Disclaimer:Los personajes utilizados no me pertenecen, son propiedad de M. Kurumada y de Toei. No hago esto por lucro, sólo es diversión. Las referencias a personajes, series, películas se hacen desde la más profunda admiración y respeto, reconociéndose la propiedad de su autoría a quien corresponda.
Si alguien se siente ofendido de alguna manera que me lo comunique porque no es mi intención.
CAP.2.- PACTA SUNT SERVANDA
"Sólo necesito un poco más de tiempo y te prometo tendrás todo lo que te debo" la voz al otro lado del teléfono móvil sonaba impaciente "te pagaré el doble de intereses, pero por favor, sólo dame algo más de tiempo" caminaba ansioso en círculos mientras hablaba. "No seas h* de p*, ella no tiene nada que ver en esto, si le tocas un solo pelo te juro que..." su expresión se tornó seria ante lo que su interlocutor le trasladaba "Si… tendrás tu dinero y mucho más, es un trato…pues tendrás que confiar en mi palabra". Colgó.
Cuando Ikki llegó al centro de ID su hermano Shun hablaba por teléfono.
- Ni se te ocurra tocarlo, acércamelo y yo me ocupo. Ya ha llegado Ikki. – colgó y sonrió a su hermano. – Hermano ¡qué alegría, por fin llegaste! – Ikki se sorprendió, tampoco había llegado tan tarde. – Vamos, solicitaremos una credencial para ti y te enseñaré todo esto.
El centro de ID de la familia Kido se encontraba en las afueras de la ciudad. Era prácticamente un pequeño pueblo temático, con sus propios restaurantes y tiendas. Cada manzana se identificaba con uno de los complejos científicos sobre los que la compañía desarrollaba sus investigaciones.
Shun acompañó a Ikki por todas las instalaciones, en primer lugar visitaron los pabellones dedicados a desarrollos tecnológicos en fomento de la eficiencia energética. En colaboración con Pesla, su trabajo se centraba en el desarrollo de un motor eléctrico de alto rendimiento, así como, en baterías de consumo autorecargables a través de la combustión de dióxido de carbono. Una especie de fotosíntesis tecnológica.
El siguiente pabellón estaba dedicado a la investigación agrícola, en él, los científicos de la empresa, desarrollaban nuevas fórmulas de cultivo que permitieran el sostenimiento de plantaciones en territorios yermos "Esto podría acabar con el hambre en el mundo hermano, no es maravilloso" la admiración de Shun por todo lo que allí se desarrollaba, hizo que su hermano se enorgulleciera aún más del buen corazón del muchacho.
- Aquí trabajo yo – el entusiasmo del pequeño del clan se acentuó.
Shun trabajaba en el área de investigación médica. En ese momento su trabajo se centraba en el desarrollo de una bio-impresora 3D de órganos humanos que mejorara los tiempos de las existentes.
- Hola Shun – una joven rubia vestida con una bata rosa que parecía ser el uniforme oficial del departamento saludó entusiasta al muchacho. – Este debe ser tu hermano Ikki, encantada de conocerte, soy June la becaria.
- Tú no eres ninguna becaria June. Ikki – se dirigió a su hermano – June es una de nuestras mejores científicos, hace poco que se incorporó. Aquí donde la ves, aunque no hace mucho que terminó su doctorado, se graduó "cum laude" por el Instituto Tecnológico de Massachusetts. – Ikki estaba sorprendido por el interés que su hermano mostraba en la muchacha, la cual se había ruborizado con sus elogios.
- Tampoco es para tanto Shun – intervino la muchacha avergonzada – en realidad todos aquí sois auténticas eminencias, es un honor poder trabajar contigo, quiero decir con vosotros. – Se corrigió. Era evidente, a esa chica le fascinaba su hermanito.
- Bueno… y qué nos queda por visitar – interrumpió Ikki, el momento pastel protagonizado por ambos jóvenes comenzaba a darle ganas de vomitar.
- Creo que por hoy bastará con que visitemos el siguiente pabellón, es nuestro centro armamentístico, el resto de instalaciones podremos verlas otro día ya que los proyectos más potentes ahora mismo están en los que te he indicado.
- ¿Centro armamentístico? – se sorprendió el mayor.
- Bueno, no es que estemos desarrollando una nueva bomba atómica, sobre todo nos centramos en material de defensa. Nuestro último éxito es un exoesqueleto para uso defensivo militar. Es de un material muy liviano, casi como el traje de Batman ¿recuerdas la película? Lo llamamos la "armadura". Jajajaj – rio divertido ante su chiste friki, pero rio sólo, Ikki se limitó a mirarle impasible.
- Vamos a ver ese juguete – señaló – ha sido un placer June. – La joven les sonrió mientras se alejaban.
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Cuando Seiya llegó a las oficinas de Kido Enterprises fue directo al despacho principal.
- Disculpe, ¿A dónde va? – una atractiva joven de pelo verde, que llegaba cargada con varias carpetas, le interrumpió justo cuando estaba a punto de entrar en el despacho.
- Perdón, este es el despacho de la Srta. Kido ¿no? Soy Seiya, empiezo hoy a trabajar aquí.
- Uhmm así que tú eres el famoso Seiya ¿eh? – la joven, que se apresuró a dejar las carpetas en la pequeña mesa que hacía de recibidor al despacho, le analizó de arriba abajo descaradamente, la forma en que lo hizo incomodó al muchacho. – El despacho de la Srta. Kido está al fondo de aquel pasillo a la derecha – le dijo señalando a su espalda. – Este es el despacho del Sr. Saga, y yo soy su secretaria Shaina – se acercó demasiado al muchacho, lo que le incomodó, ofreciéndole su mano en calidad de saludo. Él se la estrechó buscando distancia. – Encantada de conocerte Seiya, si necesitas cualquier cosa no dudes en pedírmela, estaré a tu entera disposición. – Su coqueteo era evidente.
- Gra.. Gra.. Gracias. Bueno… voy a buscar a Saori.
- ¿Te acompaño?
- No, no, tranquila, no creo que me pierda, gracias Shi….
- Shaina, no lo olvides. – Le guiñó un ojo.
El joven se apresuró en salir de su órbita en busca del despacho de Saori.
No tardó en localizarlo. Era un despacho más modesto de lo que esperaba. Un sofá blanco a la izquierda, opuesto al escritorio, también blanco, que dejaba ver unas impresionantes vistas de la ciudad a su espalda. Al otro lado del despacho, junto a la puerta de entrada, había un enorme armario archivador, las puertas estaban abiertas de par en par y se oía ruido de papeles al otro lado. Saori estaba desarmando el archivo.
Seiya se acercó por detrás sin que la joven se percatara, se sentó sobre la incólume mesa blanca, sabía que eso la molestaría. Estaba absorta en los papeles que revisaba. Llevaba un traje negro ajustado, muy de ejecutiva agresiva, y su pelo lo había recogido en un moño que sujetaba con un lapicero.
Cogió el café que, aún humeante, estaba sobre la mesa y le dio un trago, le pareció divertido observarla sumida en ese desastre tan impropio de la Saori que conocía.
- ¿En serio? ¿Capuchino? – Saori dio un brinco al oír a su "hermano", los papeles que sujetaba se dispersaron por aire a su alrededor. Era curioso porque, aunque para ella Mitsumasa era su abuelo a los chicos los había tratado siempre como a hermanos al ser todos de la misma edad.
- ¡Eres tonto Seiya! Me asustaste. – Le recriminó mientras se apresuraba a recoger los papeles tirados. – No sé qué manía os ha dado a todos por asustarme últimamente.
Tras colocar los papeles en una caja, la joven se levantó, sacudiendo y acomodando su ajustado vestido, Seiya la observaba "Si no fuera tan ella… lo cierto es que nuestra hermana postiza no está nada mal". Saori se dio cuenta de que estaba siendo observada.
- Si quieres te lo presto algún día aunque dudo que sea de tu talla. Baja de la mesa anda.
- Tranquila, tengo uno parecido en rojo, me va más ese color. – Contestó el muchacho fingiendo desinterés mientras se bajaba de la mesa, aún con el café en la mano, para dejarse caer en el sofá. Mientras, Saori, aún de pie, se calzaba unos salones de aguja que había dejado tras su escritorio.
- Oye, ¿de dónde habéis sacado a la secretaria de Saga? – preguntó el muchacho.
- Jaja – rió Saori – veo que ya has conocido a Shaina. Los tiene a todos encandilados, pero, sinceramente, nunca hubiera pensado que era tu tipo. - Saori recordó a la chica con la que se solía relacionar a Seiya, Miho, una muchacha muy dulce y tranquila en comparación con la víbora de la secretaria. – Si quieres un consejo, aléjate de ella.
- No te confundas… no era una pregunta de interés, de hecho la que casi se me tira al cuello ha sido ella.
(Toc, toc)
- ¿Molesto? – Era Saga.
- No Saga, tu nunca molestas. – La joven le dedicó una dulce sonrisa, ante la cual Seiya no pudo más que levantar una ceja y dar otro sorbo al café.
- Sólo venía a dar la bienvenida a Seiya – saludó al muchacho con una leve reverencia con la cabeza que fue correspondida igualmente por el castaño – y a informaros sobre un incidente que tuvo lugar ayer a la noche en nuestras oficinas. Al parecer alguien intentó forzar nuestros archivos internos.
- ¡Cómo! – Saori se mostró alarmada con la noticia.
- Tranquila, creemos que ha debido ser un intento de robo de información industrial, pero al parecer no llegaron a perpetrarlo, tenemos a nuestros informáticos investigándolo. De hecho ahora nos íbamos a reunir el Consejo, luego os resumo la reunión si os parece bien.
- Bueno quizás deberíamos ir nosotros también ¿no? – intervino Seiya – al fin y al cabo ahora somos miembros del Consejo.
- Es cierto Seiya, lo olvidaba, discúlpame. – aunque intentó disimularlo era obvio que no le hizo ninguna gracia. - Bueno pues, en 15 minutos en la sala de reuniones si os parece bien. – El abogado abandonó el despacho.
- Que tipo más raro es este Saga… ¿no crees? – preguntó Seiya a una Saori que parecía perdida en sus pensamientos. - ¿Saori? ¡Tierra llamando a Saori!
- Sí, sí, perdón – la joven volvió en sí. – Oye, que te parece si vamos a buscarte tu propio café antes de la reunión. – Se acercó al muchacho y le quitó el café de las manos, dándole un sorbo.
- Ok, ok … niña caprichosa, pero que sepas que ese lo he chupado ya.
- Arrgg que asqueroso eres. – Seiya rio burlón ante el gesto de la joven. Era tan fácil provocarla.
Bajaron dos plantas hasta la cafetería. Por el camino la actitud relajada de Saori cambió para convertirse en la dama de sociedad que él conocía mejor. El castaño la observaba con interés. Aunque aparentemente se mostraba amable con el personal que se les cruzaba, esa amabilidad era fría, como si fuera de cera. Seiya tuvo la sensación de que Saori interpretaba un papel perfectamente aprendido. Empezó a darse cuenta que la altanería con la que solía tratarle a él también formaba parte de esa versión de Saori, distante, como si pusiera un muro entre el mundo y ella misma.
Todo el Consejo estaba ya reunido cuando llegaron los muchachos. Antes de entrar Seiya le hizo un gesto a Saori para que se quitara el lapicero del cabello.
- ¿Por qué no me avisaste antes? He ido así por toda la oficina.
- Porque no hubiera sido tan divertido.
Mientras Saga introducía la reunión Saori le explicaba a Seiya quienes eran los Consejeros allí reunidos.
- El primero a la derecha de Saga es Mu, de industrias Carnero, es un hombre callado y enigmático, pero buena persona. El que le sigue es Aldebarán, de Toro and Co., tiene buen fondo pero no le cabrees, el siguiente es de Crustoe, los de las latas de conserva... Ahh nunca me acuerdo de su nombre.
- Con esa nariz se parece a los médicos de la edad media, esos que llevaban máscaras, da un poco de miedo - la interrumpió Seiya.
- ¿Te refieres a las máscaras de la muerte? – la joven rio ante el comentario de castaño, no podía haberlo descrito mejor.
- Esas mismas. Ya está le llamaremos Death Mask, así nos entenderemos sin levantar suspicacias – el joven rió y le guiñó un ojo a la muchacha. Saori continuó con las presentaciones.
- El siguiente. Aioros, es el mayor de los hermanos que dirigen la Compañía Horse Lion, su hermano menor, Aioria, hace años que dejó de venir, y curiosamente no le cedió su representación, dicen las malas lenguas que fue por temas de mujeres. Es Saga el que se encarga de su parte. El que parece que medita es Shaka de Virgin Records, es todo un iluminado, ya le conocerás. El viejecito es Dohko, te sonará seguro, la escuela de Shiryu es una filial de su marca Balance. Los otros dos son Milo de Scorpion y Shura de Akelarre, no tengo mucho trato con ellos. Camus es el representante de Aquarius, seguramente Hyoga tenga que tratar con él por los asuntos de Rusia, y el último, Afrodita, de Salmón Rose, muy enigmático, su empresa tiene gran poder.
- Y ¿qué pinta Saga aquí Saori?
- Saga siempre fue el hombre de confianza de mi abuelo, prácticamente la empresa se mantiene en pie gracias a él. Nadie le cuestiona nunca, la verdad.
Durante la reunión Saga explicó al Consejo el incidente de la noche pasada así como los avances que había realizado el equipo de seguridad informática de la empresa, al parecer no se habían robado secretos comerciales de ningún tipo. Todo tenía pinta de que en realidad el ataque fue frustrado.
Después los miembros del Consejo apuntaron algunas cuestiones sobre los números de la empresa. Mientras Saori prácticamente se dormía con esos asuntos, Seiya escuchaba muy atento la conversación de los mayores allí reunidos. En varias ocasiones quiso intervenir pero Saori le frenó. Era mejor no llamar la atención desde el primer día.
Pasaron alrededor de dos horas reunidos. Regresaron al despacho acompañados de Saga.
- Espero que no os haya resultado muy tediosa la reunión para ser el primer día.
- Para nada – se adelantó Seiya – de hecho, me gustaría ver las cuentas e informes financieros de la sociedad. – El abogado le miró suspicaz. Entonces el muchacho cambió su semblante a uno más relajado, y con una sonrisa, rascándose la cabeza, agregó – Aunque Saori me los tendrá que explicar ya que no sé mucho de números, jeje; pero bueno, tenemos un trato ¿no?
- Cierto… - agregó el abogado mientras se disponía a marcharse.
- ¡Ah! Saga, también me gustaría ver los contratos más importantes suscritos por la compañía en los últimos 5 años. - El letrado abrió los ojos asombrado por la petición, pero continuó su camino de salida para evitar que los jóvenes fueran conscientes de su reacción.
- Entendido. – añadió como si la petición no le hubiera sorprendido. – Procuraré que tengas la información esta misma tarde.
Saori había observado la escena atónita. ¿Qué le pasaba a Seiya? ¿Por qué tanto interés? Aunque bien pensado, no le vendría mal acceder a esos contratos. De repente su teléfono sonó.
- Te tengo dicho que no me llames al trabajo. – Seiya puso la oreja disimuladamente. - ¿Pero qué dices! De acuerdo, iré enseguida.- Colgó. – Tengo que irme. – Se dirigió al castaño que jugueteaba con las fotos del escritorio de Saori, la mayoría eran de ella y el Sr. Kido, pero una le sorprendió, era de todos sus hermanos.
- ¿Cómo que tienes que irte? ¿Y qué haré yo? ¿Acaso tu chico no puede esperar?
- ¿De qué chico me hablas? - Le dijo mientras se ponía su gabardina y se disponía a salir. – Lo cierto es que lo que tú hagas, me da un poco igual, con suerte Saga cumplirá tus deseos y tendrás muchos papeles que revisar.
- Pero necesitaré de tu ayuda.
- Qué pena, tendrás que esperar a mañana. – La joven ya estaba prácticamente en el pasillo.
- ¡Entonces le pediré ayuda a Shaina! – le gritó desde el despacho.
- Tú mismo. – La voz de la joven de ojos azules se oía ya lejana.
"Le pediré ayuda a Shaina, ¿en qué estabas pensando Seiya?" sonaste ridículo. El joven se sentó en el despacho haciendo girar la silla en círculos.
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Kiki era un joven muy inteligente para su edad. Saori le había conocido cuando se mudó a su nuevo apartamento. Era un pequeño ratero que vivía… bueno no tenía muy claro donde vivía. Se lo encontró una tarde en la escalera de incendios del edificio intentando abrir su ventana. Al descubrirle le hizo tanta gracia su reacción que le invitó a comer algo y se hicieron amigos. Pronto descubrió que era un genio de la informática, podía colarse en cualquier sitio.
- Has tardado mucho. – Le recriminó.
- Kiki, te tengo dicho que no me gusta que te cueles en mi apartamento cuando no estoy.
- Ay no me sermonees, sabes que no he tocado nada, sólo me cuelo por el wifi. – Le dijo el pequeño centrándose nuevamente en la pantalla de su ordenador. – Entonces, cuéntame ¿cómo es?
- ¿Cómo es qué? – la joven se descalzó y se sentó a su lado.
- Quién Saori, cómo es el encapuchado misterioso. ¡Vamos, no te hagas la interesante! Nadie ha conseguido verle, es todo un misterio su identidad y tu ayer estuviste con él. ¡Es todo un héroe!
- Ni es misterioso, ni es un héroe. Es faltón y un maleducado, mejor no me lo recuerdes.
- ¿Cómo sois las chicas? – el pequeño dejó escapar una sonrisa traviesa con su comentario.
- Déjate de tonterías y cuéntame.
- El troyano entró con éxito en los ordenadores de la empresa.
- ¡Eso es una noticia fantástica!
- No te aceleres bonita – el lenguaje callejero del muchacho siempre le hacía gracia a Saori, no pegaba nada con su aspecto aniñado. – Necesitamos el pendrive para acceder. Los códigos de entrada se autocrearon mientras se descargaba el archivo, sin él, estamos en un punto muerto.
- Eso es una faena Kiki, lo tiene él. ¿Cómo vamos a encontrarle? – la joven se dejó caer hacia atrás en el sofá con gesto de desesperación. Otra vez volvían al principio y con los nuevos sistemas de seguridad de Saga le iba a ser imposible volver a entrar a hurtadillas en la empresa.
- No te desesperes, si Mahoma no va a la montaña… la montaña irá a Mahoma.
- ¿Qué quieres decir?
- Le puse un rastreador, en cuanto lo conecte a cualquier aparato, será nuestro.
Saori sonrió ante el último comentario del chico "creo que esta vez seré yo quien te pille por sorpresa amigo enmascarado" pensó.%%%%%%%%%%%%%%%%
Pacta sunt servanda, locución latina jurídica que significa "los pactos son para cumplirlos".
Pesla, jjajja nombre inventado en referencia a… bueno es obvio.
Akelarre* (del euskera aker= "macho cabrío" y larre= "prado") que significa "prado del macho cabrío"
