Título: Ricordando il passato
Claim: Ushiromiya Battler/Yasu
Notas: SPOILERS EP8.
Rating: T
Género: Romance/Angst
Tabla de retos: Hipnótica
Tema: 06. Nuevas heridas.
El recuerdo llega a ella con la misma nitidez de siempre, con esa certeza que siempre ha rodeado a Battler, aunque muchas veces lo haya tachado de sueño e irrealidad. Sólo quiere agrandar más sus nuevas heridas, hacerlas escocer hasta que el dolor la arrastre, se la lleve fuera de ese mundo para siempre. Battler-san dijo que las prefería rubias, que le gustaban las chicas rubias (por un breve instante pensó que se refería a ella, cuyo cabello mal recortado, nunca perdía su tono rubio, por muy chuecas que tuviese las puntas), alegres, animadas, que compartiesen los mismos gustos que él (y de nuevo, sus esperanzas subiendo con cada palabra, pero ya no más) y voluptuosas, con grandes pechos.
La verdad la perseguía, aún si ella seguía huyendo. La perseguía desde que había leído la carta de Jessica, desde que había albergado estúpidas esperanzas que todo el mundo, muy sutilmente, terminaba de matar. Pero ésta era la más terrible de todas, la más horrorosa, la que le quitaba todo, incluida su vida.
—Naciste siendo varón —explicó el doctor Nanjo, con la voz en un susurro, a pesar de que nadie podía penetrar en el estudio vacío, donde ni siquiera el fantasma de Kinzo, su padre y abuelo a la vez, habitaba—. Natsuhi-sama te tiró al acantilado cuando eras muy pequeño, pero lograste sobrevivir. Hum... No debes culpar a la señora, estoy seguro de que ha sido un accidente, pero fue así. Cuando te encontramos, tu cuerpo había sufrido horribles heridas, muchas de las cuales te han quedado como cicatrices en la espalda o en las piernas, pero la más grave le ocurrió a tu aparato reproductor. Iba más allá de todo lo que yo... —se secó el sudor que le corría por la frente ante la atenta, pero estupefacta mirada de Yasu, cuyas piernas ya no la sostenían más y que en algún otro momento se habría detenido para agradecer que estuviese sentada—. No pudimos hacer nada, en ese tiempo no existían las cirugías de reconstrucción, así que, así que...
Lo siguiente era demasiado terrible como para ser dicho, incluso hasta Nanjo lo sabía y sus labios permanecieron sellados, dejando que los cabos sueltos se ataran por si solos. Había nacido varón y ahora era mujer. Se lo querían plantear así de simple, así de sencillo, como quien cambia una cuchara sopera por una para postre, como si nada cambiara, como si nada fuese diferente. Pero lo era. Ahí, sentada, con los puños apretados y los ojos como platos, Yasu sabía que lo era. ¡Era un varón originalmente! ¡Un varón de nombre Lion! Aún si su cuerpo carecía de ese órgano vital (como si fuese un mueble), ¿qué clase de monstruo era al añorar a Battler, a su primo lejano, a otro varón como e... lla?
Se desquició de inmediato, clamando cosas sobre muebles o sin corazón, sin derecho a amar. ¡¿Qué clase de abominación era ella? ¿Qué clase...? Todos sus sueños se volvieron añicos una vez se enfrentó a esta verdad, triste verdad. Aún si Battler volvía (¿por qué seguía añorándolo?), nunca podría darle ese futuro que ella había soñado, nunca tendría grandes pechos que él pudiese tocar, nunca tendría un cuerpo que unir al de él, un interior cálido en el cual recibirlo y mantener a sus hijos, sus hijos, con los cuales seguía soñando, junto con la boda, los besos, los abrazos...
Y aún así, el mismo amor. La misma plegaria entre lágrimas y sueños.
Dios, Beatrice, la magia, quien sea... Haz un milagro, haz que vuelva. Que todo vuelva a ser como antes, porque si se hubiese ido con él años atrás, esta verdad nunca la habría tocado. Nunca y sólo necesitaba un milagro para regresar el tiempo.
