Estaba más alto que como lo recordaba…. Cuánto medirá? Tal vez un poco más de metro noventa- pensaba Akane mientras observaba el magnífico hombre que tenía enfrente, ya no era aquel chiquillo que había dejado atrás junto con todos sus sueños e ilusiones pasando a ser una fría y calculadora mujer.

Veo que te has quedado callada cariño?- decía el pelinegro sacándola de sus pensamientos- he de decir que estas más hermosa que nunca, la verdad la chica de quien me enamora ya no está, en cambio veo a una mujer que realmente deseo y que pienso obtener.

Sus ojos terracota se abrieron con sorpresa ante la franqueza del chico, no mejor dicho del hombre que tenía enfrente, que había pasado con aquel chico tímido, que al menor contacto con una mujer se ponía nervioso y no sabía qué hacer?... aun así no se dejaría amedrentar podía ser más alto y más fuerte que ella, pero no le demostraría que aun así estaba sumamente nerviosa.

Lástima que no pueda decir lo mismo- se aventuró a decir la chica, sin siquiera notar como los ojos azulados se iban oscureciendo un poco más- me imagino que las mujeres con las que se acuesta, señor Saotome, se tienen que conformar con un peor es nada no es así?- dijo volteándolo a ver y viendo como su rostro cambiaba de expresión en cuestión de segundos, sintió temor pero no se dejaría vencer, no había pasado tanto tiempo buscando ser alguien en la vida para que un tipo lindo la rebajara a su nivel- dejemos algo claro, será mejor que me diga qué demonios quiere y dejarme en paz, aunque siendo franca, no sé porque preocuparme de igual manera puedo comprarte el dojo…. Cuánto quieres?

A ti- dijo de un tiro.

Ja, ja, ja, muy gracioso, yo no estoy incluida en el trato, aunque no puedo creer como sería capaz de tirar a la calle a la gente que le ayudo cuando más lo necesitaba, no me diga ya que les quito todo ahora son basura, no me sorprendería que eso pensara, al final siempre fue y será un egoísta y cobarde mal agradecido.

Bonito discurso nena, bravo!- comenzó a aplaudirle llamando un poco la atención de todos los comensales-sigues siendo la vieja marimacho de siempre, con un carácter del diablo que me excita con solo mirarme, que dice si arreglamos esto de manera más íntima en mi habitación me quedo por acá cerca- dijo guiñándole el ojo.

Ella se levantó de un brinco y se acercó a él de manera sensual y coqueta, el creyó que ella ya estaba dispuesta a continuar su vida con él porque por algo la había seguido buscando, se perdió en esos ojos terracota que lo invitaban a seguirla y lo haría, hasta el infierno de ser necesario.

Akane por su parte comenzó a sonreírle y a tratar de ponerse a su altura, el bajo un poco y coloco sus manos alrededor de la pequeña cintura, sus caras estaban acercándose poco a poco y ella no paraba de rosar su entrepierna con su muslo, eso calentaba al pelinegro al punto de querer tomarla ahí mismo pero se tenía que controlar, estaban a escasos milímetros de juntar sus rostros, de unir sus labios, ya sus alientos se entremezclaban, cuando en cuestión de segundo el pelinegro sintió un dolor agudo en un lugar muy sensible de su anatomía.

Ella lo había golpeado en su miembro ya erecto por su cuerpo de diosa, en cuanto el la soltó y se inclinaba para tratar de apaciguar el horrible dolor una mano se estampo en su mejilla haciendo que virar su cara a un lado, sorprendido por como lo habían reducido a polvo alguien que no media más de metro sesenta.

Nunca!, jamás! En mi vida vuelvas a acercarte a mi o a decir esas estupideces- le dijo susurrándole al oído, de manea seductora- aquí la que manda soy yo y no me apetece estar con alguien tan poca cosa como tú, ya tengo a alguien que me calienta como nunca, que me hace gemir y gritar como una loca, que me deja satisfecha y completa, tu nunca lograras eso, sabes porque?- tenía que dar la estocada final, la que siempre daba y así se aseguraba de que no supiera una verdad muy bien oculta por parte de ella- porque no me interesa alguien como tú, no eres mi tipo y jamás me fijaría en tan poca cosa, que te quede claro "cariño"- le dijo sonriéndole de manera que le corrió un escalofrió en la columna al ojiazul- ahora me voy y espero que te pongas hielo en tu pequeño amigo que no llega ni a la mitad de lo que a mí me logra excitar- tomo su bolso y comenzó a andar mientras veía como ese enorme hombre la cual estaba segura que tenía un pene del tamaño de una espada se enderezaba poco a poco.

AKANE TENDO!- hizo que ella volteara, y lo viera, su rostro era una furia contenida, que no estaba dispuesto a controlar- esto no se quedara así, serás mía de nuevo y te enseñare que es un hombre de verdad y si es cierto que has sentido una verga tan grande como la mía- decía mientras todos escuchaban atentos el monologo de ese hombre, algunas mujeres sonrojadas por el comentario y deseosas de saber que ten cierto era lo que él decía y por su parte los hombres lo veían con rencor y envidia- cuando te haga mía te volveré loca de tanto sexo que te daré que ni siquiera podrás levantarte, que te quede claro que me perteneces y que así será siempre- dijo el viéndola decidido.

Ella solo atino a sonreírle de manera sarcástica y tomo camino hacia su coche debía de salir de ahí lo más pronto posible, porque no sabía cuánto tiempo tendría para escapar de la bomba Saotome que estaba a punto de estallar.

Siento mucho haber dejado esta historia sin continuar pero acá estoy de vuelta y dispuesta a terminarla espero actualizar más seguido y espero sus coments sean buenos o malos, una vez más disculpen la tardanza.