Capítulo seis: Travesuras y sorpresas O Pequeña vidente
Después de que llegamos a casa, mamá y papá comenzaron a preguntarnos porque salimos afuera durante una tormenta de arena. Se suponía que salí porque tenía curiosidad y todo eso, así que después de una larga y aburrida regañina cenamos (Fingí comer y luego comí un poco de carbón que tenía escondido en mi habitación) y nos fuimos a dormir.
Eran las 3:23 A.M. y no podía dormir. Lo intenté, pero no pude. Una sensación de nerviosismo y ansiedad me mantuvo despierto. Tenía un nudo en la garganta cada vez que recordaba los acontecimientos del día. Traté de hablar con mi padre, pero no me contestó. Si pensaba que necesitaba respuestas antes, ahora...
¿Qué pasaría si Belloc realmente quería que fuera su heredero?
¿Qué pasará si me niego?
¿Qué me va a hacer, si no hago lo que me dice? ¿Va a odiarme? ¿Me hará daño? En ese momento, comencé a imaginar lo que haría para hacerme daño. Me acurruqué y empecé a temblar con los ojos cerrados, tratando de detener mis pensamientos.
"Él no haría eso. No creo que lo haga" —pensé.
¿Y si se entera de que vivo con los White?
¿Qué haría con ellos?
Imaginando eso, escondí mi rostro en la almohada y dejé escapar un sollozo ahogado. Tuve una pesadilla. No puedo recordar de qué se trataba, sólo sabía que mi padre estaba en ella.
—Por favor, no... no... —gemí, todavía no estaba completamente despierto, pero apareció otro pensamiento no deseado.
¿Qué pasa si alguien se entera de que soy mitad Kaiju?
Con un escalofrío, me di cuenta de que no quería que eso pasará. No quiero llegar a ser el heredero de mi padre. Pero no sé como preguntarle o como salir de esta situación. Cuanto más pensaba en ello, más nervioso me ponía, hasta que me di cuenta de que no eran nervios lo que estaba sintiendo. Abrí los ojos, sin ver nada, perdido en mis pensamientos.
Una mano me tocó el hombro y di un salto de la sorpresa. Pude ver a mi hermana de pie, al lado de mi cama. Inmediatamente supe por qué estaba allí. Desde que era pequeña, Lea tenía la costumbre de entrar en mi cama y dormir conmigo. Esto sucede siempre que se siente mal. Pero ella no parecía mal por el momento.
Relajandome un poco, me di cuenta de que necesitaba hablar con alguien.
—Pensé que no podrías dormir, Vale —dijo mientras se acostaba a mi lado. Su mera presencia me consoló. Por lo general es el mayor quien hace al menor sentirse seguro, pero también puede ser al revés.
— ¿Estás bien? —le pregunté en voz baja mientras se acurrucó y envolví el brazo alrededor de ella, acercándola más a mí.
—Sí, lo estoy. ¿Y tú?
Negué con la cabeza, tratando de deshacerme de los recuerdos de la pesadilla que tenía antes. Cuando pensé que mi padre podría dañarme si le desobedezco, me estremecí.
—Estoy asustado —confesé.
Lea no dijo nada, ella apretaba mi pijama con más fuerza.
—Todo va a salir bien, lo prometo —dijo ella.
—No hagas promesas que no puedes cumplir —dije, acariciando su pelo. Finalmente comence a sentirme cansado.
Justo antes de dormirme, vi a Lea sonriendo misteriosamente, sus ojos verdes brillando en la noche. Ella estaba sosteniendo su cuaderno de dibujo. La mire a los ojos. Bueno, ella siempre fue una niña traviesa y tenía esa mirada vidriosa.
— ¿Qué vas a hacer con eso? —le pregunté, a sabiendas. Siempre que Lea tenía esa libreta y esa mirada, yo entraba en situaciones difíciles y, en la mayoría de los casos, incomodas.
— ¡Solo quería ver si podía llograr urdir un plan para averiguar más acerca de tu padre! —dijo ella con entusiasmo—. Cuando dibujo mis planes es como si adquidieran una vida propia, al igual que es seguro siempre van a suceder como lo planee.
—Pero en todos yo siempre termino teniendo que hacer un escape de emergencia. ¡Nuestros padres casi nos cogen siempre! —me quejé, pero mi comentario cayó en saco roto.
Le había sacado su lápiz y comenzó a dibujar. Por encima de su hombro pude ver el contorno de una habitación. A medida que la imagen se hizo más detallada, me di cuenta de que era la habitación de nuestros padres, con Le y yo escondidos en ella.
—Oh, no, Le. No vamos a colarnos en la habitación de papá y mamá sólo para conseguir el ordenador portátil. ¡Nos atraparían seguro!
—Pero ya lo dibujé en el cuaderno, Vale —dijo ella firmemente—. Sabes que cada vez que dibujo algo aquí, tengo que actuar en consecuencia. No te dejaré volver a salir de esta. Vienes conmigo tanto si quieres como si no.
"Amo a mi hermana con todo mi corazón, pero a veces me gustaría que renunciar a cosas como esta" —pensé, pero luego la idea se me fue rápidamente de la cabeza.
Si ella renunciara a las cosas tan fácilmente, entonces probablemente habría renegado de mí.
—Así que, ¿cuál es el plan de Le? —le pregunté— ¿Vamos a entrar, tomar el portátil y nos vamos? ¿O tienes una idea mejor?
Lea me dedicó una sonrisa maliciosa.
—Si fuera así de simple, me hubiera decepcionado de mí misma. Vamos a entrar en la habitación, pero no por la puerta. Vamos a entrar por la ventana —dijo ella maliciosamente.
No me importa lo fuerte que Lea piensa que soy, estar ahí arriba, en el techo, por la noche, me da miedo. Le me empujó hacia la ventana y prácticamente me obligó a subir al tejado. El plan era llegar a la ventana de mi padres y agarrar el portátil sin ni siquiera entrar en la habitación. Por suerte para mí, seguía sobre la mesa junto a la ventana. Mamá piensa que la luz natural nos ayuda a mantener nuestros ojos sin que se dañen en las raras ocasiones tenemos que usarlo.
— ¿Cómo es que Le sabe como se abre la ventana desde fuera? —murmuré para mí mismo.
Aunque tenía confianza plena en la capacidad de Lea para urdir planes, pequeños detalles como estos siempre me hacían dudar. Por lo general es mi culpa, sin embargo. Si sigo su plan a la perfección nos podemos salir con la nuestra (que, en realidad, es la suya), pero por lo general me equivoco y nos vemos en un lío. Agarrando el borde del techo con las manos, aterrice hasta la repisa de la ventana de mis padres. Por suerte la ventana estaba abierta, y yo mismo estaba posado con cuidado, de manera que me permitiera llegar allí sin caer. El ordenador portátil estaba cerrado a la derecha del escritorio, al igual que siempre cuando alguien no lo estaba usando. Lo cogí y empecé a salir cuando oí un sonido de choque detrás de mí.
"¡Soy tan estúpido!" —me grite mentalmente.
El ordenador portátil se conecta a la pared y cuando tomé el equipo, me olvide de desenchufarlo, provocando que se me cayera al suelo mientras trataba de salir. Pero no parecía haber provocado un sonido demasiado fuerte porque mis padres seguían durmiendo sin mover un solo músculo. Lo desenchufe y con una mano en el equipo y el otro en la cornisa del techo, salí.
—Creo que ser mitad Kaiju puede tener sus ventajas —susurré, maravillado.
Una persona de mi tamaño, por lo general, no es lo suficientemente fuerte como para levantarse a sí mismo con una mano sin romper a sudar. Caminé rápidamente por el techo hasta el lado de mi habitación y bajé abajo de una manera similar a la anterior.
Lea me sonrió desde mi cama y me dijo:
— ¡Ves, sabía que podías hacerlo! Ahora manos a la obra. Tenemos que averiguar tanto sobre Belloc como podamos.
—Tienes razón —yo estaba de acuerdo mientras me sentaba a su lado y empezamos nuestra larga noche de investigación.
POV LEA
Vale parecía estar muy emocionado con la idea de tener un aliento de fuego.
— ¿Estás bromeando? —le susurré—. Yo preferiría cambiar de forma.
—Es firebreath, Lea. ALIENTO DE FUEGO. Además, no tenemos ninguna prueba de que pueda cambiar de forma —replico Vale.
—Vale, piensa por un minuto. Sí él no puede cambiar de forma, entonces, ¿cómo fue qué te hicieron tus padres? —mamá y papá nos habían dado "la charla" hace unos meses. Después de eso, Matt y Vale parecieron marcados de por vida. Me reí recordando.
La cara de Vale se volvió blanca, luego verde, y cerró los ojos, puso las manos encima de las orejas e hizo una mueca.
— ¡Nonononono, no estoy escuchando, lalalalalalala! —susurró/gritó.
—Parece difícil... —sonreí maliciosamente cuando se detuvo.
Que un Kaiju enorme pueda unirse a una humana de tamaño normal.
—Oh, Dios mio, imágenes mentales no, imágenes mentales malas... —él amortizaba mis palabras.
—Tienes un estómago muy débil —le comenté—, futuro Firebreather —dije.
Vale me sonrió débilmente y seguimos buscando información.
POV MATT
Me desperté en mi cama, enredado entre las mantas. Me deshice de ellas y mire hacía la otra cama al lado de la mía. Un bulto de mantas ocultaba el portátil de mamá. Me sentí culpable cuando vi a Vale durmiendo con Lea, ella se había acurrucado cerca de él y él la abrazaba como un oso de peluche humano. Había escuchado a Vale gimiendo de terror y sin ser capaz de dormir ayer. Y luego llegó Lea. Pero antes de eso, yo no tenía ni idea de qué hacer para consolarlo. Es obvio que él tiene miedo. Miré el reloj en mi mesa de noche, se estaba haciendo tarde. Sonreí y me acerqué al lado de mis hermanos.
POV LEA.
— ¡DESPERTAOS! —desperté asustada y casi me caigo de la cama.
Vale, que me había estado abrazando, se despertó sobresaltado y se cayó de la cama.
¡Aterrizó con un golpe!
Matt, el gritón, comenzó a reírse.
—Buenos días —Vale bostezó en el suelo.
—Buenos días, pequeño bro —Matt se rió.
Le fruncí el ceño.
—Le, puedo entender que durmieras con Vale, yo mismo no podía dormir... —comenzó a Matt, sin darse cuenta de Vale pestañeaba. Yo le miraba preocupada— ...y también sé que le robasteis el portátil a mamá, pero ¿por qué te acostaste con esto? —preguntó él sosteniendo... ¡¿mi cuaderno de apuntes?! ¡NADIE toca mi cuaderno de dibujo!
— ¡Devuelvesuelo! —gruñó Vale.
Me acerqué a mi hermano mayor y le arrebate el cuaderno de bocetos de las manos. Corrimos hacía la sala de estar.
Después del desayuno, abrí mi cuaderno de dibujo. Llevaba dibujando en el desde que pude agarrar un lápiz. La razón por la que todavía está con páginas en blanco que es porque no hay sólo dibujos normales en el. Son dibujos especiales.
Ha estado sucediendo durante toda mi vida, pero se vuelve más constante, se ha vuelto un poder muy grande. Podía sentir otra imagen que venía a mi en este momento...
Empecé a respirar pesadamente, con los ojos mirando a la pared frente a mí. Tomé el lápiz. Apenas me di cuenta la presencia de Vale...
Vi a un hombre de pie frente a lo que parecía ser un avión de plata. Parecía joven a pesar de su pelo blanco. Sus rasgos eran duros y estaba vestido con una especie de uniforme. Lo vi hablando de algo con una mujer con gafas. Antes de que el hombre se desvaneció, pude ver las palabras en la espalda de su chaqueta: MEGTAF.
Salí de mi ensoñación y vi a Vale, que estaba mirandome con una mirada de complicidad. Por lo general, tengo mi cuaderno de dibujo para mis planes. Así sempre parecen salir de la manera que quiero. Pero cuando siento que me viene alguna imagen tengo ganas de dibujar las cosas que veo. Apreté el lápiz y empecé a dibujar al hombre.
— ¿Sucedió de nuevo, pequeña vidente? —Vale dijo el apodo que usaba para nombrarme, tratando de mirar por encima de mi hombro. Le sonreí y asentí por el apodo.
—Es la segunda vez en un par de horas —susurré, terminando el dibujo.
Miré a Vale. Antes de que pudiera reaccionar él agarró mi cuaderno de dibujo lejos de mi alcance.
POV VALE
Era como oírlo y reaccionar inmediatamente. Lea nunca había tenido tantas visiones en tan poco tiempo. Esto había estado sucediendo durante toda su vida, pero nunca se me olvida...
Miré su dibujo más reciente. Era un hombre frente a lo que parecía como un avión. Miré las palabras que tenía escritas en la espalda: MEGTAF. Lo buscaré en Google más tarde. Entonces me fije en el dibujo de otra página.
Era un chico, un adolescente, de pie con una niña a su lado, ambos estaban al borde de un acantilado. Los observe un poco más y me di cuenta de algo.
Era yo.
Con Lea.
Ella debe haber visto las versiones futuras de nosotros. Pero lo que más me llamó la atención fue...
—Lea... —dije lentamente— ¿Qué es esto?
El bloc de dibujo estaba abierto sobre la mesa. Lea me miraba a la cara de forma insegura.
—Vale, es probable que eso no quiera decir nada. La imagen, que ves... es sólo algo que yo sentía con el dibujo. Esas alas... no significan nada —me dijo con voz temblorosa.
Ella estaba tratando de hacer como que no importaba, pero ambos sabíamos que no era cierto. Ese era el dibujo de una de sus visiones... y yo tenía alas. Independientemente de las decisiones que haga o lo normal que intenté ser, eso era lo que me esperaba en mi futuro.
—MEGTAF —dije en voz baja—. Me pregunto que es. Y ¿por qué están aquí en una de tus visiones? —miré a Le y supe que ella sabía tan poco como yo sobre eso.
—Vale, podríamos, ya sabes, buscarlo en internet. Mamá y papá todavía no se han dado cuenta de que tenemos el ordenador. Y por el aspecto de la imagen, podríamos averiguar algo que podría ayudarte —dijo Le dijo con una voz cada vez más confiada.
Se veía tan segura en su idea que yo no tuve el corazón para decirle que no tenía manera de escapar de mi futuro. Pero saber que es el MEGTAF podría ayudarme saber más acerca de lo que significa la imagen.
—Tienes razón —me obligué a decir— Vamos a averiguar lo que son y ver si tienen alguna información útil acerca de mi problema Kaiju.
Corrimos por las escaleras y empecé a buscar información sobre eso, sin saber que a un par de cientos de millas de distancia, ellos estaban haciendo exactamente lo mismo con nosotros.
POV BARNES
Estaba esperando en el sitio en el que Belloc fue visto por última vez. La gente no diría que un gigante Kaiju luchador apareció en esta ubicación exacta. Lo único fuera de lugar eran los trozos de vidrio hechos por el de alta temperatura del aliento de Belloc.
—Fue una pérdida de tiempo venir aquí —murmuré para mí mismo.
Todos los rastros de la familia que estuvo aquí habían desaparecido también. Sólo iba a tener que esperar hasta que se enterasen dónde vivía ese niño.
—Adelante, general Barnes. ¿Me escuchas? —mis auriculares zumbaban en mi oído. Finalmente deben haber descubierto algo.
—Estoy aquí. ¿Qué noticias tienes para mí? —le dije a la voz.
Tenía la esperanza de que al menos encontraron a los niños porque no quiero información inservible como su edad o su color de ojos. Nada de eso me ayudaría a estar más cerca del rey de los Kaiju.
—Señor, hemos descubierto cual es la escuela a la que acude el niño. El R.V. fue alquilado y el relato de la familia no nos dio la dirección. Podríamos encontrarla, pero eso llevará más tiempo. Unos días, tal vez incluso una semana.
— ¡Yo no tengo ese tiempo! —grité en el auricular.
Si pensaban que me mantendría al margen mientras ellos trabajaban estaban equivocados.
— ¿Hoy es domingo, verdad?
—Sí, señor, es domingo —respondió la voz.
—Bueno, eso significa que mañana hay escuela, ¿verdad? —le pregunté con sarcasmo.
—Sí, señor —respondió la voz entre dientes.
— ¡Entonces dame esa estúpida dirección y voy a encontrar a ese chico por mis propios medios! —le grité a la voz.
A veces sentía que yo era única persona competente en toda la organización.
—Sí, señor. Los detalles serán enviados a su ordenador personal en este momento —respondió la voz.
—Y, ¿ha descubierto el apellido de la familia? —le pregunté, con la esperanza de que fueron capaces de hacer algo bien.
—No sabemos el nombre del niño, señor. Pero conocemos el apellido de la familia. Son los White, señor —dijo la voz con confianza.
Una sonrisa apareció en mi rostro mientras me dirigía hacia mi camión del ejército. Apagué el auricular y me dirigí al norte, hacia la lejana ciudad.
"Los White —pensé—. Espero que no les importe demasiado que interrogué a su hijo"
Mañana sería un día lleno de novedades para los jóvenes de la familia White.
¡DUN DUN DUUUUUUN! ¿Os gustó el capítulo? ¡REVISIÓN!
Pregunta: ¿Cuándo aparecera de nuevo Belloc?
¿Puedes creer?
