Subir al primer viaje de la doncella de Noahtic había sido un punto de discusión con Mycroft, quien seguía cuidando de ella en cada paso, siempre a un lado, interviniendo cuando hacia algo que según su criterio podría arruinar su reputación o descubrir su verdadera identidad; de todas las veces un 87% eran exageraciones suyas. Aunque su hermano probablemente diría que, si lograba salirse con la suya, siempre era exponiéndose de forma necesaria o arruinando irremediablemente su reputación.

Su mayor discusión había sido unos meses atrás, cuando durante la investigación de un caso había entrado a un club para caballeros donde había un espectáculo homo erótico esa noche. Su hermano se había enterado cuando se había publicado la noticia del caso resuelto en el lugar, apareciendo en su departamento esa misma mañana a las 7:00 am, vociferando sobre su insensatez, sobre el peligro que corría, sobre como el solo rumor de que había estado allí podría dañar su reputación irremediablemente, recalcando que en esa misma sala tenían orgias frecuentes.

Si viviera como Shirley, definitivamente eso hubiera ameritado la perdida completa de su reputación, obligándola a estar en reclusión el resto de su vida solo por entrar en un lugar con tal fama; pero en había estado allí como Sherlock, un hombre joven y bien parecido, por mucho podría acusarlo de homosexual… e incluso si se supiera que era una mujer, eso no habría cambiado la posición de Shirley, quien vivía en reclusión enferma. Tampoco planeó casarse o que el mundo supiera que el detective y su prima eran la misma persona, así que no le afectara en nada.

-Olvidas que a pesar de todo eres una dama Shirley- Solía quejarse con el ceño fruncido Mycroft al final de cada conversación, siempre grabándole que a pesar de todo su posición sigue siendo la misma por el hecho de ser una mujer. La respuesta siempre era la misma.

-Soy Sherlock Holmes, un detective consultor. Hare lo que deba para resolver casos interesantes, sin importar si cumple con sus normas o no- Nada tenía que ver con ser hombre o mujer, era simplemente parte de lo que era. Había trabajado y estudiado para obtener todas las habilidades necesarias para hacer su trabajo, no dejaría un caso sin resolver solo por la opinión de personas que no le importaban.

En esos momentos su hermano apretaba los labios mientras sujetaba con fuerza su taza de té, manteniendo en silencio sus arrepentimientos y culpas por su situación. Mycroft la había apoyado en el camino, siempre estaba a su lado… pero a veces, cuando cruzaba la línea de aquello que nunca debería hacer una dama, se ponía de un humor extraño, entre orgulloso por sus éxitos, en dilema porque si fuera un hombre no importaría y con culpa por que nunca había sido una señorita. Era allí cuando Sherly le sonreía mientras tomaba su otra mano susurrando -Soy muy feliz hermano, más de lo que lo sería en cualquier otra situación- Lo que sacaba una sonrisa triste del mayor. Siempre quedará un ambiente agridulce.

La situación había sido similar en este caso, aunque había tenido que olvidar sus planes para abordar el crucero compartiendo literatura en tercera clase. Su hermano les había conseguido camarotes privados en la sección de lujo, uno al lado del otro. Sospechaba que pasaría algo interesante ya que se había tomado la molestia de abordar por el mismo, en lugar de solo asegurarle un espacio privado. Por ahora solo le quedará esperar, y que mejor forma de hacerlo que entreteniendo a unas señoritas con sus habilidades de deducción.

Sus compañeras se habían aferrado a él, pidiéndole que adivinara la profesión de las personas que pasaban frente a ellos, ya habían encontrado a un doctor, tres abogados y dos miembros de la milicia. Todos ellos se sorprendieron cuando fueron abordados para confirmar sus deducciones, pero se limitaron a confirmar lo dicho y sonreír antes de retirarse. Era más divertido ver sus reacciones a las jóvenes que adivinaban su profesión, pero al menos podía pasar el tiempo sin que lo sermonaran cuando le llegase la noticia a su hermano. Mientras pensaba todo ello fue que lo vio, a la persona más hermosa que había podido observar.

﴿ ﴾

El plan siguió su curso con éxito, el Conde Enders se estresaba cada vez más por detalles insignificantes, mientras que Thomas Michaelson se divertía disfrutando de su suerte al obtener un boleto y suficientes ingresos para gastar en la zona de lujo. Su encuentro era inevitable, un noble con complejo de superioridad y un afortunado pueblerino que gastaba la fortuna que había obtenido por medios cuestionables. Irremediablemente iban a mostrar un espectáculo que sacudiría a todos. Mostrarían sus verdaderas identidades, dos criminales con el mismo pecado en sus espaldas, iguales en esencia a pesar de la diferencia en sus cunas, ambos con el mismo final.

Para poder llegar a cabo sin provocar una muerte necesaria, probablemente debería posponer la siguiente escena hasta la gran presentación que planeaban usar como escenario, el conde tenía un temperamento muy explosivo, si daban el golpe final tan pronto seguramente asesinaría en la noche a Thomas y eso no les daría el resultado deseado, ambos deberían ser juzgados y castigados juntos; mostrando que los pecados en cada clase son los mismos y se juzgaban por igual.

El rubio meditó sobre el mejor curso de acción para lograr sus metas cuando se encontró con una vista que lo saco de sus pensamientos durante unos segundos, en los cuales escucho murmullos que lo señalaran, captando superficialmente su atención.

-Ese hombre es un matemático- fue la respuesta de uno de los miembros del grupo, sin embargo, no miró a sus acompañantes, sino que cruzó miradas con William mientras se acomodaba el cabello, llamando la atención sobre sí mismo. Era una vista bastante interesante si lo miraba cuidadosamente, con su cabello oscuro y rasgos afilados. No era exactamente lo que pretendía.

Sus compañeras le explicaron al rubio de que traficaron el asunto, aparentemente estaba adivinando las profesiones con solo mirar a las personas; una forma poco común de pasar el tiempo si le preguntaban, aunque su mirada seguía en la persona que hacia las deducciones, quien se acercaba con una sonrisa confiada mientras pasaba a su lado sin dejar de mirarlo hasta llegar frente a las escaleras.

-Ahora bien, estas escaleras en forma son de caracol son impresionantes– comentó el interlocutor de William con una sonrisilla mientras examinaba las mencionadas con detalle. – El solo mirarlas hace que me maree- continuó mientras encontraba su mirada con el rubio, haciendo una impresiónate exhibición de flexibilidad, quien solo lo mirada con interés. - ¿No lo cree, profesor? -

- ¿Cómo supo que era matemático? – indagó con una pequeña sonrisa, que decía mucho más que sus expresiones calculadas cuando se utilizaban con la mayoría de las personas.

-Bueno, primero por la apariencia, cualquiera puede saber que eres un noble- observó mientras miraba lo minuciosamente con una media sonrisa. - Los hijos de las familias mayores nobles suelen dedicarse a ciertas profesiones… pero usted, señor no. Si se dedicase a ellas, estaría en el salón en este momento, socializando con los pasajeros de renombre-

La deducción era bastante acertada en realidad, al final de cuentas Albert se encontraba haciendo eso precisamente. Pero no era nada impresionante, remarcable, seguro, pero cualquiera podría llegar a ello con detenimiento - Es justo como dice, pero eso no explica cómo pudo saber que era matemático. –

La explicación había sido un intento de Sherlock para captar el interés de su interlocutor, pero no había logrado una expresión de sorpresa como obtenía con otros nobles. Su interés por el matemático aumentaba una vez más.

-El tiempo, la distancia y el ángulo en que miro las escaleras en espiral. Esas tres cosas dan la respuesta- expuso alzando un dedo ante cada punto, sacándole una mirada de interés a William. -Para empezar las carreras que escogen los jóvenes nobles se limitan a leyes, física, arquitectura y educación universitaria. Ahora bien, cualquiera puede decir que la decoración de estas escaleras es esplendida. - explico mientras señalaba la rica decoración de los barandales, el tallado en el soporte y la estatua que coronaba al mismo. – Pero eso no fue aquello que lo saco de sus pensamientos, cuando usted paro a observarla, lo que estaba en su vista no era la elegancia de la decoración, sino la escalera en si misma; solo con eso podemos considerar su posible profesión. – Sherlock camino hacia las escaleras, alcanzando el ángulo y la posición en las que William se había detenido a observar las escaleras. - ¿Podría ser un arquitecto? ¿O tal vez un físico? Ninguna es correcta. - giró tras decir esto, mirando directamente al rubio para absorber toda su atención. - El pilar no está en su rango visual, lo que supone que su interés no estaba en el soporte. Entonces ¿En qué parte de la escalera estaba su interés? Lo que observaba confirmo su profesión. El concepto en escalera de caracol se inspira en la proporción aurea. – Ambos se miraron fijamente, escuchando las emocionadas respuestas de su público que en ese momento no podrían ser menos importantes. La chispa de interés brotaba entre ambos. mirando directamente al rubio para absorber toda su atención. - El pilar no está en su rango visual, lo que supone que su interés no estaba en el soporte. Entonces ¿En qué parte de la escalera estaba su interés? Lo que observaba confirmo su profesión. El concepto en escalera de caracol se inspira en la proporción aurea. – Ambos se miraron fijamente, escuchando las emocionadas respuestas de su público que en ese momento no podrían ser menos importantes. La chispa de interés brotaba entre ambos. mirando directamente al rubio para absorber toda su atención. - El pilar no está en su rango visual, lo que supone que su interés no estaba en el soporte. Entonces ¿En qué parte de la escalera estaba su interés? Lo que observaba confirmo su profesión. El concepto en escalera de caracol se inspira en la proporción aurea. – Ambos se miraron fijamente, escuchando las emocionadas respuestas de su público que en ese momento no podrían ser menos importantes. La chispa de interés brotaba entre ambos. escuchando las emocionadas respuestas de su publico que en ese momento no podrian ser menos importantes. La chispa de interés brotaba entre ambos. escuchando las emocionadas respuestas de su publico que en ese momento no podrian ser menos importantes. La chispa de interés brotaba entre ambos.

- Soy profesor de matematicas en una universidad. - sonrió con un toque juguetón. – Su deducción me parece un poco forzosa, señor. Pero no puedo dudar de sus habilidades de observación. Tengo que confesar que encuentro fascinante con la secuencia de Fibonacci, que está relacionado con la proporción aurea. - verificar que sus observaciones eran reales siempre había sido el objetivo de la conversación, pero cierta forma había sido decepcionante, de alguna forma Sherlock había esperado algo más por parte del rubio. Desafortunadamente mente la decepción duro muy poco. – Ahora permítame hacer unas observaciones de mi parte. -

Eso animó con gran atención al detective, quien se había decepcionado al pensar que la interacción había terminado sin ninguna respuesta interesante, aun cuando algo dentro de si había esperado que el rubio fuera sorprendente por sí mismo.

-Vaya, vaya. - comenzó el rubio mientras se tocaba la barbilla observándolo minuciosamente. Estaba emocionado por ver las reacciones que tenía el moreno ante todo lo que diría-Veo que toca el violín, señor, pero no se dedica a ello. Su físico da varios indicios, entre ellos que usted entreno diferentes artes marciales. – La primera parte apareció a Sherlock, porque eran pocas las personas que asociaban dicho instrumento con la imagen que proyectaba. Aunque eso no fue lo más sorprendente, sino la forma en que el rubio invadió su espacio personal. – Con permiso, sus pasatiempos también incluyen la química experimental, ya veo. – expuso mientras se acercaba más, poniendo nervioso al detective. Por su parte William deberá confirmar sus suposiciones, y para hacerlo cuidar verlo con un poco más detalle, específicamente su cuello – También siente cierto desprecio a los psicoactivos. - Murmuró lo suficientemente bajo como para que solo lo escuchara, justo antes de susurrar aún más discretamente. – Mademoiselle.- Esto sorprendió en desmedida al moreno, pero se mantuvo sereno porque era evidente que no planeaba exponerla, pero no pudo evitar estar alerta, aun cuando volvió a una distancia respetable. – Además, a pesar de que claramente ha recibido educación universitaria, mantiene su acento cockney. Puedo ver que estoy orgulloso de este y sus orígenes. Los cuales vienen de su lado materno. ¿Me equivoco? – sonrió con suficiencia mientras colocaba las manos en su espalda con un dejo de arrogancia que no debía ser tan atractiva como lo era.

- ¿Cómo lo supo? – preguntó con seriedad el detective, no sabía que era lo más alarmante, que descubriera de su pasada adicción o que era mujer en realidad. Era la primera persona fuera de su círculo interno que podía ver a través de su disfraz y no podía no sentirse nerviosa por ello. Era emocionante, más de lo que su hermano estaría de acuerdo.

-Era obvio- fue la única respuesta que obtuvo por parte del matemático, que le dedicó una expresión llena de seriedad, que solo lo hacía más interesante a los ojos de Sherlock.

- ¡JAJAJAJA! ¡Si que juegas bien, compañero! - Solo pudo reír ante la respuesta que recibió, esperaba tener la oportunidad de preguntarle como había descubierto el secreto que nadie en trece años había podido descubrir. Había estado a nada de pedir un poco más de su tiempo, pero sus acompañantes lo arrastraron a otro lugar. – Diviértase mucho, señor matemático. –

Tan pronto como perdió de vista al moreno, William fue abordado por uno de sus mejores amigos, el coronel Moran, quien encontró el intercambio. Le daba muy mala espina ese sujeto. William era amable, seguro, pero ese tipo de comportamiento juguetón no era algo que se hiciera normalmente…era muy sospechoso que apareciera de la nada. Tendrían que investigar que tan confiable es el sujeto si volviera a verlo. - ¿Quién es esa basura? -

-Nadie importante. – Fue la respuesta del rubio, pero su sonrisa al decirlo surgió lo contrario. -No supone un obstáculo para el plan. ¿Cómo van los preparativos? -

-Todo está en su lugar. El plan va a la perfección. - Fue la respuesta del moreno, pero no pudo evitar sentirse nervioso, no por el plan, sino por Will. Podría decir que no era importante, pero se notaba a leguas cuanto interés tenía, aunque lo disimulara, pero al mismo tiempo no quería extralimitarse. Era la primera vez que vio esa mirada dirigida a una persona y no a un problema matemático; esto no cambiaria sus planes, pero de alguna forma presentia que esa persona crearia olas en su familia.

﴿ ﴾

Unas horas más tarde, el conde Moriarty se encontró en el salón de baile del barco, tomando una copa con su jefe, el director Holmes, mientras observaban a una de sus víctimas socializar con algunas damas a pesar de la evidente tensión en sus hombros, estaba a nada de explotar… pero aun probablemente esperaría para que todo saliera a la luz justo en el momento del espectáculo.

-Veo que tiene bastante confianza en su plan, Conde Moriarty- comentó Mycroft Holmes mientras tomaba su enésima copa de vino esa noche, llamando la atención de su interlocutor, quien observaba sonriente como su hermano se acercaba a la victima para darle todo lo necesario para que cumpliera con su papel. A veces era ridículo cuan fácilmente se podía manipular a los nobles por su sentido de superioridad.

-Absolutamente director, confió en que todo funcionara sin demasiados contratiempos- respondió mientras le daba una sonrisa socarrona a su interlocutor. Era la primera vez que ambos se mostraban juntos en público, algo que no habría creído posible por el secretismo de su organización, pero considerando sus posiciones sociales e ideologías era extraño que no coincidieran amigos. – Usted solo tiene desfrutar de la presentación de mañana-

-Esto si es una novedad, ¡el director Holmes y el conde Moriarty! – llamó a un noble de mediana edad conocido por cambiar su postura de acuerdo con su conveniencia. No tenía el valor ni el linaje para oponerse, considerando que era un nuevo noble, pero siempre que podía sacarba partido de los privilegios de la nobleza y reprendía a los jóvenes– Ambos son conocidos como decisión de la igualdad. Del señor Holmes lo entiendo, lo sorprendente es usted Conde-explicó mientras los miraba con incredulidad al dúo, antes de darles una mirada de desdén – usted es el heredero de una familia con gran linaje, debería valorar las tradiciones y el decoro- regañó como muchos de los nobles en la habitación deseaban hacer; pero solo alguien con escaso conocimiento del mundo se atrevería a insultar implicadamente a la persona con mayor influencia en el gobierno. – Pero ya que el mundo es así disfrutaremos de la maravillosa presentación de mañana. – tratar de enmendar cuando noto que todos en el cuarto habían parado las platicas para ver las reacciones de los jóvenes con la esperanza de ver un espectáculo.

-Seguramente será una gran presentación - fue lo único que comento el director antes de que el noble huyera, haciendo reír por lo bajo al dúo. Independientemente de los negocios realmente se sintieron cómodos hablando entre si- ¿El joven que se encuentra con el conde Enders es uno de sus famosos hermanos? – indagó mientras observaba al rubio antes de regresar a mirada a su interlocutor, quien miro con cariño al mencionado unos momentos más antes de ver su jefe.

-Si, es uno de mis hermanos adoptivos William, el me acompaña en este viaje. Mi otro hermano menor se quedo en casa resolviendo algunas diligencias de la casa principal- Esta era la primera vez que interactuaban en público, pero realmente tenían meses siendo compañeros de copas. Había un número limitado de encuentros que se podría tener sin llegar a una amistad cuando ambas personas son tan afines en sus intereses: igualdad, lucha contra la corrupción, el bienestar del reino y por supuesto, hermanos. – ¿Tengo entendido que su primo también se encuentra en el barco? –

-Así es, solo que realmente odia este tipo de ambiente. Debe de estar esforzándose por ser vetado del casino- negó con la cabeza mientras respondía con una sonrisa cariñosa, que reflejaba la de su interlocutor. Mycroft estaba considerando seriamente contarle a Albert de la situación de su hermana, solo por que alguien que amaba tanto a sus hermanos seguramente lo entendería; lo único que se lo impedía era su reacción a su hermano biológico. - También escuche que hay un tercer Moriarty en el barco. - esto agrio de expresión del castaño por un momento. Realmente era posible ver cuanto detestaba a su propia sangre.

-Se encuentra a nuestra derecha, si le interesa verlo- fue la simple contestación de Albert, quien ni siquiera le dio una mirada al mencionado.

Este era un joven de cabello color caramelo agraciado, con un porte distinguido y unos ojos a juego. A pesar de todo difícilmente podría estar asociado al actual conde Moriarty, su orgullo y pedantería eran evidentes desde la distancia, tan diferentes al aire que rodeaba a los otros hermanos, quienes a pesar de no compartir sangre pasaban como familia biológica sin que lo pensaran mucho , al verlos era como ver una bandada de aves del mismo plumaje.

-De alguna forma es difícil creer su parentesco- fue el sueve comentario que dio el director Holmes, sacándole una sonrisa a Albert, que solo creció cuando vio a su querido hermano acercarse.

-Will, me alegra ver que termines. Permite que te presente al director Holmes- saludó cuando el rubio llegó a su lado. Este miró al mencionado antes de cumplir con la etiqueta necesaria; mientras sonreía al notar el parecido que tenían con su caballero que adivinó su profesión. No era difícil adivinar la historia de fondo considerando los antecedentes de la familia.

-Es un placer conocerlo Profesor. ¿Espero que termine con sus asuntos de forma satisfactoria? -

-Por supuesto, muchas gracias por su interés- respondió el matemático, quien había observado la interacción entre los mayores, encontrando que su hermano realmente parecía disfrutar de la presencia del mayor. -Solo pasé a saludar antes de retirarme por el día. Espero sigan pasando una buena noche. – se despidió mirando a ambos hombres, quienes se sonrojaron levemente para su diversión. – No es necesario que te apresures hermano- Al final de cuentas prefería que Albert se quedara pasando un buen rato en lugar de que se preocupara por el plan que iba a la perfección, con esto se de retiro dejando al par de amigos para hablar de cualquier cosa, como solían hacer al menos una vez por semana desde hacia unos meses.

El plan se desarrolló sin contratiempos, había sido fácil hablar con el conde quien al verlo lejos de su hermano lo había confundido con el hermano bilógico de Albert; aún más, había sido sencillo comentar como durante la presentación habría pocas personas prestando atención a lo que pasaría en el barco, llamando la atención del conde quien deseaba cazar sin riesgo para liberar la tensión que solo crecía a cada momento, le habían mandado un telegrama para informarle que su casa de verano se había incendiado, y cuando recibió una mala noticia sobre sus minas antes de la presentación no podría contenerse más, llevando a cabo un intento de homicidio contra el hombre que había estado malogrando su viaje; quien casualmente era la segunda víctima del plan, un asesino y violador buscado que planeaba huir en Ámsterdam pero que sería atacado por un desquiciado de su misma categoría. Aunque para evitar que usaran esta información, la orden de arresto se había demorado hasta el día de la presentación, tal que ambos serían arrestados, escoltados y juzgados juntos. Todo empezaría en el escenario de ballet, donde serían guiados por William, Albert y Fred.

﴿ ﴾

Tal como habían predicho, el plan funciono ante la mirada de Albert y Mycroft desde el palco opuesto al del conde Enders; donde habían estado los mencionados y William; hablando sobre una hermosa daga propiedad del conde, cuando le habían dado malas noticias al mismo, quien lo miro durante unos segundos antes de sonreír malévolamente, para después excusarse alegando sentirse indispuesto por la noticia. Coincidentemente, en su camino aparecería Thomas Michaelson tratando de colarse tras bambalinas justo cuando iniciaba la presentación.

Esto solo había sido posible gracias a una sutil muestra de interés en dagas que había dado en su platica William el día anterior, que había incitado al conde a presumir su más reciente adquisición, llamándolo justo al verlo entrar a la zona de palcos, donde Moran había estado orientando a las personas a las entradas y salidas, con lo que no fue extraño que posteriormente guiara a un distinguido noble indispuesto a una salida discreta donde no tendría que pasar por multitudes, la cual se encontraba cerca del escenario, donde vería a Michaelson . Tenia el impulso, el arma, la víctima y una situación a su favor, por lo que agregando un poco de droga desinhibidora (que desaparecería en minutos) en el aire (con ayuda de Fred), el conde se envalentono y decidió cazar allí mismo , persiguiendo en un pasillo oscuro a su presa,

Así, había confesado todo frente a nobles y comunes antes de volver en si, notando su situación. Una persona sensata habría tratado de guardar la compostura y buscaría una salida, pero en su lugar había proclamado su superioridad, debatiendo con otros nobles la lógica de sus acciones. Mientras esto pasaba, su presa había decidido volverse el cazador; sacándose la daga del vientre se aventuró a atacar a traición al conde. Afortunadamente Scotland Yard se encontró a poca distancia, por lo que se habría evitado un accidente, pero en ese momento quien había parado a Michaelson fue el detective Sherlock Holmes.

-Aléjese señor, debemos detener a ambos-indicó el agente de Yard mientras alejaba a Sherlock del hombre, quien lo sostenía sumido en sus pensamientos. Esto le saco una sonrisa amable al agente, que pensó que quizás estaba tratando de evitar una injusticia. - No estamos tratando de detenerlo por atacar a su agresor, hoy en la mañana recibimos el aviso de que este hombre es un asesino y violador buscado- susurró suavemente, ya que para evitar polémicas esa información sensible saldría hasta el juicio.

-Por supuesto, adelante- respondió el detective dejando todo en manos de los agentes policiales, sin embargo, se encontró intrigado. Era una coincidencia demasiado grata que ambos resultaron asesinos del mismo tipo, que llegaron al escenario justo en el interludio, además de que ambos tenían un leve olor a fármaco que solo un experto podría asociarse con una droga. Era sospechoso, como si todo fuera un montaje bien ejecutado… ¿Quién haría algo así? Su primer sospechoso era su hermano, con quien cruzo miradas al levantar la vista. Era lo suficientemente inteligente como para hacerlo… pero era demasiado perezoso para llevar a cabo una obra con tal precisión. Solo había otra persona lo suficientemente interesante como para ser una posibilidad… y también se encontraba mirando el desde los palcos.

﴿ ﴾

-Fue tal y como estaba previsto. Les daré cierta libertad de acción, pero para casos oficiales o medidas extremas deberán consultarme- seguramente el director Holmes miraba a los dos hermanos frente a él a la salida de los palcos. Albert le agradaba demasiado como para hacer de el y sus hermanos criminales cuando solo necesitaban exponer el mal, era con que el se manchara las manos suficientes.

-Gracias director, haremos buen uso de los recursos del MI6- fue la suave respuesta del matemático que observó con interés a su interlocutor, notando nuevamente el parecido que tenía con el caballero que había salvado la noche.

-¿Nos vemos en el almuerzo en el comedor?-invitó suavemente a Mycroft al castaño, que solo sonreía con orgullo entre su hermano y su amigo. La respuesta que recibió fue positiva, tal como esperaba el mayor, tras lo cual salió en busca de Sherly.

- Realmente te agrada el director hermano-comentó con una sonrisa amable el rubio, atrayendo la mirada de su hermano que seguía al director hasta ese momento.

-Ciertamente es un hombre interesante- sonrió a su hermano antes de dirigir el camino a sus habitaciones. El barco llegaría a tierra al atardecer, así que debería preparar su equipaje antes de consumir su ultima comida en el barco. - Vamos a darle los últimos detalles antes de irnos- exclusivamente el mayor mientras dirigía a su hermano a la salida, aun tienen que asegurar que el juicio de ambos fuera simultaneo –

﴿ ﴾

Los últimos momentos en el barco fueron caóticos para todos, se le ordeno al capitán terminar el viaje en el puerto más cercano para entregar a ambos sospechosos, tal que fue imposible que tomaran el almuerzo en lugar y mucho menos que se realizaran otros eventos que permitieran la interacción entre los pasajeros, lo que desafortunadamente cancelo los aviones de los mayores. Aunque tras semejante escena eran pocos los que deseaban continuar el viaje.

-Es una pena que el viaje terminara tan pronto profesor- fue el saludo de Sherlock tras buscar a William en el desmarque, encontrándolo listo para partir - Estaba buscando a alguien como usted. Nadie más puede entenderme- sonrió con confianza el moreno mientras ardía de deseos por ver a reacción del rubio. - Fue una actuación impresionante ¿No le parece? -

-Supongo que no esta hablando de la ópera- comentó con falsa indiferencia William. Aunque ambos estaban conscientes de que solo era una actuación-

-Ja, por supuesto hablo del ataque. No fue algo tan simple como una coincidencia, no existe un caso tan perfecto. – explico el detective mientras encendía un cigarro lentamente, esta seria una conversación para disfrutar.

-Usted noto.. algo inusual…?- respondió provocativamente el rubio mientras observaba atentamente a su interlocutor, todo bajo la atenta mirada de Moran y Fred, que lo esperaban dentro del carruaje justo tras de ellos.

- Justamente. Es una gran coincidencia que dos criminales con su historial coincidieran tan perfectamente. - explicó atrayendo la atención del rubio, quien encontró interesante que le diera más vueltas e las debidas a algo que todos llamarían una afortunada coincidencia. – Pero que ambos resultaron tan imprudentes como para atacar no solo a la luz del día, haciéndolo de una forma tan evidente por no decir llamativa eso demasiado perfecto. Además, hacerlo durante el momento adecuado… incluso aunque lo demás fuera una coincidencia, eso tenia que ser planeado. Lo que significa que había un tercero involucrado. -explicó mientras se acercaba al matemático, quedando poco más de treinta centímetros.

-¿Un tercero…?-susurro con interés William mientras observaba fijamente a su interlocutor con escepticismo e interés. Sabia que eran muchas coincidencias, pero todo lo que decía el moreno no sonaba más que evidencia circunstancial en el mejor de los casos-

-Sé que suena loco la primera vez, pero si mi teoría es cierta se confirmará mis sospechas - su voz se tornó enigmática justo antes de acercarse un poco al rubio, para susurrar justo en su espacio personal- Ambos estaban ligeramente drogados, tan ligeramente que pocos lo notarían. - se alejó un paso para observar la reacción del matemático, quien solo enfatizó su escepticismo. – El barco entero se atribuye como un escenario, donde usando cómplices, trucos y psicología hicieron que el conde y su compañero actuaran de esa manera. Ciertamente es posible que un tercero planee todo esto. -

- ¿Así que piensa que todo fue un complot? ¿Pero con que propósito? - pregunto con interés el matemático mientras toca su barbilla con su mano, mostrando escepticismo que en otros casos desistiría a su acompañante. Lo que solo se debe para animarlo.

-Ni idea. Todo tiene sentido si hubiera alguna pista, pero no encontré ninguna antes de dejar el barco. –

-Parece que no tiene ninguna duda sobre su teoría- comentó con indiferencia Moriarty, a pesar de que dentro de él sentía curiosidad por esta persona, tanto que sus acompañantes lo habían notado.

-Por supuesto que no. Una vez que elimina lo imposible, lo que queda, no importa cuán improbable sea, debe ser la verdad. - recitó cual mantra el moreno, lleno de seguridad hasta el punto de asombrar al matemático.

- Usted tiene bastante imaginación, a pesar de la desafortunada situación-

- No puedo negarlo. Después de todo, alguien, quizás una organización completa, preparo un interesante rompecabezas y lo dejo justo frente a mí. Usted como matemático seguramente puede entender mi alegría, lo mejor de una ecuación no es la solución. – poco a poco capto aún más el interés de William, al punto que solo pudo sonreír enigmáticamente, dejando de lado el falso escepticismo en el que se había empeñado. Su interlocutor era demasiado interesante como para no disfrutar de él.

-Linda frase- susurró, llamando la atención de Holmes. - Por más fascinado sea su teoría, me temo que debo irme. - se despidió manteniendo su sonrisa, justo antes de girar de nuevo para encontrar a Sherlock mirándolo. - Ahora que lo pienso, aun no le pregunto su nombre. -

- Mi nombre es Sherlock Holmes- Respondió tal como esperaba William. Era evidente que a pesar de su sexo su identidad era esa. Sin lugar a duda Sherlock Holmes era una persona interesante; con eso en mente se terminará, sin dar su nombre a la espera de su próximo encuentro

﴿ ﴾

Unos días más tarde, toda la anterior conversación fue narrada por Moran y Fred al tercer hermano Moriarty. Albert se había mantenido en silencio, guardándose cualquier opinión que pudiera tener al respecto, probablemente por su propia relación con el director Holmes. Pero Moran no tuvo cuentos de consideración, por lo que expresó a Louis todas sus preocupaciones por las reacciones que había causado tal persona en su amado líder.

-Hay que tener cuidado con él, no sabemos que intenciones tenga para mi hermano. - concluyo el menor con todo el apoyo de Moran y la mirada preocupada de Fred, quien sabia que estaban sobre reaccionado y la divertida de Albert que solo esperaba ver que pasaría a continuación. Si era tan interesante como Mycroft, seguramente se divertirían mucho.