Este fic participa para el primer reto del foro Scorly, enemies, friends and lovers.

TODO PERTENECE A JOTAKA

SEXTA Y ULTIMA VIÑETA... SCORPIUS


-No me toques Malfoy. Ilústrame, ¿Por qué sigues persiguiéndome a mi cuando muy bien puedes tener a cualquier chica de este colegio? –me dijo ella tratando de zafarse de mi agarre, aunque yo no estaba dispuesto a soltarla ni por todo el oro de Gringots.

-Porque la que me interesa eres tú. – le confesé. No era algo nuevo ya que llevaba diciéndoselo desde hace mucho tiempo, pero por algún motivo ella se negaba a tomar en serio mis palabras.

-Sí, claro. Deja de jugar y quítate de una vez.

-Mmm… no. –ella estaba apoyada contra la pared de una pasillo desierto en el castillo y yo la tenía atrapada, con mis brazos a cada lado de su cabeza para evitar su escape. Esta vez no iba a dejarla ir. Iba a convencerla de que lo que sentía por ella era verdadero y no un simple juego.

-Bien, entonces dime qué demonios quieres. –soltó ella y pude ver la cólera en sus ojos, pero que no se transmitía en ninguna otra facción de su rostro. Era algo que yo amaba de ella, que sus ojos enormes de color caramelo eran suficientes para reflejar una gran variedad de sentimientos. Y en este momento su enojo se notaba.

-Quiero que me creas, preciosa. –dije yo en un susurro bajísimo. Me acerqué a su cuello y pude oler su perfume de kiwi, ese que también estaba en mi amortentia. Su hermoso cabello estaba sujeto en una trenza floja que dejaba un par de mechones sueltos enmarcando su rostro. Sus ojos enmarcados con una gruesa línea de delineador negro y esa piel de porcelana. Simplemente amaba todo de ella.

-Por enésima vez, Malfoy, deja de jugar. –exclamó ella con voz cansina. –Así arruinaste nuestra amistad…

Ese fue un golpe bajo. Haber perdido mi amistad y camaradería con Lily fue probablemente el peor error de mi vida, ya que también perdí a mi mejor amigo, Albus, que pensaba que yo solo quería jugar con su hermanita. Y yo quería recuperarlos a ambos.

-¿Por qué no me crees, Lily? Me has gustado desde que te conocí pero…

-¿Por qué debería creerte? ¿No es esta la misma línea que le sueltas a todas para poderte meter entre sus piernas? –la observé por un instante. Ella era muy franca y directa, y si me estaba diciendo esto, quería decir que ella ya no confiaba en mi. Era cierto que me había involucrado con muchas señoritas con anterioridad, pero ninguna de ellas ocupó ni la enésima parte de la que Lily ocupaba en mi. –Scorpius, deja de mentir. Lo único que quieres de una mujer es tenerla en horizontal y servicial, no te importan sus sentimientos. Y yo no voy a ser una más del montón de zorras desechadas.

-Lily… por favor… dame una…

-Me gustas, Scorpius.- Una sonrisa se dibujó en mi rostro. No podía creer lo que acababa de oir. Ella había confesado que yo le gustaba. –Pero no quiero tener nada que ver contigo.

-Pero Lily…

-Me gustan los desafíos, Scor, pero tu no eres uno, eres un caso perdido. Nada me asegura que si yo aceptara tus "sentimientos" – hizo comillas con sus dedos – voy a salir bien parada. Así que se honesto por una vez en tu vida y dime cual es el objetivo de todo esto. ¿Acostarte conmigo?

-Lily, yo nunca…

-Vamos, Scorpius, no esperarás que me crea eso ¿o sí?

-Lily, dame una oportunidad para demostrarte lo que siento por ti. –ella me dedicó una mirada indescifrable, luego suspiró y asintió.

-Hazlo ahora. –me quedé con la cara desencajada ya que no esperaba algo así. Había supuesto que ella me permitiría llevarla a una cita o algo similar, no aquello. –Bésame.

¿Besarla? Quería hacerlo, pero me había imaginado cientos de veces ese momento y debía ser perfecto. Me quedé viéndola por una largo tiempo, hasta que ella sonrió y se liberó de mi agarre.

-Lo sabía. Adiós, Scorpius.

No. No iba a permitir que se fuera. De dos zancadas eliminé el espacio entre nosotros, tomé su rostro entre mis manos y la besé. Y me supo a gloria. Nuestros labios se movían acompasados y puedo asegurar que nuestros corazones latían al mismo tiempo.

No era mi primer beso, pero era el primero que me importaba.

Lo demás es historia, solo puedo decir que ahora ella, con nuestra hija en el vientre, también recuerda ese primer beso.


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