Capitulo cinco
Love never happens like you think it really should
(El amor nunca sucede como tu piensas que deberia ser)
-Aquí tienes hielo Marinette, póntelo en la mejilla para que se baje la hinchazón-dijo Laertes mientras me extendía los hielos, seguido de sentarse en la silla justo al frente de mi.
-Muchas gracias-susurré bajando mi mirada.
-No debiste meterte en el medio, yo pude haber esquivado fácilmente la cartera
Estaba molesto y tiene razones para estarlo, nadie me llamo para meterme en el medio, algunas veces mi instinto de super heroina crea impulsiones en mi que simplemente no puedo controlar. Su mirada seguía de color oscuro tratando de poco a poco encontrar su color original, me exigía una buena explicación que no tenía para aquel momento rebuscaba en mi mente cualquier cosa para decir.
-Se que no debí meterme y sinceramente tampoco entiendo porque lo hice- encontré su mirada y trague saliva- Lo siento Laertes.
-Lamento no haberte apartado del camino antes- su cara cambio totalmente de seriedad a vergüenza ajena- Muchas gracias, Marinette.
-No fue nada tranquilo.
Miraba el reloj de pared que estaba arriba de Laertes, la clase había comenzado hace cinco minutos, ya nos teníamos que devolver.
-Volvamos al salón Laertes, ya la clase ha empezado- dije colocando los hielos vuelta en el frizzer de la enfermería.
-Tengo una mejor idea Marinette- salió corriendo hacía la puerta quedando parado en el medio impidiendo mi salida.- Vamos a saltarnos esta clase.
-Estas loco- no lo pensé ni dos veces, nunca he me he saltado alguna clase en mi vida.
-Vamos Marinette, saltarse una clase no es la gran cosa, y quiero llevarte a tomarte el café- vaciló con una sonrisa pícara.
-Eres todo un Don Juan ¿Lo sabías? Lo siento pero a esta doncella no la vas a hipnotizar tan fácilmente- sonreí.
Vaya ironía he dicho ahí justo cuando fui hipnotizada por un villano no hace mucho.
-De Don Juan no tengo nada ¿Que hablas?-Torció los ojos con el sarcasmo mas puro- A estas horas los panes están recién horneados, vamos.
Tomó mi muñeca mientras me guiaba camino a la salida, supongo que ya era muy tarde decir que no ¿Verdad? , ya tenía un pie fuera del colegio cuando me iba a retractar. Ver París en un día de semana en las mañanas ha sido una experiencia muy grata, ver a los turistas en la Torre Eiffel tomándose fotos, gente en bicicleta, me sentía turista también.
-¿Conoces Caffè Ragazzi?- preguntó Laertes.
-¿No es aquella cafetería que tiene café de varios países del mundo? Siempre he querido ir- respondí ilusionada, quería probar el café de países Africanos y Latinoamericanos, estaba emocionada como una niña pequeña entrando a una tienda de dulces.
-Resulta que conozco el dueño de esa cafetería y se que nos daría unos buenos cafés gratis, ¿Te animas?- Preguntó mientras me miraba de reojo.
-¡Por supuesto!-sonreí.
Caminamos una cuadra mientras platicábamos de fotografía, un dato importante que aprendí sobre él es que le gusta mucho analizar las fotos y querer saber el significado, normalmente prefiere ver las fotos de las revistas ya que las artísticas casi nunca tienen un significado en específico y al parecer eso le frustra mucho, me pareció un poco quisquilloso pero es una persona muy interesante.
Sonó una campana indicando nuestra llegada a la cafetería, el negocio tenía un concepto de colores cafes y dorados, en el mostrador había un mapa mundial con todos los cafes de diferentes lugares que tenían, al fondo de la tienda habían un juego de sofas para quienes vinieran en grupo, y varias mesas dobles acompañadas con la gran vista de la Torre Eiffel en el fondo agregando el estereotipo de la ciudad romántica que es París.
-¡Laertes!- exclamó una voz femenina en el fondo con alta felicidad, sacándome de mis pensamientos.
-Leona...Hola-Laertes comenzó a reír nerviosamente- ¿No se supone que ibas a estar con Emile de compras y le dejarías la tienda a Bruno hoy?
-Bruno tuvo que correr a la universidad, le cambiaron algunas fechas de entrega. Emile fue hacer las comprar solo. Mas importante ¿Que haces aquí cariño? Deberías estar en la escuela ¡Te dije que me dijeras si ya tenias amigos!- le recriminó.
-Hoy salimos temprano, hubo una alerta akuma en la escuela y nos enviaron a casa, por eso la he traído hoy, te la quería presentar.
Que buena mentira, hasta yo me lo creí, su mirada de reojo me indicaba que le siguiera el juego con súplicas, me resigne hacerlo. Yo no miento, al menos que sea necesario, sentí que este momento lo ameritaba.
Leona era una señora de unos treinta o cuarenta años, cabello dorado largo con unos ojos verdes claros, usaba un delantal de cocina, era un poco mas alta que yo, parecía una muñeca de porcelana, delicada y frágil.
-Marinette ella es Leona-nos presento Laertes mientras movía los brazos de un lado a otro- Leona ella es Marinette.
-Mucho gusto señora- sonreí cordialmente.
-Pero que joven mas tierna, toda una señorita bella- sonríe- Soy Leona, la esposa del dueño -hizo una pausa- También soy la madre de Laertes.
¿Que? ¿La madre de Laertes? Pero luce muy joven para ser su madre y lucen tan diferentes debe ser la copia exacta de su padre porque de la mama no sacó nada.
-Muchísimo gusto señora Leona, encantada de conocerla también, gracias por los cumplidos.- estrechamos las manos.
-Ahora si madre quisiera una mesa para dos, por favor.
-Por aquí jovencitos- tomó el liderazgo mientras nos dirigía a nuestra mesa asignada.
Con aquel fondo tan hermoso ¿Cómo podría quejarme de saltarme clases? Mas bien me hacía falta algo así. Leona nos trajo el menú con los cafés y me decidí por el café Colombiano de primero, seguido de el Nicaragüense y finalmente el de Ethiopia, tanta variedad se me hacía difícil escoger. Sin embargo en el fondo ya sabía a cuales iba a elegir desde el principio.
-¿Cuál pedirás?- pregunté con curiosidad.
-Quisiera probar esta vez el café Cubano, me han dicho que en Miami es el mejor café que puedas comprar.
-Que gustos tan exquisitos Laertes-reí vacilando.
-Soy un hombre con mucha clase que te puedo decir-sonreía- Leo, ya estamos listos.
-¿Que quieren chiquitos?- tomó su block de notas mientras sacaba su bolígrafo del bolsillo.
-Quisiera un café Colombiano, por favor- sonreí mientras le extendía el menú.
-Yo un cafe Cubano, por favor- extendió el menú.
-Enseguida chiquitos.
Se fue con ambos menús dejándonos solos, el ambiente de la cafetería era tan satisfactorio quería hundirme en aquellos sofás y nunca salir.
-¡Ustedes dos no se parecen en nada!-dije susurrándole.
-Lo se, puede que me parezca más a mi padre, supongo- dijo sin ningún tipo de certeza cierta.
-reí nerviosa- Si claro a lo mejor.
La conversación se tornó un poco incómoda, como si indirectamente me estuviera diciendo que no hablemos de ellos, no quería ser una intrusa en un problema familiar que en nada me incumbe.
-Laertes, ¿Y eso que te mudaste para acá?- pregunté cambiando de tema.
-Bueno como te dije antes la mudanza fue muy rápida, pero la idea estaba desde hace un tiempo pero no había sido concretada hasta hace unas dos semanas, al principio estaba en total desacuerdo, pero tuve que aceptarlo con el tiempo.
-Fue difícil dejar a tus amigos ¿no?
-Si, sobretodo a mi segunda madre, la amo muchísimo y no me quería separar de ella.
Su melancolía se contagió, no puede ser que este tocando todos los temas que no debería, yo no sirvo para estas cosas.
-¿Irás al viaje escolar?- cambió de tema.
-Se supone que es mandatorio.
-¿Qué? Tenía planeado saltarme el viaje escolar- contestó mientras torcía los ojos.
-Te gusta saltarte las clases, ¿no?- tenía intriga en su comportamiento.
-Si no hay nada interesante ¿Para que voy?
-Necesitas la nota.
-Touché.
Ambos nos reímos, mientras que Leona traía nuestros pedidos, el aroma del café era mejor que mil perfumes juntos, estaba encantada de su color y la taza que acompañaba con tal elegancia, me sentía muy afortunada de tener esta oportunidad.
-Muchas gracias por insistir que saltamos clases para tomarnos este café, ha valido totalmente la pena- dije mientras tomaba un sorbo.
-Que ironía, la niña buena contenta por haber saltado clases, se me hace que no eres tan inocente como haces creer con tus coletas Marinette.
-No me juzgues por mis coletas, si esta amistad sigue podrás conocer muchas facetas mías-reí.
Vaya mentira, yo no soy nadie del otro mundo, aparte de ser ladybug no tengo nada especial, nunca he hecho rebeldías, solo he horneado postres con mis padres, y estoy enamorada de Adrien, ese es todo.
-No puedo esperar por ver tus facetas-ríe.
Ya la escuela había acabo cuando estamos saliendo de la cafetería, Leona se despedía con la mano hasta que su silueta ya no se veía, quedamos en caminar por la plaza un rato, hasta que nos conseguimos con Alya, Nino y Adrien, y ahi comenzó la ronda de preguntas.
-¿Y donde se supone que estaban ustedes?-preguntó Alya cruzando los brazos con una ceja arqueada.
-Cierto, se perdieron la ultima clase-añadió Nino.
Me puse nerviosa, comencé a mirar para todos lados mientras encontraba una buena excusa.
-Bueno...Yo...
-Nos saltamos la clase- contestó Laertes mientras me interrumpía, el control de la conversación quedo en sus manos.
Los tres se quedaron inauditos, sabiendo que yo no tendría aquella valentía para hacer tal acción todas sus miradas posaron en Laertes.
-¿Obligaste a Marinette a saltarse la clase?- preguntó Adrien con mucha seriedad mientras lo miraba directamente a sus ojos.
-Yo diría que no, ¿Que dices tu Marinette?
Todas las miradas puestas en mi, estaba nerviosa, no quería decir algo incierto.
-No fui forzada, yo misma lo decidí.
La miraba de Alya y Adrien mostraban decepción, no podían creer que yo hubiera tomado aquella decisión.
-¿Porqué tanto asombro?-preguntó Laertes incrédulo- Si ella misma lo ha decidido deberían respetar su decisión.
Nadie dijo nada, el ambiente comenzó a ponerse incómodo, Laertes tenía un buen punto y el refutarle iba a sonar muy estupido.
-Lamento si hubo un mal entendido aquí, pero yo me voy- Laertes tomó mi mano y dejó una nota - Este es el número del pastelero que hace las tortas que te dije mientras hablábamos, espero que le llames en la noche cuando esta desocupado, nos vemos Marinette.
Laertes me guiñó el ojo y se despidió de los chicos con un adiós en general. Adrien no le quitó los ojos de encima. Nosotros no hablamos de ningún pastelero, procedi a abrir la nota y era su número de telefono, me pregunto porque tuvo que mentir así.
-Esto lo hablamos mañana en la pijamada Marinette- Dijo Alya seria.
-Esta bien, me voy chicos los dejo para que se diviertan- salí corriendo lo mas rápido que pude.
-¿Ustedes creen que Laertes está comenzando a ser una mala influencia para ella?- Preguntó Adrien con gran preocupación.
- No lo creo, Marinette es una chica de buenos principios, pero ya lo veremos viejo- contestó Nino.
Cayó la noche ese día y estaba en mi cuarto reflexionando lo sucedido, seguía sin encontrar que fue lo malo que hice para que todos estuvieran tan preocupados por mí. Cierto, me salté la última clase, pero fue algo que yo decidí y no debería estar afectando a mis amigos y menos a Adrien quien era el segundo mas preocupado... Decidí distraerme un rato mientras marcaba el teléfono del pastelero que Laertes me dió.
-Pastelería Laertes, ¿Con quien tengo el gusto de hablar a estas horas?- Dijo la voz por la otra línea.
-Soy la señorita Marinette, un placer señor-reí siguiendo el juego.
-El placer es mío señorita.
Y así pasamos la noche hablando de todo excepto de los pasteles.
Yo no salgo de una semana con mil tareas y examenes chicos, auxilio.
Llego con este capitulo adelantado para no procuparme durante la semana!
Gracias por los nuevos reviews I love y'all.
Hay que esperar hasta en 26 de Nov para ver los nuevos capitulos de la temporada, honestamente creo que voy a esperar hasta que Netflix de USA saque la primera mitad de la temporada.
No olviden dejar sus reviews, los quiero.
Diana Torrealba.
