Capitulo 14
Una caricia en mi espalda me empezó por despertar, luego la siguieron unas en mi cara que me dejo totalmente despierta, pero no tenía ganas de abrir mis ojos me sentía tan bien así que deje a Edward seguir con sus caricias.
-amor despierta-me susurro en el oído haciéndome cosquillas lo que hizo que soltara una pequeña risita-hey tramposa estás despierta-inquirió dándome vuelta y poniéndome encima de él.
Empezó a besarme lentamente para que luego se empezara a volver más furioso, mientras yo enredaba mis manos en su sedoso pelo y las suyas recorrían mí completamente mi espalda. La falta de aire como siempre nos hizo separarnos.
-buenos días-le dije mirándolo, él sonrió torcidamente.
-sí que son buenos-me respondió dándome en pequeño beso. Yo ma baje de él, pero lo abrace por la cintura cuando me acomode en mi lugar.
-¿la pasaste bien anoche?-me pregunto luego de unos minutos.
-cual parte, la fiesta o lo otro-lo último se lo dije moviendo mis cejas
-mmm…las dos partes-sonrió y se acomodo más cerca de mí.
-bueno la fiesta estuvo entretenida y la pase bien. Y con respecto a lo otro, estuvo maravilloso, fantástico, esplendido y realmente lo disfrute-mis mejillas se colorearon recordando los sucesos de la noche anterior.
-yo también lo disfrute-confeso Edward haciendo que me pusiera más roja.
-te amo-Edward volvió a sonreír y acomodo su cabeza en mi pecho.
-yo también te amo y te adoro-le acaricie su pelo y le bese la cima de su cabeza.
-amor, ¿a qué hora vamos a buscar a Max?-me pregunto. Mire la hora y me di cuenta que ya era bastante tarde.
-creo que tendríamos que ir ahora mismo-Edward levanto la mirada hacia el reloj y se paro rápidamente, me quede mirándola asombrada.
-¿Qué haces acostada?, levántate-empecé a levantarme y Edward ya había entrado al baño y espere a que saliera para yo entrar.
En el baño me di una ducha rápida y salí, me vestí con unos jeans ajustados y un chaleco azul junto a unas zapatillas. Edward se había puesto unos jeans desgastados una polera blanca y chaleco gris encima de este.
-te ves lindo-lo halague mientras sonreía y se acercaba a darme un pequeño beso.
-definitivamente el azul es tu color-volvió a besarme con más ímpetu, lo único que quería era dejarme llevar, pero teníamos que ir a buscar a Max.
-Max-pronuncie y Edward paro, descansó su cabeza en mi hombro.
-Max-repitió y levanto la mirada. Tomo mi mano y salimos de la habitación. Nos pusimos nuestras chaquetas y salimos al encuentro de nuestro hijo.
Caminamos con parsimonia hacia la casa de mi tía, aunque todavía estaba confundida sobre la actitud de Edward esta mañana cuando se levanto tan rápidamente.
-amor, ¿te puedo preguntar algo?-me miro y luego siguió su vista al frente.
-ya lo estás haciendo-utilizo las mismas palabras que yo le había dicho la otra noche.
-¿Por qué te pusiste tan histérico cuando te levantaste?-apareció un leve rubor en sus mejillas
-bueno…lo que pasa es que ya era tarde y estaba extrañando a Max-inquirió y me sentí tan feliz en ese momento que me prometí que todos los días haría feliz a Edward a Max, pero sobre todo yo estaría feliz para poder cumplir mi propósito.
Llegamos a la casa de mi tía y Edward toco la puerta, la puerta se abrió revelando la figura de mi tío con Max en brazos. Cuando mi bebé nos vio empezó a agitar sus brazos para que lo tomáramos. Yo rápidamente lo tome y le di un sonoro beso en su mejilla que lo hizo reír.
-mami-dijo y planto un baboso beso y esta vez fui yo la que rio-papi-estiro los brazos a Edward y este lo tomo y repitió la misma acción que yo había hecho.
-pasen, pasen-mi tío John se corrió y nos dejo pasar. Mi tía salió de la cocina secándose las manos y nos sonrío cariñosamente.
-¿la pasaron bien anoche?-pregunto mi tía, los recuerdos de la pasada noche llegaron a mi mente, pero no eran los de la fiesta. Me sonroje de sólo pensarlo.
-la pasamos muy bien Grace, gracias-respondió Edward con tranquilidad y sentándose en uno de los sillones que mi tío había ofrecido con un gesto de mano.
-¿y cómo se porto Max?-le dije a mis tíos.
-se porto muy bien, no molesto en nada-aseguro mi tía mientras miraba con cariño a Max.
-que bueno-fue mi única respuesta. Edward estaba al pendiente de Max que en estos momentos se estaba metiendo el celular de Eddie por la boca.
-Max no, eso no-le decía Edward tratando de quitarle el celular de la boca, pero el ingenioso de mi hijo puso sus ojitos tristes y puchero, obviamente una técnica aprendida de su tía Alice-no me vas a convencer con eso-prosiguió Edward tratando de apartar la vista de la cara de Max, yo estaba segura que si lo miraba iba terminar sin celular al fin del día.
-tía, ¿Dónde está el bolso de Max?- mi tía se paro y partió arriba, seguramente a buscar lo que le había pedido. Cuando bajo me la entrego y busque en el bolsillo de afuera el chupete y le llame la atención de Edward y le entregue lo que había estado buscando, él sólo me miro agradecido.
-mira bebé-le mostro a Max su chupete y a este le brillaron los ojitos, inmediatamente soltó el celular y Edward se lo puso, agarro su celular y me lo paso a mí para que lo guardara.
-parecen una verdadera familia-confeso mi tía luego de vernos interactuar.
-es que somos una familia-respondí mientras Edward asentía apoyándome.
Estuvimos unos minutos más allí, pero nos disculpamos ya que era la hora de almuerzo y Max se estaba poniendo algo pesado. Nos despedimos y mis tíos nos hicieron prometer que le traeríamos a Max para que ellos estuvieran con él.
-amor te parece si vamos a comer afuera-hablo Edward cuando ya habíamos llegado a la casa y estaba doblando la ropa de Max mientras esta jugaba en su cuna.
-sí está bien, hoy no tenía ganas de cocinar-le conteste.
-ok, entonces vamos campeón-Edward tomo en brazos a Max y salieron de la habitación-TE ESPERAMOS EN EL AUTO-grito desde abajo mientras yo tomaba una chaqueta y bajaba rápidamente.
Entre al auto y Max ya estaba acomodado en su sillita, Edward puso andar el auto y partió hacia el centro de Londres.
Recorrimos unas calles y cuando me di cuenta a donde nos dirigíamos, una sonrisa se instalo en mi cara.
Nos estacionamos en frente de esta y nos bajamos. Edward tomo a Max en brazos y entramos a Angela´s.
Tomamos asiento y un camarero vino a tomarnos la orden. Los dos pedimos una hamburguesa y una coca-cola para cada uno. Max estaba tomando su mamadera en las piernas de Edward que lo miraba divertido por la forma en fruncía su ceño al momento de tragar la leche.
-pero miran nada mas lo que trajo el viento-Angela apareció con nuestros pedidos en mano. Nos lo entrego y agarro una silla y se sentó con nosotros.
-hola Angie-la saludo Edward con un beso en la mejilla a lo que ella respondió con una pequeña sonrisa.
-hola Angela-le dije yo cuando me había acercado a darle también un beso en la mejilla.
-hola Bella, ¿Cómo estás?-Angela me pregunto.
-bien, gracias. ¿y tú?-
-bien, todo bien-
Angela miro a Max y se lo pidió a Edward, este algo resistente se lo pasó. Max miro a Angela y le tiro un mechón de pelo y luego se rio. Ella le dio un pequeño beso y se lo devolvió a Edward que lo acomodo en sus piernas.
-y bueno por lo visto han avanzado en su relación ¿o no?-inquirió Angela mirándonos suspicaz, yo me sonroje y Edward sonrío brillantemente.
-sí, ahora Bella es mi novia-respondió orgulloso mientras me tomaba la mano por encima de la mesa.
-que bueno, por fin-cuando dijo eso con Edward la miramos confundidos.
-¿Cómo que por fin?-Edward se me adelanto
-dije por fin, ya que el día que los vi llegar juntos supe que eran el uno para el otro-confeso.
Angela estuvo unos minutos más con nosotros y se marcho ya que tenía que atender la caja registradora.
Estábamos terminando de comer cuando el teléfono de Edward empezó a sonar, lo saco de su bolsillo y miro primero antes de contestar.
-Alice-fue su saludo. Yo había terminada de comer y estaba pendiente de la conversación.
Edward escuchaba atentamente lo que le decía su hermana
-sí, Alice. Nos vemos en el parque de enfrente-termino de decirle y corto la llamada-toda la familia fue a casa y como no estábamos nos van a esperar en el parque-explico Edward luego que viera la mirada de curiosidad que tenía.
Edward termino de comer y nos paramos para ir a pagar. Me paso a Max mientras pagaba y se despedía de Angela, yo solo me despedí con un movimiento de mano, a lo que ella respondió con lo mismo.
Salí y me dirigí hacia el auto, le había pedido la llave a Edward. Acomode a Max que se había quedado dormido y lo tape con una manta que estaba en el auto.
Me subí y prendí la radio esperando a Edward, que salió tan maravilloso como siempre, con todo el pelo revuelto a causa del viento.
Edward entro rápidamente y partimos rumbo a casa. No nos demoramos nada, ya que Alice llamaba cada 1 minuto para apurarnos.
Llegamos a casa y el jeep de Emmett y el mercedes de Carlisle estaban estacionado. Todos estaban sentados en el pasto en el parque riéndose de algo que seguramente Emmett había dicho, ya que seguía haciendo movimientos con la mano.
-hola-salude y todos se dieron vuelta a mirarnos, se pararon y nos saludaron, Jasper tomo a Max y se sentó de nuevo y todos volvieron a las posiciones en las que estaban.
Edward se sentó y yo me puse entre sus piernas apoyándome en su pecho, él paso sus manos por mi cintura y las poso en mi vientre.
-¿a qué hora se fueron anoche?-le pregunto Edward.
-mmm…creo que eran las 5 ¿o me equivoco?-respondió Esme esperando la confirmación de todos. Ellos asintieron dándole la razón.
-y como es que están aquí-le dijo Edward juguetonamente
-bueno hermanito ya sabes. Aquí la duende no nos dejo dormir más-inquirió Emmett mientras Alice en un acto infantil le sacaba la lengua.
-OH DIOS MIREN-grito Jasper y yo asustada me lo mire rápidamente. Max estaba tratando de pararse y lo logro. Gritos de felicidad se escuchaban por todos lados, con Edward sólo estábamos pendiente de Max que venía hacia nosotros, pasito a pasito. Su cara era lo más lindo, ya que donde estaba tan concentrado de no caerse sacaba su lengüita y su ceño se fruncía, yo estaba llorando a mares. Mi hijo ya sabía caminar.
Llego a nosotros que lo esperábamos con los brazos abiertos y se tiro encima de nosotros. Con Edward lo abrazamos y sentí que a él también le corrían lagrimas.
-Edward ¿estás llorando?-le pregunto burlón Emmett. Edward orgulloso levanto la cara y asintió.
-sí, porque estoy feliz-le contesto mientras terminaba de secarse las últimas lagrimas-MI HIJO CAMINO-grito y levanto a Max del suelo y empezó a dar vueltas sobre su eje con él. Todos lo miraban divertidos y eso solo hizo que lo amara más de lo que ya lo hacía.
Edward se volvió a sentar con Max y este los quedo mirando a todos.
-Ali, Jazz, Row, Lito, Lita, Oso-termino de nombrar a todos que lo miraban boquiabiertos, entonces Esme se puso a llorar.
-me dijo abuelita-lloraba de felicidad en el pecho de Carlisle. Edward sonreía orgulloso de nuestro hijo. Y todos los demás se acercaban para hacerles mimos. Emmett que ahora abrazaba a Max tenía escondida su cara en su cuello y se sacudía fuertemente, todos sabíamos lo que pasaba.
-Emmett, ¿estás llorando?-esta vez Edward lo molestaba. Emmett levanto la cara y la respuesta fue sí, todos se largaron a reír, menos Esme.
-es que es tan emocionante-fue su respuesta mientras todos seguían riéndose.
-cállense-dijo una enojada Esme, todos se callaron inmediatamente. Esme se levanto y fue a consolar a su hijo-te entiendo bebé, yo también estoy muy emocionada-estaba en shock, nunca había visto a Esme tan amenazante.
-perdón por reírnos-Jasper se disculpo por todos, Esme asintió sonriente y siguió como si nada hubiera pasado.
Ya sabía de antemano Alice de donde había sacado su forma de ser.
Estuvimos unas horas más en el parque y entramos a casa, ya que estaba haciendo frio y nadie quería que Max se enfermara.
En la casa los hombres, incluido Carlisle se pusieron a jugar videojuegos y nosotras fuimos a preparar algo de comer. Lo llevamos a la sala y así compartimos un rato hasta que todos les empezó a entrar sueño y partieron cada uno a su casa.
Ahora estaba apoyada en el marco de la puerta de Max mientras lo observaba dormir, sentí unos brazos abrazarme por detrás y me recargue en él.
-ha sido un fantástico día-dijo Edward y se le notaba la felicidad en la vos, yo solo asentí y seguí mirando a Max-vamos a dormir amor-entro a la pieza y le dio un beso a Max y yo lo imite y luego nos fuimos a dormir.
Este día sin duda había sido más que fantástico.
