Título: Ricordando il passato
Claim: Ushiromiya Battler/Yasu
Notas: SPOILERS EP8.
Rating: T
Género: Romance/Angst
Tabla de retos: Hipnótica
Tema: 21. El miedo siempre es mayor que el peligro.
El sueño profundo que anhelaba no le duró demasiado, abrió los ojos en lo que le pareció apenas un intervalo de minutos, escasos segundos en que se vio sumergida en el mundo de la nada. Sin embargo, poco le duró dicho olvido y cuando sus pupilas se acostumbraron a la iluminación, se dio cuenta de que no había ido a ninguna parte, ni al cielo, ni al infierno, mucho menos su cuerpo se pudría siendo alimento para peces. La bomba aún no había explotado, aunque la obra estaba a punto de terminarse, con una última pincelada que quedaría para la posteridad.
Quería verlo, lo decidió mientras se incorporaba en la cama a la vista de varios cadáveres desperdigados por el suelo, algunos con rostros irreconocibles y un potente olor a muerte y putrefacción. Quería verlo todo por última vez antes de que terminase, como un director que recorre los camerinos felicitando a los actores y contando anécdotas graciosas sobre lo que ocurrió. Era su obra y sólo ella estaría para contemplar su destrucción, pues seguramente para esas horas Battler y su familia estarían en los pasadizos secretos de camino a Kuwadorian, olvidados de todos, de su cadáver también, del cual Battler habría apartado la vista, dispuesto a no recordarlo nunca.
—No hay ningún peligro ya —se consoló al decir y sorteando los cadáveres, sin darse cuenta de que faltaba uno, se abrió paso hasta la escalera que la conducía al mundo exterior, donde seguramente la lluvia seguiría cayendo. Habían pasado al menos doce horas desde que había perdido el conocimiento, lo supo cuando pasó justo al lado del reloj bomba y no alteró su mecanismo de autodestrucción, en su camino hacia el mundo exterior, aquél que nunca la aceptaría tal y como era. Dualidad monstruosa, desecho de la sociedad.
El vestido se arrastraba produciendo un curioso sonido sobre los escalones, mismo que reverberaba en las paredes húmedas y silenciosas. Sus zapatitos casi resbalaron en tres ocasiones, pero sólo en una de ellas cayó al suelo y fue cuando encontró el cuerpo de Battler, a unos cuantos metros de la entrada, bañado en sangre, sudor y lluvia. Olía a tierra y humedad, a días vibrantes en la playa, cuando todo parecía ir de maravilla. Olía a sangre, a sal... pero aún a vida. Se precipitó a su encuentro sin siquiera detenerse a pensar en su dignidad como Bruja, su resentimiento o incluso la manera en que el vestido no calzaba con sus formas, para nada femeninas pero aún así frágiles.
—¡Battler! ¡Battler! —su rostro estaba empapado en sudor y ardía, pudo sentirlo cuando se arrodilló a su lado y acomodó su rostro sobre sus rodillas, en donde el contacto la hizo sorprenderse. Estaba vivo, como le había dicho ese sexto sentido que casi siempre fallaba, estaba vivo y aún quedaba una última esperanza para un milagro.
Él abrió los ojos tras varios minutos, sin duda reanimado por los intentos nada delicados de la mujer de despertarlo, cuyas palabras se hacían cada vez más groseras y más desesperadas.
—Beatrice... —dijo y cuando sus ojos se enfocaron de la manera correcta, trató de corregirse—: Sha... —sin embargo, Yasu le detuvo con un gesto de la mano. Había tantas cosas que decirse y que aclarar, pero aún así ella ya no era Shannon-chan, ni mucho menos Kanon-kun, al menos Battler se daba cuenta de eso—. ¿Qué hora es? ¿Dónde están todos? ¡Eva-obaa-san me disparó y...!
Yasu cerró los ojos, sintiéndose culpable a su manera. Sintiéndose estúpida también, como si aún tuviera doce años y le estuvieran formulando una promesa. Aún estando herido, aún siendo un mentiroso, su sola vista (la mirada de Battler, que divagó durante unos momentos por su cuerpo y se detuvo en el pecho inexistente) le hacía sentirse feliz, tonta, esperanzada.
—Hablaremos más tarde, Battler —ordenó ella, tratando de ignorar la sensación de vacío en su estómago—, ¿puedes tenerte en pie? Hay antisépticos en la mansión, puedo hacer algo por esta herida si vamos allá.
Le tendió la mano y lo ayudó a ponerse de pie en cuanto el joven asintió, estaba lleno de preguntas pero sabía que no podía formularlas en ese momento, aunque sólo una abandonó sus labios mientras observaba la figura que era Beatrice, antes Shannon, caminando con dignidad hacia la salida.
—¿Están todos...? ¿No encontraremos a Eva-obaa-san fuera?
La Bruja se dio la vuelta para encararlo, los ojos azules llenos de su rotunda respuesta.
—Están todos muertos, Battler. ¿O qué creías? Sólo quedamos tú y yo.
Yasu no sabía nada sobre Eva, ni entendía del todo lo que Battler había querido decirle, pero esa sola verdad la abrazó con fuerza y ella no quería dejarla ir. Por fin tenían tiempo para hablar de sus faltas, muy poco tiempo según el reloj del cuarto del oro, pero el tú y yo le era suficiente aunque sólo fuera por unas horas, aunque sólo fuera por el lapso que duran los sueños.
