Game on!

Akane salió lo más rápido que pudo del restaurante esperando como siempre que su chofer abriera la puerta se introdujo y volvió la vista hacia dentro del restaurante que segundo antes había estado, observo como el se daba vuelta y la miraba fijamente a pesar de que sus vidrios eran polarizados sabía que la había visto y en esa mirada que le lanzo llena de decisión fue mas que claro para ella que esto no había acabado y que muy pronto la guerra empezaría y no sabría si podría salir victoriosa.

En cuanto Ranma vio cómo se alejaba el carro que llevaba a la chica de sus sueños sabia que apenas todo estaba empezando, se sentó en la silla aun con un dolor punzante en su entrepierna, pero al mismo tiempo sonriendo: "al parecer mi bella marimacho no ha cambiado en nada, que carácter Kami, que mujer, no puedo creer el cambio que ha tenido he estado con casi cualquier tipo de mujer pero esta que tuve al frente, uffff…. Esas piernas, ese trasero, que caliente me pone con solo imaginarla, su busto y su cuello me piden ser tratados con cariño y esos ojos, esos ojos que parecen traspasarme, pero lo que mas me encanto fueron sus labios, esos labios que serán míos muy pronto", estos sentimientos estaban a flor de piel, pero de un solo la copa que tenía en los labios, volvió a su sitio y su mirada se torno casi negra al recordar al susodicho que menciono, quien demonios seria, para todo lo que le dijo tiene que ser alguien enorme como el, no por algo era considerado por muchos como un "Dios del sexo" y era el mejor en ese terreno, eso no lo iba a permitir moría de ganas de tomarla y lo haría, su plan no había cambiado en lo más mínimo, esa mujer seria suya sea como sea y para siempre y seria en poco tiempo la Señora Saotome. Pago la cuenta y se fue necesitaba recuperar fuerzas porque el día siguiente sería totalmente agotador para ambos.

Ya en su carro iba con un solo pensamiento "prepárate Akane esto es guerra y no la pienso perder".

La mañana ya estaba tocando la ciudad y esta no era la excepción para la mujer que se encontraba aun dormida, después de tanto tiempo las sabanas se le pegaban y le daba gracia que fuera así ya que antes era una madrugadora, se desperezo y abrió los ojos, no podía continuar en cama por más que quisiera, debía arreglarse rápido, tenía una reunión muy importante la cual le permitiría volver a su hogar y ver a su familia, después de todo sus sentimientos hacia ellos no habían cambiado y aparte de todo necesitaba ir a la tumba de su madre, era lo que más le dolía el hecho de haberla dejado a ella atrás.

Se ducho y se vistió con un vestido color blanco con flores que se regaban en todo el de colores rosas y rojas, se calzo con unos zapatos de tacón alto color naranja y un saco color negro, junto con un bolso de color verde limón, aparte se hizo un trenza en su largo cabello, lo había dejado crecer como lo tenia justo antes de que Ryoga o mejor dicho p-chan se lo hubieran cortado, pero ya no lo usaba con un listón, eso era el sello de su hermana mayor, ahora ella jugaba con diferentes tipos de peinados, que ella misma había inventado, no podía creer como el hecho de haberse ido de Japón había hecho tanto bien en ella, se veía despampanante como todos los días pero hoy en especial necesitaba parecer una chica dulce, para que sus presas aceptaran el negocio que ella tanto había batallado.

Desayuno algo de fruta y salió directo a la oficina, su chofer iba manejando mientras ella iba totalmente absorta en los correos del día y en la videoconferencia que tendría que hacer para Francia, otro sitio el cual ella quería expandirse; llegaron a la torre KT, su nuevo hogar y cuando subía se fijaba que todo estuviera en orden por algo era la jefa, su trabajo trataba de mercadeo, de vender e innovar en nuevas formas de facilitación en la vida de las personas, pero buscando minimizar los aumentos de peso que eso conllevaba, y quería iniciar negocios en el mundo de los deportes, por algo tenía su propio equipo de basquetbol ese deporte que ella aun no entiende, lo de ella seguían siendo las artes marciales y por eso esta empresa era importantísima, ella podía abrirle ese mundo.

Ya puesta frente a la sala de conferencias respiro profundo y abrió la puerta lista para lo que se venía enfrente, pero no contaba, con que de pie frente a uno de los grandes ventanales y con las manos cruzadas en la espalda, y su características trenza se encontraba Ranma.

Ella abrió los ojos de par en par y solo pudo decir- que haces aquí?

Vaya, vaya, señorita acaso esa es la manera de saludar a su futuro socio en Japón?- dijo el acercándose a ella de manera sigilosa.

Qué?- pudo mencionar ya que se encontraba petrificada al momento en que lo vio, ella solo supo dar pasos hacia atrás mientras el la acorralaba y le decía al oído de manera seductora y con una sonrisa en sus labios.

Que empiece el juego mi fierecilla.