CAP.7 - MEA CULPA

Estaba nerviosa cual colegiala, casi no durmió esa noche así que se presentó temprano en el despacho. Toda la velada se reproducía una y otra vez en su cabeza, casi estuvo a punto de besarle ¡ella! la mujer más tímida y comedida del planeta. ¿Qué había pasado? Todavía no podía creerse que no fuera un sueño. Seiya siempre había despertado inexplicable algo en ella, incluso cuando eran pequeños sólo buscaba llamar su atención. Cuando de mayores él la trataba con desdén sentía que sus desplantes dolían más que los de cualquiera. Y, como si de un cuento se tratara, él la estaba mirando diferente, su particular muro de seriedad que la protegía del mundo caía como un castillo de naipes, sólo había tenido esa sensación de absoluta libertad para ser ella misma con... Pegaso. Cuando el joven regreso a sus pensamientos se apenó, estaba preocupada por no saber de él ¿y si volvió a recaer? Se quedó absorta en ese triste pensamiento mirando la ciudad que se presentaba ante ella, bañada por un espléndido sol, a través del gran ventanal de su despacho. Que ironía, su corazón quería brillar como ese sol, pero no podía evitar sentir esa preocupación y anhelo.

Llegaba algo tarde al despacho esa mañana, había parado antes a hacer una copia de la llave. Las puertas del ascensor se abrieron, estaba ansioso por verla de nuevo.

- ¿Y esa sonrisa? ¿Tanto te alegras de verme?

- Hola Shaina - se sorprendió ante la aparición de la joven - estaba pensando en mis cosas, perdona casi ni te vi. - Sonrió alborotándose el pelo.

- Pues debería ser algo muy interesante con la cara de embobado que traías... - la joven de verde cabellera le miró con suspicacia.

- Va... tonterías mías. Oye ¿ha llegado ya Saori?

- Si...- contestó con hastío - creo que está en el despacho desde temprano.

El muchacho apenas se despidió de la secretaria, dirigiéndose ávido hacia el despacho bajo la mirada de odio de su interlocutora.

Observaba la calle desde la ventana, jugueteaba con el tacón de sus salones rojos carmín en el suelo, solía hacerlo cuando se dejaba llevar por sus pensamientos. Aprovechó que no se había percatado de su presencia para observarla. El vaquero oscuro ajustado acentuaba sus curvas, la camisa blanca se advertía ligeramente trasparente con la luz que entraba por la ventana, cogió el lápiz del bolsillo trasero de su pantalón y comenzó a enredar su cabello a su alrededor para fijarlo en un moño.

- Es todo un espectáculo tu ritual. - La joven se giró ante el pequeño susto que le dio el castaño, que la observaba curioso apoyado en la jamba de la puerta.

- ¿Ah si? - se giró en su dirección, apoyándose en el frontal de su escritorio para quedarse frente a él. - ¿Y cuál es ese ritual? - Seiya se acercó a ella rompiendo ligeramente los límites de la distancia apropiada.

- Tu ritual para comenzar el día, el working mode on. - Ella rió ligeramente por su calificativo. Seiya cogió un mechón suelto de su cabello y se lo colocó detrás de la oreja. - Recoges tu pelo con tu lápiz y haces un ruidito de asentimiento, algo así como "uhm".

- ¿Uhm? - repitió divertida.

- Sí, uhm. - Y no dijo más, sus ojos de un azul profundo como el océano le atraparon.

- ¿Te apetece un café? - le preguntó ella un poco avergonzada por la situación, si seguía mirándola así acabaría por descubrir todos sus secretos.

- Claro, pero invito yo. - La sonrió jubiloso.

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- Oye June. - La joven levantó la vista del microscopio mostrándole unos curiosos ojos celestes. Él seguía revisando los informes, añadiendo sin darle excesiva importancia. - Esta noche tengo cena con mis hermanos, he pensado que a lo mejor te apetecía acompañarme, va a ser algo muy informal. - A la rubia casi se le cayeron las muestras ante la proposición del muchacho, menos mal que no la estaba mirando o hubiera visto como sus mejillas se encendían como fósforos que rozan una lija.

- Cla... Cla... ¡Claro que sí Shun! - la emoción en su respuesta se le fue de las manos.

El joven levantó la vista ante su gritito de emoción y le sonrió desconcertado. - Genial, entonces te paso a recoger a las... ¿19:30? La cena es a las 20:00.

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Una guapa pareja desayunaba en la cafetería abierta frente a las oficinas de Kido Enterprises. Seiya había pedido tortitas con sirope, tortilla, zumo y café, Saori sólo los dos últimos.

- Oye Seiya ¿tienes la llave? - le susurro temerosa de que alguien les observara, cuando era más que improbable.

- Sshh ¿quieres que nos descubran? - bromeó él generando su sobresalto. Rió al ver su reacción.

- ¡Eres tonto!

- Vamos Saori - era una bromita - además - se acercó a ella como si le quisiera contar un secreto - si actúas como que escondes algo, será evidente que escondes algo... Así que relájate - la guiñó un ojo, a lo que ella sonrió levemente, tenía razón.

- He hecho una copia - metió otro bocado de tortitas en su boca - esta tarde noche cuando casi todos se hayan marchado entraremos en el archivo.

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- Shunrei - la llamaba - Shunrei, ¡Shunrei, despierta! - la joven por fin le prestó atención.- ¿Qué te ocurre? Te llamaba y no me escuchabas.

- Lo siento Shiryu, estaba pensando en mis cosas.

- Llevas unos días muy rara Shunrei, me preocupas. ¿Estás segura de que quieres que mantengamos la cena? Creo que aún no estás recuperada del todo, deberías descansar.

- No, no, de verdad, estoy bien.- La joven había propuesto a su marido celebrar esa cena con sus hermanos y aprovechar para darle la buena noticia, esperaba que con el apoyo de todos el golpe no le fuera tan duro, en cierto modo tenía miedo de su reacción. A veces era un hombre tan introspectivo.

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El plan que los jóvenes urdieron en su desayuno comenzó tal y como lo planearon. Sobre las 20:00 la oficina estaba prácticamente vacía por lo que se apresuraron a asaltar el archivo.

Todos los documentos de la empresa eran digitalizados y archivados en un ordenador especialmente protegido que se guardaba en una habitación sellada en la planta más alta de la empresa. No tenía conexión a internet y la red móvil quedaba anulada una vez en su interior. Eran medidas de seguridad extremas que pretendían evitar que información valiosa de la compañía fuera extraída o puesta en riesgo. El único acceso era la llave de seguridad que Seiya había obtenido y copiado.

Los jóvenes accedieron a la sala sin problemas. La computadora estaba protegida por una clave de 6 dígitos que Saori conocía pues su abuelo se la había facilitado a ella y a Saga únicamente, aunque este último lo desconocía. Eran las primeras letras de los nombres de sus hijos según su orden de edad, más la de su nieta.

Los jóvenes comenzaron a revisar la documentación, buscando algún contrato en el que interviniera la familia Solo. Nada relevante aparecía, eran contratos usuales de colaboración sin mucha relevancia.

Entonces lo intentaron con contratos con el Gobierno. Había unos 20 pero uno de ellos les llamó especialmente la atención por su importante cuantía. Se correspondía con unos servicios prestados por Kido Enterprises supuestamente a una filial de una empresa pública para el desarrollo de un Proyecto de I+D, sin embargo, lo curioso del contrato era que la empresa garantizaba que el proyecto estaría perfectamente finalizado y operativo en el plazo de un año. En pocos meses finalizaría ese plazo. Su abuelo mismo había firmado ese contrato.

Los jóvenes buscaron dicho Proyecto, no había nada más en la base de datos que permitiera advertir sobre su existencia. ¿Cómo podía ser eso?

- Seiya no entiendo nada, ese contrato no tiene sentido. Es una cuantía excesiva y el Proyecto no existe. - Seiya estaba pensativo.

- ¿Cuál es el valor de los terrenos del orfanato y la fundación? - Pregunto.

- Lo suficiente para cubrir esa cantidad y los intereses, si es eso lo que preguntas. Pero la fundación y el orfanato cuelgan de nuestro patrimonio, la intervención de la empresa Kido no es mayoritaria. Somos propietarios al 70-30% - El joven volvió a centrarse en el contrato tras escuchar la aclaración de Saori.

- Esta filial...- Seiya rompió el silencio con el que escudriñaba el contrato. - Ese nombre lo hemos leído antes.

Regresó a los contratos anteriores suscritos con las empresas de los Solo, en la mayoría de ellos aparecía esa filial como co-parte. Había algo raro en todo ese intrincado de contratos, estaba claro.

Siguieron revisando los Anexos del contrato, ese contrato tenía la clave que buscaban e iban a encontrarla, todas las coincidencias eran demasiado sospechosas. Entonces lo vieron, un Anexo del contrato señalaba que era un tercero el que avalaba la operación y no la empresa. La avalista era la comunidad de bienes que gestionaba Saori, era el patrimonio de la propia familia el que garantizaba la operación. Ahí estaba la trampa que buscaban.

- No puede ser, eso es imposible - Saori se llevó las manos a la boca. - Seiya por favor busca la firma, esto no tiene sentido.

Seiya llevó el cursor al final de documento. La firma de Saori confirmó sus miedos.

La joven empezó a hiperventilar.

- No puede ser, no puede ser, he sido yo, he sido la culpable y os he perjudicado a todos. - Un mar de lágrimas se deshizo por sus mejillas. Notaba que sus fuerzas fallaban, perdió el equilibrio y se desplomó. El castaño se abalanzó sobre ella evitando que callera cogiéndola en sus brazos. La joven tenía la mirada perdida, estaba en un estado casi catatónico. Tenía que sacarla de allí.

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La alarma de su móvil le avisaba de una brecha en el sistema de seguridad de la empresa. Desbloqueó su terminal que inmediatamente le mostró las imágenes del entremetido Seiya Kido saliendo de la sala de archivo con la joven de cabellos lilas en sus brazos, el joven castaño miró desafiante a la cámara que le enfocaba. Eso sólo podía significar una cosa.

Saga marcó un número en su teléfono que sabía de memoria.

- Hola soy yo. Ha ocurrido. Están en la empresa. No tardes. Haz lo que sea necesario, pero que parezca un accidente. No me decepciones. - Colgó. - Se acabaron los juegos. - Balbuceó en alto.

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Ding, Dong.

-¡Ya abro yo! - el joven de cabellos azules no daba crédito a la estampa que se le presentaba al abrir la puerta. - Vaya, vaya... que tenemos aquí.

- Hola hermano - las mejillas de Shun evidenciaban su vergüenza ante la insinuación de su hermano.

- Hola Ikki ¿Qué tal todo? - le saludó una animada June.

Shunrei, Shiryu y Hyoga conversaban en el salón cuando llegaron los nuevos invitados acompañados de Ikki.

- ¿Quién es esta chica tan guapa, Shun? ¡Qué callado te lo tenías! - Se apresuró a preguntar Shunrei para sorpresa de todos.

- Ella es, bueno, ella es June mi compañera de laboratorio y amiga.

- Encantada - se presentó la joven rubia mostrando una amigable sonrisa a los presentes.

- ¿Y Seiya y Saori? - se apresuró a preguntar el pequeño de los hermanos para evitar así seguir siendo el centro de la conversación, aunque no de las miradas.

- Seiya llamo hace un momento - le aclaró Shiryu - tenían algún asunto de trabajo que les iba a retrasar un poco. - Hyoga y Shun cruzaron miradas, ambos desconfiaban de que ese fuera el auténtico motivo.

- ¿A qué ha venido esa mirada? - Ikki había presenciado, sin que ellos lo advirtieran, su gesto cómplice.

- No sé que a qué te refieres - se aventuró a contestar el rubio.

- June - interrumpió Shunrei - ¿qué tal si me acompañas y te muestro la casa mientras los chicos se ponen al día? - Shunrei conocía bien a los hermanos y sabía que esa conversación podía tornarse incómoda.

- Encantada. - La sonrió. "Qué chica tan dulce" pensó Shunrei "me gusta para Shun".

Una vez las chicas abandonaron la estancia Ikki insistió en su pregunta.

- Nada de qué preocuparse hermano - intervino Shun - simplemente... ¿recuerdas que temíamos que juntar a Seiya y Saori podría acabar mal? - el joven de profundos ojos azules asintió con un gesto. - Bueno pues es posible que se líe pero no en el sentido que creíamos...

Tras un pequeño silencio y para sorpresa de todos Ikki comenzó a reír a carcajadas.

- ¿En serio estáis preocupados porque los pequeños se ponen ojitos? ¿o no he entendido bien?

- Ikki no es broma - le bufó Hyoga - no está bien, son familia.

- No lo son hermanos, ni tienen la misma sangre - añadió Shiryu, que también había notado que la relación entre sus hermanos había cambiado. - Son mayorcitos para tomar sus propias decisiones.

Hyoga resopló y cogió su copa de vino. No quería explicarle a sus hermanos el verdadero motivo de su preocupación, Seiya se había expuesto y al hacerlo había expuesto también a Saori. A él le daba igual si tonteaban o no, pero tenía miedo de que Seiya no estuviera centrado si algo pasaba, sabía que su hermano se dejaba llevar mucho por sus sentimientos y su labor exigía mantener la mente fría.

El teléfono de Shiryu sonó, casualmente era Seiya. Escuchaba atento sin pronunciar palabra mientras sus hermanos le observaban expectantes. Colgó.

- Chicos, me temo que tendremos que cancelar la cena. Ikki, Shun ¿podríais acompañar a June a casa?

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Seiya apoyó a Saori en su moto.

- Saori, por favor, reacciona, necesito sacarte de aquí. - Golpeaba suavemente su rostro. - ¡Mierda Saori! Vuelve conmigo, por favor.

Saori comenzó a despertar de su atonlondramiento, su mirada ya no estaba perdida, aunque no era capaz de articular palabra alguna. Seiya era consciente de ello.

- Saori, bien, bien, mírame, escúchame. - Cogía su rostro entre sus manos, su voz sonaba preocupada, nerviosa, inquieta. - Vamos a ir a un lugar seguro ¿vale?, ahora necesito que te subas conmigo a la moto y te agarres fuertemente a mí. Te sacaré de aquí, voy a arreglarlo todo, pero tienes que confiar en mí.

El joven acercó un casco ayudándole a ponérselo, Saori obedecía en silencio sus indicaciones como un autómata. Montaron en la moto y salieron del garaje de las oficinas.

Seiya recorría la ciudad en dirección al único lugar que en ese momento le parecía seguro. Cómo le había indicado a sus hermanos desde que habían salido de la cámara del archivo una mala sensación le recorrió el cuerpo al descubrir el objetivo que les apuntaba.

Se movía entre los coches con agilidad, le hubiera gustado correr más pero en ese momento temía por la fortaleza de Saori. Se acercaba a las afueras de la ciudad cuando confirmó sus sospechas, había dos coches negros que les seguían.

- Saori agárrate fuerte - por suerte la muchacha reaccionó. Aceleró.

Los dos coches cada vez se acercaban más a él, tenía que perderlos de vista como fuera. Al fondo le sorprendió el descenso de la barrera del paso a nivel que anunciaba la inminente llegada del tren. Era como si el universo se hubiera alineado en su contra. Frenó y se giró hacia su acompañante.

- Saori ¿a caso te importaría si nos jugáramos el todo por el todo?

- Seiya, confío en ti. - afirmó la muchacha sin el menor atisbo de duda en su voz.

Seiya aceleró todo lo que pudo su moto y se enfiló para cruzar las vías, tenía que llegar a tiempo. Los dos coches negros estaban a punto de alcanzarlos. Aceleró todo lo que pudo, el tren de carga estaba a punto de llegar al cruce. El sonido del motor de las dos Yamahas se hizo reconocible en su particular escenario de persecución. Habían llegado a tiempo. Aceleró más y sin dudar saltó las vías justo a tiempo, el tren separó a la pareja de sus perseguidores. Ahora ellos, quienes fueran, tendrían que enfrentarse a sus refuerzos.

Saori había observado todo desde la parte de atrás, cuando vio a un motorista de negro acercarse a los coches que les perseguían una inmensa alegría la invadió, estaba segura de que no podía ser otro que Pegaso. Entonces vio al otro motorista ¿su mente la engañaba? ¿Qué estaba sucediendo?

No pudo apartar su mirada, pero la distancia cada vez era mayor entre ellos "Pegaso..."

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Los fuertes golpes en la puerta la alertaron. ¿Quién podría ser a esas horas? No esperaban a nadie. La joven pelirroja, dejó su libro a un lado y se acercó cautelosa a la mirilla. "No podía ser cierto". Abrió.

- ¿Qué haces aquí? - los ojos avellana de su antiguo discípulo desprendían una gran preocupación, sujetaba en sus brazos a una joven asustada que se abrazaba a él.

- Lo siento Marin, no tenía a donde ir.