Capitulo seis
Let's pretend this is a game.
(Vamos a pretender que esto es un juego)
PARTE I
Ha llegado el inicio del fin de semana. Viernes siempre ha sido mi día favorito, en las tardes suelo hacer planes con gente del colegio o relajarme en mi habitación mientras creo nuevos diseños para mi blog de modas administrado por Alya. Hablando de ella, hemos quedado hoy para la pijamada junto con la explicación del porque me había saltado clases con Laertes.
Hice mi rutina matutina como de costumbre, bañarme e arreglarme, desayunar junto a mi madre ya que mi padre estaba atendiendo el negocio y salir corriendo para no llegar tarde, la variante de hoy fue que mientras estaba camino al colegio recibí un mensaje de Laertes.
-"Te veo correr y correr desde hace unas dos cuadras, si te aguantas dos minutos podemos llegar juntos" - en línea.
Me detuve de inmediato volteando hacia atras mientras localizaba su silueta desde el fondo, llevaba su bolso cruzado con un par de cafés en un porta vasos de cartón, agitaba la mano donde tenía un anillo de metal que no sabía que usaba y sus lentes redondos negros.
-Buenos días, ¿café?-ofreció mientras sacaba el vaso y botaba el cartón.
-Buenos días Laertes, muchas gracias.-agradecí cortésmente mientras aceptaba el café.- Vaya, no sabía que vivíamos cerca.
-Ni yo, por lo que parece vivo a pocas cuadras después de tu casa.
-Si, me lo imaginé.-tomé un sorbo- ¿Café Brasileño?
-Correcto.-contestó mientras tomaba un sorbo.- Emile lo compró ayer y lo estaba preparando esta mañana mientras desayunaba, le ha quedado mundial.
-Emile es tu padre, ¿no?- pregunté mirando hacia al frente, no sabía si estaba en posición de preguntar.
Tragó con dificultad como si el rico café mágicamente ha decidido ponerse amargo.
-Si, es mi padre.
No respondió ni mas ni menos de lo que pregunté, cualquier cosa que sea relacionada a su familia siempre trae esta sensación de melancolía y tristeza que naturalmente no puedo comprender.
-Marinette.-dijo mientras paraba el trote.
-¿Si?- lo miré sin prestar atención a nuestro alrededor.
-Nada-ríe-Ya hemos llegado a la escuela.- contestó mientras apuntaba la institución.
¡Oh vaya!-reí apenada mientras caía en cuenta- Venía distraía y perdí la noción del tiempo.
-No te envuelvas en una situación innecesaria Marinette- sonreía con ojos melancólicos.
Supongo que esa ha sido la manera mas sutil de advertirme que no me metiera en sus asuntos familiares, pero al saber que tienes un amigo que la esta pasando mal, ¿Cómo no ayudarlo?, ¿Simplemente pretendo no saber? Eso no va con mi estilo. Ahora, si esa ha sido la decisión que tomó no tengo mas remedio que acatar y respetarla.
-¡Alto y claro capitán!-contesté mirándolo y simultáneamente haciendo un saludo militar.
-¿Cuantos años tienes? ¿Doce?-contesta burlándose.
-Dieciséis igual que tú señor maduro- saqué la lengua.
-Cumplí los diecisietes no hace mucho -cruzó los brazos mientras usaba su mejor cara sarcástica.
-Mentiroso- contesté incrédula.
-Abril catorce es mi cumpleaños-sacó su identificación del bolsillo mostrándomela como prueba.
-Vale, me has ganado.-reí mientras aceptaba la derrota.- Mi cumpleaños es Octubre treinta*
NA: (Decidi el cumpleaños de Marinette en base al capitulo de la Befana que salio al aire el treinta de Octubre)
-Una Scorpio y un Aries...Que combinación tan catastróficamente interesante-toma un sorbo de su café.
-Ni que lo digas-reí mientras entrábamos al salón.
Nos sentamos en nuestros puestos mientras esperábamos la campana sonar, las primeras cuatro clases pasaron volando, ya solo quedaban dos clases más para irnos a casa. Había sonado la campana indicando la hora del receso, ya tenía medio cuerpo fuera del salón cuando la profesora dió un recordatorio.
-Después del recreo quiero que todos pongan sus hojas de autorización del viaje escolar en mi escritorio, eso es todo jóvenes.
Adrien, Nino y Alya ya estaban fuera del salón esperándome, decidí separarme del grupo porque tuve la sensación de que no le había mostrado la autorización a mis padres, corrí a mi bolso buscando la carpeta desesperadamente hallando mi autorización en blanco.
-Maldición-pensé.
-Uy, eso si esta grave Marinetta- comentó Laertes parado detrás de mi mirando la hoja sobre mi cabeza- ¿Ahora que harás?
-¡No lo sé! Mi casa está a quince minutos a pies no me va a dar tiempo de ir y venir- entré en pánico.
-Puedo proponer una idea, no creo que te vaya a gustar pero no hay muchas opciones-Levantó la cabeza observando a quienes había permanecido en el salón- ¡Hey tú! El chiquillo de la tablet con cabello rojo, ven un segundo.
Nathaniel se puso nervioso, no hemos hablado mucho desde aquel incidente donde fue akumatizado. Ha traído cientos de sentimientos incómodos tanto para el como para mí. Laertes obviamente no estaba al tanto de lo sucedido pero dado que ha ocurrido hace unos dos años debería ser una etapa ya superada.
-Hola Marinette. ¿Que tal Laertes?- saludó con timidez.
-Todo genial-sonríe- Hey, tengo entendido que sabes dibujar, por lo tanto puedo tomar por hecho que copiar también se te hace fácil.
-Bueno podría decirse que sí.
-Me encanta escuchar eso. Al punto, esta niña olvido entregarle la autorización a sus padres. ¿Podrías falsificar las firmas? No tienen que ser exactamente iguales, solo lo mejor copiadas posibles.
-Oh no Laertes, eso es ilegal- dije aterrorizada- Nos llegan a descubrir y tendremos un gran problema.
-Vale te quedan diez minutos para que suene la campana, sigues con la hoja en blanco y treinta por ciento de tu nota final está en juego, tu decides Marinette.
Realmente el juego estaba trancado, si no quería perder mi nota esta era mi última opción, no estoy muy segura de querer hacerlo. Tampoco quería saber las consecuencias por las cuales podríamos pasar los tres si nos atraparan.
-Si te preocupas por Nathaniel tranquila, yo tomaré la responsabilidad, y te aseguro que no seremos descubierto, esto no nos llevará a prisión ya que no es un documento legal, lo mas que puede pasar es una o dos detenciones hasta una suspensión, Marinette tienes cinco minutos.
Saque mi teléfono confirmando los cinco minutos que tenía para tomar la decisión, fui a la galería y conseguí un documento con ambas firmas.
-Estas son las firmas Nathaniel confío en ti-Le extendí el celular nerviosa.
-No te preocupes Marinette, recuerda lo bueno que soy dibujando.- sonrió tratando de tranquilizarme-
-Gracias Nathaniel, tu puedes.-di ánimos.
En cuanto Nathaniel estuvo a punto de trazar ambas firmas, Nino, Alya y Adrien habían entrado al salón acercándose hacia donde estábamos. Poniendo en alto riesgo la trampa que estaba por empezar.
-¿Porqué no salías Marinette?-Preguntaba Alya mientras se paraba a mi lado- Espera, ¿Que está pasando acá?
-Nada, se me olvidó firmar mi papel de autorización y le estoy pidiendo a Nathaniel que falsifique la firma de mis padres- Contestó Laertes mientras miraba a Nathaniel para que comenzara a trazar las firmas.
-Laertes eso está muy mal, puedes meterte en un problema- añadió Adrien reclamando mas que ayudando.
-¿Problema dices tú?, ¿Una citación?, ¿Suspensión? Nada comparado a lo que he visto.- Cruzó los brazos serio.- ¿Me acusarás con la maestra Adrien? ¿Por no hacer lo bueno?
-No, no soy un metido.-Adrien frunció el ceño.
-¿De verdad?- arqueó la ceja- ¿Que haces aquí? Que yo sepa nunca te llamé para saber tu opinión.
La tensión incrementaba.
-Vale chicos suficiente-dije mientras cogía aire de valentía- Es mi carta de autorización, se me ha olvidado entregársela a mis padres, no discutan.
-Marinette- dijeron Alya y Adrien decepcionados nuevamente.
-Chicos antes de que decepcionen de nuevo, quiero que me apoyen en mis decisiones, ya que estas no les afecta a ustedes.
-Ese no es el problema Marinette. Sabes, últimamente estas tomando muchas "decisiones" que antes ni se te hubieran pasado por la cabeza.- recriminó Alya.
-Me encanta como haces el énfasis-comentó con sarcasmo Laertes- Supongo que he comenzado a ser una mala influencia para Marinette.
-Aquí tienes la autorización Marinette-comentó Nathaniel cortando la discusión extendiéndome la hoja y el celular- Creo que ha quedado muy parecido.
-¡Ha quedado perfecto Nathaniel! Muchas gracias.- sonreí.
-De nada.
Nathaniel se alejó del grupo a toda velocidad, la campana comenzó a sonar dando el receso por terminado, todos pusimos nuestras hojas firmadas en el escritorio y las clases siguieron con normalidad. Alya no dejaba de mirarme de reojo con seriedad, saqué mi celular escribiéndole a Laertes.
-Gracias por ayudarme, lo siento si mis amigos son un poco sobre protectores conmigo, tu no has hecho nada malo. -enviado.
-De nada, mientras tú lo digas eso es lo que cuenta.-recibido.
Sonreí guardando mi celular en el bolsillo, el timbre final se dió a escuchar y salí de la clase con Alya, Nino y Adrien.
-¿Chicos quieren ir al arcade?- sugerí.
-Lo siento chicos, tengo cita con el dentista- Comentó Nino mientras tomaba su propio camino- Hasta luego chicos!
-Adiós- Contestamos todos.
-Marinette lo siento, mi mama quiere que hagamos compras juntas y tengo que arreglar la casa para lo de hoy, tu sabes- Comentó Alya siguiendo a Nino- ¡Diviértanse chicos!
Alya corrió hasta alcanzar a Nino.
-Buena mentira- rió Alya.
-Igualmente- ríe Nino.
Adrien y yo habíamos quedado solos, no abrimos la boca por unos buenos segundos, esta vez me armé de mucho valor para ser esta la primera vez que tuviera una conversación normal con el.
-¿Tú Agreste? ¿También tienes compras y dentista?- comenté mientras reía.
-Estoy totalmente libre hoy, ¿Vamos?- sonríe.
-Let's go!-sonreí de vuelta.
Fuimos a un arcade llamado "Head in the clouds" a escasas cuadras del colegio, iba a aportar la mitad de las monedas pero no hubo manera de que Adrien me dejara gastar ni un centavo.
-¿Podrías al menos dejarme pagar la comida?- pregunté mientras veía como pagaba las monedas para las máquinas.
-Ni la comida, hoy va por mí ¿ok?- me guiño el ojo con las monedas en mano- A que no me ganas en Dance Dance Revolution.
-Cuidado con tus palabras, me han dicho que soy muy buena bailando- reí pícaramente.
-¿Quien? ¿Tus padres?- comentó con sarcasmo.
-Hace dos años, en la fiesta de Chloe.-aclaré mi garganta para imitar su voz- "Cocinas tan bien como bailas"
Adrien abrió los ojos con mucha impresión, me imaginé que no se acordaba de aquel baile que hasta hoy ha sido uno de mis mejores recuerdos, ese cumplido quedó sellado en mi corazón y espero que siga manteniendo el mismo significado que tiene hasta ahora para mí.
-Me sorprende que todavía te acuerdes de eso Marinette, Digo, ya hace casi dos años de eso- sonríe un poco apenado al no haberse acordado.
-Bueno, cosas importantes no se olvidan- comenté mientras ponía las monedas en la maquina.- ¿Listo para perder?
-Let's dance!
Sentí que lo último no debí haberlo dicho, pienso que lo hice sentir culpable al no haber recordado algo que tal vez no fue tan fuera de lo común para el en aquel entonces. Nuestros sentimientos nunca han sido los mismos a pesar de los años que han transcurrido, no debí haberle exigido que recordara algo que no fue nada para el. Tenía tantos pensamientos en mi cabeza que muy poco estuve concentrada en el juego resultando así mi derrota.
-¿Y en dos años dejaste de bailar?-dijo entre pequeñas respiraciones.
-Venga quiero la revancha, el perdedor va a tener que comprar las hamburguesa ¿Listo?- extendí la mano para cerrar el trato.
-Vale, me encargaré de montarme el festín- estrechó la mano.
Puse las monedas nuevamente y bailamos, las flechas iban mas rápidos que mis pies. No era la única que la estaba pasando mal, Adrien estaba sudando mucho mientras trataba de seguir la guía de la pantalla también. La gente se juntaba alrededor mientras aplaudían y nos alentaban, todos esos ánimos se transformaron en energía para mi adrenalina. Solo por veinte puntos me lleve la corona. Todos aplaudían por mí, quien había batido record en esa canción.
-No solo te gané también he batido el record de la canción. Prepara esa billetera Agreste que el banquete me lo voy a montar yo.-Alardeaba de mi victoria.
-Me has ganado muy limpiamente Marinette, esa hamburguesa será toda tuya.-sonreía
Salimos del videojuego y nos paramos en otras máquinas para ganar tickets, había un collar de mariquita que estaba precioso y hacían par con los aretes que siempre tengo, quería ese collar fuese lo que fuese.
-Son siete mil por ese collar Marinette.
-¿Como supiste que quería ese collar?-pregunté sorprendida.
-Eres muy expresiva, sabes transmitir muy bien tus emociones con cada gesto que haces.
Ahí va otra vez, sonrojándome cada vez que a el le plazca y sin ningún esfuerzo alguno, estoy muy perdida por el.
-Oh que buen observador eres.-sonó mi barriga- Oh por Dios que pena.
-Ya es tarde también, vamos a pedir las hamburguesas.
Adentro del arcade había un pequeño restaurant de comida rápida, habían pizzas, pastas, hamburguesas y pasteles, mis ojos podían comerse el menú completo de tan solo mirarlo, me senté en la mesa mientras Adrien pedía las hamburguesas y los refrescos, mi teléfono comenzó a sonar y era Alya quien me estaba llamando.
-¿Que tal va la cita?-pregunto con emoción.
-¡Esto no es una cita Alya!-contesté ruborizada.- Vamos a comer y me voy corriendo a tu casa.
-¡Entendido! Si lo besas te hago la tarea por el mes-rió.
-En mis sueños Alya-rodé los ojos mientras reía- Aquí viene nos vemos.
Tranque el celular cuando veía a Adrien con las bandejas de comida, no quería ser grosera y estar usando el teléfono si estoy con él.
-Una hamburguesa doble carne y doble tocino con una Coca-cola para la señorita.- depositó la bandeja en la mesa.
-Todo un festín aristocrático.-comenté sarcásticamente causando la risa de ambos.
-Desde luego.-ríe.
Charlamos mientras comíamos, estábamos hablando de todo un poco a pesar de ser amigos por un par de años, no lo conozco mucho, mi atracción por el es mas de apariencia física que personalidad pero vamos admitir por un segundo...Adrien es perfecto, no solo por ser guapo sino que también tiene una personalidad muy dulce y amable, como si alguien lo hubiese sacado de un cuento de hadas. Botamos las bandejas y salimos del arcade.
-Recolectamos cinco mil tickets, la próxima vez que vengamos recolectaremos los otros dos mil y tendremos tu collar-sonríe colocando su mano en mi hombro.
-¿Proxima vez?-entre su mano en mi hombro y la segunda invitación sonando repetidamente en mi cabeza estaba saliendo de control.
-¡Claro! La he pasado muy bien contigo Marinette, eres muy divertida y es agradable pasar tiempo contigo.
Mientras más habla más cerca estoy de ver la luz.
-Tu también eres muy divertido Adrien, me gustaría una segunda ronda- sonreí de oreja a oreja.
-Perfecto, te llevare hasta tu casa, ¿Vamos?
-Bueno, realmente tengo que ir a casa de Alya que está a unas cuadras mas abajo de la mía.
-Entonces vamos.
Caminamos varias cuadras hasta que Adrien tocó el tema que no quería hablar con el.
-¿Te cae bien Laertes?-de repente lo dulce se tornó amargo.
-Es un buen chico me gusta mucho su personalidad.
-¿Que tiene de bueno su personalidad? ¿No viste como nos ha tratado?
-Realmente Adrien, ustedes empezaron, Laertes no ha hecho nada malo contra ustedes.
-Contra ti sí Marinette. Todas esas cosas que has estado haciendo a causa de su influencia.
-No Adrien. Estas equivocado-mis ojos se volvían mas profundos y brillantes.-Laertes me ha ayudado y ha sido una gran persona desde que nos hicimos amigos, y ya le agarré cariño, sé lo que hago Adrien.
-Esta bien Marinette, si es lo que tu decides respeto tu decisión.
-Gracias-sonreí sin muchas ganas.
Como arruinar un gran día Adrien, estábamos perfectamente bien hasta que tuviste que hablar de Laertes. Tu tienes una amiga como Chloe y yo no he venido a tu cara a decirte lo malcriada y retrasada que es para mí, no tienes ningún derecho de hablar mal de mis amigos, simplemente no lo tienes.
-Ya hemos llegado Adrien-me paré justo en la entrada de la casa de Alya.- Hoy ha sido de maravilla.
-Me alegra que te haya gustado Marinette pues yo también me he divertido hoy, te escribiré para la segunda ronda entonces, nos vemos.
Se acerco a mi y me dió dos besos en la mejilla, el típico saludo europeo, pero mas allá de eso fue un sueño, me sentí en las nubes, sus suaves labios posaron en ambas mejillas con un tacto fino y delicado, cualquiera se sentiría como una princesa. Apareció la limosina negra y se despidió con la mano. Después de varios saltos y gritos internos llamé a la puerta. Alya apareció en pijamas con una sonrisa.
-Esos besos te lo gozaste como nunca, ¿no?- comenzó a reírse.
-¡Alya por favor!-recriminé mientras no paraba de sonreír- Con permiso.
Entré y comenzó la noche entre chicas.
El capitulo mas largo que he escrito hasta ahora!
Hola chicos! les he traido el capitulo de esta semana! Tenia algo planeado totalmente diferente pero me deje seguir por la corriente y ha salido este gran capitulo!
PD: Este capitulo tiene dos partes asi que agarrense que apartir de ahora me vengo con todo.
Follow me y dejen reviews!
Los amo chicos!
Diana Torrealba.
