Demon Child capítulo once: Despertar


Tomé una respiración profunda, y me sorprendí de la sensación de frescura que atravesó mis pulmones, como si nunca antes hubiera respirado de verdad.

Decidí levantarme, pues no había nadie allí, pero tuve una sorpresa.

Tan pronto como estuve de pie, mis piernas cedieron, doblándoseme las rodillas. Gemí de dolor, pero de alguna manera logré levantarme y, poco a poco, empecé a caminar hacia la puerta. Aunque me tropecé unas cuantas veces.

Escuché voces silenciadas en mi camino abajo.

"¿Cuánto tiempo estuve en la cama?" —no dejaba de preguntarme.

Cuando bajé el último escalón, me di cuenta de que mi familia estaba en la sala de estar. Antes de anunciar mi presencia, traté de escuchar la conversación.

—Él me despertó, gritando como si lo estuvieran matando —escuché a papá decir.

— ¿Cuándo va a terminar esto? —reflexionó mamá.

Levanté las cejas.

— ¿Cuánto tiempo estuve en la cama? —pregunté, mostrándome ante mi familia.

Todos se callaron; obviamente no esperaban que apareciera. Lea corrió hacia mí.

— ¡Estas bien! —gritó, saltando a mis brazos y casi haciéndome caer. Tropecé y Lea me soltó.

—No te ves bien —dijo. Me miré en el espejo. No me veía bien. Mi cabello estaba desordenado, mis ojos brillaban febrilmente y tenía un rubor permanente en mis mejillas.

—Estoy bien —murmuré—. ¿Cuánto tiempo estuve en la cama? —pregunté, yendo a sentarme en el sofá. Mamá se acercó a mí.

— Señorito Valentine, estás muy enfermo, ahora tienes que volver a la cama —dijo pacientemente.

— ¡Me siento bien! —en realidad, era una mentira piadosa. No me sentía bien al 100%, pero lo suficiente para mantenerme alejado de la cama— Dime, ¿cuánto tiempo he estado enfermo?

Mamá hizo una pausa.

—Has tenido la fiebre más alta que he visto.

—Llegamos a pensar que moririas —susurró Matt—. Estuviste inconsciente durante cinco días.

Mis ojos se abrieron como platos. ¿Cinco días?

— ¿Cinco días? —repetí en estado de shock. Papá asintió con la cabeza.

Hablamos durante un tiempo, pero mamá casi me arrastró hasta la cama. Al menos dejó que mis hermanos se quedaran.

— ¿Estás bien? —preguntó Matt.

—Sí. No. ¡No lo sé! —suspiré frustrado— Tengo un poco de fiebre, pero nada más.

—Estábamos muy asustados, pensábamos que te perdíamos —Lea susurró.

—Oye, no voy a ir a ninguna parte —me reí—. Entonces, ¿qué pasó cuando me encontraste, Matt?

—Fue horrible, estabas gritando como si estuvieras muriendo, dando vueltas y retorciéndote como loco. Te moví por diez minutos, antes de que pudiera despertarte. Entonces empezaste a murmurar "Mamá, mamá...", pero no parecía que estuvieras llamando a nuestra madre, Vale.

Me estremecí, el sueño de hace cinco días regresó con fuerza a mi cabeza.

—Eso es porque yo no la estaba llamando —susurré—. Dime —comencé— ¿Cuándo me desperté?

—Ayer, dijiste 'él va a venir' y luego te dormiste de nuevo —respondió Lea. La realización la golpeó mientras su rostro cambiaba a una expresión de horror.

Matt abrió grandemente los ojos.

—Oh, demonios —dijo en voz baja.

—Será esta noche —dije— No sé por qué quiere visitarme, quiero decir, sí, él ahora sabe que mi made está muerta, pero ¿por qué visitarme en persona? ¿Qué quiere? —me pregunté en voz alta

—Creo que a ti —murmuró Matt. Lea y yo lo miramos sorprendidos, y sentí que había hielo en mi estómago.

—Sólo piensa lógicamente —comenzó Matt— Ha pensado durante todos estos años que tu madre te cuidaba, Vale, pero ahora descubre que no es así. Pensará que, como es tu único pariente vivo, tiene derecho a cuidar de ti.

—Pero mamá y papá adoptaron legalmente a Vale —protestó Lea.

—No se preocupará por esas cosas —murmuré.Si estaba preocupado antes, ahora estaba al borde de una crisis nerviosa.

—No vamos a dejar que te lleve —me aseguró Matt.

—También, él no podrá llevarte, no sin llevarme a mi también, de todos modos —dijo Lea. Viendo que la miramos como si estuviera loca, ella rápidamente se explicó—. Encontré algunas cosas muy interesantes...

Ella entonces dio una explicación de que debido a mi herencia y bla, bla, bla, ella y yo teníamos algún tipo de conexión, era todo muy bueno y esas cosas, pero no sabía en qué maneras podía afectarme eso.

—Vosotros dos sois... Kngggawe —dijo Matt. Tuve que poner una mano sobre mi boca para evitar reírme.

—Kmenawe —dijo Lea lentamente.

—Kmeggg... ¡ughr! Vamos a llamarlo Nawe, es más fácil de pronunciar —dijo Matt molesto. Sonreí.

— ¿Entonces, Nawe? —preguntó Lea. Asenti.

—Nawe.

Mi cabeza estaba girando con la nueva información. Cerré los ojos y suspiré. Oí dos sobresaltados jadeos y abrí los ojos rápidamente.

— ¿Qué sucede? —pregunté. Matt y Lea tenían los ojos muy abiertos.

—Hazlo otra vez —ordenó Lea. Parpadeé.

— ¿Hacer qué otra vez?

—Eso... esa cosa... —Lea inspiró y luego respiró. Levanté una ceja.

— ¿Por qué debería…?

— ¡Sólo hazlo! —gritó Matt. Yo retrocedí un poco.

—Está bien, está bien... —tomé aire... y tuve la mayor conmoción de mi vida.

En lugar de respirar aire, como siempre fue y siempre debería ser, yo..

—Imposible —murmuró Matt.

—Aliento de fuego —susurró Lea con asombro.

Respiré aire una vez más, viéndome asombrado mientras las llamas escapaban de mi boca. Comencé a sonreír.

—Eso... eso es... —comenzó Matt.

—…¡Asombroso! —sonreí enormemente. Lea sonrió y Matt la miró fijamente.

—Pareces un niño con un juguete nuevo —ella rió entre dientes.

—Soy un chico con una nueva y sorprendente habilidad —me reí. Comencé a darme cuenta de que la "fiebre" tal vez no era una fiebre en lo absoluto. Volví a respirar fuego e hice una especie de anillo con él, enviándolo volando hacia Matt, que no se dio cuenta.

—Tendrás que tratar de controlarte a ti mismo, no quiero que quemes a Troy por accidente o... —Matt notó el anillo sobre su cabeza— ¡Mierda! —gritó.

—No es tan malo —me reí.

—Así que... Nawe mío... —Lea comenzó, me hizo sonreír por mi nuevo apodo— ¿Quieres hacer bromas conmigo después de que te recuperes?

—Lea, estarías jugando con fuego —Matt no se dio cuenta de la broma hasta que empecé a reír—. Err... no era un juego de palabras.

Pasamos una buena parte de la mañana hablando de las nuevas posibilidades sobre mí y Lea siendo Nawe, pero no podía sacar de mi mente de la llegada de mi padre, que a cada segundo estaba más cerca que antes.

Tick, tick, tick, tick...