Capitulo 3

-Padre…Naruto se ha burlado de mi- gritaba sollozando una niña de cabello rojizo, restregando sus ojos con el dorso de su muñeca en un intento de evitar sus lágrimas salieran, a su espalda un rubio de ojos azules, un poco enfadado por la actitud de reproche de la pequeña.

-Padre es mentira, simplemente le dije que no podía jugar con nosotros porque es muy pequeña- se quejó el rubio mientras le sacaba la lengua a la chica, ocasionando que esta llorara aún más.

Su padre…a quien podía detallar el rostro, parecía suspirar algo ¿Decepcionado?... se inclinó frente a su hija para alborotar un poco su cabello al igual que a él. –Los hermanos…no deberían discutir, y más cuando son tan cercanos como ustedes- sonrío como probablemente siempre lo había hecho y jalo a ambos niños a sus brazos – Naruto, eres el hombre de la casa cuando yo no estoy, y debes encargarte del bienestar de las mujeres…porque si no eres tú ¿quién lo va hacer?- el rubio se sonrojo un poco por ser considerado alguien lo suficientemente responsable para eso –Además, tu hermana solo quiere jugar contigo seguramente es porque adora mucho a su hermanito, ¿no es así princesa?- la pelirroja asintió mientras escondía su rostro entre las ropas de su padre.

El rubio suspiro resignado y le cogió la mano a la chica y jalo junto a él –Vamos Tayuya…jugaremos juntos- el adulto sonrío complacido.

-Hijo nunca abandones a tu hermana- le dijo al rubio, y este solo asintió y devolvió la sonrisa, algo que quito inmediatamente al ver como su padre era llamado por otro a quien no pudo reconocer, luego ambos se desvanecían en la oscuridad que se acercaba ferozmente hacia ellos, intuitivamente escondio a su hermana detrás de él, y se preparo para enfrentar lo peor.

-Nunca me abandones naruto…-susurro la pelirroja a su espalda, haciendo estremecerlo, y peor aún al sentir como era consumida por la oscuridad, la desesperación se hizo presente en él, al verla desaparecer entre las sombras, e imposible de ayudarla, dado que su pequeño cuerpo no podía con la presión con la que era arrastrada, de un momento a otro, todo acabo…solo quedaba él, arrodillado en la oscuridad, solo pudieron divisar sus propias extremidades llorando como segundos antes había estado su hermana, sin intenciones de reprimir sus lágrimas.

-Esto nunca acabará hasta que despiertes…- sintió unas frías manos en sus mejillas para voltear por la conmoción y no ver nada, luego sintió como acariciaban sus cabellos, pero ni con sus manos podía palpar algo, pero sabía que alguien estaba junto a él – Si no despiertas…sufrirás eternamente este martirio- las manos de la persona se clavaron en su hombro, lastimándolo en el acto, intento quitarse las garras de encima, pero no surtía efecto, y sentir continuamente el dolor de sus dedos - ¡Despiértame y acabaré con tu sufrir! – el apretón se volvió más fuerte y fue en ese momento que pudo divisar como una figura encapuchada con tela negra y una mirada vacía se encontraba justo frente a él.

Abrió los ojos asustado mientras se levantaba del suelo en el que había estado durmiendo, su cuerpo estaba completamente sudado a pesar de haber dormido sin camisa, debido a toda la sangre que su ropa había acumulado tuvo que deshacerse de ella, solo conversando los pantalones que por cuestiones del calor termino cortando hasta ser solo un short bastante roído, con cansancio se levantó del suelo, fijándose en los otros 30 sujetos esparcidos por toda la habitación, a pesar de no vestir con su uniforme, dormían con sus armas al alcance de su mano, el al igual tenía el arma de su padre, que luego de haberla confiscado los guardias se la habían devuelto por cuestiones de integridad.

Con un andar pesado se en camino a cubierta, recordando lo que había pasado en los últimos días, luego de haber despertado al haber estado "muerto" por 3 días, el junto a la pelinegra habían recibido tratamiento medicó, muchos se sorprendieron al ver que la herida en su torso se había cerrado un poco, y no había infección, lo catalogaron como inexplicable sin darle mucha importancia, pensó en las otras personas que había logrado ver respirando entre el montón, ninguno más sobrevivió a excepción de ellos dos.

Llego a cubierta, viendo nuevamente esa hermosa esfera plateada en el cielo, era enternecedor verla brillar acompañada de las pequeñas estrellas que adornaban y embellecían el cielo, el frio recorría su cuerpo estremeciéndolo un poco, pero no quería volver ahí dentro, cerca de la borda se detuvo contemplando el mar, mientras escuchaba el cuchicheo de los guardias nocturnos, sabía que estaba seguro, pero aun sentía la desesperación por haber perdido a su hermana, sería mentira decir que no sentía la tentación de suicidarse y seguramente acompañarla, pero el miedo a la muerte era algo que no podía evitar, simplemente no quería morir, se sentía culpable por ser tan egoísta en la vida.

Sintió una mano en su hombro haciendo salir de sus pensamientos para hacerlo girar su rostro lentamente y ver la imponente figura de la capitana, La señorita Anko Mitarashi, erguida frente a él, con su uniforme muy ajustado resaltando notablemente sus atributos -¿Civil por qué se encuentra en cubierta a esta hora?- su voz ruda lo asusto un poco, pero no dejaría que se notara.

-Tengo un nombre y es Naruto- respondió el rubio parándose de frente a ella, sacándole por lo menos un palmo de altura, la chica solo golpeo su cabeza y lo miro seriamente. –Solo no podía dormir…- respondió mientras llevaba su mano a la zona afectada.

-Parece que estáis igual…-dijo suspirando la pelimorado mientras se recostaba de la barandilla del borde, dejando nota que unos metros detrás de ella se encontraba la pelinegra mirando hacia el cielo – Bueno, tu al menos hablas- la chica suspiro nuevamente fijando su vista en ella -en un par de días llegaremos a base y podrán bajar de aquí, no se desvelen- la chica se retiro nuevamente hacia el camarote del capitán, donde seguramente leería papeles, parecía que solo dormía en el día las noches eran el momento cuando trabajaba.

-¿Te parece sorprendente la luna? - le pregunto el rubio a la pelinegra, esta reacciono con un repingo al estar sumergida en sus pensamientos, parecía que quería decir algo, pero la duda la invadió y solo asintió y volvió a mirar hacia arriba – Mi padre siempre nos contaba sobre como se veía la luna, y hacia mucho incapie en que no era siempre hermosa, en días de tormenta podrían verle el lado espantoso todos los de la tripulación- la chica pareció estremecerse seguramente imaginando el escenario, pero siguió sin producir alguna palabra - ¿Tan grande fue tu trauma que no quieres hablar más? – realmente le llamaba la atención por qué la chica no había dicho ni una palabra desde que inconscientemente le había pedido ayuda mientras salía de entre los cuerpos, la chica asintió tímidamente mientras bajaba la cabeza – Deberías olvidarlo todo…e intentar seguir adelante…después de todos, tuvimos una segunda oportunidad…no como las personas que conocíamos…familiares…mi hermana- eso le dolía en el corazón, realmente había fallado a la promesa con su padre, le habían arrebatado a su hermana…apretó con furia sus manos clavándose inconscientemente las uñas en la carne, sangrando ligeramente, suprimió nuevamente las ganas de llorar para mirar al igual que la chica la luna.

-Gracias…Soy Hinata…- la dulce voz aguda de la chica, lo hizo girar el rostro por la sorpresa para verla con un ligero sonrojo en sus mejillas que curiosamente también se reflejaban en las de ella, la mirada de empatía de la chica, le hizo entender que lo entendía y podría confiar en ella…justo como el intentaba hacerle entenderle a ella, que podría serle de apoyo si lo llegase a necesitar.

-Yo soy Naruto, aunque creo que ya lo sabes- sonrío, para luego quitar repentinamente su sonrisa por el recuerdo de su hermana, no podría ser egoísta…no así, tenía que cumplir su promesa, y asesinaría a los que se llevaron a su hermana.

Se despidió sutilmente mientras volvía a dormir a bajo cubierta, a partir de mañana su vida cambiaría y no descansaría hasta que el hombre del parche y su sequito murieran.

-Despierta y todo será más fácil – escucho susurrar en su mente – la oscuridad será tu aliada- definitivamente estaba delirando.

Fin Capitulo 3.

Bueno, tenia propuesto alargar más este capitulo pero como lo escribí en un par de minutos no le vi necesario, además es un bono por haber tardado tanto escribiendo el anterior, espero lo disfruten.

:c aunque solo una persona comentara el capitulo anterior :c pero bueno Q_Q esta bien, entiendo que debo ir mejorando, ciao bambinos.