Capitulo 17
EDWARD POV
Ver a Bella con ese tal Jacob, me había matado. Una parte de mi se había quebrado cuando los a otra mitad quedo hecha trizas cuando él la beso en la mejilla y la abrazo. Quizás eso no significaba nada para el mundo, pero para mí lo era todo.
Luego de ver esa escena, unas cuantas lágrimas salían de mis ojos sin poder controlarlas, aunque hacía todo lo posible para que no siguieran apareciendo, tenía que estar decente para poder recoger a Max.
El camino a la guardería se me hizo de lo más lento y el momento en que entre inmediatamente la secretaria empezó con sus insinuaciones, pero con la mirada fría que le di lo dejo de inmediato.
Tome a Max y salimos lo mas rápido de ahí. Llegue a casa y el simple aroma de Bella esparcido por todos lado hizo que el nudo que tenía en la garganta sólo se intensificara. Decidí que no podía quedarme mas tiempo ahí, necesitaba despejarme. Agarre unas cosas de Max y lo fui a la casa de la tía de Bella.
Cuando me abrió la puerta primero se sorprendió por verme ahí y en ese estado.
-Edward ¿estás bien?-pregunto claramente preocupada.
-Sí, sólo necesito que se quede con Max por un tiempo, luego Bella va a venir a buscarlo-ella asintió y mire a mi hijo, él me devolvia la mirada cargada de cariño y el nudo creció mas. Le di un largo beso en su cabeza-te quiero-le susurre en su oído y se lo pase a Grace y me despedí.
Fui de nuevo a casa, tome un poco de ropa y un papel para así poder escribirle una nota a Bella.
Bella:
Hoy te vi con Jacob, esa situación es más de lo que mi corazón puede soportar. Ahora necesito estar solo, pensar. Quiero tener una explicación razonable, pero necesito tiempo para poder asimilar de que quizás ya no me ames.
Max está en la casa de tu tía. Por favor no me busques.
Edward.
Releí la pequeña nota y la deje encima de la cama. Di un último vistazo a la habitación y salí.
Me subí al volvo y conduje hacia ninguna parte, buscando un lugar donde poder quedarme esta noche. Estuve unos veinte minutos manejando hasta que llegue a un hotel, me registre y subí a mi habitación, era la 506.
Me senté en la cama matrimonial mirando hacia la nada, estaba demasiado dolido como para pensar.
Estuve unos minutos o quizás horas en esa posición, el único sonido presente era mi respiración. Las lágrimas hicieron acto de presencia y corrían libremente por mi cara como si de cascada tratase.
El sonido de mi celular me saco de mi burbuja personal, me pare rápidamente presintiendo quien podía ser y no me equivoque, era Bella llamando. No le conteste y deje que sonara, cuando para la molesta musiquita lo deje a mi lado cuando me senté en la cama. El teléfono luego de unos minutos de silencio volvió a sonar, era Bella otra vez, igual deje que sonara.
El teléfono siguió sonando, pero esta vez no era solamente Bella, era toda mi familia.
Decidí apagar el teléfono, no quería escuchar a nadie.
Estuve toda la tarde tirado en la cama, pero ya como a las ocho mi estomago gruño en señal de que ya era hora de comer algo.
Fui al baño y me mire en el espejo, mis ojos ya no tenían ese brillo particular y mi cabello mas desordenado que siempre, me lave y salí fuera de la habitación.
Baje al primer piso, donde había un comedor, me senté e inmediatamente tenia a un mesera a mi lado mirándome lascivamente.
-Buenas noches, mi nombre es Amber y lo atenderé esta noche-me paso la carta y espero hasta que me decidí.
-Quiero la pasta a la boloñesa y un vaso de agua por favor-le pedí con la voz cargada de monotonía. Ella a pesar de todo me dio una sonrisa y se fue.
Diez minutos después volvió con mi pedido y lo dejo encima de la mesa.
-Gracias-fue mi respuesta y me concentre en la comida que tenía enfrente mío, ni siquiera espere a que la mesera se fuera.
Ahora era raro tener que comer solo, me había acostumbrado a tener siempre a Bella o a Max conmigo, hablar con ellos o simplemente darle la comida a Max
Comí lo más rápido que pude para volver luego a la habitación. Me demore exactamente diez minutos en terminar, pague todo y me devolví a mi habitación.
Lo primero que vi cuando entre fue el celular tirado en la cama, me acerque lentamente y lo prendí.
Tenía más de sesenta llamadas sólo de Bella y otras veinte de todos los demás. Quería hablar con ella, pero todavía no me sentía listo para saber la verdad.
Me tire en la cama y me dormí inmediatamente después de haber puesto mi cabeza en la almohada.
La luz a la mañana siguiente me daba directamente en la cara, porque se me había olvidado cerrar la cortina el día anterior. Todavía tenía los ojos cerrados, así que de a poco comencé a abrirlos. Me restregué la cara y me senté, mire hacia abajo y me di cuenta que había dormido con la misma ropa del día anterior.
Me levante de la cama y con pasos lentos me dirigí al baño, me despoje de mi ropa en el camino. Me mire en el espejo y mis ojos estaban hinchados de tanto llorar y unas ojeras adornaban mis ojos. Mire hacia el lado, di la llave del agua en la ducha y me metí. Cuando el agua caliente hizo contacto con mi cuerpo me relaje completamente. Estuve unos largos 10 minutos en la misma posición, pensando en cuando volver a la realidad, se supone que hoy debía estar trabajando en el hospital y ni siquiera había llamado para avisar que no podría.
Salí de la ducha y me puse una toalla amarrada a la cintura. Fui a la habitación y prendí mi celular para ver que tenía otra vez muchas llamadas de todos, las borre inmediatamente y marque el número del hospital. Al tercer tono contestaron.
-Hospital general de Londres, buenos días-saludo una secretaria de turno.
-Buenos días, soy el Dr. Edward Cullen-me presente primeramente-necesito que me comunique con Ethan Johnson por favor-
-Claro Dr. De inmediato-se escucharon unos pequeños sonidos, eso significaba que me estaba transfiriendo.
-Dr. Johnson-fue el saludo de mi jefe
-Hola Ethan, soy Edward-
-Edward que gusto hablar contigo-me contesto y sonaba bastante feliz, no me esperaba ese saludo, ya que debería estar enojado conmigo por no haber ido ni llamado.
-Ethan te llamaba para disculparme primeramente y avisar porque no fui…-me corto a mitad de mi frase.
-Hey, no te preocupes. Carlisle ya hablo conmigo y dijo que estabas enfermo y no podrías venir-mi padre era el mejor, tendría que agradecérselo luego.
-Oh, entonces como ya sabes te dejo seguir con tu trabajo-me despedí de él
-Entonces que te mejores Edward, adiós-me contesto y colgó el teléfono.
Volví a dejar el celular en su posición y saque ropa del bolso que había traído. Me puse unos jeans negros y una camisa a cuadros.
Mire por toda la habitación sin saber que hacer hasta que pare mi mirada en la televisión.
Me dirigí al sillón que había y me senté tomando el control de la televisión, la prendí y me puse a buscar algo bueno que ver. Realmente lo único que pasaban a esta hora era las propagandas o programas que no era de mi interés. Apague la televisión y me quede sentado en la misma posición, mi mente estaba en blanco y lo único que se reproducía en mi era la imagen de ayer. Una idea cruzo por mi cabeza y me levante rápidamente. Estaba decidido iba a hablar con Bella en este mismo instante, no me importaba que quizás no era el momento, pero necesitaba saber la verdad.
Tome todas mis cosas y baje a recepción, pague lo que tenía que pagar y salí a buscar mi auto.
El camino a casa se pasó demasiado lento, todos los semáforos me daban en rojo. Por lo visto la suerte hoy no estaba de mi lado.
Unos minutos después mi casa apareció enfrente a mis ojos, iba a estacionarme en mi lugar, pero había un auto que no conocía ocupando mi puesto. Apague el motor y me baje lo más rápido que podía, empecé a palpar mis bolsillos en busca de mis llaves. Iba a abrir la puerta, pero unos gritos me congelaron en el lugar.
-¡Te odio! eres lo peor. Arruinaste mi vida-esa era Bella que le gritaba a alguien.
-Pero porque me odias, si yo te arregle la vida Bella-de lo más seguro es que ese fuera el maldito ese.
-No, no lo hiciste. Yo amo a Edward, él es el amor de mi vida y el padre de mi hijo-la voz de Bella fue bajando en las últimas palabras, y un sollozo salió de sus labios. Luego de eso hubo silencio, pero un estruendo lo rompió, un sollozo más grande salió. La ira creció en mí pensando en lo que ese chucho podría haberle hecho a mi Bella. Trate de abrir la puerta, pero mis manos tiritaban de los nervios. Logre poner la llave en la cerradura y abrí muy rápido.
Dos pares de ojos se fijaron en mí, unos llenos de furia y otros tan llenos de amor que me arrepentí en ese instante de no haberla escuchado. Ella estaba abrazándose a sí misma junto a un jarrón hecho pedazos en el suelo.
-Edward- el susurro de Bella me hizo volver a ponerle atención a ella.
BELLA POV
Lo único que hacía en este momento era llorar y llamar a Edward que no me contestaba el teléfono. Max estaba sentado en la alfombra mirando muy entretenido unos dibujos animados que pasaban por el canal infantil.
Volví a marcar el celular de Edward, pero seguía apagado, volví la vista a la foto que estaba en una mesita, donde salíamos los tres juntos. Yo lo único que quería era volver a ser esa familia que éramos hace horas. Llame a toda su familia empezando por Esme y terminando con Rose, ninguno de ellos sabia donde se había metido Edward, eso hizo que mi corazón se acelerara más. Toda su familia quedo preocupada por la situación aunque ninguno pregunto lo que paso.
Paso otra hora más y yo estaba incluso peor que antes. El sonido del timbre hizo levantarme como un resorte de mi asiento y partir rápidamente a abrir la puerta esperando encontrarme a Edward ahí. Pero la suerte no estaba de mi lado, estaba Esme, Alice y Rose paradas en el umbral de mi casa con una mirada de compasión. Me corrí de la entrada para dejarlas pasar y ella lo hicieron sin decir nada.
Cada una se sentó en un sillón y esperaron hasta que me decidí hablar.
-Edward cree que lo engaño-el jadeo de Esme fue lo único que rompió el silencio de la habitación.
-¿Pero?... ¿Porque?... ¿Cómo?-Alice ni siquiera podía formular una pregunta completa.
Me levante y fui a la habitación a buscar el papel que Edward había dejado y volví a bajar, todas seguían en sus asientos sentada, pero la mirada en sus ojos reflejaban todo y en estos momentos la expectación estaba más que presente.
-Tomen-entregue el papel a Esme y todas se sentaron junto a ella para poder leer.
-Todavía no entiendo-Alice se veía todavía más confundida que hace unos minutos.
-Yo tampoco entiendo-hablo Rose que no había dicho ninguna palabra hasta el momento.
Me volví a sentar, tome una respiración profunda y mire a Max que se había quedado dormido. Esme siguió mi mirada, se levanto y tomo a Max en sus brazos y subió a las escaleras.
Esos minutos todas estábamos en un silencio que yo no pensaba romper. Esme volvió y cuando se dio cuenta que ninguna quería hablar ella empezó.
-Bella porque no nos dices que paso-hablo con su voz maternal y se sentó a mi lado tomándome la mano en señal de apoyo.
Asentí y les relate toda la historia desde la llegada de Jacob hasta el momento que encontré el papel de Edward. Las lágrimas hicieron un acto de presencia durante todo mi relato.
Al final tenia a todas las mujeres sentadas a mi lado diciéndome palabras de apoyo, de que todo se iba a arreglar e íbamos a volver a ser felices. Esperaba de corazón que eso sucediera.
Esme, Alice y Rose esa noche se quedaron conmigo, según Alice iba a ser una noche de chicas.
Estuvieron en todo momento haciendo boberías para hacerme reír y de vez en cuando lo lograron. Aunque nunca deje de marcarle a Edward
Decidimos traer mantas y almohadas para poder dormir en la sala.
-Bella, Bellita, Bells-alguien susurraba en mi oído provocándome cosquillas y haciendo que soltara unas risitas. Abrí un ojo para ver a Alice sonriéndome, devolví como puede esa sonrisa.
-Buenos días Ali-la salude y me levante para ver que solo estábamos nosotras-¿Dónde están las demás?-le pregunte y Alice con un movimiento de cabeza señalo la cocina.
Con Alice caminamos hacia la cocina y me encontré con mi hijo sentado en su sillita con Esme dándole comida y Rose tomando un café. Bese a cada en la mejilla y me prepare un café bien cargado.
-¿Cómo amaneciste?-me pregunto Rose cuando me senté a su lado.
-Bien en lo cabe la situación-ella asintió y volvió la atención a su café y yo al mío.
De un momento a otro me acorde que hoy era día de trabajo y me levante tan abruptamente que todas saltaron en su asiento de la impresión.
-Bells, no te preocupes por el trabajo, acabo de llamar para avisar que estabas enferma-Alice me dijo mientras entraba en la cocina.
-Oh gracias a Dios que existes Alice-le conteste y ella sonrió demasiado grande para mi gusto.
-Yo creo que no debes agradecérselo a Dios, sino a Esme y a Carlisle que andaban como conejos por la casa-termino diciendo. No cabe decir que todas estábamos con la boca abierta de la impresión y Esme roja como un tomate.
-Dios Alice de donde sacas esas cosas-le hablo una Esme sonrojada.
-Emmett y Edward-respondió simplemente y la sola mención de su nombre hizo volver ese nudo que tenía en la garganta. Ellas se dieron cuenta y cambiaron de tema rápidamente.
Cuando todas estuvimos listas, lavamos todo, agarre a Max y nos fuimos al living.
-Mami-Max me hablo y señalo sus juguetes, lo deje en el suelo y él fue lo más rápido que sus piernas podían.
Todas nos sentamos en el sillón viendo televisión hasta que el sonido del timbre nos distrajo.
-Yo voy-grito Ali cuando ya iba llegando a la entrada-BELLA-se escucho su grito por toda la casa, me pare rápido y fui a ver. Y la sorpresa que me encontré. Jacob estaba parado en la puerta de mi casa con una sonrisa bailando en sus labios. Sentí que me ponía roja, pero esta vez era roja de la ira
-¡¿Qué se supone que haces acá?-le grite y su sonrisa decayó. Alice lo miraba como si quisiera arrancarle la cabeza. Y debido a mi grito apareció Esme y Rose que miraban a Jacob sin entender que pasaba.
-¿Pero?, ¿Cómo que hago acá? viene a verte ya que no fuiste a trabajar-respondió cínicamente. Esme y Rose deben de haberse dado cuenta de quién era así que lo miraban igual que Alice. Quien pensaba que la dulce Esme podría transformarse en cuestión de segundo.
-Y dime acaso tu eres tonto-la hablo Rose antes de que yo tomara la palabra.
-¿Y quién se supone que eres tú?-le pregunto altaneramente Jacob. Todas ahora lo miramos peor de lo que alguien se podía imaginar.
-Quieres saber quién soy yo, ¿cierto?-él asintió-Yo soy Rosalie Cullen, la de allí es Esme Cullen y la pequeña de acá Alice Cullen y vamos a ser para ti tu peor pesadilla-le contesto mirándolo amenazadoramente que incluso hasta a mi me dio miedo.
-Ehh…bueno yo quiero hablar con Bella a solas-respondió cambiando de tema y con un toque de nervio en su voz que nos hizo sonreír.
-Y tú estás loco. Ni sueñes que te vas a quedar con Bella-Ali le contraataco. Esta vez me acerque a ella y le hable en su oído.
-Ali déjame hablar con él por favor-ella me miro como si tuviera un tercer ojo y antes de que pudiera abrir la boca volví a hablar-necesito conversar con él, te juro que serán sólo cinco minutos. Vayan al parque y llévense a Max-ella asintió resignada y les dijo a las otra que fueron a buscar a mi bebé y salieron mirando mal a Jacob.
Lo deje pasar y espere a que hablara.
-Entonces ¿porque no fuiste hoy?-inicio la conversación él.
-No te interesa, pero te tengo una pregunta-él asintió esperando mi pregunta-¡¿Quién te dio el derecho de hacer lo que hiciste?-le grite otra vez. Él cambio de inmediatamente su expresión a una de enojo, que yo creía injustificado.
-Porque te amo y te quiero solo para mí-respondió tratando de controlar su enojo. Pero el mío estaba más que desbordado.
-Pero si me amaras, me dejarías ser feliz con Edward-le hable con la voz un poco más calmada, pero con el mismo enojo.
-Pero tú vas a ser feliz sólo conmigo-este hombre de verdad era estúpido.
-¡Te odio! Eres lo peor. Arruinaste mi vida-le volví a gritar
-Pero porque me odias, si yo te arregle la vida Bella- era el hombre más irracional y loco que había conocido en toda mi vida.
-NO, no lo hiciste. Yo amo a Edward, él es el amor de mi vida y el padre de mi hijo-le conteste y mi voz fue bajando cada vez más hasta convertirse en un susurro y un sollozo salió de mis labios. Los dos nos quedamos callados, pero de un momento a otro Jacob enloqueció y tiro un jarrón que nos había regalado Esme, ahora mis sollozos era muchos más audibles.
La puerta de la casa empezó a abrirse y lo único que necesitaba estaba parado ahí mirando para todos lados, cuando miro mis ojos, mantuvo nuestras miradas juntas por unos segundos.
-Edward-salió de mis labios antes de que me diera cuenta. Él me miro y luego a Jacob y la furia traspaso sus ojos y antes de que me diera cuenta Edward estaba encima de Jacob golpeándolo.
-¡Eres un maldito!-le grito entre golpe. Yo estaba horrorizada y quería decirle que parara, pero no me salía la voz.
Jacob le dio un golpe en el estomago que hizo doblarse a Edward y esto lo aprovecho para tirarlo al suelo y golpearlo. En ese momento me desespere y empecé a gritar.
-¡Suéltalo!-le gritaba y me acerque para poder pegarle también. Edward aprovecho eso y lo tiro al suelo con todas sus fuerzas, que quedo tirado quejándose.
Edward se paro y vino hacia mí. Tenía un poco de sangre en el labio y un pómulo bastante rojo.
-¿Estás bien?-me pregunto con la voz cargada de nerviosismo y no me contener de tirarme encima de él llorando. Pase mis brazos por su cuello y Edward me abrazo tan fuerte como pudo.
-Perdóname, Perdóname-le repetía una y otra vez sin querer soltarme de él.
-Hey, tranquila. Ya todo está bien-me decía Edward tranquilizándome.
-Pero yo te amo tanto y fui una tonta en confiar en él-le dije. Edward me separo un poco sólo para poder mirarme a los ojos.
-Bella nada de esto es tu culpa. Y tú eres la que tiene que perdonarme por todo, debería haberte escuchado antes-lo último lo dijo mas para sí mismo que para mí.
Volví a esconder mi cabeza en su cuello aspirando su aroma mientras Edward me masajeaba la espalda.
-Te amo-le dije cuando me hube calmado completamente. Él me dio su sonrisa torcida y me beso. Ese beso fue la gloria, fue sentir que todo estaba bien otra vez.
-Yo también Te amo, con todo mi corazón-me dijo y descanso su frente con la mía.
Unos aplausos nos sacaron de nuestra burbuja, dimos vuelta la cabeza para ver a todos y con todos me refiero que hasta los hombres estaban acá, mire hacia donde se suponía que estaba Jacob, pero ya no estaba. Iba a preguntar qué pasaba, pero Alice se me adelanto.
-Emmett y Jasper lo sacaron-dijo feliz y dando saltitos en su lugar.
-¡Papi!-grito Max que estaba en los brazos de Carlisle que lo bajo y vino corriendo hacia Edward que se había agachado a su altura y cuando llego se tiro en sus brazos y Edward lo abrazo y levanto sonriendo feliz.
-¡Estoy taaan Feliz!-decía Emmet haciendo que se limpiaba una lagrima. Todos reímos, pero ahora la risa era sincera y alegre, ya que todo estaba de nuevo como debía estar.
Hola!
Sé que no tengo perdón para todo el tiempo que me demore, pero he estado saturada de prueba y cosas raras para el colegio.
Bueno aquí otro capítulo, que espero que le haya gustado y disfrutado! :D
Quiero darle las gracias a todas por los mensajes que han dejado y las que no también por leer aunque no digan nada se que están ahí :D.
Un abrazo doble de Emmett para todas! Camila
P.D: review por favor :D…se los agradecería
