Este fic participa del Primer Reto Mensual "Primer beso" del foro "Scorly: Enemies, Friends and Lovers"

NADA ME PERTENECE EXCEPTO EL iMAGIC QUE ES UN OIVENTO TOTALMENTE MIO... APRATE DE ELLO JOTAKA ES UNA CPAA Y PROBABLEMENTE MO SABE QUE EXISTO Y BLABLABLA... Y CREO ESTE MUNDO MARAVILLOSO

Tercera viñeta... Rose -estirada-Weasley


Rose hubiera querido tener un primer beso memorable y épico… de esos que se recuerdan por la eternidad y que cuando pensara en el chico afortunado se le erizaran los vellos y sintiera un zoológico en el estómago. Sí, Primrose Weasley, o Rose para fines prácticos era bastante ingenua aun con sus catorce años. Aun creía que encontraría un amor como el de los libros que con tanto afán leía. Aun pensaba que encontraría a un príncipe azul, o en su defecto a un caballero de lustrosa armadura. Y ese era posiblemente el motivo por el que James dedicaba el cincuenta por ciento de su tiempo a molestarla sobre su hombre ideal y otras patéticas ideas que estaban en la cabeza de la pelirroja.

Pero a Rose le daba igual.

O al menos le dio igual hasta navidad de ese cuarto año.

Otra cosa que todos deberían saber sobre ella es que adoraba la navidad con cada fibra de su ser. El espíritu navideño, compartir con su familia y amigos, regalos, galletas, chocolate caliente. Para ella era magnífico. No podía evitar emocionarse con los villancicos como cuando tenía cinco. Y ese era otro motivo por el que era el blanco de las puyas de James.

Pero en cuarto año, todos los Wealey que asistían a Hogwarts habían llegado a la decisión unánime de que querían pasar una navidad en el castillo, juntos como la familia que eran. Así que todos habían enviado mensajes a sus respectivos progenitores indicándoles sobre su decisión.

Y sí, recibieron la noche buena juntos en la torre de astronomía, gritando feliz navidad en pijamas, batas y pantuflas. Charlaron durante horas y acompañaron todo con bocadillos que Lily había robado de las cocinas y deleitándose con los fuegos artificiales de Sortilegios Weasley. Al final, cuando todos estaban a punto de quedarse dormidos en sus posiciones, quedaron de encontrarse al día siguiente en el gran comedor a la hora del almuerzo.

ROSE POV

-Rose –sentí que alguien me llamaba pero decidí ignorar a esa familiar voz ya que en ese momento debía dormir por lo menos tres horas más. Pero no estaba de suerte y continuaron zarandeándome hasta que tuve que abrir los ojos. –Hasta que despiertas, bella roncadora.

-Yo no ronco, Luce. Pero a todo esto, ¿Por qué me despertaste temprano uno de los pocos días en los que puedo dormir hasta tarde? – Traté de controlar mi mal humor por las mañanas ya que no quería discutir con mi prima Lucy, pero no podía negar que detestaba que me despertaran. Dormir era literalmente lo que más amaba hacer y lo que menos hacía porque debía estudiar hasta tarde y levantarme temprano por las clases, así que mi mal despertar era bastante justificable.

-Seré curiosa, primita ¿Qué significa para ti la palabra temprano? –dijo a la vez me ponía prácticamente en las narices el iMagic rosa que marcaba las doce y cuarto. Demonios, aun podía dormir cinco minutos más. –Muévete que tenemos media hora para encontrarnos con la familia en el gran comedor.

-Seeh –respondí mientras volvía a plantar la cara en la almohada, pero no fueron ni cinco segundos ya que Lucy se encargó de levantarme a empujones y yo me resigné a tener que ducharme, cambiarme y demás.

Elegí mis pantalones negros más ajustados, me puse una camiseta roja simple y encima el suéter con la R bordada que la abuela Molly envió. Y un par de zapatillas viejas. Me recogí el pelo húmedo en un moño desprilijo y con algo de perfume estaba lista.

Fijé la vista en Lucy que estaba, como siempre, lo suficientemente arreglada para salir a una cita pero lo suficientemente cómoda para estar en pijamas. A veces sentía envidia de que Lucy fuera capaz de lograr eso con su aspecto, ya que se veía bien con todo. Pero si la vida te da limones, debes hacer limonada, ¿no?

Bajamos charlando de alguna cosa sin importancia, entonces lo vi. James estaba en la sala común con Dom y Fred sentado en las piernas de esta. Puse los ojos en blanco y les lance un Feliz Navidad al paso, mientras avanzaba hasta el retrato, pero a pocos pasos de este, sentí que la mano de alguien me tomaba por la muñeca y me giraba con algo de rudeza.

-Feliz navidad, Rosie. –dijo James y para mi sorpresa- y la de todos los presentes- me abrazó. Y no pude hacer más que corresponder el abrazo.

Pero de algo no me fijé, y es que estábamos bajo el muérdago. James y yo. Mierda.

Y él estaba sonriendo de manera maniaca. Él lo había planeado todo. Iba a matarlo, pero el muérdago no iba a liberarnos si no… mierda.

-Tú, idiota… -y el idiota ya me había plantado un beso en la boca y se estaba alejando con sus malditos aires de gran conquistador.

Después de ese día, maldije el muérdago una y mil veces. Y a mi primo James lo maldije mucho más. y la navidad perdió su encanto... todo por su culpa.

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