Capítulo uno: Cambio de vida


Nací el 9 de marzo en el hospital de San Diego. Las enfermeras no sabían nada de mi madre, se limitaron a decirme que tenía el pelo castaño. Ella no dijo su nombre. Sólo saben que estaba de parto de su primer hijo. Yo.

Al mismo tiempo que el llanto de un bebé se hizo eco, un grito de mujer atravesó la noche. Ella había muerto y el bebé lloraba, como si supiera que algo terrible acababa de suceder.


Estuve en un orfanato llamado San Valentín. Pasé allí tres años, hasta que la familia White me adoptó y me dio un apellido, y un hermano. Un año más tarde, nació Lea.

A medida que crecía, empecé a preguntarme por qué no me parecía en nada a papá y mamá. Tenía el pelo rubio y los ojos brillantes de color ámbar-marrón. A los seis años me apareció una extraña enfermedad de la piel. La tengo de un tono color naranja con patrones parecidos a escamas.

Ahora tengo nueve años. Mi madre se llama Marie White. Ella tiene el pelo rojo y ojos marrones. Ella es muy amable conmigo, el "niño problema" de la familia.

Mi padre se llama Julian White, él es un hombre de pelo negro, ojos verdes, indulgente en todo excepto en los estudios.

Luego están mis hermanos, Matthew y Lea.

Matt tiene diez años, pelo negro y ojos marrones. Tiene un terrible temperamento, como yo, pero él es el que me había salvado de un montón de problemas.

FLASHBACK

Yo estaba huyendo de una banda de matones, o como se llaman a sí mismos, "los Mercenarios".

Había estado corriendo durante mucho tiempo y estaba empezando a cansarme. No sabía cuánto más podía resistir.

Sentí que algo me estaba agarrando por detrás, y lo siguiente que supe era que mis brazos estaban siendo suspendidos en el aire por dos de los chicos. Estaba, con disgusto, justo en frente de su líder, Gerard.

¿Qué quieres? —pregunté, mi voz sólo se quebró un poco.

Tú, White, eres un empollón. Y los empollones me molestan —dijo.

Yo estaba en shock. Quiero decir, ¿era ese el problema? ¿Qué tengo una nota más alta que la suya en un examen?

Entonces sentí el puño chocando con mi estomago. Ningún sonido escapó de mis labios, pero no pude evitar que doliera el doble.

¿Tres chicos para vencer a un niño? Wow, si que has caído bajo —dije en tono burlón. Se acercó a mí, su cara a centímetros de distancia de la mía. Lo miré.

Le escupí en la cara. Él gimió, se limpió la cara y luego comenzó a golpearme en el estómago, con los otros chicos todavía sosteniendo me.

Dolia. Mucho.

De repente oí un crujido. Miré hacia arriba a la vez que los otros chicos me soltaban.

Mi hermano Matt había dado con alguna forma de encontrarme y le había dejado a Gerard, por lo que pude ver, la nariz rota. Me miró y ambos comenzamos a correr lejos, un poco difícil para mi ya que mi estómago dolía mucho.

Gracias Matt.

No hay problema Vale.

FIN FLASHBACK

Ahora mi hermana pequeña Lea. Ella tiene cinco años y, al parecer, es como un pequeño ángel, de pelo rojo y ojos verdes. Ella es, lo juro, una lectora de mentes, sabe siempre cuando estás preocupado, triste o feliz. Mi hermana es inocente y alegre, pero tiene dos lados. Lea, siempre tan dulce y tranquila, se convierte en una araña peluda cuando alguien insulta a sus hermanos. Ella es realmente dependiente de mí:

FLASHBACK

Yo tenía ocho años, fuera de casa se avecinaba una tormenta. Un ruido detrás de mí hizo que me diera la vuelta, y mis ojos se encontraron con la cara llena de lágrimas de mi hermana.

Le, ¿qué te ocurre? —le pregunté en voz baja mientras corría hacia mí y me abrazaba.

No podía encontrarte —sollozó—. Pensé que me habías dejado.

No sé por qué, pero cuando veo llorar a mi hermana se me parte el corazón.

No te preocupes —le dije mientras la abrazaba de vuelta—. Nunca te dejare sola, hermanita.

¿Lo prometes? —preguntó, mirándome con sus orbes esmeralda.

Lo prometo —dije en voz baja.

Nos quedamos así durante un tiempo, hasta que la lluvia comenzó a caer.

FIN FLASHBACK

Lea era mi amiga, el consuelo de todos mis sufrimientos. Matt, mi protector, y el que me ayuda a levantarme. Como dice el dicho: "Los hermanos tienen que estar juntos" Él es único, también el que me ayuda a salir de situaciones como la que estoy en este momento:

En este momento, les estaba dando mamá y papá una carta del director de la escuela, que decía que Matt, la banda de los chicos y yo tendriamos que ir a la oficina del director con nuestros padres. Miré a Matt mientras leían la carta. Estábamos en un gran problema.

Antes de que mamá pudiera abrir la boca, Matt habló:

—Lo vi. Una banda de agresores había cogido a Vale. Dos lo tenían sujeto y uno le daba puñetazos en el estómago. Tenía que hacer algo —explicó. Mamá y papá me miraron.

— ¿Es eso cierto? —preguntó papá. Asenti.

—Vale, en dos meses, esta es la tercera vez que te envían a la oficina del director —suspiró mamá.

— ¡Pero ellos empezaron! ¡Los memos son atraídos hacía mi como... palomas mensajeras! —grité

— ¡Vale, controla lo que dices! —me regañó mi madre.

—Mamá, vamos a ser realistas, la única razón por la que me molestan es porque yo soy un friki —le dije. Tres pares de ojos me miraron.

—Y su problema de inseguridad se muestra de nuevo —dijo Matt. Lo miré y me dirigí a mi habitación. Detrás de la puerta, como siempre, me encontré con la pequeña Lea escuchando a escondidas la conversación.

—¿Estás herido? —preguntó, preocupada por su hermano favorito.

—Nah, estoy bien ahora, Le —rspondí. Los ojos verdes de Le brillaron con ira y su pelo parecía un halo de fuego. Daba bastante miedo, ya que ella tiene como un metro de altura.

—Si alguna vez me los encuentro... —dijo, la ira se notaba en su voz. Me reí.

—Vamos Le, vamos a ir a mi habitación antes de que mamá te encuentre.

Ella se rió y me siguió. Sonreí para mis adentros, mi hermana era la que realmente me alegraba el día.

—Nunca te dejaré, Vale —dijo ella.

Si tan sólo supiéramos lo que iba a suceder.


¿Estás listo para que... las verdades sean reveladas?

¿Estás listo... para sentir una parte de mi vida?

¿Estás listo... para lo que va a pasar?

¿Puedes creerlo?

¿Puedes creer en mí?


Hijo del demonio: Capitulo dos: Verdad y confianza

¿Puedes creer?