Capitulo siete

Alright, this is not a game.

(Vale, esto no es un juego.)

PARTE II


Nota del autor: Aqui es cuando la historia se pone divertida

Entré al cuarto con Alya teniendo a primera vista dos camas twins, las paredes naranja fue el color mas dominante junto con el blanco, luces de navidad adornaban las paredes con estanterías repletas de libros en ellas, habían fotografías colgando desde el techo trayendo muchos recuerdos, este es el cuarto que cualquiera quisiera tener.

-Alya, ¿Cuando remodelaste tu habitación?- pregunté mirando la fotografía de mi decimocuarto cumpleaños.

Aquel cumpleaños donde mi abuela fue akumatizada, Alya me había organizado una "fiesta sorpresa" con todos mis compañeros de clases y Adrien me había regalado un brazalete de la suerte. Era un rincón de recuerdos, mientras mas veía las fotos más fuerte podía sentir a mi misma de catorce años sonriendo, salvando a París, perdidísima por Adrien, a pesar de que los recuerdos no han cambiado sentía un aire de nostalgia en cada pensamiento.

-¿Te gustó, no? Fue hace dos semanas, este cuarto necesitaba una remodelación completa-contestó orgullosa de si misma.

-De verdad te felicito, te ha quedado envidiable-sonreí.

-Ahora Marinette, toma asiento por favor- con los brazos apuntaba hacía la cama.

-Entonces ya se que te debo una explicación, ¿Cierto?-no tenía una respuesta concreta la verdad.

-Sí, antes de que me la des-se acercó mirándome hasta lo mas profundo de mi alma- Muy en el fondo tienes sentimientos por Laertes, no Marinette?

Enloquecí, no entendí, quedé en blanco, no comprendí ¿Qué dijo? Puedo garantizar... No, no puedo garantizar nada porque lo que ha dicho puede ser cierto. Llevamos un mes de amistad hasta ahora, y puedo decir lo poco que conozco de él y lo bastante de lo que el sabe de mí, cuando uno tiene un cierto interés en alguien siempre quieren saber más y más de esa persona. Ejemplos: Adrien y yo... Laertes y yo.

-El que calla otorga, ¿No?-sonrió con tristeza- ¿Por qué no me lo dijiste antes?

-Alya si no me hubieses preguntado ahora no hubiera caído en cuenta... Si lo estaba sospechando no te miento, pero quería estar segura y después decírtelo.

-Sea como sea, me alegra que hayas conseguido un amor nuevo Marinette.

-¿Cómo? ¿Por qué?- Alya comenzó a confundirme.

-Marinette, llevas dos años con un amor platónico, nunca has podido mantener una conversación estable con el hasta hoy. Desde el principio siempre te he estado apoyando, pasando los años me puse a pensar si realmente te gusta Adrien y llegue a la conclusión de que no creo que sea así.

-Alya sabes que es imposible lo que estas diciendo ¿No? Imagínate he estado dos años detrás de Adrien, siempre observándolo, deseándolo, querer tenerlo a mi lado siempre, admirándolo en todas sus sesiones de fotos...

Y hasta ahí mi voz se escuchó, mis pensamientos no estaban al ritmo de mis palabras, cada punto que decía sonaba más erróneo, nunca he reflexionado acerca de mis sentimientos hacia Adrien ya que siempre he dado por hecho que le tengo un amor inmenso y que nada en este mundo me iba a desconcertar. Laertes entró a mi mundo con tan solo abriendo la puerta e invitándose así mismo al interior de mi corazón, sin esfuerzo.

-¿Alya que me estás tratando de decir? Ahora no se que pensar- cubrí mis ojos vidriosos con mis manos, tratando de entender que eran todos estos sentimientos llenos de confusión pero a la vez claros para mí.

-Pues esta será tu tarea durante el viaje escolar Marinette. ¿Que es realmente lo que sientes por Adrien? ¿Qué es Laertes realmente para ti? -quitó mis manos mientras secaba mis lágrimas- Esto es totalmente normal Marinette, es parte de ser adolescente.

-Dios, has hecho un desastre mi mente Alya.

-¿Para qué están las amigas?-sonrió- Sin embargo, yo no te confundí, simplemente te di una opinión y tu sola empezaste a pensar demás.

-¿Sabes? Odio tu sabiduría, deberías de contagearmela alguna vez- reí.

Ambas nos reímos.

-Y cuéntame Marinette, ¿Qué te gusta de Laertes?

-Bueno... Es un chico muy atento, siempre tan sarcástico que me hace reír, y tiene gustos muy peculiares que a veces coincidimos.

-Que linda vale- su comentario me hizo sonrojar.- Como amiga tengo que decirte las cosas como son. Laertes es muy chico muy educado, no tengo duda al respecto. Sin embargo, su comportamiento me llama la atención, no te descuides Marinette, hay muchas personas en este mundo que aparentan lo que no son.

-Suenas como una mamá.-reí- Te prometo que seré cuidadosa, aunque no creo que algo malo vaya a pasar.

-Eso esperamos.

-Basta de hablar sobre mí-lancé una almohada a su cara- ¿Cómo va la relación con Nino?

-Ouch-lanzó la almohada de vuelta- Todo bien, dentro de poco serán tres años.

-Como el tiempo pasa volando.

Alya y Nino han tenido una historia de amor un tanto envidiable, un cuento de hadas desde el inicio y continuando. Nino invitó a Alya a cenar en un restaurante italiano. Esa noche las luces brillaban solo para ellos, en el puente de los suspiros Nino confesó su amor y posteriormente colocaron su candado junto con los otros esperando su felices por siempre. El beso sello con broche de oro la velada de aquella noche de verano que comenzó una historia para ellos dos.

-Ni que lo digas, pero he disfrutado cada momento.-sonrió embobada mientras observaba una foto de ellos dos.

-Y dime-sonreí pícaramente- ¿Que tan lejos has llegado con Nino?

-¿A que te refieres?-arqueó la ceja.

-Ya ustedes dos... Tu sabes... ¿Ya lo han hecho?-pregunté tímida.- Obviamente si no me quieres contar está bien, son cosas íntimas.

-Marinette en una relación de casi tres años ¿Como esperas que no hayamos tenido sexo? Me volvería loca- ríe.

-¡QUÉ! ¿Y CUANDO FUE ESTO? No estoy nada enterada.-fruncí el ceño mientras cruzaba los brazos.

-Al año y medio lo intentamos y fue uno de los momentos mas incomodos jamás vividos... Pero no hace mucho fue nuestra primera vez official-sonríe.

-Me sorprende lo adulta que ya eres Alya.

-Ni tanto Marinette, dejar de ser virgen no te resta ni te añade ninguna cualidad. Todo llega a su tiempo y ya.

-Si, todo a su tiempo-suspiré.

-¿Marinette interesada en perder su V-card? Tan inocente con esas coletas- se hecho a reír Alya-

(V-card es una manera de decir virginidad en ingles)

-Eres la segunda persona que ataca mis coletas ¿Acaso no son lindas?

-Lindas, si. Un poco infantiles, también.- comenzó a jugar con mi cabello.- Suéltatelo por hoy a ver que tal luce.

Deje caer mis coletas, mi cabello corto sobrepasaba mis hombros, no tengo flequillo mi cara era visible desde todas partes, había un aire de madurez un poco difícil de asimilar, cuanto puede cambiar una persona con solo el cabello.

-Mírate, ya tienes dieciséis años-rió

-Pero que linda eres Alya-torcí los ojos riéndome.

Toda la noche estuvimos hablando y aportando ideas para mi blog, en la madrugada el sueño nos venció, ambas estábamos acostadas en la misma cama con lápices y cuadernos por doquier, mi celular estaba en mi mano cuando comenzó a vibrar, alcancé a ver la hora eran mas o menos las tres de la mañana. Me estaba entrando una llamada de Laertes, ¿Porqué rayos me estaba llamando a estas horas? Mas vale que fuera algo que valiera la pena, procedí a contestar.

-¿Aló?- pregunté con voz soñolienta.

No escuché respuesta alguna, solo agitaciones y ... ¿Golpes? Se podía distinguir que no estaba solo, no estaba entendiendo lo que estaban diciendo, pero sonaba como una discusión, no sabía si trancar o seguir escuchando, alguien se pegó contra algo, se escuchó como un golpe fuerte, estaba asustada.

-224...ALLÉE...ERMENONVILLE...Ayu...-fin de la llamada, duración: 1:13.

Entré en pánico, nunca se me ha presentado una situación similar, ¿Qué está sucediendo? ¿Seguirá vivo? ¿Voy como Marinette o Ladybug? En mi forma civil dudo que pueda hacer algo para ayudarlo. Salí del cuarto con cuidado sin hacer ruido, estábamos en un segundo piso donde las escaleras no son el mejor amigo para mantener la discreción, en cuclillas baje poco a poco hasta abrir con cuidado la puerta principal.

-¡Tikki transfórmame!- susurré mientras Tikki se ponía en acción.

224 Allée Ermenonville estaba a diez minutos a pies, utilicé mi yo-yo enredándolo en los edificios para así llegar más rápido, las calles estaban vacías, no veía ni un alma, desesperada corría y lanzaba el yo-yo lo más rápido posible para rescatarlo. Entre calles había un callejón con dos personas, uno estaba asfixiando a otro ¡Ese es Laertes!, lancé mi yo-yo contra el atacante logrando enredarlo en su mano, tiré de la cuerda y este soltó el cuello de mi amigo, corrí a todo velocidad lanzando una patada a su cara pero este me esquivo fácilmente.

Laertes estaba tirado en el suelo agarrando aire, su océano estaba apagándose y su piel esta pálida, no podía verle la cara a este individuo, usaba una túnica negra con una máscara blanca, mi meta era poder su cara.

-¿Que haces atacando a un chico indefenso?-dije con rabia- ¡Cobarde!

-¿Indefenso? Si supieras de el...-contestó el desconocido.

-¿Tienes alguna relación con este chico?-demandé una respuesta.

-Eso tendrás que investigarlo...-volteó a ver a Laertes- Ya hablamos, espero que acates. Bueno ya causé muchos problemas por esta noche.

Sacó de su bolsillo una bomba de humo activándola, esta obstruyó mi vista cuando segundos después ya había desaparecido. Rayos, ¿Porqué últimamente dejo escapar a los villanos? Dejé al sospechoso en segundo plano y fui ayudar a Laertes quien seguía en el piso esta vez con mas aire.

-¿Te encuentras bien?

-¿Marinette?-entrecerró los ojos.

Mierda ¿Me descubrió? No puede ser.

-Disculpa, soy Ladybug vine a ayudarte ¿Estas bien?-fui a poner mi mano en su hombro cuando este no me lo permitió.

-¡Nadie te llamó a venir!-dijo con dificultad.

¿Disculpa? Acabo de salvarte la vida.

-Se que no me llamaste, casualmente estaba haciendo mi patrullaje nocturno y te ví en problemas, ¡Los superheroes hacemos eso!-contesté con serenidad, pensaba que toda esta situación lo tenía alarmado.

-Superheroes no son más que ídolos basura-me miró con desprecio, como si fuera la basura mas apestosa de la ciudad.

-Deberías tener mas respeto, si no hubiese venido estuvieras muerto.-ahora sí estaba molesta.

-¡UN GRAN FAVOR ME HUBIERAS HECHO ENTONCES!- gritó llorando.

-No estoy entendiendo.-contesté atónita.

-¡VETE DE AQUÍ DE UNA VEZ!- volvió a gritar mas fuerte- ¡YA LLAME A ALGUIEN PARA QUE ME AYUDARA!

No estaba entendiendo que era lo que estaba pasando aquí pero entendí lo suficiente para saber que me odiaba...Simplemente no había ninguna razón pero me odiaba. Lancé mi yo-yo al edificio y volé hasta la otra calle paralela, quite mi transformación y fui directo con Laertes otra vez.

¡Oh por Dios Laertes!-fingí estar sorprendida.

-¡Ma...rinette!- contestó entre respiraciones fuertes.

-¿Que es lo que ha pasado aquí?

-Se suponía que me iba a encontrar con unos amigos en la avenida principal e íbamos a caminar un rato por las calles mientras hablábamos, cuando llegamos a esta calle un tipo en túnica se nos acercó preguntando si queríamos drogas, obviamente contestamos que no queríamos y nos íbamos a ir por otro lado hasta que el tipo se tornó agresivo y me dió una patada en la espalda, mis amigos huyeron y me dejaron atrás con el.

-Vale...¿Porqué a estas horas andas por las calles? -pregunté incrédula.

-Viernes en la noche...Quería divertirme un rato...Normal. -evitó contacto visual.

Muchas piezas no encajaban en su historia, al menos no para mi.

-¿Nadie te vino ayudar antes que viniera? -arque la ceja esperando que mencionara algo de Ladybug.

-Mas que ayudar solo dejo huir al tipo.-torció los ojos mientras se ponía de pie.

Obviamente este comentario me molestó, básicamente me llamo inútil.

-Cuando iba en camino ví a Ladybug patrullando por las calles y le conté de tu situación por eso preguntaba. Sé que ella debió haberte ayudado.

-Ni porque me hubiera salvado la vida se lo iba agradecer Marinette... Super héroes no son mas que unos oportunistas.

Laertes comenzó a llorar, me abrazó muy fuerte cual niño que nunca suelta su peluche, mis sentimientos estaban todos mezclados, me odiaba pero no lo sabía, ese rencor y ese odio por los héroes fue atónito, no me dió una razón lógica para poder al menos estar en la misma página que el, pero por el otro lado me quiere por quién soy realmente, sin máscara solo la niña torpe que soy todo los días.

Le respondí el abrazo con fuerza, quería olvidar todo lo que pasó entre Ladybug y el, quería protegerlo como Marinette, acariciaba sus rulos sin despeinarlo, su cabeza reposaba en mi hombro.

-Esto es una pesadilla...-susurró.

-Ya todo pasó, ya mañana será otro día-dije consolándolo.

-Por favor no te vayas, por favor.-me miró directamente a los ojos, estaban muy rojos.

-¡Laertes tienes los ojos muy rojos! Se que estas llorando pero esto no es normal.

-No es nada de verdad, ya se me va a pasar.-dijo sacudiendo la cabeza.

-Deberíamos ir al hospital Laertes.

-No, por favor si mis padres se enteran de esto voy a estar en muchos problemas.

-Mejor castigado que muerto ¡Y por favor Laertes estas hirviendo!- tomé su temperatura con mi mano en su frente.-Listo voy a llamar una ambulancia.

-No Marinette por...-Laertes no pudo terminar de hablar, se había desmayado.

-¡Oh Dios mío!-asustada comencé a marcar el número de emergencia.

Laertes pesaba mas de lo que aparenta, me senté en el piso mientras colocaba su cuerpo en el piso y su cabeza en mi regazo, lucía muy pálido sus flequillos era casi invisibles, mi mano paseaba por su rostro, su piel era tan suave y sus pestañas largas se destacaba. La ambulancia no tardó en llegar, Laertes fue montado en la camilla y posteriormente adentro del vehículo, fui de acompañante mientras tomaba de su mano camino al hospital, al ingresar a la sala de emergencias no me permitieron entrar, tuve que esperar en la sala de espera con sus padres quienes fueron llamados poco después de que Laertes fuera internado. Emile y Leona lucían muy preocupados, les expliqué lo sucedido mientras Leona entre sollozos me agradecía por la ayuda brindada. Eran como las seis de la mañana del Sábado y el doctor porfin salió de la sala de operaciones y exámenes con el diagnostico.

-Buenos Días señor y señora Ferrec y señorita ...

-Dupain-cheng.

-¿Novia?- preguntó el doctor.

-Amiga-contesté incomoda.

-Oh vale.-comentó mientras ojeaba el historial de Laertes.-Buenas noticias, el paciente está totalmente estable aunque necesita reposo ya que sigue débil, tiene varios morados en el cuello entre otros en las piernas y la cabeza.

Leona abrazó a Emile aliviada, podían darles gracias a Dios de que su hijo estaba estable, sonreí con una lágrima de alegría, pasé un susto terrible cuando se había desmayado de repente. Sin embargo el doctor aclaró la garganta para proceder con la noticia, hay algo malo aquí.

-Examinamos el cuerpo de su hijo y conseguimos Metanfetaminas en su estómago, la alta dosis de droga le creó la fiebre y el desmayo. Ya es es una droga ilegal la policía lo interrogará a él y ustedes los padres, también se espera el testimonio de Ladybug.

¿Metanfetaminas? ¿Laertes? ¿Fue el tipo el que lo obligó? ¿Y porqué a él?

-Doctor, ¿De donde saco las Metanfetaminas? -preguntó el papá de Laertes.

-Bueno con las evidencias corporales es claro que lo ha tomado a la fuerza, el agresor llevaba las drogas. Sin embargo, este rechazo que tuvo su cuerpo ante la droga indica que ha ingerido mas de lo que esta acostumbrado a ingerir.

-Un segundo-interrumpí al doctor- Eso quiere decir que el antes...

-Sí-afirmó el doctor- Laertes ya estaba consumiendo Metanfetaminas antes de este accidente.

Y ahí me di cuenta que esto ya no era un juego.


Adoro este capitulo con locura.

El capitulo ya estaba listo desde el Jueves pero siempre me tardo mas es en arreglar la redaccion.

Prestenle atencion a los titulos de cada capitulo, cada uno de ellos representan lo que Marinette esta pensando.

Si alguna casualidad se preguntan de donde saque el nombre de Laertes es de la novela de William Shakespeare "Hamlet" Donde Laertes es el hermano mayor de Ophilea y cuñado de Hamlet.

No se olviden de dejar reviews y follows si les gusta la historia, me gusta saber sus opiniones.

Sigan esperando de todo, porque realmente viene de todo.

Love,

Diana Torrealba.