#30 I want to be your...

ADVERTENCIA DE CONTENIDO.

NaruSaku/Sasusaku /NaruSakuSasu


Lo último que recuerdo fue estar peleando contra un ladrón, era fuerte, probablemente me había hecho algunas fracturas en los huesos que pensé en arreglar más tarde, cuando iba a darme otro golpe y no pude moverme por su velocidad, solo me quedó esperar el impacto, iba justo en la costilla derecha pero tuve un borrón de lo que pasó exactamente.

El poder de ese puño jamás llegó, o al menos no a mi.

Sino a un costado, justo en la pared de rocas detrás de mí, lo mire extrañado, el tipo sonreía, una horrible sonrisa de un títere.

¿Un títere?

Y entonces lo vi.

Un anillo, uno que solo había visto en la organización Akatsuki. Mierda.

La roca tras" de mi comenzó a temblar y derrumbarse, callendo sobre nosotros, una de ellas no pude esquivarla, golpeó mi cabeza y perdí la conciencia.

Me sentía tan débil y adolorido, quise abrir los ojos pero no podía, algo me lo impedía, un venda quizá, trate de apartarla pero mis manos estaban igual de inmóviles, atadas en mi espalda con fuerza hasta mis codos. Dolía.

Estaba completamente inmovilizado en una silla.

En la boca tenía una bola que comenzó a asfixiarme al igual que mi propia saliva.

No sentía a Kurama, o una gota de mí propio chakra.

Y grite, grite como pude, lo más alto.

Respiraba errático.

—¡UGH! Basta, basta... - escuche frente a mi. Era una mujer

¿Qué Mierda estaba pasando?

Unos pasos se acercaban cada vez más, sonaban cómo un par de botines con tacon, en cada paso, un silencio extremadamente exacto y luego el "pock" causando más y más tensión en mi hasta que estuvo a mi lado.

Paso bastante tiempo en silencio pero pude sentir sus movimientos a pesar de mis intentos de gritos y jadeos, un jalón en mi cabello me hizo levantar el rostro adolorido, y una mano fria trataba de quitar aquella extraña mordaza con calma, aunque yo tratara de apartarme, no podía, no tenía la fuerza y mis intentos eran lentos.

Se sento sobre mí ¿era ella?, y me sentí incómodo, con sus piernas a los costados de mi caderas, al mismo tiempo que algo cubria de ella, lo pude sentir en mis canillas. No era pesada, parecía ser delgada, olía dulce que me hizo salivar mas...

Algo muy en el fondo de mi, la sentía tan familiar. P

¿No hay nadie más cerca?

¿Dónde rayos estoy?

Al momento que la mordaza fue lanzada a alguna parte del suelo que hizo un poco de eco trate de hablar, pero sus dedos fueron más rápidos que mi voz dejando una pequeña pastilla en mi lengua que se deshizo antes de poder escupirla a pesar de mi debilidad.

—Buen chico... - ronroneo besando mi nariz.

—¿Quién eres? ¿Qué me hiciste?. - pregunté ronco, sintiendo la lengua pesada.

—¿Recuerdas el sello de los ocho tiagramas? volvió de sus largas vacaciones, pero no te preocupes, se irá pronto. - su voz fue cantaría y sensual, sentí sus delgadas manos acariciarme sobre los hombros hasta el cuello, pude obtener más de su aroma cuando se acercó a mi oido - además de que limite tu sistema de cardulacion de chakra. ¿No te sientes como un niño ahora Naruto?. - expresó en un susurro alegre, y pude reconocer algo en su voz.

—¿Quién eres?.

—Creo que no necesitas saber el porqué estás aquí, ya sabes, queremos recolectar a los bijus para provocar guerras entre las Grandes Naciones Ninja...

—¿Quién eres?. - insistí fastidiado.

—... Vender poderío militar, destruyendo el sistema de aldeas y obligar a los países a depender de Akatsuki... Blah blah blah.

—¡UGH, Mierda, dime! ¡¿Quién eres?!. - grite arto, ronco y negándome a creer de quien era aquella voz.

Porque lo sabía...

Una de sus manos se aferro a mi cuello, asfixiandome con tanta fuerza que temía a que destrozara mi tráquea, sin embargo, al mismo tiempo sentí la suavidad de unos labios, robándome el aliento.

La venda que cubría mis ojos cayó y entonces pude verla.

El cabello rosa pálido que solía bailar suelto por los aires mientras saltabamos entre los árboles en medio de una carrera, piel pálida que el sol podía acariciar sin temor a broncearla y aunque ellañ tuviese los ojos cerrados, podía recordar el jade de estos.

Era Sakura, Sakura Haruno.

La había extrañado tanto desde aquel día en el que se fue en busca de Sasuke Uchiha con el propósito de matarlo, cuando lo que en realidad pasó fue que ambos acabaron con la chica pelirroja, Uzumaki Karin, Danzo Shimura, así como otro miembro de Akatsuki, Suigetsu.

Sakura había desertado de Konoha junto con el Uchiha, se había unido a Akatsuki y desaparecido durante ocho años mientras la organización cada día era más temida entre los criminales.

Los había buscado durante tanto tiempo, y había vuelto siempre con las manos vacías, frustrado de no obtener ninguna pista.

Preguntándome el ¿Porqué?

—¿Te comió la lengua el gato?. - preguntó observándolo divertida.

—¿... Porque?... Tu...

—Vayamos al grano, te atrapamos y ahora morirás.- declaró sensual y maníaca por la idea y porque probablemente el rubio tenía una cara de susto que Sakura no dudo en besar de nuevo, deslizando su lengua tan descaradamente. - a menos. - susurro. - que quieras unirte a nuestros planes.

—... ¿Que?. - pregunté confundido, sintiendome caliente de la nada, tenía calor, mucho calor.

Sakura se apartó y comenzó a caminar al rededor de la habitación emocionandose con una idea que no conocía.

Esa Sakura no era la misma que conocía, la alegría que poseía definitivamente se había deformado a la locura, oculta en una máscara de inocencia pura, porque Sakura lucia así inocente, con su nariz abotonada y rojiza al igual que sus mejillas, sus ojos jade aparentemente grandes por la multitud de sus pestañas largas, una pequeña boca carmín que invitaban a robarle un primer beso y que, definitivamente, sabrían maravillosos, pero que si lo hacías, podría degollarte en menos de un segundo, tan delgada y aparentemente pequeña debido a la capa que llevaba con aquellas nubes rojas, pero con una fuerza sobrehumana que te rompería todos los huesos con tan solo el dedo índice, una bella muñeca de porcelana que ocultaba perdición y locura.

Locura que había acabado con tantos.

¿Donde estaba la fuerte, motivadora y tierna Sakura que apenas podía defenderse?

—Si te unes. - explicó extendiendo sus brazos con ojos vivos. - estaríamos juntos, ¡creariamos un nuevo mundo, nuestro mundo, sin más guerras, sin enfermos queriendo manipularnos! ¡sin preocuparnos por nuestro futuro! Limpiariamos el mundo entero...

—¿Te estás escuchando?. - le interrumpí, sediento, más ronco y caliente. Pero consciente de sus palabras, ¿un mundo perfecto? ¿A qué costo?

Sus ojos volvieron a la cordura y me miró con una media luna en sus labios.

—Lo sé, es ridículo. - suspiró dándome la espalda sacándose su capa. - pero estoy tan cansada, y solo quiero seguir mis estúpidos instintos...

La capa cayó al suelo revelando sus curvas, vestida con un top de red negra y una licra del mismo color, las botas ninja que llevaba le respingaban aun mas el trasero.

Las cuerdas que inmovilizaban mis manos volvieron a doler por mis movimientos, y de pronto tuve la necesidad de ser tocado, a la mierda mi desaparición, si alguien me buscaba o no, a la mierda Kurama o mi chakra, si estaba herido...quería...

La quería a ella...

—Sakura...

Ella me miraba cruzada de brazos, y solo así fui mas conciente de la habitación, estaba en el centro y la única iluminación ahí era una pequeña vela a mis espaldas, enfrente, un enorme ventanal detrás de Sakura con una enredadera que cubría casi todo por fuera dejando pasar solo pequeñas luces, el piso era madera oscura brillante al igual que el pequeño escritorio, justo donde se encontraba recargada la pelirrosa, que solo tenia una jarra de agua, un vaso y algunas cosas como una jeringa, vendas y un frasco similar a los ungüentos medicos. El lugar era amplio, a mi izquierda podía ver una puerta y a la derecha un closet, imagine que seguramente detrás de mi había alguna cama o algo similar.

Los tacones volvieron a captar mi total atención.

–Naruto... Naruto... - soltó en un suspiró volviéndose a sentar en mi regazo.

Maravillandome de nuevo por su aroma, su tacto, su voz.

Algo me estaba pasando que perdía la cordura, sustituyendo todo eso por necesidades...

Instintos.

—¿Qué, qué fue lo que me diste?. - pregunté con voz temblorosa, tratando de apartarme de las manos de la ojijade. -... Que...?

Sujeto la bragueta del pantalón bajandolo lentamente sus ojos jade jamás se apartaron tímidos o algo por el estilo, al contrario, había sed, lujuria... con sus dedos comenzó a acariciar por encima del bóxer.

—Quiero tenerte Naruto...-su aliento chocó contra la piel de mi cuello, erizando la piel, haciendo correr sangre en un tortuoso cosquilleo hasta su entrepierna.

—Espera...Es... Espera... -

Y los pequeños labios de ella volvieron a callarlo, a probarlo inquieta mientras una de sus manos se movía por su pecho, bajando el cierre de su sudadera, acarició encima de su playera su vientre, provocándole un jadeo que ella atrapó en su boca.

Apenado se apartó girando su cabeza a un lado pero ella continuó besando sus mejillas, su cuello, clavículas...

—Detente...

—Ya no lo resistas.

—Basta. - su playera fue rasgada por la mitad con el filo de un kunai dejándole la piel expuesta.- Sakura...

—Oh joder , vuelve a decirlo.- pidió

El aire le faltaba ya, no podía seguir negándose a ella, no cuando le chupaba y mordía el cuello mientras acariciaba su vientre y costillas en círculos, arriba y abajo.

Quería tocarla, pero no podía, quería levantarse y sucumbir a ella sobre el escritorio pero las ataduras se lo impedían, torturandole al igual que ella con su toque.

Ella se bajó de él y Naruto gruñó necesitado

—Sakura..

—Shhh.

La ojijade se pasó las manos por el cabello, dejándolo caer sobre su hombro, Naruto no recordaba lo lindo que se veía así de largo, quería acariciarlo, tomarla de ellos mientras le comía la boca.

Se bajó el short de licra lentamente dejando ver una pequeñas bragas del mismo color de su piel, Naruto pudo grabar esa linda imagen de ella por unos instantes porque después ella ya no tenía nada cubriendole más que su top.

El rubio quería sentirla, tanto que las cuerdas que lo mantenían atado habían comenzado a lastimarle las muñecas.

Sin embargo ella no lo montó, en su lugar se puso de rodillas y bajó el bóxer para acariciarle el miembro.

—¡ngh!

Sus labios suaves y húmedos dieron un casto beso en la cabeza de su miembro, y la lengua comenzó a moverse en círculos.

Naruto ya no podía controlar su cuerpo tembloroso, y la pelirrosa apenas lo tocaba.

El rubio trató de levantar sus caderas pero la pelirrosa se apartó y comenzó a acariciar con sus dedos el largo de su miembro

—Aahh... Mierda...

La lengua de la chica daba pequeños lametones en sus testículos que mandaban choques eléctricos por su vientre y piernas, empezaba a masturbarlo mientras le probaba cada vez más, tan sumergida, que Naruto, entre descontroladas sensaciones y jadeos pudo memorizar como su pene acariciaba sus mejillas sonrojadas, los labios rojos brillantes de saliva y pre-se en subiendo y bajando, haciendo círculos en su glande.

Cuando sintió su orgasmo por venir ella se apartó con una media sonrisa, dejándolo adolorido.

—No bebe, aún no puedes.-murmuro ella subiendo a besos por su vientre.

—Ah...

Jamás espero que ella se masturbaria frente a él, frotándose, negándole orgasmos.

*

Naruto tomaba sus labios necesitado mientras ella cabalga a sobre el, tratando de que su miembro llegara lo más profundo, justo en el punto, mientras se acariciaba aquel pequeño botón. El rubio realmente estaba disfrutando extrañamente, atado y sin algún chakra útil para escapar, tan necesitado por más piel y gemidos de su vieja amiga pero sin poder tocarla o cambiar de posición a la cómoda cama a sus espaldas en vez de esa incómoda silla, y eso lo prendía mucho.

—Ahh Sakura... Sakura... Me estas volviendo loco... Ngh...

Ella se apartó susurrandole jadeos y repartiendo besos por todo su cuello, parecía que llegaría al orgasmo.

Y Naruto intentó acelerar los movimientos de su pelvis para encontrar el suyo.

Pero la puerta se abrió.

Y Sakura no le dio importancia ni un poco.

Solo fue el Biju fue quien busco al intruso.

Se encontró con el negro de la noche.

Unos ojos penetrantes miraban furiosos a la chica, cerró la puerta y puso seguro caminando hasta ellos.

Su estómago se revolvió, porque Sakura estaba tan perdida en llegar a su orgasmo que Naruto se sentía exclusivo por tenerla así, desnuda sobre el. Sintió celos porque alguien más la veía.

Los miraba.

Era Sasuke. Sasuke Uchiha.

Un viejo amigo más de Konoha, desertor junto con la pelirrosa.

Naruto con ojos cegados por lo que su cuerpo sentía contra el tacto de la chica, apenas logró ver como la ropa del Uchiha caían al suelo a cada paso que deba, tan exitado, despertando por Sakura.

Furioso, Sasuke se acomodo tras ella y jalo de su cabello, pero no la quito, ella seguía sobre el rubio, devoró su boca y la inclino un poco hacia Naruto mientras le daba duras nalgadas.

—¿Cuántas veces debo de repetirte que eres solo mía? Maldita zorra, mía, mía, mía...-susurro contra su oído mientras cubría su bocacon fuerza, encerrando sus adolorido gemidos, después de un momento por fin el Uchiha se atrevió a mirar a Naruto.

Con la mirada amenazante declarando ser el dueño de la chica "Ella es mía"

Y de pronto ella se volvió más ruidosa contra los besos del Uchiha en su hombro de piel lechosa, las manos que ella mantenía sobre sí misma fueron suplantadas por la mano libre de él siendo rudo de una manera sensual contra su botón rosado.

Naruto sólo se didico a ver.

Sintiéndose aún más exitado.

Porque Sasuke Uchiha la tocaba justo como el quería hacerlo si no hubiese estado atado.

El ceño de la pelirrosa se frunció poco a poco y los movimientos se detuvieron por unos minutos, trataba de recuperar un poco más de aire.

Sakura se aferro al cuello de Naruto soltando unas cuantas lágrimas, mientras Sasuke se enterraba también.

Ella estaba siendo empalada* por ambos

Quedaron quietos por un momento donde Naruto aprovecho para brindarle tiernos besos en el hombro disponible mientras Sasuke, con su mano libre, acariciaba sus caderas y silenciaba sus jadeos con la otra mano, besando sus sonrojadas mejillas.

Sakura se movió despacio poco a poco y fue entonces cuando el azabache enderezó su postura junto con la de ella, brindándole la mejor vista a Naruto, comenzando el va y ven de ambos contra la ella.

Cada vez más intenso, más delicioso que la pelirrosa cada vez apretaba más a ambos, alcanzando su orgasmo cuyo gemido fue capturado por el Uchiha quien beso sus pequeños labios.

Enseguida, el cuerpo de Naruto tembló y se corrió dentro de ella dejándolo más cansado, aún así pudo estirarse sólo un poco para besar el pequeño pezon rosado de su chica.

Sasuke dio unas cuantas embestidas más fuerte y se dejó ir aferrándose a las caderas de la chica.

Oh cariño, esto apenas comienza. - murmuro el azabache mordiendo los labios de la pelirrosa.

* * *

—¡¡INVADEN LA ALDEA!!. - Grito un ciudadano de Konohagakure.

—¡AYUDA, MI BEBE! -

Un rayo cayó en el centro de la ciudad destruyendo casi todo, sangre salpico por los edificios que seguido fueron destrozados por un enorme cien pies de arcilla.

—¿Qué mierda esta pasando?. - Preguntó desde la azotea del edificio la hokage.

—Es Ambu, nos invaden.-informó uno de sus hombres arrodillado

—Sasuke busca venganza...-murmuro Kakashi Hatake.

Calurosos aplausos se hicieron presentes detrás de todos ellos, alertando a Ambu, la hokage, y a algunos otros miembros.

—EXCELENTE TRABAJO HATAKE ¿Debería darte una estrella por eso?. - se burló Sasuke Uchiha con el sharingan activado

—Demos fin a esto chicos.- Exclamó una pelirrosa degollando a una Ambu demasiado cerca de la hokage.

—¿Venganza a que Uchiha? ¿Por itachi?... -

—Date por muerta. - sentenció el azabache

Otra enorme explosión hizo temblar todo, a lo lejos se veía a Kurama peleando contra el tanuki (perro mapache) de Gaara, Ichibi.

Era claro que los alumnos del equipo 7 ahora elegían ser algún tipo de Villano...