Estaba pasando?!... Realmente esto estaba pasando? Él estaba ahí viéndome fijamente, no lo puedo creer! No puede ser! Como es posible?, como es que todo se salió de mis manos, en menos de un minuto mi vida dio un giro de trescientos sesenta grados, al punto de quedar en un shock irrefrenable.

NARRA ESCRITORA

Que pasa Akane te comieron la lengua los ratones, o mejor dicho tu misma- dijo con saña el ojiazul- veo que no te esperabas esta sorpresa, me lo imagine, fue muy trabajoso y engorroso para mi estar guiando todo este teatro, pero lo conseguí estamos solo a una firma, la tuya para ser más específica para que nuestras empresas se fusionen- continuaba hablando mientras una sorprendida Akane solo lo veía sin procesar ninguna palabra.

Q? co.. Como?- logro preguntar después de haber pasado un poco su sorpresa pero con su mano en el pecho tratando de controlar su respiración.

Como? Es lo único que se te ocurre preguntar… jajajajajajaja sigues siendo tan torpe como siempre no?- dijo el viéndola con cariño- a ver como empiezo- dijo cruzando los brazos y tomando un aire pensativo- bueno todo empezó cuando descubrí que había alguien espiándonos a mi familia y los Tendo, eso hace más o menos un año, curioso no? Que un hombre que no tenía un parentesco alguno con alguien japonés estuviera tomando fotos del dojo, pero bueno, logre convencerlo de manera muy sutil, no sé si me entiendes- dijo el azabache con una mirada picara- sabía que tarde o temprano fallarías y esa sería mi oportunidad de encontrarte y arreglar todo lo que nos une hace tanto, sea para bien o para mal, pero desde ahora te digo que por lo que vengo nadie podrá detenerme.

Ella abrió los ojos sin saber si se saldrían de sus orbitas, pero esas mismas palabras fueron el detonante para reaccionar.

Y que se supone que vienes a buscar y que nadie podrá detenerte? Pregunto ella con su habitual forma de ser dominante.

No lo supones- dijo el acariciando con suma dulzura su rostro- ya que insistes te lo diré, vengo a expandirme a los Estados Unidos- dijo seguro, viendo hacia la ventana, pero sin perder de vista el objetivo quería saber cómo se pondría ella, haciéndola creer que no es el objetivo.

La noche anterior había fallado estrepitosamente y con justa razón, llego creyéndose que la niña que lo había enamorado de joven aún existía, sin recordar que ahora era una mujer, una que estaba haciendo que se volviera loco de deseo, verla así tan al alcance de su mano y tan hermosa con esa ropa y ese cuerpo pequeño lo hacía desearla más cada segundo que pasaba.

Desde que la vio descender del automóvil en que se conducía, supo que estaba jugándose las cartas para lograr ser feliz, de una vez por todas, no la pudo olvidar, por más que quiso no la pudo olvidar y era lo que más le hacía rabiar se había metido con un sinfín de mujeres, pero ninguna se le comparaba, ella era la dueña de él y no importaba donde fuera, en la encontraría, porque había encontrado su media naranja.

Uff que bueno, por un momento creí que venias por algo más, bueno ya que los objetivos están claros, no veo porque no podríamos hacer trato, no lo cree señor Saotome- dijo ella con total seguridad, haciendo que el ojiazul, volteara sorprendido por su reacción- porque me ves así?- pregunto ella inocentemente, si ese don juan de pacotilla creía que la iba a amedrentar estaba muy equivocado.

Realmente estaba más guapo que lo recordaba, pero eso no importaba ya ella tenía una vida muy aparte de ese alto, musculoso y muy guapo Ranma; demonios debía de calentar las aguas o sino volvería a ser la niña de hace años.

Necesitaba ese contrato, lo sabía, pero solo era que ella firmara y todo estaría listo, él no contaba con que ella iría a Japón solo por una temporada, luego dejaría a un hombre de su confianza para que dirigiera la empresa que se establecería precisamente en Nerima.

Vamos a firmar entonces- dijo el azabache con una pluma en la mano.

Gracias pero no, tengo mi pluma de la suerte, una mala costumbre- dijo la peliazul con una cálida sonrisa, al mismo tiempo que firmaba el contrato y lo hacía a un lado; después de eso toco un botón y un hombre con traje se presentó casi al instante.

Hola cariño ya está todo listo- dijo el hombre tomando de la cintura a la chica.

Se amor ya está todo- dijo ella mirándolo con ojos soñadores- permíteme presentarte a mi nuevo socio el señor Ranma Saotome; señor Saotome él es mi prometido Robert Thompson.

Ranma sintió que el alma se le venía abajo, el tipo era casi tan alto como el con una musculatura casi envidiable que se comparaba casi a la suya ero él era ojos verde olivo y pelo castaño claro con tez blanca, mientras que él era azabache con ojos azules como el mar y tez trigueña; lo vio minuciosamente mientras daba la mano para saludarlo, sería un duro contrincante, la batalla no tendría prescendentes, pero él se quedaría por lo que había ido a buscar, que era su terca, obstinado y marimacho Akane, porque ella era suya y de nadie más.

El gusto es mío señor Robert- dijo el azabache con una seriedad increíble y una mirada perforadora que intimidaría hasta el mismísimo diablo.

Robert solamente- dijo el ojiverde con una sonrisa cálida viendo a la peliazul- señor Robert seré cuando esta hermosa mujer se convierta en mi esposa.

Ranma sintió que una patada le partía el estómago y le revolvía las tripas, eso sí que no, él no se quedaría con esa mujer, aun él iba a dar batalla hasta el último segundo y si así le tocara secuestrarla lo haría pero bajo ningún concepto permitiría que esa mujer fuera de otro.

Forzando una sonrisa se aventuró a preguntar- y cuando es la boda?

Pues será después que vuelva del viaje programado para conocer las instalaciones de su empresa señor Sao.-

Dime Ranma por favor, siendo el prometido de mi nueva socia lo más cordial es que no haya tantas formalidades no crees- dijo el ojiazul viendo con una mirada decidida al hombre, cosa que en cuestión de segundos, vio temor en sus ojos verdes, al diablo noto algo, este era un punto a su favor y no lo iba a desperdiciar.

Está bien Ranma…- dijo el con algo de reservas- ammmm si nos permites tenemos algo que discutir con mi prometida es sobre los arreglos para la boda y algunos invitados.

Vayan yo espero acá, por favor que la secretaria me traiga algo de beber, muero de sed!- dijo el actuando de manera exagerada.

Cuando salieron por la puerta y se sintió solo, la furia no podía ser más grande, ella quería jugar, pues a jugar se ha dicho; esa chiquilla no sabe en qué camisa de once varas se había metido.