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Megurine Luka
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Era un día tranquilo. Un día perfecto para salir de pesca. Sentada al borde del agua, esperaba pacientemente que algún pececito se dignara a morder el azuelo. Había puesto como cebo una hoja de lechuga de primera calidad, por lo que no había razones para volver a casa sin algún pescado para la cena. Y a pesar de que era altamente improbable, esperaba poder pescar algún que otro atún.
Cuando de pronto sonó el despertador.
La pesca en su mundo de sueños podía esperar hasta la noche. Tranquilamente, Luka sacó una mano de debajo de sus cobijas para apagar el ruidoso aparato. Se enderezó sobre su cama y una sonrisa se dibujó en sus labios.
— Hoy es un nuevo día—dijo con alegría.
Ni corta ni perezosa, inmediatamente se levantó. Abrió las cortinas, dejando la luz mañanera iluminar su cuarto y disfrutó unos momentos del trinar de los pájaros. Se vistió, hizo su cama, y se sentó luego a peinar su largo cabello rosa. Todo el tiempo había escuchado gritos de auxilio, suplicas y sonidos de cosas estrellándose, pero ya se había acostumbrado a ello.
Cuando estaba a punto de terminar, alguien tocó a la puerta.
— ¿Si?—preguntó. En ese instante Meiko se asomó por la puerta.
— Ah, Luka, buenos días. Veo que estás despierta. El desayuno está listo.
— Gracias Meiko-san. Iré de inmediato—respondió con una sonrisa.
Minutos después, ambas mujeres bajaron a la cocina, donde los demás ya estaban comiendo. O al menos, trataban de comer. Kaito lucía como un cadáver, Miku tenía bolsas debajo de sus ojos, y Rin y Len luchaban para no apoyar la cabeza sobre la mesa y dormir. Además, Kaito y Len estaban llenos de marcas de golpes.
Sin extrañarse, Luka se sentó junto a ellos mientras Meiko terminaba de servir los platos.
— Chicos, ohayō—saludó contenta.
— Buenos días Luka/Luka-nee…—le respondieron cansadamente.
— ¡Hey, siéntese derechos y coman correctamente!—gritó Meiko mientras golpeaba la mesa con su puño.
Aquello pareció despertar a los cuatro agotados Vocaloid, quienes rápidamente obedecieron a Meiko como si temieran por su vida. Ante aquella escena tan familiar, Luka solo pudo sonreír.
"Hoy será un gran día", pensó con entusiasmo.
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Ohayō: buenos días, usualmente usado en la mañana antes de mediodía.
¡Último cápitulo! ¡Ahhh! Espero que lo hayan disfrutado tanto como a mi me divertió escribirlo. Ahora a esconderme en mi cueva hasta que mi flojera (o el cole TwT) decida dejarme trabajar en un nuevo fic (?).
¡Nos leemos pronto!
Ayilén.
