Capitulo 12

Después de esa película estuvimos un rato más recostados en el sillón sin hacer absolutamente nada hasta que Max despertó y Edward fue a buscarlo para traerlo con nosotros y así estuvimos lo que quedo de tarde viendo televisión o jugando con Max para luego irnos a acostar.

Al día siguiente Edward se fue temprano al trabajo, pero primero me vino a dejar a Max que se había despertado. Dándonos un beso a cada uno se fue.

Estuvimos con Max unos minutos más acostados pero ni él ni yo queríamos estar sin hacer nada, así que nos levantamos a tomar algo de comida, aunque mi bebé siempre tomaba en la mañana su leche y yo una café.

Luego de habernos bañado Max estuvo muy inquieto mirando la puerta cada vez que podía.

-¿Qué pasa bebé?-le pregunte cuando lo tome en mis brazos, él me miro con esos ojos iguales a los míos y sus labios haciendo pucherito.

-papá-dijo poniéndose a llorar, aunque ya entendía porque miraba tanto la puerta, estaba esperando a Edward. Eso me conmovió, ya que a pesar de que se conocieran hace poco se amaban como si lo hicieran desde siempre.

Max estuvo llorando mientras yo lo trataba de calmar y por lo visto solo quería a Edward así que decidí que la haríamos una visita aunque fueran 5 minutos para que Max se calmara.

Lo abrigue ya que afuera estaba lloviendo bastante fuerte. Salimos y justo en ese momento pasaba un taxi y camine más rápido para pararlo y para mi suerte lo hizo, nos subimos y le indique la a donde iba.

-al hospital general por favor-el taxista me sonrió y puso en marcha al auto

-¿está enfermo el niño?-pregunto mientras miraba por el retrovisor a Max que seguía llorando aunque no tan fuerte como al principio.

-no, no se preocupe es que solo quiere a su papá-le sonreí y él me devolvió esta.

-¿está en el hospital o trabaja en él?-

-trabaja en el-le respondí mientras divisaba el gran edificio del hospital general de Londres.

-ya llegamos-me aviso el taxista entretanto yo sacaba el dinero para pagarle.

Me baje con Max agarrado a mi cuello y enterrando su carita en mi cuello y entre mirando para ver si lo veía de primera pero no estaba. Me acerque a recepción a preguntar.

-¿el Dr. Cullen?-le dije a la recepcionista que no debía de tener más de 60 años, ella levanto la mirada y me sonrió cariñosamente.

-en el piso 3-respondio y siguió su trabajo y yo pensando que me iba a tocar una igual que la otra vez.

-gracias-ella sonrió de nuevo y me di media vuelta para tomar el ascensor y llegar rápido al tercer piso ya que Max se estaba desesperando de nuevo.

Cuando el ascensor anuncio nuestra llegada al tercer piso, salí rápidamente en busca de mi amor. Avance a la consulta de Edward por lo recordaba de la vez pasada aunque lo único que se me olvido fue el piso.

Llegue a la puerta que decía Dr. Cullen grabadas en una placa y toque la puerta se escucho un delante de parte de Edward y cuando Max escucho la voz de su padre empezó a lanzar pequeños grititos mientras se movía para tratar de salir de mis brazos, eso hacía que no pudiera abrir la puerta, pero al parecer Edward oyó los gritos ya que sentí como alguien caminaba rápidamente hacia acá y abrieron la puerta, Edward apareció en todo su esplendor vestido con su bata y estetoscopio colgado al cuello era el ser más maravilloso de este planeta

Edward sonrió de oreja a oreja mientras sacaba a Max de mis brazos que apenas lo había visto estaba ya estirando sus pequeños brazos para que lo tomara.

-¿Qué hacen aquí?-pregunto cuando ya estábamos sentados dentro de su consulta

-nada es que solo Max estaba desesperado por verte, estuvo toda la mañana mirando hacia la puerta y gritando papá-a Edward se le iluminaron los ojos cuando le dije la última parte y siempre era lo mismo cuando Max le decía papá.

-¿de verdad?-le hablo a Max mientras le hacía cosquillas.

-papá no papá-le decía nuestro hijo que se retorcía debajo de Edward mientras este reía.

- Eddie, ¿a que hora sales hoy?-le pregunte cuando nos hubimos sentado, él con Max en su sillón detrás del escritorio y yo en la silla enfrente de él.

-mmm…hoy creo que salgo a las 3 de la tarde-me respondió. Max agarro un mechón de pelo de Edward para acercarlo, Eddie entendió lo que quería hacer así él que bajo su cara para que Max no hiciera tanta fuerza, entonces Max lo quedo mirando con sus grandes ojos y se acerco y le dio un baboso y sonoro beso en la mejilla de Edward que nos hizo sonreír a los dos, aproveche y saque la cámara de mi celular y les tome una foto.

Derrepende el sonido de le puerta abriéndose nos hizo darnos vuelta e interrumpir este hermoso momento. Una mujer bajita de pelo rubio y ojos grises entro sonriendo solamente para Edward que se la había quedado mirando con una cara que no reflejaba ninguna emoción. Cuando la mujer se fijo en Max y en mi su cara cambio a confusión, yo no entendía porque.

-oh disculpa Edward, no sabía que estabas con pacientes-se disculpo-puedo volver más tarde-esta vez su sonrisa volvió solo a Edward.

-hola Jane-Edward la saludo y se paro con Max en brazos que miraba a la tal Jane agarrándose más de Edward-déjame presentarte a Max mi hijo y a Bella mi novia-termino diciendo con una gran sonrisa mirándonos a los dos, yo por supuesto le correspondí.

Jane se quedo mirando a Max con asombro y luego su mirada se poso en mí convirtiéndola en enojo.

-no sabía que tuvieras un hijo y una novia-le respondió con la voz cargada de desprecio.

-bueno no te tengo que contar todo-le contraataco Edward dejándola congelada debido a la impresión que se debe de haber llevado a que una persona como Edward le contestara así.

-bueno si las cosas están así, será mejor que me valla-le dijo a Edward que seguía con la misma mirada, yo ni siquiera había abierto la boca y si lo hacía no habría sabría qué decir.

-me parece bien-Edward se despidió y Jane salió sin mirar a nadie.

-Edward, ¿Qué fue eso?-le pregunte luego de que se fuera Jane. Edward me miro y su mirada que antes no decía nada ahora demostraba solo arrepentimiento. Se acerco rápidamente a mí y me acaricio la cara con la mano libre ya que con la otra tenia agarrado a Max que miraba a los juguetes que habían en el piso, Edward se dio cuenta y lo dejo en el suelo y mi niño gateo rápidamente hacia estos.

-amor, lo siento tanto-decía mientras me abrazaba, yo le devolví el abrazo un tanto confundida

-Edward, ¿Por qué te disculpas?-le decía mientras me separaba un poco de él para mirarlo, él me miro confundido.

-¿es que no estás enojada?-

-no tengo porque estar enojada-le respondí mientras el cambia su mirada

-es que yo pensé que quizás te había enojado por lo que paso-me contesto mientras una sonrisa aparecía en su hermoso rostro y no me aguante a besarlo. Tuvimos que separarnos por la falta de aire y nos quedamos mirando un buen rato hasta que el llanto de Max nos distrajo, mi niño nos miraba alzando sus brazos y con un puchero y eso significaba que tenía hambre, siempre hacia lo mismo.

-por lo visto tiene hambre-Edward dijo y me soltó para ir a tomar a Max que seguía llorando.

-sí y por lo visto vamos a tener que ir a casa-le hable mientras me pasaba a Max, Edward fue a su escritorio y abrió un cajón que había y saco las llaves del auto para luego pasármelas.

-llévate tu el auto, después yo me voy en taxi-respondió a la pregunta que estaba pensando en preguntarle. Edward me había enseñado a manejar aquí en Inglaterra para que pudiera movilizarme sin problemas.

-ok, entonces nos vemos más tarde te amo-nos despedimos y Salí para volver a tomar el ascensor hasta el tercer piso.

En al auto puse a Max en su silla y partí hacia casa para poder darle de comer a mi hijo. Cuando llegamos entre rápidamente para que Max no se enfermara debido al clima.

Le serví a Max una papilla de tomates que se comió rápidamente sin dejar nada en su plato, debía tener bastante hambre. Luego de Max comiera lo deje en la sala viendo dibujos animados y me fui a preparar el almuerzo, hice tallarines, algo simple ya que no tenia tantas ganas de cocinar algo más elaborado.

Lleve mi plato a las sala para poder vigilar a Max que estaba tan metido en sus dibujos que ni siquiera se dio vuelta a mirarme. Comí lentamente y cuando termine fui a lavar mi plato, mire la hora y me di cuenta que ya eran las tres, eso significaba que Edward en unos minutos más llegaría.

Me volví a la sala para jugar un rato con Max, pero cuando llegue mi hijo estaba acostado en al suelo abrazando a su oso durmiendo plácidamente, se veía tan angelical que me dio cosa despertarlo para ir a dejarlo a su cama así que baje una manta y lo tape.

Me senté en el sillón a ver un rato televisión, mientras esperaba a que llegara Edward. No paso mucho tiempo cuando sentí la puerta abrirse y las inconfundibles pisadas de Edward. Cuando apareció quedo mirando a Max que seguía durmiendo y se sentó a mi lado abrazándome y dándome un beso en la mejilla.

-¿hace mucho que se quedo dormido?-susurro para no despertarlo.

-unos minutos antes de que tú llegaras-susurre al igual que él.

Edward se levanto y fue hacia arriba y cuando bajo traía la cámara en mano, yo solo sonreí mientras él le tomaba fotos de todos los ángulos. Luego de que se aburrió se volvió a sentar a mi lado sonriendo de oreja a oreja.

-amor, ¿te puedo hacer una pregunta?-me dijo mientras él ganaba su cabeza en mis piernas y yo le acariciaba el cabello.

-ya la estás haciendo-le respondí

-bueno es que pasado mañana va haber una fiesta en el hospital y todos tenemos que ir. Yo me preguntaba ¿si querías ir conmigo?-

Las fiestas no eran de mi agrado, pero acompañaría a Edward hasta el fin del mundo aparte ver a Edward vestido con esmoquin no me lo perdía.

-claro amor, porque no-le conteste mientras una gran sonrisa aparecía en su rostro y se acercaba para besarme.

-gracias mi vida, se que las fiestas no son lo tuyo, pero te prometo que la vas a pasar muy bien-esperaba que esa promesa se cumpliera aunque conociendo a Edward se que lo iba a hacer.