Maldición
Tome asiento a regañadientes pero lo tome… habían pasado tantos años, no los había vuelto a ver, después de todo lo que hicieron y como jugaron con mi vida… no pude regresar, vivía con rencor y odio, pero pasaron los años y fui perdonándolos poco a poco a cada uno inclusive a él.
Bien, ahora que ya estamos cómodos, comeremos algo, disfrutaremos de nuestra compañía, nos pondremos al tanto de todo, que te parece?- me dice sacándome de mis cavilaciones, pero que pretendía este estúpido, quien se creía ahora- veo que no puedes hablar no me digas que me harás la ley del hielo Akane- sonio en ese momento y realmente se miraba muy seguro de sí mismo, que demonios pasaba aquí?
Dime Ranma que es toda esta ridiculez de mi familia en la quiebra- dije ya más calmada dispuesta a jugar muy bien mis cartas frente a él, no sabía quién era, ya no me preocupaba por eso, pero había algo que me decía que debí haberlo hecho.
Vaya, pensé que era enserio lo de la ley del hielo- dijo de manera sarcástica- veras Akane, resulta ser que como te dije tu padre me vendió el dojo, a un muy buen precio, logre hacer que el dojo prosperara y cree una empresa muy fuerte, creo que sabes el nombre.- dijo con una sonrisa muy presuntuosa.
Tigres oscuros- dije sorprendida, era la empresa con la cual firmaría un contrato muy jugoso mañana mismo y que conocería el presidente de la empresa que nos veríamos y cerraríamos el trato, no puede ser, Ranma no puede ser el presidente, que?, cómo?
Exacto Akane, el dojo está en el trato, tu padre vive ahí si no firmas el contrato y nos fusionamos ellos quedaran en la calle, solo por tu culpa.- me dijo viéndome de manera seria y penetrante.
Como podía haber pasado esto… que demonios se suponía que haría ahora?, maldición… maldición…. maldición!
