Demon child capítulo dieciséis: Miedos
TERCERA PERSONA
Pasaron unas pocas horas desde el incidente. Después de que Vale se desmayara y que... ¡el Kaiju se fuese! ¡Así! ¡Hizo daño a su hijo, el que iba a secuestrar, y se fue! Matt supo que había algo en la conexión de sus hermanos que lo hizo desaparecer.
Marie fue la primera que recuperó la compostura. Julián había estado mirando con enojo el lugar donde Belloc había desaparecido, como si quisiera golpearlo. Matt estaba de pie y en shock, con los ojos muy abiertos.
"Él me salvó la vida" —pensó.
Lea aulló de dolor y se desplomó el momento exacto en que Vale golpeó la pared. Marie se acercó a ellos y se congeló cuando notó que su medio hijo estaba herido. Miró la pared y la vio muy agrietada, con sangre derramada sobre ella. Luego miró hacia abajo y notó una gran cantidad de sangre en el suelo también. Ella y Julian vendaron a Vale alrededor de su torso con fuerza, para evitar que las heridas Julián cargó a Vale cuidadosamente mientras Marie hacía lo mismo con Lea y los dejaron en las camas de la habitación de los chicos. Matt se adelantó y entrelazó las manos de Vale y Lea.
—Son Kmenag... Kmen... bueno, tienen una especie de conexión, por eso Lea está tan unida a Vale y tiene visiones y todo eso —les explicó a sus padres.
— ¿Visiones? ¿Qué quieres decir con eso? —preguntó Marie.
Matt miró a sus padres y les explicó lo que era un 'Nawe' y las visiones de Lea también. Luego les explicó lo que pasó cuando Vale empezó a oír la voz y lo que realmente sucedió en el desierto, así como el interrogatorio de Blitz y el aliento de fuego de Vale. Me debes una, hermanito.
—Vamos a proteger a Vale, ¿verdad? —preguntó Matt, inseguro. Para su alivio, sus padres asintieron.
—Siempre fue diferente, ¿sabes? Debí haber sabido que algo sucedería. Desde que le vi por primera vez, supe que era especial... —Marie se entristeció. Matt la miró y se sentó en el suelo junto a ella.
— ¿Cómo fue? —preguntó, sabiendo que iban a decirle lo que pasó adoptaron a su hermano. Marie sonrió y, por primera vez, empezó la historia de su hijo mediano.
FLASHBACK
Julian y Marie White estaban de pie, junto a los niños que jugaban. Habían estado tratando de adoptar des de hace varios meses, porque Marie no parecía capaz de quedarse embarazada otra vez y querían un hermano para su hijo de cuatro años, Matthew. Ahora casi lo habían conseguido, sólo tenían que elegir al niño. Miraron alrededor.
—Quiero llevarmelos a todos —susurró Marie. Julian se rió entre dientes.
—Dudo que tengamos tanto espacio en la casa.
Fue una elección difícil. Julián se movió un poco hacia el lado donde estaban jugando tres niñas Marie sonrió, sabía que él siempre había querido una hija. Estaba a punto de caminar hacia él cuando sintió que algo muy ligero la golpeaba. Miró hacia abajo y vio al niño que había chocado con ella.
— ¿Estas bien, pequeño? —se preocupó. El niño dirigió su mirada hacía arriba para verla.
Era un niño pequeño que parecía tener tres años. Tenía un cabello rubio que le caía delante de los ojos. Lo extraño sobre él es que tenía una extraña piel naranja.
—Lo wienwo —dijo el niño, apartando el cabello de sus ojos (N/T: Se supone que Valentine aun no habla bien porque solo tiene tres años)
Sus ojos eran enormes, del marrón más profundo que Marie había visto nunca. La mirada en su rostro... era desesperada, triste, abandonada, todo eso todavía mezclado con inocencia infantil. Sintió algo creciendo dentro de ella por ese niño.
— ¿Estás bien? —preguntó de nuevo— ¿Cuál es tu nombre?
El niño sonrió y extendió una mano.
—Soy Vawentine —dijo. Marie sonrió.
—Yo me llamo Marie —le dijo tomándole de la mano y sintió el tacto de su piel como si tuviera escamas.
El niño, Valentine, de repente dejó de sonreír y la miró. Marie quería apartar la vista, pero por alguna razón no podía. Miró fijamente esos orbes marrones profundos por lo que pareció ser una eternidad.
— ¿Ewes mi mami? —Valentine finalmente preguntó, muy calladamente.
Marie se sorprendió por la pregunta.
—No —respondió suavemente—. ¿Por qué?
Valentine continuaba observandola.
—Tienes ojos mawones.
FIN DEL FLASHBACK
—Lo siguiente que supe es que tu madre estaba a mi lado, de la mano con un enano de ojos marrones —Julian se rió entre dientes.
—Sigo pensando que fue la mejor decisión que pude tomar. Amaba a ese niño. ¡Y NO era un enano! ¡Solo era bajito! —dijo, antes de posar su mirada en el cuerpo inerte de Vale— Si ese padre suyo vuelve a aparecer...
Marie se quedó callada, en un silencio que decía más que mil palabras.
—Le haremos saber porque no debe meterse con los White —Matt terminó por ella.
Pasaron dos horas y Marie no se movió de su lugar al lado de las camas de sus hijos. Matt y Julian se habían ido a la cama (Matt estaba ocupando el lugar de su madre en la cama, solo por esa noche), pero estaba segura de que no podían dormir. Después de todo, ¿quién podría dormir si acababan de descubrir algo así?
Ella salió de sus pensamientos cuando vio a Lea rodando a su lado, el primer movimiento que había hecho desde que se desmayó. Recordó lo que Matt le había dicho a ella y a Julian, que Lea y Vale eran Kmenawe. Si Lea ya no necesitaba más energía, eso debería significar...
— ¿Mamá? —una voz débil se oyó desde la otra cama. Vale se había despertado y trataba de levantarse, pero sus ojos se ensancharon de dolor y se derrumbó de nuevo en su cama. Marie corrió a su lado.
—Vale, no te muevas —suplicó.
—Duele... —gimió.
El corazón de Marie se crispó, odiaba ver a uno de sus hijos sufriendo y no poder hacer nada al respecto.
—Mamá, ¿qué pasó? ¿Dónde están todos? ¿Qué pasó con mi pa... con Belloc?
Marie suspiró.
—Vale, después de que te golpeó, tú y Lea os desmayasteis, os trajimos aquí. Matt y papá ya están en la cama, sobre tu padre...
—Sobre Belloc.
Vale la corrigió. Marie se dio cuenta: Vale siempre había odiado las mentiras. Y una mentira tan importante como esa...
—Se fue... poco después de que te desmayases —dijo. ¿Qué más se suponía que debía decirle? ¿Qué lo sentía? ¿Maldecir al Kaiju? ¿Qué?
El corazón de Marie se fue hasta su garganta después de ver la expresión de Vale. Era la mismo que tenía cuando le conoció. Desesperado, triste, temeroso.
—Mamá, ya sabes que soy mitad Kaiju... —empezó Vale—. Casi lastimó a Matt, casi os lastima a todos porque estabais ahí conmigo —Marie quiso interrumpirle, no le gustaba dónde parecía querer parar. Pero siguió hablando—. Él va a regresar en algún momento y sé que dijiste lo que dijiste para proteger a la familia.
Vale no sabía por qué estaba diciendo esto; Las palabras salieron de su boca sin pensar. Ahora que lo pensaba, probablemente Belloc había vuelto a meterse en sus pensamientos...
—Soy demasiado peligroso y sé que papá no me quisó en cuando supo la verdad. Entiendo que no me deis a Belloc, sabemos que nos necesitamos que eso suceda de nuevo, pero... necesito saberlo... ¿Vais a enviarme de nuevo? —terminó en un susurro— ¿Vais a devolverme al orfanato? —preguntó tranquilamente.
Cuando le dijeron que era adoptado, forzó su mente y descubrió que tenía recuerdos débiles del orfanato. Y no le gustarón nada. Sus párpados comenzaron a cerrarse.
Marie estaba completamente sorprendida por esa pregunta. ¿Cómo podía pensar algo así?
—No —dijo firmemente— No lo hemos hecho y nunca lo vamos a hacer. Tú eres nuestro hijo, Vale, no importa lo que digan los demás.
Vale sonrió débilmente, pero ya estaba dormido. Marie miró a su hijo.
—No te defraudaré —ella le susurró—. Te prometo que no te defraudaré.
