Título: Ricordando il passato
Claim: Ushiromiya Battler/Yasu
Notas: SPOILERS EP8.
Rating: T
Género: Romance/Angst
Tabla de retos: Hipnótica
Tema: 19. El azar es un segundo maestro.
El jardín de rosas desprende un olor dulzón que es arrastrado por el viento, como perfume mágico que pretende llegar a cada ínfimo rincón de la isla, incluído el solitario paraje donde su madre vivió alguna vez la misma vida que ella, llena de angustia, frustración y sueños no cumplidos. Mientras camina hacia el centro, donde se erige una pequeña edificación de marmol donde se puede tomar el té y disfrutar de los días soleados, no puede evitar pensar que es un poco romántico, la clase de cosas con las que ella fantaseaba absurdamente en sus ratos libres, encontrarse bajo la lluvia para una proposición de matrimonio, lejos del mundo, lejos de todos, era la mejor manera en que alguien podía terminar su vida.
—¿No te arrepientes, Shannon? Ésta podría ser la última vez que ves a George frente a tus ojos —Beatrice está sentada justo a su lado, en la banquita fría y salpicada de gotas de lluvia, fumando su pipa con total tranquilidad, como si la masacre, pronta a empezar no fuese más un juego de niños para ella y quizás lo sería, si no hubiera tanto de por medio, la felicidad de todos ellos, de su yo, que había acunado a tantas personas con un único objetivo, la felicidad.
—Claro que no —se ríe ella entre dientes, colocando la mano en su pecho, pues de pronto había sentido un súbito calor dentro, a pesar del clima a su alrededor—. Esto es a lo único que puedo aspirar. George-sama quiere hijos y nietos, quiere a una mujer sana a su lado, alguien que sepa apoyarle y no puedo ser yo.
Beatrice exhala una gran nube de humo de sus labios, curvados un poco por el ácido desprecio y la tristeza. Lo ha visto a través de sus ojos en incontables ocasiones, mientras trataba de ayudarla a seguir adelante, confiada en que su destino era seguir esperando eternamente, sin nunca conseguir respuesta. George hablaba de tener una enorme casa repleta de chiquillos, hablaba de una vejez tranquila, de viajes tomados de la mano, de incontables noches en las cuales ella tendría que velar por él mientras trabajaba, en niños, niños, niños. En esos momentos, Shannon siempre sonreía aunque él se negaba a ver, también siempre, que en las comisuras de sus labios se reflejaba más la tristeza que la alegría, impresión reforzada por Shannon cada vez que decía, que afirmaba con todo el dolor de su ser, que era un sueño maravilloso. Sólo un sueño.
—Además, él no te escucha, ¿verdad? No te conoce, nunca te ha preguntado nada sobre ti misma —la Bruja Dorada no pretende ser cruel, pero las comparaciones en su mente son abismales, pues el amor que siente hacia Battler alguna vez fue de ella y él, por eso precisamente, por haberla comprendido mejor que muchos otros, la había encadenado a su recuerdo para siempre.
—Eso no es verdad, George-sama está muy ocupado para cosas como esas... —Shannon trata de remediar el asunto con voz crispada, llena de nervios que exponen los hechos, la verdad que no ha querido aceptar. No es que él sea un mal hombre, ni mucho menos que no la ame o no tenga corazón, pro dista mucho de querer comprenderla, dista mucho de interesarse por otra cosa que no sea hablar de sueños, que tampoco le ha preguntado si comparte. Y aún así, aún así...—. Lo quiero.
—Lo sé —Beatrice ríe a carcajadas, el humo de su pipa disolviéndose con rapidez cada vez que exhala aire para seguir riendo—. Lo sé, ésta es nuestra carga y nuestro destino.
—Espero que Battler-san pueda comprendernos, aunque ya no esté para verlo si sucede, me gustaría mucho...
—Ya lo veremos —una brillante mariposa danza en el lugar donde hasta hace un segundo, estaba Beatrice, sosteniendo su pipa con aire ausente, una mueca ácida en sus labios—. Por ahora, te dejo sola. Disfruta tu momento, acepta ese anillo y cuando llegue la hora nos reuniremos. Battler duerme, así que no te preocupes por nada. La ruleta nos dirá qué hacer.
