Capítulo 11 Mi noble Dragón parte 2

Lola ve el jardín del señor Grouse, notando cómo este planta algunas flores mientras su Drampa aplasta con su pie un barril lleno de bayas. Ella lo pensara dos veces antes de aceptar algún zumo que le ofrezca su vecino.

Sin que el señor Grousse se dé cuenta, las miradas de Drampa y Lola se cruzan. Ella se pone nerviosa al ver esos rosados y penetrantes ojos observándola, no muestra alguna expresión visible pero sin embargo el solo mantener su semblante quiero apuntando directo a ella le basta para intimidarla.

Ella sabe que él quiere que lea su diario y por alguna razón él sabe que aún no lo ha terminado.

La niña traga un espeso escupitajo y suspira aterrada mientras se va a su habitación para leer, su velocidad es tal que ni siquiera nota que pisó a su hermano mayor.

−¡Justo la punta del tacón! –Grita Lincoln mientras soba su pierna, pero pierde el equilibrio al separarla del suelo y cae a este.

En su habitación, Lola toma el diario, yendo a donde su separador con forma de Linoone le indica, si bien ese no es su pokemon favorito adora cuando los objetos tienen forma de pokemon. Por eso envidia que Lucy haya sido quien comprara esa lámpara en forma de Lampent, aunque quizá es un Lampent de verdad, a veces lo escucha susurrar.

….

A Axew le encantaba excavar, quizá por eso lo había encontrado en una cueva y tras unas semanas de rencores, él y el Excadrill del jefe se habían vuelto muy buenos amigos, incluso este le enseño a usar justamente el ataque de su actividad favorita.

Veía cómo Axew siempre se esforzaba en no solo hacer buenos túneles, sino que quería encontrar más cosas; Una vez cabo tanto que encontró en el subsuelo un fósil pluma que hizo llorar a mi jefe porqué eso valía una fortuna y el museo le pagaría miles de poke dólares por él, aunque se sintió tentado a restaurarlo y revivir el Archen que había en este, pero fue su ambición monetaria lo que le hizo donar el dinero.

−Xew, axew. –Me llamó Axew al acercarse, tomando con su patita mi pierna para llamar mi atención.

−¿Ahora que tesoro desenterraste Axew? –Pregunto mi jefe al acercarse al pokemon.

−Axew, axew. –Respondió él al mostrar una gema morada, no era un zafiro en definitiva porqué su forma era más la de un rubí.

−Ya veo, es una gema dragón. No creo que pueda obtener mucho pero…

−¡Axew! –Gritó mi Axew abrazando la gema cómo si fuera un huevo.

Eso nos sorprendió a todos, usualmente a él no le molestaba regalar sus tesoros a mi jefe, pero esta vez se veía incluso dispuesto a protegerla cómo se protegió a si mismo esa noche donde nos conocimos.

−Axew, no debes faltarle el respeto al jefe. –Le indique para corregirlo, a lo que él bajo la mirada avergonzado.

No vi el rostro de mi jefe en ese momento, pero sabía que él nos juzgaba con la mirada pues su gruñido pensativo se manifestó. Lo único que podía apreciar era su firme silueta reflejada en los ojos de Axew quien lo veía algo aterrado por pensar que iba a recibir algún tipo de escarmiento de su parte, pero yo le indicaba que no iba a pasar nada.

−Perdón por lo de Axew jefe, luego le doy la gema. –Le indique al momento de levantar a mi pokemon y llevármelo de allí pues no quería que se elevara la situación.

Al día siguiente, el jefe me pidió reunirme con él en su oficina, indicando que Axew debía estar allí.

Los dos estábamos nerviosos al sentarnos en esas rígidas sillas, esperando el peor tipo de regaño por parte de nuestro jefe por el exabrupto infantil de mi compañero. Incluso él se veía serio al jugar con sus pulgares y mirar directo a su escritorio.

−Jefe si esto es por la gema, le prometo que se la daré. No se repetirá la situación. –Le asegure al buscar la gema en mi mochila.

−Bud. ¿Si quiera sabes que es esa gema? –Me preguntó mi jefe al ya mirarme directamente.

−¿Joyería?

−No es simple joyería, esa es una gema dragón, es un potenciador natural de ese tipo específico de ataques, aunque tiene la desventaja de que su energía es limitada tarda un día en recuperarse.

Yo no entendía mucho de lo que hablaba, la verdad es que muchos objetos que potencian a los pokemon me parecían confusos, es decir. ¿Cómo una canica cambiaba la forma de estos? ¿Cómo es que un revestimiento metálico transformaba a Scyther en un Scizor? ¿Entonces cuando estos no existían había algún otro pokemon del que Scyther evolucionaba?

−Si tu Axew la quiere es porqué anhela probar esa fuerza, así que es tuya. De hecho te tengo una propuesta. –Me dijo él al sacar una maleta y ponerla en la mesa.

Al abrirla, pude ver un kit de explorador completo. Casco, picos, cuerdas, repelentes y otras cosas extrañas.

Axew y yo nos vimos sin entender para que nos mostraba eso.

−Axew, eres un caza tesoros natural y los del museo quieren hacer una alianza con mi compañía de mineros. ¿Te interesaría ser el excavador en jefe, Axew?

La oferta de mi jefe me confundió. ¿No se supone que debía ser yo quien decidiera algo tan importante? Iba a objetar en ese momento pero Axew saltaba de un lado al otro con alegría, sus ojos brillaban tanto cómo la gema mientras movía su cola y chillaba por tan buena oferta.

Sabía que objetar solo lo haría miserable, él talento y fervor de Axew no debería desperdiciarse en una oficina y aunque sabía que me iba a arrepentir, decidí no frustrarlo en ese momento, su felicidad me importaba más que mi seguridad.

Aún dudoso, acaricie la cabeza de Axew mientras pensaba en que aventuras nos traería el porvenir en aquellas exploraciones.

….

La primera exploración a la que fui mandado fue a unas ruinas en la zona desértica de la región, yo me moría de calor mientras que Axew se la pasaba de lo lindo escarbando entre los hoyos de arena movediza, moviéndose con total libertad en el subsuelo cómo si fuese un Trapinch o Gible; De no estar bien estudiado, diría que Axew es más tipo tierra que dragón.

−¡Axew, ax! –Me llamó mi amigo al asomarse entre la arena, encontró algo interesante.

−¡Alguien páseme una cuerda! −Ordene al equipo de exploración mientras me dirigía al agujero que hizo Axew.

Al bajar de allí, mi Axew me esperaba con entusiasmo por explorar juntos aquel mausoleo subterráneo. Yo veía a mis alrededores aquel enorme pasillo subterráneo, los ladrillos se veían azulados y percudidos por el paso del tiempo. ¿Qué habrá causado el hundimiento de este edificio?

Mi equipo de exploración también bajo, uno de hecho empezó a trabajar en una escalera improvisada y asegurar el agujero en caso de algún derrumbe.

−¡Axew! –Indico mi pokemon a los trabajadores mientras ellos asentían.

Yo aún me preguntaba si entendían lo que decía o si solo le seguían la corriente para darle confianza a su ´´Jefe´´. Cómo sea, notaba cómo Axew deseaba salir corriendo a ver los distintos pasillos pero se limitaba porqué yo era muy lento.

−Oye Axew, si solo corres a ver lugares no los disfrutaras; Es mejor que puedas apreciar todo lo que un lugar tiene que ofrecer aunque te tardes. –Le indique mientras lo cargaba y ponía sobre mi cabeza, a pesar de su peso no me molestaba tenerlo allí porqué así no lo perdería de vista. –Cómo por ejemplo, mira.

Axew volteo conmigo a donde señale, viendo una pintura de un caballero de brillante armadura blanca, alzando su espada hacía el legendario pokemon Zekrom, se podía ver tras él un Snivy. ¿Cómo aquella pintura parecía estar perfectamente preservada con el clima árido del desierto? Dudaba que los vientos que apenas corren en los pasillos sean lo suficiente como para que la temperatura sea idílica.

Toque la pintura con curiosidad, tratando de ver si estaba bajo algún tipo de cristal que la proteja pero al mover el marco cayó un sobre con el sello de una corona.

−Axew. –Susurró mi pokemon al bajar de mi cabeza en busca de ese sobre. Al levantarlo lo olfateo pero inhalo polvo por accidente y estornudo moviendo su cabeza para no dañar el sobre. –Xew.

Él me pasó ese sobre y yo lo abrí, aunque de seguro otros arqueólogos me regañarían por arruinar una muestra histórica.

´´A mi amada hermana Lucille, han pasado años desde que nos distanciamos. Disfruto la vida en la mansión que me hiciste aquí, los verdosos campos de flores hay en la zona reconfortan mis mañanas pues puedo ver a los Petilil jugar. Pero aun así, paso todo mi tiempo en aquella humilde aldea a las cercanías de mi morada, pues me es tan fascinante vivir entre gente que no tiene mis lujos. Me han enseñado mucho sobre ser humano y espero algún día tú dejes el trono un momento y puedas ver la belleza de tu pueblo. Te hice un regaló, una artesanía que me fue instruida por los locales y que rememora tu amado Snivy, el que falle en cuidar. Perdona si la carta se ve rara, son mis lágrimas que cayeron al recordar aquella tragedia; Solo espero que este memento pueda ayudarte. ´´

Con amor, tú hermano Leopold.

−¿Lucille? ¿No era ese el nombre de la reina de Unova? Lucille décimo octava. –Le cuestiona a Axew quien me veía sin entender. −¿Sabes? Algunos dicen que ella tenía una piel tan pálida que era blanca y contrastaba su oscuro cabello negro. Muchos decían que su apariencia y el hecho de que al nacer aparecieron Reshiram y Zekrom fueron lo que inspiro el escudo de Unova.

Axew sigue sin entenderme, lo único que hace es escalar a mi cabeza y frotar su mentón con mi cabellera, causándome cosquillas. Sus escamas son tan suaves que es una gran contradicción que sean escamas en sí.

Los dos escuchamos un lamento en el fondo del pasillo, Axew gruñe y aferra sus patas a mi cabeza, sentía cómo exprimía mi cerebro. Quería bajarlo pero sé que si forcejeaba él solo me apretaría más.

Lo único que podía hacer era caminar hacía el origen de ese lamento para ver de qué, se trata y así calmar las ansias de Axew. No tardamos en llegar a otro pasillo en el que había una puerta protegida por un pokemon; Era uno redondo de cuerpo azulado en su mayoría, con algunos rasgos arena, sus piernas y brazos eran igual de gruesos; Se trataba de un Golett que parecía cuidar esa entrada.

Axew saltó frente a mí, activando su golpe roca para protegerme. El Golett envolvió su puño en un aura oscura. Mi pokemon no pensó antes de abalanzarse hacía ese Golett; Golpeándolo de lleno pero no le hizo nada, no sabía mucho de peleas pokemon, pero en ese momento recordé la tabla de tipos, los movimientos luchador no afectaban a los tipo fantasma y si ese Golett no se inmutaba por el ataque era porqué precisamente ese era uno de sus tipos.

El puño sombra sin embargo si le afectó a mi Axew, logrando arrojarlo hasta mí mientras ambos caímos. Nos asustamos, al ver que nuestro ataque más fuerte no le haría daño. Cargue a Axew y empecé a correr a la dirección contraria, esperando que así nos deje en paz.

Corrí unos minutos, mientras Axew forcejeaba para dejarlo pelear pero yo no lo iba a soltar; No podía pelear contra un pokemon que evidentemente era más fuerte que él.

Axew exhalaba irritado cómo si me indicara que lo suelte, pero no iba a hacerlo jamás; Era mi compañero, mi deber era mantenerlo a salvo cómo el me cuidaría.

Tras de mí, se escuchaban las pisadas de Golett quien a pesar de su robustez y peso era lo suficientemente rápido cómo para seguirnos el paso corriendo. Pero aun así yo seguí corriendo.

−¡Axew! –Gritó Mi Axew al separar mis brazos con su cola y al fin tener una apertura para liberarse de mi agarre.

−¡Axew! –Le grite al verlo correr hacía el Golett con un golpe roca preparado. Ni siquiera pude ver el golpe que Golett le dio nuevamente sabiendo que su ataque iba a fallar. −¡Axew por favor, hay peleas que no podemos ganar!

Pero él no me escuchó, se levantó de nuevo y se mantuvo firme; Trataba de golpear a Golett de nuevo pero el resultado era el mismo.

−¿Qué intentas demostrar? ¿Nosotros no podemos ganar? –Le grite a ambos, uno para que tenga compasión y otro para que desistiera Pero ninguno me hacía caso, estaba en su instinto pelear para para ganar; Para proteger algo que importa para ellos. Un humano tiene cómo instinto el avanzar, el construir algo para sí mismo y los que uno ama, pero los pokemon protegían; Axew me protegía porqué así son ellos.

Al resignarme para verlo pelear, sentí una energía llamándome en mi mochila. Podía sentirla, era la gema dragón que Axew había encontrado. La saqué de mi bolsillo para apreciar su brillo cobalto; Recordaba que mi jefe la describía cómo un objeto que enlaza la energía de un dragón en un poderoso ataque.

Axew seguía siendo golpeado por esos puños sombra, pero a pesar del dolor se mantenía de pie porqué sabía que el Golett me iba a hacer daño. ¿Pero por qué quería hacerlo? La respuesta vino a mí al verlo mirarme a pesar de no tener ojos visibles sino ser de roca tallada; Las historias de Unova narran que los Golett y Golurk son seres hechos para salvaguardar algo, ya sea un hogar u objeto, algo que sea valioso para sus entrenadores o creadores, por eso es que son tipo fantasma, porqué al nacer su espíritu se crea con esa determinación y vaga cumpliendo sus solo propósito.

−Oye Golett, tú tienes que cuidar algo aquí, entiendo eso y lo respeto…. Pero nadie se mete con Axew. –Declare al sostener la gema dragón mientras está aumentaba su brillo.

−¿Axew? –Se cuestionó mi compañero al momento de sentir esa energía transmitirse a su cuerpo, al notar cómo su fuerza aumentaba ligeramente cómo si un espíritu encerrado en la gema le otorgara poder. Sus patitas frontales obtienen un brillo verdoso mientras dos garras de energía salían de estas, él sonrío ante esa nueva técnica y le lanzó otra mirada eufórica a Golett quien preparaba su puño sombra.

−¡Garra dragón! –Grite al apretar la gema.

−¡Axew! –Gritó mi Axew al saltar hacía Golett quien solo abrió sus brazos cómo si fuese a recibir un abrazo que no le hará daño.

Los tres nos asombramos al ver cómo ese arañazo cargado logro penetrar la carcasa del pokemon, el furioso brillo verde en las garras de Axew no hacía nada más que aumentar al mismo tiempo que Golett se quejaba y veía una marca de rasguño en ese cuerpo de piedra.

Él retrocedió, viendo que en efecto fue dañado y aunque el poder de mi gema dragón se había agotado ese día; Axew no parecía ceder con su fuerza.

−¡Usa excavar! –Le ordene y Axew se hundió en la tierra y dirigió hacía ese Golett.

Está vez Golett usó giro bola pues embulló su cuerpo en un brillo plateado y empezó rodar por el suelo en círculos, rebotando incluso para que sus ondas de choque golpeen a Axew bajo la tierra.

Pero noté de inmediato que eso dañaría la estructura del castillo, trague saliva y me paralice al no saber qué hacer. Notaba que algunos ladrillos empezaban a caerse pero él no cedía. No fue hasta que una roca de mayor tamaño que el Golett empezó a caer hacía él que me percate de lo que tenía que hacer.

−¡Sálvalo con golpe roca! –Ordene y desde el subsuelo Axew salió cómo un torpedo disparado.

Golett se cubrió un breve segundo hasta que noto que Axew no fue tras de él sino que destruyo esa roca que iba a aplastarlo.

Axew aterrizó frente a mí y yo acaricie su cabeza para felicitar su buen trabajo, de verdad me escuchó antes de pelear. Nuestra calma duro poco al ver que Golett tenía cargado un puño sombra.

Axew gruño y se puso frente a mí, activando su garra dragón para seguir peleando. Golett no pareció intimidarse, o quizá sí. Es difícil leer las emociones de un pokemon que es literalmente una piedra tallada, lo único que podía hacer era intentar leer su lenguaje corporal.

Él lanzó el puño sombre pero no hacía nosotros sino hacía una piedra que nos iba a caer; Esa era nuestra señal, él no deseaba enfrentarnos. Solo bajó su cabeza con vergüenza y nos dio la espalda, caminando en un paso lento y susurrando lamentos cómo si hubiese fallado su encomienda.

Axew lo miraba en silencio, cómo si estudiara y entendiera los sentimientos de Golett al sentir que su esfuerzo ya no vale nada. No quería dejar que pensara eso, él debía saber que su misión quizá ya había terminado hace mucho.

−Golett. ¿Tú estabas cuidando esto verdad? –Le pregunte al acercármele y sacar la carta, ahora siendo yo quien ignoraba las advertencias de Axew.

Él me vio a los ojos, luego deposito su mirada a la carta de Leopold a Lucille; Tomándola y analizándola, congelándose en ese breve fragmento de tiempo cómo si su memoria lo transportara a un punto específico en el pasado. Estaba tan quieto que ahora si parecía una estatua y no un ser viviente.

−Quien escribió la carta ya no volverá Golett y su destinatario tampoco la puede recibir. Lo lamento. –Le dije al levantarme y acariciarle la cabeza.

Quería retirarme, que Axew me siga y decirle a los del equipo que solo encontré una vieja pintura y unas cuantas vasijas, así Golett podría seguir su encomienda en paz.

Él ya sabía que su misión no se había cumplido, quizá lo supo hace mucho tiempo y aun así decidió quedarse allí porqué le importaba cumplir aquella promesa, era algo vital en su vida aunque esa época ya haya terminado. Se negaba a creer que falló.

Pero él me tomo de la camisa, alertando a Axew quien se acercó y gruño cómo si le advirtiera que no intente nada. Yo voltee y vi a Golett, quien a pesar de no tener cara podía transmitir un sentimiento, una sensación de que quería que lo acompañara y eso hice.

Me guío a la habitación que cuidaba, mostrándome dentro de un cofre tallado una estatua de un Snivy hecha de la misma madera. Cualquier historiador diría que vale mucho solo por la antigüedad, pero para Golett no creía que se pudiera describir lo mucho que significaba eso, era su encomienda que ahora quería que la tomara; Tal vez para que ese mensaje de un hermano a su hermana no desapareciera en el tiempo junto a este castillo.

−Golett, ven con nosotros. –Le ofrecí al sacar una poke bola.

−¿Xew? –Cuestiono Axew al sentirse amenazado por tener otro compañero que él no aprueba.

−¿Quién es el entrenador aquí? –Le reclamé yo al inflar el pecho para verme autoritario.

Golett tomo la poke bola, viéndola por unos breves segundos. Parecía que si quería venir conmigo, ser un amigo o quizá rival para Axew; Es decir su encomienda seguiría conmigo, pero podría estar a mi lado. Pero no quiso, aplasto la poke bola cómo si de una mora se tratara. Él no se quería ir de su castillo, porqué era su hogar, en el que vivió con alguien que le importo y ahora si bien no carga una promesa fallida, carga una más importante; La de cuidar el legado y memoria de su antiguo maestro.

Aunque triste de que siguiera aquí, entendía la decisión de Golett. Al final del día uno sabe que es lo que importa para ellos y lo que desea cuidar. Tome el cofre, la carta y le hice una reverencia a Golett para despedirnos y que siguiera con su vida.

Axew empezó a seguirme, viendo que estaba algo decaído por no haber atrapado un nuevo pokemon y para animarme se subió a mi cabeza y acaricio su mentón con mi cabello.

−Entonces. ¿Garra dragón? Cada día te vuelves más fuerte. –Le indiqué con una risa mientras él me la devolvía y se aferraba a mi cabeza, pero está vez ya no me molestaba.

Un cantó tribal resonaba alrededor de esa hoguera de la aldea de los dragones; Un lugar conocido por ser el hogar de una tribu de hombres y mujeres fuertes que se crían con pokemon tipo dragón.

Había llegado allí en una de mis expediciones, porqué había unas ruinas que mi jefe quería conocer así que me mando a mí primero para ver si son seguras o tan interesantes como él creía. Hasta ahora no se sí ofenderme por enviarme a probar algo peligroso, pero no me arrepiento de haberlo hecho pues llegue a un lugar en el que Axew era feliz.

Fui recibido por dos hombres jóvenes, uno llamado Albert y el otro era un tipo ya fornido de cabellos blancos, lo cual era inusual para su corta edad. Se llamaba Drayden y tras él llevaba un Fraxure el cual mi Axew admiraba y veía con asombro.

De hecho era tan indiscreto en su deseo de ser cómo él que imitaba la pose del pokemon y se subía a su cuerpo sin permiso para molestia de este.

El compañero de Albert era un amigable Gabite que se ofrecía a jugar con Axew para que deje en paz a Fraxure, pero mi amigo lo rechazaba y este se ponía a llorar por la pena de no ser querido.

−¿Así que vienes de visita? Qué raro. –Comentó Drayden al tomar a mi Axew y devolvérmelo.

−¿Y eso porqué es raro? –Le pregunte al tomar a mi compañero y forzarlo para que no escapara.

−Muchos entrenadores vienen a esta aldea, esperando que sus tipo dragón aprendan movimientos fuertes, pero les termina gustando tanto que se quedan a vivir aquí. Los adoptamos cómo nuestros aldeanos y enseñamos las costumbres de la aldea. –Me explicó Drayden al acariciar el colmillo de Axew el cual se desprendió para mi horror.

−¿Qué? ¡Axew! –Llore al verlo sin su colmillo pero a este no pareció importarle ni se veía dolido.

−No grites, molestaras a los Deino. –Me pidió Drayden seriamente. –Algo que debes saber de Axew, cuando están en esa etapa sus colmillos no aguantan nada, se caen con cualquier cosa pero les crece otro a la hora; Cómo Fraxure, sus colmillos son muy resistentes pero tienen un límite, una vez rotos no crecen de nuevo y cuando son Haxorus… Bueno, allí no hay fuerza natural que pueda romperlos, a menos que se trate de…

….

−¡Lola! –Grita Rita al llamarle la atención a su hija.

Lola vuelve a la realidad, viendo que su madre se encuentra molesta con ella a pesar de no haber hecho nada. Voltea a todos lados y ve que no hay nadie.

−¿Qué pasó mami? –Pregunta la niña tratando de sonar inocente pero Rita no se lo cree.

−Cariño, aprecio que trates de leer pero ya es media noche y mañana tienes que ir a la escuela. –Indica Rita al cerrarle su libro. –Por un momento pensé que eras Lisa al ver cómo devorabas este libro. ¿Qué hay de interesante en este?

Rita intenta hojearlo pero Lola lo cierra abruptamente, dejando asombrada a su madre quien arquea la ceja por no entender que le pasa a su hija.

−¿Y a ti que bicho te pico ahora?

−El Spinarak de Luan, a veces cuando lo sorprendemos pica. –Responde Lola al señalar a la ventila donde está Spinarak durmiendo. –Perdón mami, es que no quiero perder la hoja.

−Está bien, pero no puedes llevarte el libro a la escuela, lo leerás mañana después de está. –Indica Rita al apagar la luz.

−Está bien. Oye mami. ¿De donde era el abuelo Albert antes de venir aquí? –Pregunta Lola al bostezar.

−De Unova. ¿Por qué? –Responde Rita pero ve que su hija ya está dormida. –Buenas noches cariño.

Rita sale de su habitación, esa pregunta le trae buenos recuerdos; Unos de una época más sencilla. Saca su cartera y en ella ve una foto de un Garchomp abrazándola mientras ríe.

−Te extraño pequeño Arenero. –Dice Rita al acercar su foto al pecho e inhalar, esperando que donde quiera que este ese Garchomp esté en paz.

Hace mucho tiempo, en un lugar que ya no existe. Yacía Leopold, en su blanca armadura, sentado en una esquina con nada más que estatuas. Veía el cielo con calma y lágrimas, reflexionando en su vida mientras rayos atormentaban la zona pero a él no le importaba.

−Perdón hermana, no nos pudimos volver a ver. –Se disculpaba él al dejar de presionar su estómago, revelando que su armadura estaba calcinada en esa zona. −Tengo que ir… cuidar… hasta que alguien pueda dársela a… Lucille.

Al cerrar los ojos, una de las estatuas tomaba una forma circular, se movía salvajemente cómo un huevo eclosionando y caerse, revelaba a un Golett, uno que no entendía que hacía allí, estaba solo en la penumbra de un campo de batalla que pereció. Pero a pesar de desconocer la razón de su existencia, sabía que debía hacer algo, debía cuidar la carta hasta que alguien pueda dársela a Lucille.

Continuara