuevo a la elfina doméstica entró al baño, dispuesta a olvidarse de todo durante al menos unos minutos.
El baño, al contrario que la fría habitación negra en la que había dormido esa noche, era más cálido. Era espacioso y el sol entraba completamente por una ventana situada ¡En el techo!
Era el mejor cuarto de baño que había visto en su vida y se preguntó si todas las salas de esa mansión serían así.
Contempló con agrado que Perry había calentado el agua para su baño y se quitó el camisón (también negro) que había encontrado encima de la cama después de que Draco la echase de su habitación.
Había pasado toda la noche maldiciendo a ese rubio corrupto que permitía que movieran su vida como una marioneta. Pero ahora tenían un trato y eso era en lo único que podía confiar.
Estiró una pierna y tocó el agua cálida de la bañera con la punta del pie, y entonces fue cuando oyó la puerta abrirse.
Volvió a sacar la pierna y se mantuvo firme unos segundos sin decir nada, quien quiera que hubiera entrado seguramente había salido al no encontrarla… o no…
—¿Perry? –Preguntó dubitativa.
No obtuvo respuesta así que volvió a darse la vuelta y comenzó a introducirse en la bañera.
—¿Te ayudo? –Dijo una voz masculina que reconoció enseguida.
Astoria soltó un grito y entró en la bañera de un salto mientras cogía la toalla y la introducía en el agua junto a ella.
Draco no pudo evitar sonreír sarcásticamente. ¡Menudo genio le habían dado como esposa!
—¿Qué haces aquí, Malfoy? –Inquirió mientras seguía cubriéndose con la toalla, aunque ya no hacía falta pues la espuma del baño no dejaba ver nada más allá de su esbelto y pálido cuello y hombros.
—Tú sabrás… Has dicho que si yo no venía aquí, tú no vendrías a mi habitación.
Había algo en el tono de Draco que la incitaba a creer que se estaba burlando de ella… lo que probablemente estaba haciendo. Esto la hizo enfadar aún más, seguía picada por el desplante del día anterior.
—En ningún momento le he dicho a Perry que me gustaría que me espiaras mientras me baño.
El chico sonrió irónicamente.
—Espiando… Lo siento, pero no tengo mucho interés en ver nada que no me incumba, así que permíteme decirte que no te espiaba.
¿Qué no le incumbiera? Curiosamente Astoria recibió eso como una gran patada en el culo. Sabía perfectamente que Draco no era ningún santito remilgado. Durante sus años en Hogwarts lo había visto con varias chicas y sin saber por qué… este nuevo desplante también le dolió.
Quedaba claro que él no quería nada que implicara alguna relación entre ellos… ¡Pero mejor! ¿Para qué quería ella que su nuevo marido se fijara en ella como mujer? Eso sólo entorpecería las cosas.
—¿Qué quieres, Malfoy? –preguntó ella con tono cansino y Draco se sentó en una de los bordes de la ventana mientras la observaba.
Había que reconocer que la chica no estaba mal. Por lo que había podido ver antes de que se metiera en la bañera, tenía un buen culo. Entiéndase que no es que él estuviera completamente salido y pervertido, pero en una ocasión así… no podía evitar fijarse. Tampoco era un monje…
—Tus padres van a venir a comer aquí. Quieren hablar sobre nuestro matrimonio.
—Ah. –Astoria comenzó a frotarse los brazos en la bañera. Si a él no le interesaba ella, poco importaba que siguiera bañándose. Además era una buena estrategia para evitar mirarle.
—Y sobre la luna de miel.
Eso sobresaltó a la chica, que detuvo el movimiento de sus manos y miró al chico que parecía impasible a que ella estuviera desnuda a pocos metros de él.
—¿Luna de miel? ¿Nosotros? Creía que habíamos dicho que no queríamos ir a ningún sitio.
—Sí, lo dijimos pero tampoco queríamos casarnos… y míranos. –el chico sonrió irónicamente, gesto que se estaba haciendo demasiado común en él. –En todo caso serán sólo un par de días y no nos alejaremos mucho. Iremos a Glasgow.
¿Escocia? No le disgustaba nada la idea de ir a Escocia… Pero ir con Malfoy ya era otra historia.
—¿Y por qué debería ir?
Malfoy suspiró. Esa niñata no tenía ningún tipo de educación… cada vez lo irritaba más y por supuesto, no dejaba de enjabonarse con él delante. ¿Pero qué tenía en la cabeza? Cualquier otra chica estaría usando la patraña de bañarse para conseguir algo, pero ella no intentaba nada. Simplemente era como algo natural.
—Porque nos libraremos de nuestras familias y además saldremos de aquí. Podría llamarse libertad aunque estemos encarcelados el uno con el otro. –Su voz sonó muy brusca y eso a Astoria no le gustó nada. Ella siempre respondía cuando alguien le hablaba con ese tonito pero curiosamente no supo qué responderle a Draco y prefirió callarse y seguir frotándose las piernas con el jabón de caramelo.
Tras unos segundos pensando qué iba a decirle, Draco pudo dejar de sentir el olor del jabón penetrando en su nariz y llegando a su cerebro y finalmente se levantó.
—Cuando estemos abajo haz ver que hemos dormido juntos. Todo será mucho más fácil si creen que hemos consumado el matrimonio y así dejarán de vigilarnos. –Dijo seriamente y sin dejar ver ninguno de sus pensamientos.
Astoria entrecerró sus ojos negros y decidió ignorarlo hasta que hubiera salido. Por su parte, el rubio echó un último vistazo a su inocente desnudez y abandonó la sala.
No fue hasta que no oyó la puerta de la otra habitación cerrarse cuando se dio cuenta de que estaba temblando dentro del agua. Y no era por el frío.
La comida marchaba perfectamente… Bueno, sin contar la cara de vinagre que tenía Astoria y el increíble pasotismo que demostraba Draco.
Los padres de ambos se deshacían en sonrisas.
—Hemos querido esperar un poco para daros esta noticia. –Dijo de pronto Lucius. –Pero queremos haceros un último regalo por vuestro matrimonio.
Astoria deseó de corazón que fueran los papeles del divorcio, pero por supuesto, no lo eran.
—Narcissa y yo hemos decidido que, puesto que vais a comenzar una nueva vida juntos… necesitaréis un lugar dónde hacerlo…
Draco cerró los ojos… Oh, no…
—Hemos decidido que nos iremos a la casa de Burmingham y así vosotros podréis comenzar vuestra nueva vida aquí.
Alice Greengrass dejó escapar un gritito de satisfacción y miró a su hija, sonriente.
—¿No es una noticia perfecta, Anne? –Le dijo sin perder la sonrisa pero rezando porque su hija no respondiera algo mordaz.
—Por supuesto, madre. –Dijo clavando sus ojos negros en los verdes de su madre.
—Podréis disfrutar de vuestro futuro en cuanto volváis de la luna de miel, así que en menos de tres días seréis un matrimonio feliz.
Haría falta mucho más que eso para que ellos pudieran considerarse un matrimonio, así que ni siquiera decir qué haría falta para que fueran felices.
Astoria sonrió unos segundos, educadamente y terminó de comer el último bocado de su rosbiff cuando su padre hizo que su estómago se cerrara de pronto.
—Lucius, este será un lugar perfecto para criar a nuestros pequeños herederos.
Casi se atragantó y tuvo que beber agua para frenar el acceso de tos que la acababa de atacar. Draco simplemente bajó la cabeza. Si de algo no quería hablar era de tener hijos con Astoria. ¡Ni siquiera pensaba tocarla!
—Por supuesto, Christopher… -Admitió el Malfoy. –Herederos que espero sean muchos para preservar la sangre limpia una vez más.
—Cuánto antes. –Añadió Narcissa y la tos atacó de nuevo a Astoria.
No hablaban en serio… ¿No?
¿Por qué demonios iba ella a tener hijos con sólo diecisiete años? ¿Y por qué los iba a tener con Draco?
Christopher Greengrass alzó su copa.
—Por una unión igualmente benefactoria para todos. –Dijo brindando.
Draco y Astoria cruzaron una mirada de desprecio hacia todo eso y finalmente brindaron también.
Al menos se irían a Glasgow durante unos días y… ahí nada podía salir mal. ¿O sí?
¿Qué os parece?
¿Os gusta? ¿Sí? ¿No? ¿Un poco? Perdonad a Astoria, que aún no sabe lo que se pierde :P
Un abrazo a todos y gracias adelantadas por esos reviews inspiradores ^^!
