Capítulo 9 La canción del dragón.

La pequeña Lori Loud de nueve años se encuentra jugando en un lago, siendo supervisada por su madre obviamente, ya que su padre se encuentra ocupado con otras cinco hermanitas y un niñito. Rita se le acerca para que no se adentre en las profundidades del lago, en especial porqué tiene un Charmeleon a su lado y este no puede exponerse a esos peligros.

─Lori, cuidado. ─Pide Rita al tomarle el hombro a su hija.

─Mami, es que vi algo moverse. ─Señala Lori al querer adentrarse en el agua.

─Lori, tu Charmeleon se lastimara si te sigues adentrando al agua. ¿Quieres que Garritas se lastime?

Lori se detiene al escuchar eso, voltea y ve que su pokemon se encuentra incómodo y con la mitad del cuerpo hundida, si su llama se llegase a apagar no podría volver a pelear o no con la fuerza que debería tener. Vuelve a mirar el lago, jurando haber visto una delgada figura moverse allí. No cree que haya sido algún Milotic porqué esos son mucho más grandes y son demasiado raros en estado salvaje.

─Char. ─Dice Charmeleon al tomar el hombro de Lori, indicándole que si decide ir más abajo él la acompañara sin importar el riesgo.

La niña le sonríe, pero no quiere arriesgar a su amigo por algo que no conoce. Toma la garra de su pokemon y sale del agua para alivio de su madre y Garritas, ignorando que aquella alargada silueta se asoma a la superficie, revelando un puntito blanco sobre una piel azul y lo que parecen ser dos ojos negros.

─Quizá tú y papi puedan venir a pescar un día de estos, así quizá podrías encontrar lo que viste. ─Ofrece Rita, sacando una toalla para secar sus pies y que no se enferme. Tener tantas hijas hace que esté pendiente de su salud, quizá debería conseguir algún pokemon que se enfoque en la salud, en su vientre siente las patadas de su hijita en camino pensando en que tal vez deberían ser dos.

─Me encantaría mami. ─Responde Lori mientras que le da su mano libre a Rita.

Los tres se retiran pero ella sigue viendo de reojo al lago, viendo un brillo en el reflejo del agua pero aun así se retira dadas las insistencias de su madre.

─ ¡Mami, mami! ─Grita una pequeña Leni, mostrándole una bufanda blanca a Rita.

─Que linda Leni. ¿Dónde la conseguiste? ─Pregunta Rita al apreciar esa bufanda.

─Me la dio ese lindo Sewaddle. ─Señala Leni a un árbol, apuntando específicamente a un Sewaddle recostado en la rama de un árbol, el cual yace dormido.

Rita sonríe al ver la manera en la que Leni saluda al pokemon, la sonrisa que tiene es invaluable e indica que quizá haya una conexión entre ambos.

En la noche, Lori se escabulle por el campo. Tiene cuarenta minutos para que su madre tenga que usar el baño y de paso revise las habitaciones. Garritas la ayudó a bajar, es un pokemon bastante resistente, quizá hasta pueda con ese gimnasio de planta que recién inauguraron en Great Lake.

─Recuerda Garritas, solo acércate si alguien te ataca, no quiero que te extingas. ─Indica Lori, recibiendo de respuesta un saludo militar por parte de su Charmeleon.

Ella está segura de que vio algo y no se rendirá hasta saber que era. No era un Stunkfish ni un Remoraid, tampoco un Corphish. Normalmente no haría algo tan loco cómo para salir a mitad de la noche, pero literalmente hay algo dentro de ella que la obliga a venir, su corazón le dice que confirme su presentimiento.

Hunde sus pies en el lago, queriendo ver lo que hay allí. Está más frio por culpa de la noche, hasta juraría que algún pokemon debió haber lanzado un rayo de hielo allí. De repente, la silueta que vio se manifiesta, saliendo del agua se asoma un precioso Dratini.

Lori se sonroja al ver esa bella criatura frente a ella, quien la mira a los ojos, reflejando los suyos ante los de ella. Este gime mientras olfatea a la niña. Quiere llevárselo a casa para poder presumírselo a su madre, pero ella no le permitiría tenerlo, eso significa que tendrá que visitarlo todos los días.

Garritas levanta la cabeza, una corriente de viento mueve su cola pero no es viento natural sino que se trata de un enemigo en las proximidades. Prepara sus garras mientras mira a todas direcciones en todas las direcciones para detectarlos.

Del suelo sale un Linoone que embiste al Charmeleon, llenándolo de polvo y lastimándolo.

─ ¡Bien hecho, Linoone! ─Grita un hombre obeso en traje negro, con una R roja estampada en le pecho. Una máscara le cubre el rostro por cuestiones de seguridad.

─ ¡Garritas! ─Grita Lori al ver a su pokemon siendo lastimado. ─ ¡Usa arañazo!

Charmeleon ilumina sus garras y arroja un corte al Linoone el cual logra esquivarlo y alejarse de él.

─Sabía que había un Dratini en el lago, me pagaran mucho dinero por él. ─Dice ese hombre al señalar al Dratini. ─Linoone, usa desenrollar.

Linoone obedece y se envuelve en un aura café, empezando a rodar cómo si fuese una rueda de ataque. Choca contra Charmeleon, lastimándolo al ser un ataque de tipo roca y el al ser un pokemon tipo fuego es débil.

─ ¡Garritas! ─Llora Lori al acercársele a su pokemon.

Ese Linoone se le acerca nuevamente, girando a mayor velocidad para herirlos. Garritas intenta evitar que eso pase, lanzándole un lanza llamas al pokemon pero este no frena a pesar de recibir el ataque directamente.

Sabiendo que va a recibir el ataque, Garritas se posiciona pasos delante para que su entrenadora no salga lastimada. Aun así no se rinde y aumenta la intensidad del fuego, recibe el ataque de Linoone, arrastrándose contra el suelo por la velocidad del golpe.

Linoone se desenrolla, usa el cuerpo de Charmeleon cómo una plataforma y se impulsa para alejarse pero Charmeleon logra tomar su cola para atraparlo.

─ Garritas usa….

─ ¡Tini!

El grito de Dratini llama la atención de Lori, viéndolo saltar sobre ambos y usando hidropulso, impactando una esfera de agua azul en la cara del Linoone y lanzándolo hacía su entrenador.

─ Bueno, de todos modos volveré después. ¡No te podras ocultar por siempre Dratini! ─Dice el entrenador al devolver a su Linoone a su poke bola y emprende la huida.

Dratini le gruñe a esos dos, trata de sonar intimidante pero aún es muy pequeño y sus gruñidos suenan más cómo unos chillidos suplicantes. Incluso escucha las risas de ese Linoone y su entrenador. Hasta Charmeleon y Lori no pueden contener sus carcajadas por lo adorable que suena.

Al verlos irse, Lori se alegra que ese Dratini pueda defenderse a sí mismo pero en cuanto se esparzan los rumores de que está en el lago Royal Woods, todos los entrenadores querrán atraparlo, tiene que llevarlo a un lugar seguro o lo atacaran hasta atraparlo. Tiene que llevarlo a un lugar seguro, así que lo toma y empieza a huir siendo seguida por su Charmeleon.

El dratini no se queja de ella, de hecho se enrolla en sus brazos para aferrarse con mayor facilidad.

En la casa Loud, Lori se encuentra en el jardín acariciando al Dratini el cual acaricia su mejilla con la palma de la niña. Garritas también lo acaricia y recibe el cariño del Dratini.

La niña aplaude, haciendo que el Dratini salte y se enrolle en Loir, quien ríe porqué su piel lustrosa se siente tan graciosa en su cuerpo. Le encantara poder entrenarlo, ser su amiga, él y Garritas serán grandes compañeros.

─ ¿Por qué no se puede quedar? ─Pregunta Lori al ocultar a su Dratini detrás de ella.

─Veamos, te fugaste en la noche, tienes nueve años, peleaste contra un cazador pokemon y lo trajiste sin nuestro permiso. ¡No va a pasar! ─Asegura Rita con los brazos cruzado, no desea ser cruel con su hija pero lo que hizo no solo fue arriesgado sino que fue una falta de respeto a su autoridad cómo madre.

─Lori lo siento, pero ese Dratini se convertirá en un Dragonite y no podemos mantener a un pokemon cómo ese, ellos consumen demasiada comida. ─Explica su padre al arrodillarse frente a su hija.

─No Lynn, no tienes nada porqué disculparte. ─Señala Rita al levantar a su esposo. ─Lori, ese pokemon puede quedarse esta noche, pero mañana volverá a su hogar.

─Pero mamá, si Dratini vuelve a ese lago lo cazaran. Le quieren hacer daño, por favor deja que se quede. ─Suplica Lori al aferrarse a su amigo. Intenta hacer ese ataque que usan los pokemon ´´Ojitos tiernos´´ para tratar de verse tierna ante su madre y disminuir su furia.

Rita se mantiene firme ante la mirada tierna de Lori, admite que luce demasiado linda y los ojos brillosos se Dratini hacen un buen par. Pero no puede permitir aquella desobediencia, su decisión debe ser firme. Aunque admite que Lori tiene un punto, los Dratini no son pokemon que se vean todos los días, su presencia en estado salvaje es un riesgo constante para su seguridad, ningún pokemon merece ser víctima de cazadores furtivos.

Suspirando, Rita suspira y se retira junto a su esposo quien aún sigue apenado por la precoz situación de su hija, solo le acaricia el cabello para consolarla. Mientras se retiran, el Dratini llora mientras se frota en la cara de Lori para así limpiar sus lágrimas.

Lori, Rita y Garritas se encuentran en vanzilla, siendo acompañados por un asustadizo Dratini que no entiende que sucede, lo único que quiere hacer es estar al lado de Lori.

Las dos caminan en un bosque, con Lori dudosa de lo que hará su mamá. Con el pasar de los minutos se adentran hasta llegar a la orilla de un río el cual fluye a gran velocidad, siendo que solo algunos Remoraid saltarines se divisan.

La niña entiende lo que eso significa, su madre la llevo allí para que Dratini este a salvo, lejos de Royal Woods o de ella. El pokemon gime mientras ve a la niña, notando que está llorando.

─Perdon Dratini, no puedo quedarme contigo, lo siento. ─Dice Lori al acariciar a ese pokemon, el cual sigue gimiendo.

─Char. ─Llora Charmeleon al saber que no tendrá un compañero con el cual jugar. La miseria de su entrenadora tampoco es algo que le complazca.

Dratini lo entiende, después de ver cómo ese Linoone lastimo al Charmeleon por él no puede culparla, aunque sentía que ella tenía algo especial. Ojala las circunstancias fueran diferentes, le hubiese gustado haber sido su compañero pero los caminos de la vida no lo quieren así, de todos modos quiere darle algo para que la recuerde.

El pokemon empieza a girar en círculos, confundiendo a Rita y Lori, pero entre más acelera, se escucha cómo su piel se rasga hasta que se separa de él, dejando la muda en el suelo y empieza a emanar un brillo azul, asombrando a Lori quien retrocede por ver cómo crece. Garritas también se asombra ya que de un pequeño Dratini se convierte en un Dragonair de cuatro metros, el cual ahora ve desde arriba a la niña.

─Eres hermoso. ─Dice Lori al abrazar la cara del Dragonair, llorando aún más por tener que despedirse. Se puede imaginar a ella misma montada en él, viviendo todo tipo de aventuras pero eso no pasara.

Al separarse, Dragonair toma su muda y se la da a Lori, acariciando la cabeza de la niña con su cola y envolviéndola cómo si fuese una bufanda en su cuello. Asiente a Garritas, pidiéndole que la cuide, cosa que el pokemon le confirma. No le basta con ese souvenir, tararea las notas de una canción para dejarla en la memoria de Lori.

Ella abraza la muda del pokemon, memorizándose las notas que Dragonair le transmite. También quiere dejarle algo así que se quita la camiseta, abrazándose por el aire frío, pero no le importa pues ata la camisa en el cuerpo de Dragonair quien acaricia a Lori mientras sigue tarareando.

Rita se compadece de la tristeza de su hija, poniéndole su camiseta encima para que no se resfríe, le duele ver que su niña no es feliz pero la vida es así, no puede alimentar a un Dragonair y duda que pueda alimentar a Garritas cuando evolucione.

─Lori, es momento de irnos. ─Dice Rita tratando de no prolongar su penuria. ─Lori, Lori, Lori, Lori…

─¿Lori? Tierra llamando a Lori. ─Comenta Lisa llamando la atención de la chica, quien voltea a su hermanita. ─Llevas masticando ese bocado de cereal por treinta minutos, el resto ya es una masa aguada en la leche. ¿Estás bien?

─Sí, literalmente mi mente estaba en las nubes. ¿Qué necesitas, Lisa? ─Pregunta Lori al tomar otra cucharada.

─Me preguntaba si podrías llevarme a Little Lake town, la migración pokemon se está concentrando allí y me gustaría observarla.

Al escuchar eso, Lori ve la televisión la cual transmite en vivo cómo algunos pokemon están en la zona, en especial de tipo dragón.

─Aquí podemos ver a varias especies de dragones llegar y venir, solo escuchen sus rugidos amigos, allí vienen Hydreygon, Salamance y algunos Dragonite.

Al escuchar ese último, Lori mira la televisión recordando a ese Dragonair que conocio en su niñez, todavía conserva la piel de Dratini aunque varías veces le ofrecieron venderla por un precio exorbitante, pudo ser la primera niña de su clase en tener un rotomphone de hacerlo pero eso significaría no tener un memento de su amigo, que Carol Pingrey y su Blastoise presuman sus gastos lujosos, ella prefiere su piel de Dratini.

Entre los rugidos de los pokemon se escucha un tintineo, el de una canción que se transmite entre los demás dragones. Lori levanta la cabeza, su cuerpo se paraliza dejando caer el plato de cereal y su quijada. Su infancia se manifiesta mientras siente el lustroso tacto de su amigo Dragonair.

Lisa se aferra a su asiento, aterrada por la manera tan errática en la que Lori conduce. No se da cuenta de que Lana y Lincoln también están en el asiento trasero, ambos estaban buscando restos de comida para sus respectivos pokemon y Lana uno que otro para ella misma.

─ ¿Cuál es tu problema? ─Grita Lincoln mientras abraza a Lana.

─Normalmente adoro la velocidad, pero no así. ─Reclama Lana al aferrarse a Lincoln.

Lori las ignora, agradece que la migración pokemon apenas este iniciando, aún no es tarde para ella. Ya le mando un mensaje a Bobby para enviar a Garritas hacía el pueblo. Tiene que ser él, no puede ser alguien más, era la canción que le cantó. Aún tiene las notas bien grabadas en su cabeza, incluso le pidió a Luna que las grabe en una partitura.

─Sé que quería ver la migración pero apenas vas en el límite legal. ─Señala Lisa queriendo sacar a su Genesect solo por tener a alguien que abrazar.

Aun ignorando las suplicas de sus hermanas, Lori aprovecha que hay un carril para pasajeros que está despejado. Ellos deberían entenderla, después de todo también han forjado amistad con sus compañeros pokemon.

Al llegar a South Lake town, Lori no espera ni un minuto para buscar a su antiguo amigo, ignorando las advertencias de la oficial Jenny de no entrar al área de migración. Ignorando que sus hermanos la siguen al peligro.

En las pasturas, Lori por accidente pisa a un Joltik que iba pasando haciéndolo chillar para así alertar a sus compañeros. También ignora que pasa por debajo de un nido de Starly, el cual es custodiado celosamente por dos Staraptor.

─ ¡Lori! ─Grita Lincoln al perderse entre tanto follaje. ─Chicas, quédense conmigo.

Lana se aferra a la mano de Lincoln y Lisa saca a su Genesect para tenerlo de compañía. La mano de Lincoln tiembla al darse cuenta que por accidente dejó a Sneasel y Bun bun en casa. Shy por su parte está en su pokebola y no tiene la grasidea para activar su forma cielo. Lana por su parte se arrepiente de no haber traído a Brincos.

Los tres ven que en la distancia hay una manada de Hydreigon y sus crías gruñéndoles, los perciben cómo intrusos y se preparan para erradicarlos. Genesect se pone frente a los chicos para protegerlos.

Lori por su parte sigue buscando, ignorando a los pokemon que la siguen al estar solo concentrada de encontrar a su Dragonair. Está seguro que lo escuchó, la canción es inconfundible. ¿Verdad? No es cómo que aún después de todos estos años ella lo haya olvidado, era su amigo.

En el cielo, Lori ve pokemon volando hacia el horizonte, pensando en lo que Lisa describe cómo el ciclo de madurez, cuando los pokemon crecen lo suficiente como para buscar un lugar donde vivir felices. Siguen con sus vidas, teniendo que dejar atrás a algunos que no están listos para migar. Le hace preguntarse cómo se sentirán los parientes pokemon cuando uno de los suyos no vuelve por ser capturado. Ella no sabe si el huevo de Garritas fue robado o no, solo lo gano en una feria. ¿Qué tal si Dragonair tuvo familia también y ella se lo quiere llevar a la fuerza?

─ ¡Lori! ─Se escucha el grito de Lincoln, alertándola.

Lori se percata de que ya está muy adentrada en el bosque, no solo perdida sino que también perdió a sus hermanos. Es su deber cuidarlos, pudó tener a Dragonair pero ya paso ese tiempo, ahora tiene verdaderas responsabilidades. ¿Cómo se dejó llevar por ese deseo infantil? Dragonair ya la olvido. Voltea para buscar a su familia pero ve que hay seis Galvantula en su camino, al igual que dos Staraptor y cuatro Watchdog.

─Ggggggaaaaa. ─Le susurra uno de los Galvantula al señalar a Lori.

─ ¡Chaaaaa! ─Ruge alguien desde el cielo, siendo que Garritas aterriza frente a su entrenadora. Ruge para intimidar a los pokemon, siendo que solo los Watchdog huyen de él.

─ ¡Garritas! ─Grita Lori con alegría. ─Descuida allí vienen los refuerzos.

Lori busca en su bolsillo pero se da cuenta que por las prisas no trajo sus poke bolas. Se sonroja al darse cuenta de todas las irresponsabilidades que hizo por querer ver a alguien que ni siquiera está aquí.

─Tú y yo cómo en los viejos tiempo Garritas. Lanza…. No, eso quemaría el bosque. ¡Garra dragón!

─ ¡Chaaa! ─Grita Charizard al manifestar dos garras verdes de energía. Le alegra recibir órdenes de Lori nuevamente, además de que se ha vuelto sensata, antes le hubiera ordenado lanza llamas sin pensar en la pastura. Incita con las garras a los pokemon para así tener una pelea más violenta.

Los Galvantula le arrojan ceda la cual envuelve a Garritas pero él la corta con facilidad, aunque un poco de esta se queda pegada a su cuerpo, aun así no busca rendirse.

─ ¡Cola dragón! ─Ordena Lori y Garritas ilumina su cola de verde y golpea a uno de los Galvantula, provocando su huida.

Los Staraptor iluminan su pico y alas, usando un picotazo y el otro ataque ala. Golpeando a Garritas a gran velocidad mientras este lanza sus arañazos de dragón a diestra y siniestra para alejarlos.

Uno de los Galvantula usa tijera x y la arroja hacía el costado del Charizard, provocando su gruñido. Está tentado a lanzar fuego pero no quiere quemar el bosque.

─ ¡Garritas! No, no, no, no. ─Llora Lori al sentirse bloqueada, están rodeados y Garritas no puede volar porqué eso significaría dejarla indefensa a ella. ─Colmillo ígneo.

Garritas prende fuego a su hocico y lanza una mordida al ala de uno de los Staraptor, lo quemaría más pero recibe un picotazo en el cuello que interrumpe su ataque y libere al pokemon.

Una puya nociva por parte de otro Galvantula golpea al Charizard y este se arrodilla. Un Staraptor se separa de Charizard para poder tomar viada y acercársele con un ataque rápido, al menos eso haría pero un triataque lo golpea en la espalda y lo deja fuera de combate.

Los Galvaantula y el Staraptor que queda voltean, viendo a varios Hydreygon y Zwelious tratar de atacar a los hermanos Loud quienes apenas y logran montarse de Genesect quien vuela a alta velocidad hacia donde están ellos. Uno de los Zwelious lanza un pulso umbrío con una de sus cabezas y con otra lanza un pulso dragón, ambas golpeando a Genesect y provocando que los chicos caigan.

Lincoln no tiene otra opción, saca a Shay de su pokebola incluso si eso significa exponerla al combate. ¿O es exponerlo? Los pokemon singulares cómo Shaymin no cuentan con género específico pero prefiere referírsele cómo ella.

─Shy, usa bomba semilla. ─Suplica Lincoln al señalas a sus oponentes.

Shy por su parte está a punto de disparar hacía uno de los Hydreygon pero un Galvantula se le interpone, viéndose obligada a dispararle a este, siendo que no es tan eficaz por ser un tipo insecto contra un tipo planta. Ese Galvantula le responde con una picadura, sosteniéndola entre sus colmillos y agitándola para lastimarla.

─ ¡Shy! ─Grita Lincoln a su compañero, intentando golpear con su propio puño al pokemon pero electrificándose por el pelaje del pokemon.

─ ¡Shaaaaaaaa! ─Llora Shaymin al ser exprimida.

─ ¡Lincoln! ─Grita Lori acercándose a su hermano pero un Hydreygon se interpone en su camino, gruñéndole y levantando una de sus garras hacía ella. Garritas usa garra dragón para golpear a quien ose amenazar a su entrenadora.

─ ¡Garra de acero! ─Ordena Lisa, golpeando con su garra envuelta en acero al Galvantula que ataca a Shy. Liberándola de su captor y tomándola para cuidarla.

Shaymin por su parte usa síntesis para aliviarse un poco, llorando por no poder hacer nada más. Genesect retrocede mientras los Galvantula los rodean. Lincoln al no poder ayudar toma a Lana y Lisa, acercándolas a Lori mientras piensa en que todo está acabado, solo espera que Lynn cuide bien a Bun bun y Sneasel.

Lori ve a su Charizard caer y su familia acercársele para estar juntos, llegando a estar tan pegados que son incapaces de seguir retrocediendo. En un último esfuerzo de protegerla, Garritas usa su cuerpo para rodear a Lori y que el reciba los ataques de los pokemon salvajes.

La rubia empieza a llorar al saber que condeno a su pokemon y a su familia por un sueño infantil, una tonta conexión que alguna vez significo algo pero ahora solo la trajo a su perdición. Ve a Garritas a los ojos, con este llorando por el dolor de recibir los ataques pero no despega su vista de su entrenadora, acaricia su mandíbula y suspira. Si de algo vale, tararea la canción de Dragonair para calmarlos, recordando como este calmo su penuria en su niñez.

El tono es suave y lento, una armonía de rapsodias que calma a sus hermanitas las cuales se mantienen aferradas a Lori, su hermano por su parte mira al frente pero toma la pierna de Lori para sentir el tacto.

Dejando el tarareo, Lori murmura la canción para que las niñas se calmen. Sintiendo cómo Dragonair calma a esa niña inocente a la orilla del río, transmitiendo el mismo deseo ante sus pequeñas y su leal amigo.

Los pokemon salvajes se calman por un instante al oír la melodía, pero aún se mantienen firmes a atacar a los desconocidos. Solo un rugido que emula la canción los interrumpe. Frente a estos aterrizan cinco Dragonite los cuales postran sus robustos cuerpos ante sus rivales, todos cargando sus respectivos ataques pero no parecen tener intenciones hostiles, sino que piden la paz ante los pokemon salvajes.

Los salvajes rugen, exigiendo eliminar a los forasteros pero los Dragonite aún tratan de persuadirlos. Uno de los Hydreygon trata de acercarse al Charizard herido pero un Dragonite lo toma y observa a los ojos, manteniéndose sereno ante la mirada iracunda del Hydreygon, murmurándole la melodía para relajarlo.

─Hydreygon. ─Ordena el líder a su manada mientras se retira, resintiendo a esos pokemon pero sin poder hacer nada.

Los Galvantula ven que ya no tienen la ventaja pues los Staraptor ya se retiraron, deciden hacer lo más prudente e irse. Aliviando a los Dragonite quienes bajan sus defensas, no las necesitan.

Lori deja de murmurar al ya no sentir peligro, ve que sus hermanas se encuentran maravilladas por lo que tienen enfrente y ella levanta la mirada para notar a esos Dragonite frente a ella.

Lincoln ve cómo uno toma a Shy sin la oposición de Genesect, se quiere quejar pero se calla al ver que le da una baya para que se recupere y también acariciándola para relajarla.

Lisa está maravillada al ver lo pacíficos que son, se sabe que los Dragonite son amigables con todas las especies pero le resulta interesante que se arriesguen para ayudar desconocidos, levanta la mano para ver si puede acariciar uno y en respuesta uno la toma y le da un abrazo cariñoso.

─ ¡Quiero jugar con uno! ─Grita Lana al ver cómo Lisa está siendo mimada y corre a uno de ellos, el cual la toma con ambos brazos y le ruge de manera amistosa, levantándola por los aires para que ría.

El dragonite que tomó a Shy se arrodilla ante Lincoln para mostrarle que su amiga se recuperara y acaricia la cabellera del muchacho, al mismo tiempo que empieza a hacerle cosquillas en su barriga para que el muchacho ría, dejando que sus penas fluyan en las risas.

Entre los cinco, Lori mira a uno en específico, uno que tiene una tela vieja atada en su brazo, una tela celeste que se ha desgastado a lo largo de los años. Sigue llorando al caminar mientras que su Charizard también se levanta para seguirla, reuniéndose con quien quiso tener cómo amigo y hermano de combates. La rubia no teme ante los otros, ya han demostrado ser amistosos.

La chica levanta la mano, el dragonite te la tela la olfatea para identificar su aroma, dándose cuenta de quién se trata.

─ ¡Nite! ─Grita el Dragonite al levantar a Lori y moverla de un lado al otro con un fuerte abrazo, siendo que ahora es tan pesada cómo un racimo de uvas. Lame la mejilla de la chica, aun sintiendo la piel tersa que tenía de niña y alegrándose por escucharla reír. Tantos años y esa risa seguirá siendo inconfundible.

Las lágrimas de Lori ahora muestran alegría, ella ríe mientras llora por haber cumplido su sueño de la niñez, aun cuando perdió la fe él vino, su amigo Dragonite.

─Lamento haberme puesto en peligro Dragonite, también lo lamento por poner a mis hermanas y hermano en peligro. Solo quería volver a verte. ─Llora Loria al aferrarse al cuerpo de Dragonite, Garritas se les acerca y entre ambos la consuelan. ─Jamás olvide tu canción Dragonite, nunca lo hare.

Dragonite canta su canción y Lori le responde con sus murmullos, generando armonía mutua. Él jamás se atrevería a olvidarla, tantas veces estuvo a punto de perder la camisa que Lori le dio, en tormentas, maremotos, incluso en peleas algunos pokemon se la querían quitar y casi fue capturado algunas veces pero de haberlo sido habría roto la promesa que el mismo se dispuso a cumplir. Una vez se sintió tentado a ir con el campeón de Kanto, pero eso hubiera hecho que no vuelva a ver a Lori, además a él no le gustan los combates.

─Muchas gracias por no olvidarme Dragonite. ─Dice Lori al besar su mejilla.

Dragonite le responde con una lamida y la suelta para que pueda estar de pie, la ve retroceder y nota cómo de su bolso saca una pokebola, apreciando la sonrisa de su antigua amiga, sabe de qué se trata, es la misma manera en la que el campeón de Kanto lo veía.

Aunque le gustaría ir con Lori, esa época ya pasó, pudo ser cuando era un Dragonair pero no fue, quizá algún día sus caminos se vuelvan a topar pero él debe seguir siendo un silvestre, así como ella se aferra a su manada de humanos, él tiene su propia manada. Acerca su mano y cierra la de Lori mientras niega con la cabeza.

Lori mantiene la sonrisa, esperaba que ese fuera el resultado pero le duele saber que tendrán que separarse una vez más. El destino es así, de veras quisiera darle algo más que unos harapos.

Dragonite por su parte no la dejara sin nada, hay un memento más que le quiere dar. Uno que significa la unión permanente entre ambos, este regalo perdurara hasta que uno de ellos se tenga que ir a un lugar más tranquilo.

─Dragonite. ─Pide el Dragonite a uno de los suyos y este saca algo envuelto en follaje. Lo toma y se lo acerca a Lori.

Ella arquea la ceja sin entender de qué se trata, toma ese objeto ovalado y empieza a quitar la pastura, suspirando al ver debajo de tanto verde un cascaron azulado con puntos blancos. Se apresura a quitar más ese follaje y su quijada cae para ver que efectivamente es un huevo, uno de Dratini.

Lisa y Lana chillan emocionadas, una porqué jamás había tenido la oportunidad de estudiar un huevo pokemon de cerca y la otra porqué significa que podría presenciar el nacimiento de un pokemon por primera vez en su vida.

─ ¡Un huevo! ─Señala Lincoln al tratar de tomarlo pero Lori evita que lo toque.

─Dragonite, literalmente no sé qué decir. ─Comenta la chica al abrazar el huevo, sintiendo que es suyo y de nadie más, deseando protegerlo con su vida.

─Dragonite. ─Dice el pokemon al acariciar a Lori para que no tenga que decir nada más.

Garritas huele el huevo y se impresiona por ver de qué trata, un nuevo amigo viene en camino, le agradece al Dragonite por hacer feliz a su entrenadora pero este le indica que no hay nada que agradecer.

Viéndose nuevamente, Dragonite y Lori cantan su canción, diciéndose adiós. Quizá sea para siempre pero la vida los reunió por una razón, para reforzar las memorias que en sus respectivas niñeces se hicieron, forjando y transmitiendo un lazo que jamás podrá romperse pues aunque no lo fue realmente, Dragonite sabe que Lori es y siempre será su entrenadora ideal.

En el auto, Lori ata el huevo al asiento del bebé, procurando que no le pase nada bajo ninguna circunstancia. Por el espejo ve a su familia quienes se ven bastante cansados, aún les debe una disculpa.

─Chichos, literalmente lamento haberlos arrastrado a casi morir. ─Dice Lori sonrojada.

─Descuida Lori, yo hubiera hecho lo mismo. ─Responde Lincoln para que su hermana no se sienta mal.

─ ¡Vimos Dragonite! Eso basta para mí. ─Responde Lana aún emocionada por haber sido cargada por uno.

─Tus disculpas serán tomadas si me dejas inspeccionar el huevo. ─Indica Lisa pero en respuesta solo se gana el gruñido de Lori. ─Más bien estamos a mano tras lo que paso con los Aggron, jeje.

Eso le gusta a Lori, devuelve los ojos al camino mientras que en el aire ve a Garritas volar a pesar de sus heridas, sonriéndole a su leal compañero quien va a cuidar del huevo en cuanto eclosione. Su vista se devuelve al huevo y cómo si fuese una canción de cuna, murmura la canción del dragón para así compartir el lazo que Dragonite le dio a ella.

Notas.

¿Cuál idea primero? Una pelea en un tercer gimnasio o Lincoln haciéndose amigo de una banda de Scorbunny. Tantas opciones y tantos fics que actualizar.