¿Qué decir? Estoy muy contenta por el feedback que estoy recibiendo de vosotros! Amo leer vuestros reviews y a todos os está gustando mucho fic, así que ya podéis imaginar, lo feliz que me hacéis! Quizás en este capítulo alguien no le gusta lo que va a leer, pero es necesario. Sino, no lo escribiría. Creerme, todo tiene una razón, si está escrito, es por algo. No me odiéis mucho, hago esto con todo mi amor ^^' Muchos besos a todos y como siempre, espero de corazón que os guste!
Shingeki no Kyojin no me pertenece.
Advertencias: omegaverse.
Si días antes Eren había sido objeto de chismorreos por su repentina unión con Jean Kirstein, ahora, tres días después, lo era por no haber sido marcado. Era un secreto a voces donde cada noble de la corte estaba enterado de esa "irreguliradidad". Entre los rincones del castillos, se formaban grupos de cuatro o cinco nobles, murmurando por lo bajo y especulando el por qué un noble tan distinguido como Jean no había tomado a su omega la noche de bodas. Múltiples respuestas salieron a la luz en un intento por comprender lo inconcebible.
—Eren es un omega retorcido que ha estado fingiendo todo este tiempo. Siendo de la realeza, no cree que Jean esté a su altura y le ha prohibido tocarle.
—Jean es una vergüenza para todos los alfas. No merece nuestros respetos.
—Si tu propio omega no te respeta, ¿cómo esperas que lo demás lo hagan?
—Ese omega nunca me cayó bien.
A nadie de la corte le cabía ninguna duda de que Jean era una deshonra como alfa y Eren un omega detestable. Y sin embargo, les dedicaban saludos y sonrisas cortés fingidas. Daba la impresión de que disfrutaban hablar de ellos a sus espaldas y reirse cruelmente sin una pizca de compasión.
Frieda fue puesta al corriente de la situación, y no por un solo alfa. Todos parecían deleitarse con el placer que les producía comunicarle tan escandalosa noticia. Esta, como monarca, no podía mostrar interés por los rumores o los cotilleos de los nobles, tenía asuntos más importantes que tratar, y como bien sabía, no le dedicó ni cinco segundos de su tiempo. A diferencia de su padre, Frieda destacaba por su amabilidad y gentileza con su gente, y pese a que los rumores no eran de su agrado, les dio una oportunidad a ese matrimonio forzado y a contra voluntad.
Había sido un golpe muy duro para Eren y entendía que todavía no estuviera preparado para ser marcado. Desde su comprensión, les depositó un margen para que se acostumbraran el uno al otro y así generar esa confianza que haría las cosas más sencillas entre ellos. No había motivo para consternarse ni poner el grito al cielo.
Tampoco era justo obligarles a nada, cuando ni siquiera ella quería comprometerse con nadie.
Su postura no fue bien recibida por los alfas, quienes sí se escandalizaron por el escaso interés que mostró la reina por algo que ellos consideraban de alta traición para la naturaleza alfa. Los omegas por su parte, no comentaron nada; sus obligaciones eran otras. También influía el hecho de que si aprobaban la actitud de Eren abiertamente, podían ser castigados severamente.
Marco estaba al tanto de los rumores, y él había podido confirmarlo la mañana siguiente a la noche de bodas. Cumpliendo sus tareas asignadas, no informó a Jean acerca de los rumores que circulaban por todo el castillo. Por muy indignante que le pareciesen las falsas acusaciones hacia Jean, él calló y agachó la cabeza como había hecho siempre. No quería saber qué sucedería si el alfa descubría las cosas horribles que decían de él a sus espaldas.
No obstante, alguien decidió intervenir de una vez en ese hervidero de chismorreos y cortesía mal disimulada.
Reiner Braun se consideraba a si mismo un tipo leal cuya máxima prioridad era preservar el honor y el orgullo, tanto de noble como de alfa. A pesar de los numerosos intentos fallidos de conquistar a Historia, nunca se daba por vencido. Creía fervientemente que ser alfa era equiparable a ser una especie de héroe triunfador. Por esa razón, encontró indignante que prácticamente toda la corte viese a Jean como un alfa defectuoso o incluso mal concebido. No podía permitir semejante ofensa hacia un compañero suyo, y por ello, debía hacer lo correcto, y contarle la verdad a Jean.
Alguien tenía que poner fin a esto, y ese alguien sería él.
Todos los jueves, Jean salía de caza junto con otros nobles como parte de sus actividades favoritas. Vestidos apropidamente para la ocasión y armados con flechas y dagas, Jean, Reiner, Marlo y Annie tomaron rumbo hacia el bosque que se encontraba más próximo a su reino. Los cuatros cabalgaron majestuosos cabellos de raza pura, solo accesibles para nobles como ellos.
Dejando atrás el castillo, y pasando entre las calles del reino, en menos de dos minutos, ya estaban fuera de las murallas. Los alfas, una vez estuvieron libres de la presencia de los ciudadanos, aceleraron la marcha, galopando por los prados verdes bajo la intensa luz del día.
Reiner, quien encabezaba la marcha, creyó haber elegido el mejor momento para contarle a Jean la verdad. Estaban lejos de la corte, en un paraje casi desierto, y en buena compañia. Marlo nunca prestaba atención a los cotilleos, y Annie todavía menos. Esos dos alfas estaban más pendientes de si mismos, que de los demás. Ellos no juzgarían a Jean, por una sencilla y simple razón: no les importaban lo más mínimo las vidas ajenas.
Normalmente se solía ir de caza en grupo, pero una vez en el bosque, se formaban parejas para disperarse y explorar distintas áreas al mismo tiempo. Esa sería su oportunidad para mantener una conversación a solas con Jean.
Tras recorrer varias fortificaciones (todas pertenecientes al reino de Sina), y extensos campos de maiz donde los jornaleros trabajaban de sol a sol, se adentraron en el bosque, cuya extensión sobrepasaba los cincuenta mil metros cuadrados: alrededor de cinco hectáreas. Se trataba de un bosque frondoso ideal para cazar jabalíes, faisanes, perdices, nutrias... Las pieles de los animales las comerciaban a muy buen precio, y la carne iba destinada a las cocinas para luego comer hasta rebentar en los banquetes.
Bajándose de los caballos, los cuatro alfas sacaron sus armas y se dividieron en dos grupos: Annie y Marlo recorrerían la zona este, y Jean y Reiner la zona oeste. Acordando reencontrarse cuando el sol estuviera en el punto más alto, se perdieron entre los árboles y la abundante vegetación.
No transcurrieron ni cinco minutos cuando Reiner le puso una mano en el hombro a Jean para que se detuviera.
—¿Qué pasa? ¿Has visto algo? —preguntó dándose la vuelta.
—No, quería hablar contigo sobre algo importante —explicó Reiner con voz seria.
—¿Y de qué se trata?
El rubio no contestó de inmediato, parecía pensar cuál era la mejor forma de decirlo sin herir su orgullo.
—Verás... La gente habla.
Jean arqueó las cejas incrédulo. ¿Le estaba tomando el pelo?
—Sí, y también camina y come —aportó como si Reiner hubiera perdido gran parte de su capacidad intelectual.
—No me refería a eso —se apresuró a decir incómodo—. La gente dice cosas sobre ti...
—¿Qué cosas? —inquirió Jean con el ceño fruncido. No le estaba gustando el rumbo que tomaba esa conversación.
—Mira, todos piensan que has deshonrado el nombre de "alfa". Lo afirman a tus espaldas pero nadie quiere decírtelo. Eres una vergüenza para ellos porque no tomaste a Eren durante la noche de bodas.
Esas palabras calaron hondo en su interior. Le dolieron y le enfurecieron a partes iguales.
—Yo puedo entender que estés enfadado porque no pudiste elegir a tu omega —prosiguió Reiner—, a los alfas no nos gusta eso, pero no puedes fingir que tu matrimonio no es real. Toda la corte os vio cuando os jurastéis fidelidad eterna, y tienes una obligación como alfa. Debes marcar ese omega.
Jean no supo qué responder. Reiner llevaba razón y saber que su hombría había quedado en entredicho le volvía cólerico. Jamás se había sentido tan humillado como en ese momento...
—Sé que tu relación con Eren no es muy buena, pero eso no quiere decir que no puedas marcarlo. ¡Es un omega! —exclamó como si eso lo justificara—, ellos también quieren ser marcados. No es necesario ni que habléis, simplemente lo marcas y te vas.
Dicho de esa manera, sonaba más fácil de lo que en realidad era. Marcar a Eren... Sin pretenderlo, ahora se encontraba en una encrucijada donde su honor estaba en juego.
—Sé un verdadero alfa —le animó Reiner—, no dejes que sigan cuestionando tu virilidad.
Con eso último, el rubio quedó más que satisfecho. Seguro ahora Jean no se quedaría de brazos cruzados al enterarse de la verdad. Dándole un apretón en el hombro, Reiner se adeñantó y continuó con la caza como si nada. Jean le siguió por detrás, olvidando por completo que había venido a cazar animales salvajes; su mente se había bloqueado y solo era capaz de repetir sin pausa las palabras de Reiner. No imaginó que el hecho de no tomar a Eren causara tanto revuelo entre los nobles. Mas era cierto que con ello, daba una imagen negativa de si mismo. Podían llegar a pensar que un simple omega tenía más poder que él, y eso era definitivamente la mayor humillación para un alfa.
Pero por otra parte, estaba Marco... Desde el primer día que se presentó como su criado que supo de inmediato que ese, era su omega. Tanto tiempo juntos, les había unido y ahora eran inseparables, pero todo se vio truncado cuando se enteró que tenía que comprometerse con Eren. Al oir la noticia de su enlace, Marco actuó como un buen sirviente, tanto de cara al público como en privado. No había llorado, no se mostró furioso, ni con Jean ni con Eren, encajando el golpe con una gran serenidad y endereza. A Jean le carcomió la culpa, pero entonces Marco le abrió los ojos a la cruel realidad:
—Tú eres un noble, y yo soy un sirviente. Jamás podremos cambiar eso.
Solamente cuando se escapaban de noche en algún rincón del castillo, podían compartir besos y pequeños mordisquitos. Nunca podían ir más allá... Marco pasaba sus períodos de celo encerrado en su alcoba, con la puerta cerrada y tapando cualquier hueco o rendija por el que se filtrara el olor. Durante esos días, Jean hacia un esfuerzo sobrehumano para no ir hasta su omega, derribar la puerta y hacerlo suyo de una vez por todas.
No suficiente con esa tortura, Frieda terminó de rematarle al emparejarlo con Eren. En ese punto, su vida ya era, sin lugar a dudas, una mierda en mayúsculas. Pero al parecer, eso tampoco era suficiente para hundirle más en la miseria.
¿Qué se suponía que debía hacer?
Como alfa tenía una responsabilidad, un deber. Pero... ¿y Marco? Eren era su esposa, y Marco su omega. ¿A quién tenía que marcar? Tenía muy claro que de poder elegir, elegiría a Marco sin pensarlo dos veces. Sin embargo, ya habían elegido por él, y era nada más y nada menos que Eren Jaeger.
Elegir entre lo que era correcto y lo prohibido. Jean no supo decidir que era más importante.
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De vuelta al castillo, los alfas, en especial Reiner y Annie, habían cazado dos jabalíes, seis perdices, una ardilla solitaria, y cuatro gansos. Había sido una mañana muy productiva. Los sirvientes llevaron los animales muertos a las cocinas, para que pudieran prepararlos adecuadamente para el festín del mediodía. Sasha tembló de excitación al ver esos dos grandes jabalíes puestos encima de la mesa, poco faltó para que se abalanzara sobre ellos sino hubiera sido por Connie que la agarró por detrás y la arrastró con todas sus fuerzas lejos de la carne.
El escándalo llegó a oidos de los soldaldos betas, que molestos por el ruido que estaban causando, les exigieron comportarse como buenos sirvientes. Jean fue testigo de ello, y de cómo Sasha tuvo que pedir disculpas por su conducta. El alfa no quería reconocer que se había "refugiado" en las cocinas para no tener que afrontar las miradas de los demás nobles. Una vez dentro del castillo, tuvo la impresión que todos le observaban indiscretamente y sin poder soportar la presión, optó por hacerles una visita a sus amigos betas.
Había supuesto que ni Sasha ni Connie estaban enterados de su delicada situación como alfa, y como no podía ser de otra manera, había estado en lo cierto. Los betas a menudo se desentendían de los conflictos entre alfas y omegas, haciendo su vida al margen y sin entrometerse. Otro factor a tener en cuenta, era que se trataba de sirvientes, y ellos casi nunca tenían contacto con los nobles.
Rodeado por el calor que emanaba siempre de los fogones, Jean pudo jurar que ahí era el único sitio de todo el castillo donde estaba a salvo de los alfas. En su lugar, escuchó en silencio el relato de Sasha acerca de su experiencia con un lobo. Mientras despellejaba los gansos, explicaba que con cuatro flechas tuvo que enfrentarlo y matarlo. Admitió que toda ella se encontraba paralizada de arriba a abajo, y que realmente creía que iba a morir.
—Solo tenía un arco y ya había gastado dos flechas, no veía forma de escapar, y sin saber cómo, saqué todo mi valor y lanzando el arco a un lado, me abalancé sobre el lobo con una sola flecha en mano —explicaba muy concentrada en su tarea de desplumar el animal—, y logré matarlo. Esa noche yo y mi familia comimos como reyes.
Connie le escuchaba asombrado, en tanto que Jean se preguntaba si él era un cobarde por esconderse ahí. El relato de Sasha le había hecho reflexionar sobre si mismo; si ella, una beta, con una fuerza común había enfrentado un lobo con una mísera flecha, entonces... ¿Él era menos que ella? ¿Era menos que un beta?
Rechinando los dientes, sintió asco de si mismo. Conteniendo un rugido de rabia, se marchó de las cocinas sin despedirse de sus amigos, quienes parpadearon desconcertados ante su repentina marcha.
Él era un alfa, él era un alfa, él era un alfa, él era un alfa...
No dejaba de repetirse esas palabras, como si fuera una oración. Sus pasos eran rápidos y mantenía su vista al frente, no se detuvo en ningún momento, ni agachó la cabeza cuando se cruzó con los nobles de la corte. Al contrario, desplegó toda su aroma, inundando los pasillos con su esencia de alfa. No toleraría ser menos que nadie, y mucho menos que un omega.
Olisqueando el aire, captó varias aromas, la mayoría de alfas. Acelerando el paso, buscó el aroma característico de Eren, cuya intensidad era más notoria ahora que había sufrido su primer celo. Le tomó algo de tiempo encontrar al omega, pero tras preguntarle a un par de doncellas, estas respondieron que a esa hora Eren estaba en su cámara probando nuevas túnicas, más acordes a un omega casado.
Cada vez más rápido, Jean subió las escaleras de piedra que conducían hacia su cámara; se les asignó una nueva, más grande, más ostentosa y más lujosa. Su cuerpo no cesó de desprender su aroma de alfa, llegó a ser tan fuerte que algunos sirvientes omegas que se encontraban cerca de él, tuvieron que taparse la nariz y huir.
Irrumpiendo bruscamente en la habitación, sobresaltó a los tres omegas que se encontraban delante de un espejo cosiéndole los botones a la parte de detras de la túnica que llevaba puesta Eren. Los tres se dieron la vuelta, y en un acto reflejo, tanto Mina como Nifa se taparon la nariz con el brazo. Eren frunció la nariz molesto por ese repentino olor y con una mano se tapó también la nariz.
—Fuera —ordenó Jean a las dos criadas.
Con una reverencia, las dos omegas salieron casi corriendo de la cámara. Tras cerrarse la puerta, Eren fue quién habló primero.
—¿Qué pretendes soltando tu apestoso olor de alfa? —preguntó irritado.
A Jean no le hizo ninguna gracia oír como el omega hablaba así de él. Acercándose con paso firme, todas sus dudas se habían esfumado en cuánto entró y vio a Eren actuando con total normalidad. Eso le había enfurecido por alguna razón.
—¡Eh! ¿Qué haces? ¡Aléjate! —exclamó Eren retrocediendo ante la cercanía entre ellos.
Jean le ignoró completamente y en un ágil movimiento, se colocó frente al omega y le agarró los dos brazos para impedir que se tapara la nariz.
—¿¡Qué haces!? ¡Jean, detente! —pidió el castaño alarmado. El miedo empezó a correr por su cuerpo, a la vez que el aroma se filtraba por sus fosas nasales—. ¡Jean...! ¡No!
Sin ningún tipo de delicadeza, arrojó al omega contra el colchón y se posicionó encima de él. Eren forcejeó, sin entender por qué Jean actuaba de esa forma.
—¡JEAN! ¡Bájate! ¡Me estás haciendo daño! —se quejó ante el fuerte agarre en sus muñecas.
—Tengo que hacerlo dijo el alfa sintiéndose poderoso por primera vez.
Eren abrió los ojos aterrorirzado.
—No, no... ¡Jean no lo hagas! ¡Ninguno de los dos quiere hacer esto!
—No tengo opción.
—Tú no eres mi alfa —protestó Eren retorciéndose en un desesperado intento por escapar.
—Ni tú mi omega, pero lo serás muy pronto —aseguró con los ojos nublados por el instinto.
El omega quería creer que aquello era una pesadilla, que no era verdad que Jean estuviese apunto de marcarlo... Él le pertenecía a Levi... Levi era su alfa... Él era el único que podía...
—¡Por favor, Jean! ¡No sigas! ¡Tú no querías marcarme! —le recordó con los ojos vidriosos.
—Cambié de opinión —respondió mientras posaba sus manos sobre el pecho del omega.
—Y... ¿Y Marco? ¿Qué hay de él? ¿No es acaso tu omega? —preguntó Eren sintiendo repulsión por el toque del alfa.
—Lo entenderá. Sabe que tarde o temprano tendrá que aceptarlo —dijo con una voz irreconocible.
En ese instante, las palabras de Hange retumbaron en la mente de Eren: "El placer les nubla la mente y son incapaces de pensar con claridad". Jean no atendía a razones, estaba completamente ido. Su naturaleza alfa había tomado el control y él como omega apenas podía hacer nada para evitarlo. Su fuerza era mínima, y el olor le debilitaba por momentos, provocando que deseara ser tomado. Ya no solo sentía repulsión por el alfa, sino también de sus propios instintos. No estaba en su etapa de celo y aun así, la sensación era muy similar. El peso del alfa le tenía inmovilizado, sus brazos alzados y sintiendo el miembro de Jean presionar contra el suyo propio.
Le costaba respirar, el aroma le aturdía y los jadeos eran cada vez más sonoros.
—Admítelo, Eren. Tú también lo quieres.
Inclinándose hacia él, sacó los dientes y hundió sus dientes en el cuello del omega. Un gemido escapó de los labios del castaño... Podía sentir sus labios sobre su piel, sus dientes marcándole, y una parte de su ser lo disfrutó. La evidencia de ello es que su cuerpo empezó a reaccionar, soltando feromonas.
—Jean... Por favor...
Sus súplicas no surtieron efecto, más bien, excitaron aún más al alfa. Tenía al omega suplicante y débil... Como tenía que ser...
Succionando el pedazo de piel expuesto, Jean se encargó de dejar una marca bien visible e impregnar al omega con su aroma. Tenía que marcarlo, hacerlo suyo, que suplicara entre gemidos lo mucho que deseaba aquello. Sin embargo, Eren soltó un sollozo mientras gruesas lágrimas caían por sus rosadas mejillas.
—No llores, omega. Tú alfa te hará disfrutar —murmuró Jean cegado por su instinto.
—No, no... Por favor... Tú no eres así... El Jean que yo conozco jamás haría esto...
Jean parecía haberse olvidado de todo, teniendo en mente un solo objetivo: marcar a Eren. Tras asegurarse de envolver al omega con su olor, guió sus manos hacia sus ropas para desvestirse. Por fortuna, o desgracia, alguien llamó a la puerta. Exactamente como había reaccionado días antes Levi al verse interrumpido, Jean gruñó y con un tono de voz casi bestial, gritó:
—¿¡QUÉ!?
—Señor... su majestad requiere de su presencia —comunicó Marco al otro lado de la puerta.
—¡QUÉ ESPERE!
—Señor, es importante. Todos los alfas han sido convocados —insistió intimidado.
Jean soltó otro gruñido y remplazando el deseo por la rabia, se bajó de la cama y alisándose las ropas, se encaminó hacia la puerta, no sin antes voltearse hacia Eren y decirle lo siguiente:
—Esperarás aquí hasta que vuelva.
Y para estar seguro de ello, cerró la cámara con llave, dejando al omega temblando y totalmente paralizado de miedo. Lo único que sentía era la humedad de sus lágrimas trazar un camino hasta su barbilla y la evidencia de que había estado a punto de ser marcado en contra de su voluntad.
No se movió de la cama ni de la postura en la que se encontraba. Bocarriba, jadeando y con los brazos aún alzados sobre su cabeza, Eren solo podía temblar, incapaz de reaccionar. Dirigiendo su mirada hacia la puerta cerrada con llave, sintió su labio temblar ante las palabras dichas por el alfa.
Jean regresaría y terminaría lo que había empezado.
Llorando en silencio, no comprendía por qué Jean le había… ¿traicionado? No eran mejores amigos, ni buenos compañeros, pero se conocían mejor que nadie, habían pasado meses soportándose mutuamente, manteniendo una absurda rivalidad, matando el aburrimiento compitiendo e insultándose.
Jean detestaba ese matrimonio como él, unidos de por vida bajo el poder de la iglesia y la monarquía. Los dos habían intercambiado esa mirada llena de pesar cuando sellaron su unión con aquel beso. Y a pesar de no considerarlo el mejor de los alfas… había confiado en él. La evidencia de esa realidad le había golpeado de la forma más brutal, abriéndole los ojos ante el peligro que corría. Sin embargo, nada podía hacer. Todo estaba fuera de su alcance.
A medida que transcurrían los minutos, fue perdiendo la noción del tiempo, tan solo le quedaba esperar. Durante todo ese tiempo, llegó a una conclusión que, pese a su obviedad, le dolió profundamente: su vida era una cadena de desgracias sin fin.
Los pasos de alguien acercándose a la puerta le alertaron. ¿Sería Jean? ¿Sus doncellas? Cualquiera que no fuera ese alfa podía abrir esa puerta, por tanto, no tenía caso albergar esperanzas de que alguien de la corte le rescatara. La persona en cuestión trató de abrir la puerta sin éxito, por lo que supuso que no era Jean. Pero… si eran Mina y Nifa… ellas eran sus doncellas y cabía la posibilidad de que existiera un segundo juego de llaves, ellas podían pedirlo… Era una muy poco probable que estuviera en lo cierto, pero no perdía nada por intentarlo.
Al otro lado, quien quiera que fuera, estaba forzando la puerta para abrirla.
—¡¿Nifa?! ¡¿Mina?! ¡¿Sois vosotras?!
—¿Eren?
Escuchar su nombre por aquella voz, hizo que una descarga sacudiera su cuerpo y despertara de su entumecimiento. Ahí, detrás de esa puerta estaba…
—¡LEVI! ¡ESTOY ENCERRADO!
Este no contestó, pero segundos después, la puerta se abrió bruscamente dejando ver la figura del alfa con cara de pocos amigos.
—Levi… —murmuró Eren observándole con los ojos muy abiertos.
El alfa necesitó de cinco segundos para comprender qué había ocurrido allí. Su primera reacción fue fruncir la nariz por el fuerte olor a alfa que reinaba en el ambiente, seguidamente clavó sus ojos en su omega, que parecía un niño asustado, encogido y temblando ligeramente. El pánico lo invadió y con la sangre hirviendo en su interior, fue hasta Eren con la más gélidas de las miradas. Sin preguntar, agarró al omega por el hombro y olisqueó su cuello, dejó que un gruñido animal saliera de su boca.
—No… No me marcó… —aclaró Eren aterrorizado—. No del todo…
Levi se separó con una mueca de asco en su rostro. Sus manos también temblaban, pero de furia. Sus pupilas se habían delatado y por un instante, Eren creyó que le iba a golpear. Nada más lejos de la realidad, el alfa pareció serenarse, controlando su ira lo mejor que pudo. Sin vacilación, cogió al omega y lo cargó entre sus brazos como si fuera su esposa.
—¡Levi! ¿Qué haces? —preguntó mientras le rodeaba el cuello con sus brazos.
—Voy a quitarte este apestoso aroma que cubre tu cuerpo.
Eren abrió la boca para preguntar cómo, pero obtuvo la respuesta de inmediato. Levi le estaba llevando al baño privado que se hallaba en una cámara contigua a su dormitorio. Abriendo la puerta de una patada, se adentraron en el baño que constaba de una tina de madera en el centro, un pequeño cubo, también de madera, puesto al lado, algunas telas para frotar partes del cuerpo y dos pastillas de jabón.
Colocando a Eren de pie frente a él, lo empezó a desvestir sin prisas sin poder disimular el asco que le producía oler su aroma. Eren mantenía la vista fija en el suelo, sintiéndose culpable y miserable, auto castigándose de la peor forma.
"No merezco que Levi se porte tan bien conmigo…"
Una vez estuvo desnudo, lo depositó en la tina con cuidado, y dijo:
—Espera aquí.
Normalmente, ese trabajo lo realizaban las doncellas, quienes limpiaban la suciedad del cuerpo de los nobles, pero Levi no quería que nadie más, interfiriera en ese momento. No le importaba ser él quien hiciera eso, más bien, era su deber. Era su omega. Con el agua almacenada, llenó el cubo y cuando estuvo lleno hasta arriba, regresó con Eren que le seguía contemplando con esa expresión acongojada, y sin ser demasiado brusco, vertió el agua por encima de su cabeza, empapándolo. Eren tuvo un escalofrió, el agua no estaba caliente, y calaba hondo en sus huesos.
Levi vertió dos veces más el agua después de llenar el cubo, y cuando el cuerpo del omega tiritaba de frío, cogió una de las pastillas de jabón y arrodillándose frente a la tina, tomó el brazo izquierdo del castaño y con suavidad frotó la pastilla contra su piel. Jamás había lavado a nadie, pero supuso que no había ninguna diferencia con lavarse uno mismo. Subiendo poco a poco, frotó la clavícula del hombro, luego el cuello, donde una marca bien visible se reflejaba en los ojos del alfa, produciéndole una sensación repugnancia y rechazo; evitando así la liberación de sus instintos. Dedicándole especial atención a su cuello, frotó y frotó sin presionar demasiado fuerte.
Eren permaneció callado, por muy seguro que se encontrara junto a su alfa, había algo que le angustiaba. Levi no se había mostrado violento, mas…
—¿Estás enfadado conmigo?
—¿Por qué tendría que estarlo? —cuestionó mientras enjabonaba su pecho.
—Han estado a punto de… —la palabra se le atascó en la boca y fue incapaz de pronunciarla.
—Bajé la guardia, me confié. La responsabilidad recae sobre mí —concluyó Levi sin emoción.
Eren observó cómo su alfa no apartaba la vista de su cuerpo, frotándolo con esmero, como un sirviente… Impotente, se odió aún más: eso tendría que hacerlo él, y no Levi. Creía que su presencia le ayudaría, pero se equivocó. Su atención y gentileza no causó otra cosa que más lágrimas derramadas.
Deteniéndose al comprobar que Eren estaba llorando, soltó la pastilla y con las dos manos cogió el rostro del omega y lo alzó hasta unir sus miradas fijamente.
—Eren, quiero que repitas conmigo: "no ha sido culpa mía".
—No… No ha sido… culpa mía —repitió ahogando un sollozo.
—Otra vez.
—No ha sido culpa mía.
Levi asintió y con el pulgar, borró las lágrimas que caían por los párpados de su omega. Retomó su trabajo, y siguió limpiando el cuerpo de arriba abajo. Pasaron unos minutos en los que ninguno de los dijo nada, Eren no conseguía salir de su estado de aturdimiento, pero ya no temblaba y el tacto de Levi le relajaba. Una pregunta asaltó su mente, y con voz débil, preguntó:
—¿Por qué viniste?
—No lo creerás, pero tuve una corazonada. Algo me decía que debía ir a verte —respondió, repitiendo el proceso de enjabonarlo por tercera vez—. Mis instintos nunca fallan.
Eren se preguntó si tendría algo que ver con el hecho de ser predestinados. Mirando su cuerpo, se percató que muchas zonas habían adquirido un tono rojizo de tanto ser frotadas, pero no se quejó. Su corazón había recuperado los latidos calmados y acompasados de antes, pero no duró demasiado. Poco después, alguien entró en la cámara, y el omega supuso de quien se trataba.
—¿Eren? Eren, por favor, sal. Tenemos que hablar —dijo la voz de Jean al otro lado de la puerta.
Levi se puso en pie.
—Eren, sal, no te haré nada. Solo quiero que hablemos —expresó el alfa con calma.
—Yo me encargo —declaró Levi alejándose de la tina.
Eren lo vio salir del baño y cerrar la puerta. Mordiéndose el labio, pegó sus rodillas al pecho, y se abrazó, escondiendo la cabeza entre sus brazos, esperando oír lo inevitable.
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Respuesta a los reviews:
HeartInvalid: Hola! Bienvenida a mi fic! Es un placer tenerte como lectora :) Me dio mucho gusto saber que también lees mis otros fics, que prometo actualizarlos cuanto antes ^^'. En este fic, estoy intentando equilibrar el angst con esa relación taaan dulce que tienen Levi y Eren, para que así no se haga difícil de leer. Sucederán cosas malas, pero por otra parte, el amor se fortalece entre ellos. Gracias a ti por leerlo y comentar!
Scc Ccu: Saludos de nuevo! Como bien dices, Levi no es de la realeza, pero eso no le impide (atenta!) casarse con un noble. Los soldados se encuentran por debajo de la aristocracia en la pirámide, pero eso no quiere decir que no puedan estar emparejados con la nobleza. (Ojo! que esto será muy importante dentro de poco). Gracias por tus reviews y tu paciencia a la hora de esperar jeje, espero leerte pronto!
Girl Anywhere: Desde mi punto de vista, este fic contendrá bastante angst, pero a mí también me gusta que mis bebés sean felices, pero un poco de drama no hace daño a nadie, ¿verdad? Y como ya dije en el anterior capítulo, no será nada trágico (al menos el final), porque en mitad del fic, se creará un conflicto y van a pasar cosas, en general malas, pero en mi opinión, no superará esa línea que separa lo angst de lo realmente ANGST (no sé si me explico ^^') Intento llevarlo por el camino que creo apropiado, y es verdad que en muchos fics, Levi es el alfa cruel y despiadado, y mi Levi no es así, de hecho, en este fic es el único apoyo que tiene Eren, y eso me gusta. Muchas gracias por tu valoración :) Espero verte de nuevo por aquí!
NiiaOffer: Tus preguntas colapsaron mi mente jeje Vamos por orden: ya has visto lo que ha hecho Jean, y también la reacción de los de arriba al saber que Eren no está marcado, damos gracias a Frieda por ser tan comprensiva, y forzarlos... Sería en una última instancia, como medida excepcional. Sí, Jean y Marco son destinados. Erwin es muy sensual! Grisha no tendrá ninguna esposa extra, saldrá más adelante junto con su esposa Carla. Michosa irá a la guerra, sí, porque ella es un alfa que sobrepasa los quince años. Armin se encontrará con Erwin más adelante, y ya verás que pasará ^^ Todavía falta una pareja por descubrir, pero no puedo desvelar cual. Espero haberte aclarado un poco tus dudas!
Xochilt Oda: Jean y Marco son pareja, en efecto, pero Marco todavía no está marcado. Y como has podido ver, su relación irá bastante mal después de que Jean intentara tomar a Eren por la fuerza. Más que celos, lo que siento Marco es impotencia al ver y no poder hacer nada, y tristeza, mucha tristeza. Tu pregunta acerca de quien estaba siguiendo a Eren, no es nada relevante. Puedes respirar tranquila. Gracias a ti por leer mi fic!
EstragonYu: Espero seguir cumpliendo tus expectativas respecto a este fic, aunque quizás a ti y a algunos no os gustó que Jean hiciera lo que hizo. Pero lo vi necesario, y eso influirá mucho de ahora en adelante, no lo he escrito por simple morbo o como lo diría yo: el angst por el angst. Todo tiene una razón de ser; la conversación con Hange, que Frieda llame a los alfas para ir a la guerra, por ejemplo. Intento seguir una línea recta, y por el momento creo que no me he desviado. Para que lo entiendas, si Levi hubiese marcado a Eren, todo habría dado un giro y me encontraría en un callejón sin salida al no saber por donde tirar el fic. Un beso enorme para ti, del sabor que gustes :)
YupinaBL: El lemon tendrá que esperar de momento. Sí, exactamente como lo has dicho, si Levi marca a Eren su olor se impregnará en su cuerpo, como le ha pasado con Jean. Pero este no llegó a marcarlo definitivamente, por lo que puede "borrarse" el olor. Por esa razón, tienen que ir con mucho cuidado, porque si se enteran que Eren es infiel... Quien sabe que sucederá...
Lia Primrose: Lo has resumido de una forma increíble. Entendiste el peligro que supone para Eren quedarse embarazado, ya sea con Levi o con Jean. Por una parte, si Jean lo toma, morirá a manos de Levi, y tendrá un hijo fruto de una violación. Pero si es Levi quien le preña, entonces peor, porque irán a por él. Afortunadamente, ya tengo planeado como se desarrollarán los acontecimientos, y sé que por una parte, os gustará ^^ O eso espero. Habrá momentos hermosos como el de la tina (amé escribirlo) y momentos angst. Siento haber tardado un poco más en actualizar, pero espero que haya merecido la pena la espera! Gracias de nuevo por tu review!
Bossenbroek: Algunos no saben qué pensar de este fic, pero mientras guste, yo seré feliz ^^' El fic está metido en un gran conflicto, y aún tienen que pasar más cosas, estate atenta! Te mando otro corazón con mucho amor :)
Miri-Anath97: estoy de acuerdo en la elección de la canción, ahora hay que poner fecha! Como he ido diciendo en comentarios de arriba, mis y es que este fic intenta seguir unas pautas en concreto. Eren y Levi tienen que actuar pensando, digamos que el "morbo" es el hecho de que sus instintos puedan verse descontrolados en algún momento, y por otro lado, Levi no es un alfa cruel, ni insensible ni nada. Cuida de su omega y lo protege. No me gusta que siempre lo pongan como un maldito desgraciado, como tú le llamas. Mi Levi es diferente. Y siento decirte que Erwin y Hange no serán pareja en este fic, me duele en el alma, pero es así :/ Aunque si te sirve de consuelo, Hange y Erwin se conocen de antes, y tienen una buena relación. Muchos besos querida!
kami no musume XD: A mí al principio también me costó asimilar este nuevo concepto de alfa y omega, de hecho, mi primera impresión fue de rechazo, pero por curiosidad, leí un fic omegaverse y me gustó. Y pasado más de un año, aquí me tienes, aportando mi granito de omegaverse (bueno dos granitos, tengo otro fic con esta misma temática). Sé que impresiona mucho, pero si se hace bien, puede llegar a ser muy interesante. Si te soy sincera, siempre he visto un poco de tensión entre Jean y Eren en el anime jejeje Y decidí emparejarlos aunque fuera por la fuerza. Me gustan como pareja y aquí tuve la oportunidad de emparejarlos. Un fuerte abrazo!
