¡Otro capítulo aquí!

Hijo del demonio: Capítulo seis: En el desierto parte tres O La Dura Verdad


POV LEA

Grité cuando mi hermano fue levantado en el aire, atrapado entre las garras de un monstruo 50 veces el tamaño de nuestra casa.

— ¡Vale! —chillé, alzando los brazos en un intento inútil por salvarlo.

—Papá, ¿Q... quién eres t... tú? —preguntó, con la voz quebrada.

"¡¿Papá?! Esa cosa no puede ser su... Oh, Dios mio"

De pronto, su piel naranja escamosa y las veces que calentaba los refrigerios cuando pensaba que nadie le estaba mirando tenían mucho sentido.

Mi hermano era un... ¿qué era exactamente?

—Soy Belloc, el rey de los Kaiju. He venido a reclamarte como mi hijo.

Me quedé boquiabierta, aturdida.

Gran parte del tiempo soy muy buena en ver lo que se avecina, sé lo que va a suceder antes de que suceda... pero... ¡Iba a llevarse a Dunc... Vale lejos de mí!

— ¡NO PUEDES HACER ESO! ¡ÉL TIENE UNA FAMILIA AHORA! ¡ES MI HERMANO! —grité, haciendo que mi voz sonara lo más fuerte posible.

—Hmm. ¿Qué tenemos aquí? —preguntó el Kaiju en un tono divertido, doblando el cuello para mirarme.

Me quedé mirandolo a los ojos con los puños cerrados, mis rizos de color marrón rojizo se movían con rabia alrededor de mi cabeza batidos por una ráfaga de viento.

—Me recuerdas a alguien que conozco, niña. Una mujer con tanto fuego en su interior como cualquier Kaiju... y casi tan valiente como uno.

Hubo un momento de silencio.

—Hablas de la madre de Vale, ¿verdad? —parpadeó, los extraños párpados se veían a través del deslizamiento sobre sus ojos y después los subió un segundo después. (Al igual que un cocodrilo)

— ¿Vale? Oh, Duncan. Sí, era su madre. ¿Cómo lo...?

Justo cuando estaba a punto de terminar la pregunta, un chillido de tono alto se hizo eco por encima de nosotros. Miré hacia arriba para ver a un gigante Kaiju verde llendo hacia nosotros.

—Maldita sea —dijo Belloc en voz baja—. Tenéis que iros ahora.

Nos dijo y después atacó al otro Kaiju con una corriente gigante de llamas. Vale agarró mi mano, pero no hizo ningún movimiento.

—Yo te ayudaré —dijo.

—No quiero que me ayudes. Te quiero a salvo —dijo Belloc y a continuación, se lanzó contra el Kaiju verde, dándonos tiempo para correr.

— ¡Vale, tenemos que irnos ahora! —grité por encima del ruido de los Kaiju luchando detrás de nosotros. Vale quería quedarse y ayudar a su padre, pero me hizo caso y me siguió hasta llegar a la R.V. Mamá y papá nos estaban buscando.

— ¿Dónde habéis estado? —preguntó papá con rabia.

— ¡Papá, tenemos que irnos ahora! ¡Hay dos Kaiju luchando! —dijo Vale, tratando de sonar asustado.

Los ojos de mis padres se abrieron como platos y nos metieron de nuevo en la R.V. Papá pusó las llaves en el contacto y condujo más rápido de lo que lo había hecho nunca. Todo lo que podía hacer era ver como el padre de mi hermano se hacía cada vez más pequeño a la vista. Luego ya no pude verle más, dejándome con mis pensamientos y la oscuridad de la noche.

— ¿Qué pasó? ¿Qué encontrasteis allí? ¿Cómo es que ninguno de los Kaiju os atacó? —susurró Matt, ya que se había sentado con nosotros. Vale se quedó en silencio, mirando por la ventana.

—Cálmate Vale, él va a estar bien —traté de tranquilizarlo.

—Ya lo sé —murmuró—. Pero... si él es el rey, eso me convierte en su heredero. En el futuro...

— ¿El rey de...? ¡Él no será tan loco como para hacer eso! —terminé, asombrada.

—Em... ¿de qué estáis hablando? —preguntó Matt, mirando a Vale preocupado.

—Vale salió a la tormenta porque oyó una voz —comencé. No sabía por qué le estaba diciendo eso a él, solo acababa de tener un presentimiento. Y mis presentimientos generalmente son acertados.

— ¿Realmente había alguien fuera en una tormenta de arena? —preguntó Matt confundido.

— ¡Cállate, estoy hablando! Bueno, averiguamos lo que era esa voz. Y no era de un hombre. Era uno de los Kaiju —seguí, al ver los ojos de Matt se ensancharón.

—Cogió a Vale y comenzó a hablar con él. Me quedé de piedra cuando escuche a Vale llamarle 'papá' —Matt miró a Vale como diciendo 'es-en-serio', pero él me dijo que había estado escuchando esa voz en su cabeza por un tiempo.

— ¿Estais seguros de que no es necesario llamar al manicomio? —preguntó Matt, antes de Vale le diese un puñetazo.

—A lo que iba —gruñí, molesta—. Recordé el 'problema de la piel' de Vale— dije, dibujando comillas en el aire— y...

—Una vez que te vi comiendo carbón vegetal, cuando pensabas que nadie estaba mirando —dijo Matt, que parecía estar empezando a creer.

— ¿Fuí tan descuidado? —Vale reflexionó, y me alegré de que no le importase tanto el tema.

—Sí. De todos modos, el Kaiju le dijo que su nombre era Belloc —Matt abrió la boca, con los ojos más abiertos que nunca—. Y que él había venido para reclamar Vale como su hijo. Al igual que no iba a dejar que eso suceda —suspiré.

—Tú le recordabas a mi madre —Vale habló por fin, con los ojos tristes— Matt, dijo que Lea le recordaba a mi madre, mi madre biológica. Ella parecía tener un carácter ardiente y que era muy valiente —dijo Vale, su voz llena de orgullo— Ahora que lo pienso, no creo que él sepa que mamá murió —murmuró.

—Sin embargo, con respecto a lo que estabais hablando... —Matt cambió de tema antes de que Vale decallera— No puedes ser su heredero, quiero decir, tu madre era humana, ¿no?

—Exacto —Vale se rió entre dientes.

—Además, tienes NUEVE AÑOS. Creo que no tienes mucho de un gigante, si no que eres más como un escuálido.

— ¡OYE!

—Lo que pasa es que debemos preocuparnos de los cambios en ti —acabó Matt. Vale sonrió enormemente.

Entendí, Matt tendría que averiguarlo tarde o temprano, y pensamos que podría rechazar a Vale. Es bueno saber que no lo iba a hacer.

—También debemos hacer que sea un secreto. No se lo digas a mamá y papá —dijo Vale, Matt y yo nos lo quedamos mirando.

—Tienes razón —dije—. Son adultos, ellos probablemente se asustarán —asintió Matt.

— ¿Qué son todos esos susurros? —preguntó mamá.

—Nada —dijimos al unísono. El secreto de Vale sería seguro, después de todo, nadie más sabía nada de ese encuentro en el desierto. ¿Verdad?


MIENTRAS TANTO, NO MUY LEJOS DE ALLÍ...

—Señor, una señal de satélite ha recogido un movimiento interesante en el desierto hace una hora. Es posible que desee echarle un vistazo a esto —dijo un técnico de computación. Las palabras MEGTAF podían leerse en su espalda.

—Hazte a un lado y luego dejame echarle un vistazo a la información super importante que querías mostrarme —dije sarcásticamente. En la pantalla pude ver una tormenta de arena—. ¿Eso es lo que querías mostrarme? ¿Una tormenta de arena? Jee, gracias. La próxima vez que quiera ver la estúpida arena ten seguro que te llamaré.

—No general Barnes, eso no es lo que quería mostrarle. Es lo que sucede después lo que necesita ver.

Miré por encima de mi hombro de nuevo para mirar el paisaje de arena. A medida que la tormenta desaparecía una figura se hizo visible en la pantalla. Era un niño pequeño.

— ¿Por qué es tan importante un niño vagando en el desierto? Nosotros nos ocupamos de los Kaiju, no de niños perdidos.

—Señor, es lo que sucede con ese niño lo que necesita ser tratado —dijo el técnico de computación.

Fue entonces cuando, finalmente, pude ver cual era el gran problema. Si mi pelo no fuese ya de color blanco, se habría emblanquecido por lo que vi. Mi mandíbula casi llega al suelo y mis ojos se abrieron como platos al ver la escena.

— ¿Por qué no me dijo esto antes, soldado? ¡Esto es más importante de lo que tú sabes! —grité al hombre sentado frente a mí.

En la pantalla estaba el Kaiju que toda nuestra organización había estado buscando durante los últimos nueve años. En ese tiempo no había aparecido nunca hasta ese día.

— ¿Se da cuenta de lo que esto significa? ¡Significa que en realidad tenemos una oportunidad y acabar con Belloc, Rey de los Kaiju, de una vez por todas!

Viendo el resto del video ví que Belloc tomó al joven que entró en el desierto. Las interacciones entre Belloc y este joven chico me confunden. ¿Por qué Belloc recogería a un niño en vez de matarlo? A continuación, el vídeo mostraba que Belloc colocaba al niño en el suelo, además de que también había una niña, y empezó a luchar con otro Kaiju.

— ¿Por qué el Kaiju no mató a esos niños? —le pregunté al técnico informático ccuando el niño, la niña y otras personas entraron en un R.V. y se fueron.

—No lo sé señor, podría haber una razón por la que les quisiera vivos. Puedo rastrear la matrícula del R.V. para averiguar donde viven y quien es el niño si es lo que quiere.

—Bien, obten la información. ¿O me necesitas para que cuide de ti por si te asusta el gran coche malvado? —le gruñí.

Mi mente no quería pensar en las divagaciones de un tecnico de computación de medio tiempo. Tenía mejores cosas que hacer. Una de los cuales implicaba a un muchacho joven que podría tener una pista para conseguir un premio tamaño Kaiju.


¡Ideas para el siguiente capítulo son bienvenidas!

Hijo del Demonio: Capítulo siete: Travesura y sorpresas.

¿Puedes creer?