Demon Child capítulo quince: Eso no es cierto


— ¿Qué está pasando aqui? —preguntó mi padre adoptivo— ¿Quién es usted, por qué está aquí? —dijo mirando a mi padre. Luego movió su mirada hacia mí— ¿Y qué hiciste?

Tragué saliva y miré a mi hermano.

—Matty, explicalo tú —dije, pero él me miró en estado de shock y negó con la cabeza. Gran ayuda hermano mayor.

— ¿Es qué no es obvio? Él respira fuego —la voz de Lea dijo detrás de mí. Tanto Matt como yo nos acercamos a ella.

—Eso es... eso es imposible —dijo mi padre adoptivo. Tanto mi padre como Lea le sonrieron.

—No para un Kaiju... o un medio Kaiju en este caso —dijo ella maliciosamente.

Y dejó caer la bomba. Así. Matt y yo la miramos en shock.

—Sutileza, Lea, sutileza —dijo Matt.

Mis padres miraron a Lea en estado de shock. Entonces mi madre miró a Belloc, obviamente no se lo creía.

— ¿Quién eres tú? ¿Y podrías irte de nuestra casa?

—No me iré hasta que consiga lo que busco —dijo. Me escondí detrás de Matt. No le dejes, mamá.

—No te llevarás a mi hijo a ninguna parte —mi madre gruñó. Belloc sonrió burlonamente hacia ella.

—Puedo y lo haré, después de todo es mi hijo.

Mis padres parecierón petrificados por un segundo, entonces sus expresiones cambiaron a unas de sospecha. Mi padre sonrió.

—No me crees, ¿verdad? Tal vez esto haga que cambies de opinión —dijo.

No puedo describir lo que pasó después. No sé si debo empezar con las expresiones repentinas de mis padres, o el poder que sentía emanando de Belloc, o cómo mis hermanos y yo sentíamos escalofríos ante esa exhibición de poder.

"Si les haces daño a CUALQUIERA de ellos, te juro que te hare..." —pensé enojado, pero él me cortó.

— ¿Harás qué? —dijo con desprecio. Me di cuenta que tenía razón; Yo no era capaz de herirlo de ninguna manera.

— ¿Qué les hiciste? —dije con un poco pánico. Él se rió entre dientes.

—Les mostré los recuerdos que demuestran que no estoy mintiendo.

En ese momento mis padres se estremecieron y parecieron volver a sus sentidos. Mi padre adoptivo me miró y retrocedió un poco. Mi corazón se encogió.

"Ya no me quiere" —pensé con consternación.

— ¿Ves, Duncan? Traté de decírtelo, pero no me escuchaste, ahora que saben la verdad, no te quieren —mi padre me lo dijo. Sacudí la cabeza.

—No, eso no es verdad —no era capaz de creerme a mi mismo—. Estás mintiendo.

— ¿Por qué debería estar mintiendo? Lo estás viendo por ti mismo. Él todavía no ha dicho una palabra en tu defensa, de todas formas.

—Estás mintiendo, eso no es cierto... —continué repitiendo en mi cabeza, más inseguro a cada segundo.

— ¿No ves que te está rechazando?

—... Eso no es cierto, no es...

— ¿Que tal vez se arrepienta de haberte adoptado? ¿Que está contento de que te alejé de él?

— ¡ESO NO ES VERDAD!

Esas palabras escaparon de mi boca. Abrí los ojos, extraño, no me di cuenta de que los tenía cerrados. ¿Mis padres? Me miraban, pero Matt y Lea miraban a Belloc, con una mirada de enojo en la cara.

— ¿Qué le has dicho? —preguntó Matt con voz grave.

—Eso no es cierto... ¿verdad? —le pregunté a la pareja que había considerado a mis padres desde que tenía tres años—. ¿No me queréis más?

Mi madre me miró, sorprendida. Mi padre adoptivo parecía avergonzado de sí mismo, pero murmuró: "Eso no es cierto".

Matt y Lea le gruñeron tan fuerte a mi padre que era difícil creer que no tenía dos hermanos medio Kaiju.

— ¿Cómo... cómo puedes decirle eso? —le preguntó mi madre a Belloc— Eso no es cierto, y lo diré de nuevo: no te llevarás a mi hijo a ninguna parte.

Yo sonreí. Ella me quiere. Tuve el súbito impulso de reír en voz alta. Mi (mentiroso) padre le gruñó.

— ¡Él es mi hijo! —le gritó a ella— Se suponía que él debía ser criado por su verdadera madre, no por ti, y cuando descubrí que no estaba con su madre y que estaba muerta, decidí que como su verdadero padre por sangre, lo llevaría a casa y lo criaría yo mismo —concluyó. Sacudí la cabeza frenéticamente. Mamá se dio cuenta y dio un par de pasos adelante.

—Él es mi hijo, yo lo adopte y lo crie durante todos estos años y le mostré el mejor cuidado que hay, no me importa si es un kaiju, lo seguiré amando y lo trataré como si fuera mi propio hijo. ¡Es mi hijo! —gritó ella.

Esas palabras eran el mundo para mí.

—Yo soy su único pariente soy el único que puede ayudarle con sus habilidades.

—No es verdad —Lea me susurró.

—Además, es mi heredero al trono —en ese momento me quedé sin aliento y traté de esconderme en alguna parte. ¡De ninguna manera iba a ser el rey de esas criaturas! ¡No soy un monstruo!

—Necesita ser entrenado, así que me lo llevaré, si no está dispuesto, entonces será por la fuerza, él me pertenece.

Podría decir que mi padre estaba muy enojado. Noté también un brillo enojado en los ojos de Matt. Me di cuenta de que no iba a dejar que me llevara, sin importar el riesgo. Se levantó y miró a mi padre a los ojos.

POV MATT

¿Como se atreve? ¿Cómo se atreve a mentirle a mi hermano? Al infierno si es medio Kaiju, sigue siendo Vale.

Algo que todos tenemos en común es que podríamos dar nuestra vida para salvar a los demás.

Lea había intentado ayudar a Vale con su magia, sin importar el riesgo. Mi madre lo había defendido, no importaba el riesgo.Y yo no iba a dejar que... esa cosa que no dejaba de llamarse a si mismo el padre de Vale se lo llevara.

No importaba el riesgo.

—No te lo permito, es mi hermano, desde que llegó aquí —comencé a caminar hacia él—. Y si no es mi hermano de sangre, sigue siendo familia, él es más una parte de mi que tú alguna vez serás para él. Nunca viniste a buscarlo, ¿verdad? Nunca te importó, ¿verdad? Así que deja de hablar sobre que él te pertenece, miserable hipócrita.

Sabía que había ido demasiado lejos cuando vi su mano levantarse en el aire. No me importaba. Estaba dispuesto a aceptarlo.

Lo que no me esperaba era algo que venía hacia mí por detrás...

POV VALE

Comencé a correr hacia Matt cuando vi la mano de mi padre levantándose en el aire. La mirada en sus ojos iba más allá del enojo, era malvada. No le dejaría lastimar a mi hermano. Empujé a Matt fuera del camino al mismo tiempo que Belloc bajó la mano, golpeándome en su lugar.

BAM

Me golpeó el pecho con una fuerza brutal, enviándome volando hasta que golpeé la pared. Esperaba que ese sonido que escuché fuera la pared rompiéndose y no los huesos de mi espalda. Entonces sentí el impacto, un dolor enorme en todo mi cuerpo. Mi boca y mis ojos se abrieron de par en par mientras gritaba en agonía. Me caí al suelo. Traté de parar pero no pude. Era demasiado dolor. Miré por encima de mi hombro y me vi la espalda ensangrentada.

"No puedo —pensé—, realmente no puedo. Me dio una paliza"

Mi visión se volvió negra y roja, oí silencio... y me desmayé.