Capitulo 15

6 meses después

Estaba sentada en mi oficina revisando un escrito que me habían mandado a revisar mientras me tomaba un café bien cargado. Luego de un rato de estar leyendo la historia decidí darme un descanso para salir a comprar algo de comer.

Salí y fui a la cafetería de enfrente y compre un sándwich de pollo y otro café. Me senté en una mesa vacía con vista hacia afuera.

Me puse a pesar en todos los sucesos que habían hecho cambiar mi vida, desde que pise el aeropuerto de Londres, cuando conocí a Edward en el supermercado y como empezó a fortalecerse nuestra relación.

Ahora estábamos más que bien, nos amábamos más de lo que podíamos imaginar. Max estaba tan grande que incluso ya podía formular oraciones, aunque a veces no se le entendía nada él lo seguía intentando. Con la familia Cullen pasábamos juntos la mitad de nuestro tiempo juntos, riéndonos de las anécdotas de Emmett y la hiperactividad de Alice.

A Esme y Carlisle los veía como unos padres más, ellos siempre estaban ahí cuando los necesitábamos, aparte con mis padres se habían hecho muy amigos, siempre se llamaban o se comunicaban por videoconferencia.

Emmett y Rosalie estaban muy felices ya que se había enterado de que iban a ser padres dentro de 7 meses más. Todavía recuerdo el día que nos contaron y le felicidad que demostraba Emmett porque ya iba a tener alguien a quien enseñarles todas sus travesuras. Con Rose y Alice nos habíamos hecho grandes amigas, realmente ya no me veía sin ellas, son mis mejores amigas.

Alice y Jasper se habían comprometido un mes atrás. Ella llego a la casa arrastrando a Rose ahí nos conto que se iba a casar, nos describió como Jasper le había pedido matrimonia hasta, inclusive nos dijo como iba vestido le mesero que los atendió. Rose empezó a llorar y luego a reírse echándole la culpa a las hormonas haciéndonos reír.

Otra cosa realmente importante había pasado, Edward había reconocido a Max como su hijo. Un día de sorpresa llego con un sobre y me lo entrego y dijo que lo abriera. Yo obediente lo hice y cuando me di cuenta de lo que era lance un grito ahogado y me tire a sus brazos llorando. Fue un día bastante especial.

Ahora estaba trabajando como editora y de verdad disfrutaba mi trabajo, había leído cada cosa, pero en general había buenos escritores.

Mire la hora y me di cuenta que tenia volver al trabajo. Me levante me fui. Cruce la calle y entre al edificio, me dirigí al ascensor y marque el 4, ahí quedaba mi oficina.

-¡espere!-escuche que alguien gritaba y con un pie pare para que no se cerrara. Entro un hombre alto moreno y unos ojos negros como el carbón. Me sonrió, tenia una linda sonrisa, pero no tanto como la de mi Edward.

-gracias-dijo e iba a marcar el 4, pero se dio cuenta que ya lo había marcado y bajo la mano.

-de nada-le respondí y me puse a pensar a que iría al 4 piso, ahí estaban las oficinas de los editores.

-soy Jacob Black-se presento extendiendo la mano, yo se la estreche.

-Bella Swan-

-un gusto Bella. ¿Eres editora?-pregunto, yo solo asentí dándole mi respuesta-yo también soy editor-siguió hablando, entonces ahí hice las conjeturas.

-vas a trabajar acá-le asegure en vez de preguntarle.

-si-respondió feliz.

Llegamos a nuestro piso y bajamos rápidamente yo iba caminado hacia m oficina y Jacob seguía mis pasos.

-adiós-me despedí de él, el asintió sonriente y entre.

Me volví a sentar en mi sillón y me quede mirando la foto que tenia ahí. Salíamos Edward, Max y yo. Era el día que Max dio sus primeros pasos y Alice nos había sacado en secreto. Un día después llega y me la entrega.

Unos toques en la puerta me sacaron de mi ensoñación y levante la cabeza para ver a mi jefe, él Sr. Volturi con Jacob pisándoles los talones.

-Bella, este es Jacob y va a ser tu compañero de trabajo-nos presento aunque ya nos conocíamos Jacob estrecho mi mano otra vez.

-un gusto verte de nuevo hermosa dama-me dijo con un tono de coquetería.

-¿ustedes ya se conocían?-pregunto el jefe notablemente confundido.

-nos conocimos en el ascensor-respondí antes que Jacob hablara.

-bueno, entonces mejor. Los dejo para que se conozcan-inquirió Volturi y salió de mi oficina.

-toma asiento-le ofrecí, yo me senté. No sabía que decir.

-¿desde cuándo trabajas acá?-hablo mientras me miraba fijamente.

-5 meses-fue mi única respuesta

-por lo visto no eres de por acá-afirmo refiriéndose a mi acento.

-no, soy estado unidense-el asintió y luego un silencio incomodo se instalo.

Unos toques en la puerta me hicieron saltar.

-adelante-entro Carmen, la secretaria del piso. Una mujer muy trabajadora y amable.

-Bella, el Sr. Cullen en la línea dos-bien salvada de un incomodo momento por mi príncipe. Jacob me miro interrogante queriendo saber quién era.

-hola amor-la hermosa voz de mi novio me hizo sonreír.

-hola cariño-le conteste feliz de estar hablando con él.

-que feliz estamos. ¿Paso algo?-siempre tan curioso, una manía que le había pegado.

-en la casa te explico-por los ojos de Jacob empezó a aparecer el entendimiento. Entonces miro la foto que tenia y la agarro en sus manos.

-ok, entonces ansiosos esperare-

-¿Cómo esta Max?-le pregunte para cambiar de tema.

-extrañándote igual que yo, pero se ha portado fantástico-respondió. Hoy Edward tenia el día libre así que se quedo en casa con Max.

-ponlo al teléfono-le dije. Se sintió ruido y luego la hermosa voz de mi bebé apareció.

-MAMI-grito en efusividad y la risa de Edward se sintió al fondo.

-hola bebé. ¿Cómo te has portado con papá?-le hable. Cuando dije la cara de Jacob mostro desilusión, pero lo disimulo rápidamente.

-men papi nindo-me reí, seguramente Edward había hecho algo que yo no y Max lo premiaba.

-¿Qué hizo papi?-le dije curiosa

-chocholate-fue su respuesta y el grito de Edward resonó en el teléfono. Yo solo me reí de él.

-Max te dije que no le digieras a mamá-la voz de Edward se escucho más clara.

-amor no le creas-su voz tenía un toque de culpabilidad.

-Edward Cullen te conozco. No quiero que le des más chocolate, ¿entendido?-le dije autoritaria, pero con una sonrisa en la cara

-sí, amor-suspiro derrotado y mi sonrisa se hizo más ancha.

-bueno cariño tengo que colgar. Te amo-me despedí de él.

-ok, nos vemos. Yo también te amo-corte la llamada y volví a poner el teléfono donde estaba.

-lo siento-me disculpe con Jacob por hacerle esperar tanto. Él con un gesto de mano le resto importancia al asunto.

-¿y cuántos años tiene el pequeño?-pregunto señalando la foto.

-1 año 9 meses-le conteste con la voz cargada de orgullo.

-lindo-fue lo único que dije y el silencio incomodo se instalo de nuevo-creo que mejor debería irme. Tienes trabajo que hacer-inquirió señalo el manuscrito, encima de mi escritorio.

-sí, tienes razón. Fue un gusto conocerte Jacob-me despedí de él con una sonrisa cordial.

-el gusto fue mío. Nos vemos Bella-se despidió y salió de mi oficina. Suspire y volví a mi trabajo.

Toda la tarde estuve trabajando y a la hora se salida agarre ordene, guarde la historia en el cajón y fui al ascensor.

En el estacionamiento me subí al volvo y partí rumbo a casa. No me demore nada ya que el trabajo quedada cerca.

Cuando llegue a la casa entre sigilosamente para encontrarme a Edward tirado en el suelo boca abajo con cara de cansado y a Max encima de él tirándole el pelo simulando a un caballo.

-llallo-le alego enojado y tirándole más el pelo. Edward hizo el sonido de un caballo y Max fue feliz otra vez.

Esta vez no me aguante la risa y estalle de una manera que me tuve que doblar para parar el dolor de estomago.

Max donde me vio se paró de la espalda de Edward y avanzo con sus pequeñas piernecitas hacia mí. Lo tome en mis brazos y avanzamos hacia Edward que se había quedado en la misma posición. Para molestarlo me subí encima de él, tal y como estaba Max antes. Le agarre el pelo y le hice hacer lo mismo que Max.

-caballo-le dije al oído, el se estremeció e hizo el sonido. Max se reía simplemente.

Edward se dio vuelta y yo quede sentada sobre su estomago.

-hola preciosa-me sonrió torcidamente.

-hola precioso-le salude y me acerque a besarle, sus dulces labios saborearon los míos.

-te extrañe-me dijo haciendo un pucherito.

-yo también-le confesé y volví a besarlo.

Estuvimos una rato más tirados en el suelo, pero nos dimos cuenta que Max no estaba y adonde andaba caminado podía estar en cualquier lado.

-vamos a buscar a ese pequeñín-fuimos con Edward primero a la cocina y efectivamente ahí estaba sentado bajo la mesa con el oso Emmett a su lado.

-¿Qué haces aquí bebé?-me agache hasta su altura y lo tome en brazos, él se engancho de mi cuello y descanso su cabeza en mi cuello. Edward tomo el oso y salimos a la sala. Se notaba que Max estaba triste y no sabía porque.

Nos sentamos en el sillón grande y Max se quizó sentar entre los dos.

-¿Por qué estas triste?-le pregunto Edward acariciándole en pelo.

-mami y papi no quelen-respondió haciendo un pucherito. Yo inmediatamente me preocupe y lo subí a mis piernas.

-¿Por qué dices que mamá y papá no te quieren?-Edward le dijo confundido y acercándose más a nosotros.

-potitos bechos-poquitos besos. Ahora entendía. Edward sonrió malignamente y agarro a Max y le empezó a repartir besos por toda la cara, haciendo que Max riera feliz.

Yo me acerque y también le repartí muchos besos. Edward paro y lo sentó en sus piernas.

-bebé nosotros te queremos mucho-le hable y le volví a dar un beso dando por terminado el tema.

Un rato después Max se quedo dormido y Edward lo fue a acostar. Me encantaba como desarrollaba su rol de padre, era tan tierno.

Edward bajo y se volvió a sentar a mi lado aunque esta vez apoye mi cabeza en sus piernas. Él acaricio mi cabello.

-oye que era eso que me ibas a contar-un curioso Edward pregunto.

-ahh nada importante es que solo llego un nuevo compañero al trabajo-sentí tensarse a Edward bajo de mi-y estuvo coqueteando conmigo y mi jefe lo dejo en mi oficina y justo cuando llamaste había un silencio muy incomodo y solo quería que se fuera-termine mi relato y mire a Edward que tenia los puños cerrados y fruncía el ceño.

-pero le dejaste claro que no estabas disponible-pregunto visiblemente molesto.

-por supuesto-le respondí ahora yo molesta, no tenia porque desconfiar de mi-el estuvo durante toda la conversación-me pare y me senté recta enfrentándolo. Edward bajo la cabeza.

-lo siento amor. Es que sólo temo perderte-me confesó en voz baja y volvió a subir su cabeza y me miro con la culpabilidad grabada en sus preciosos ojos.

-Edward entiende te amo demasiado para separarme de ti-puse mis dos manos en su cara para que viera que era totalmente verdad.

-yo también te amo demasiado-dijo ahora un poco más feliz. Lo bese hasta que la falta de aire nos hizo separarnos.

-mejor vamos a dormir-le dije cuando descanse mi frente en la suya.

-yo creo que podemos hacer mejores cosas en la cama-me levante y lo vi haciendo movimientos con las cejas y su sonrisa torcida. Empecé a avanzar hacia las escaleras con Edward pisándome los talones

-Edward Cullen, eres un pervertido-le hable. Él me agarro de la cintura y me dijo en el oído.

-pero soy tu pervertido-era verdad era mío y solo mío.

-tienes razón. Y ahora vamos a dormir-le recalque la última palabra. El suspiro derrotado y nos fuimos a dormir.