HOLAAAAAAAAAAAAA AL FIN ACTUALIZACIÓN :'D
Dioses, no se que poner aqui como notas xD Había querido terminarlo antes de irme de vacaciones pero las malditas computadoras del gobierno tienen arranques y se me bloqueo cuando llevaba la mitad del capitulo. Tuve que esperar a que abriera el colegio en epoca de examenes y fui a que me la desbloquearan. ¡Fue más de tres semanas! ¡Creí que moriría! -A re exagerada la mina xD-
Bueno, no la sigo haciendo larga xD. Este cap va dedicado a ustedes que siguen la historia ;D Tu también Laau, actualizamos al mismo tiempo :'D se alinearon los planetas(?-
Como siempre debo agradecer la gran ayuda de mi beta Mariel. Sin ella esto sería un caos ;3;)9 Teee adoorooooooooooooooooo -le tiran piedras-
Disfrutenlo. Como todos saben, los personajes le pertenecen a Furudate. No esta de más recordar que el fic esta basado en la pelicula Bajo el mismo techo.
Les desea un lindo día o noche, Nanuu-Chan :D -besitos en la frente-
–Apreté el botón… ¿Cómo demonios se cierra esto?
Teniendo a Mei en su brazo y apoyada en su cadera, batallaba con su mano libre para cerrar el cochecito.
–¿Por qué tiene números? Me rindo…
Tsukishima pateo el cochecito que choco con la pared y quedo estacionado allí al lado de la puerta de entrada a la salita médica para niños.
–Nadie se robará un estúpido cochecito… ¿Ahora qué?
Teniendo la mochila de Mei con sus cosas, comenzó a buscar su teléfono que sonaba dentro mientras que con su trasero empujaba la puerta del consultorio e ingresaba.
–Sí, tenía una consulta urgente con el médico, si… gracias…
Hablaba con la recepcionista para luego volver su celular a su oreja y hablar.
–¿Qué sucede?... ¿Quién?... Escucha, espera un segundo…
Miro a la mujer de la recepción que le pedía los datos de la niña y rápidamente se los brindo, yendo a donde le indicaba era el consultorio donde le atenderían.
–Listo te escucho… ¿Es eso? Solo lleva lo que le guste a las personas, en la lista dice champiñones…
–Disculpe la demora…
–Atún, bocadillos, galletas…
–Buenos días…
–Es un gran evento…
–Disculpa…
Giro al escuchar la voz del doctor y se quedó quieto viendo que era el hombre que se pasaba por su cafetería.
–Luego te llamo -Finalizo la llamada al instante sin apartar su mirada del doctor.
–Tsukishima…
–Albondiga integral –Dijo de manera inconsciente y quería clavarse ya mismo una jeringa de allí en los ojos.
–Doctor albóndiga integral –Sonrió mostrando sus dientes blancos y perfectos.
–Sí, Ukai –Su sonrisa no era igual a la suya de resplandeciente pero levantar la esquina de su labio, era algo.
–Escuche sobre el accidente, lamento mucho lo de tus amigos…-Decía completamente sincero el doctor Ukai con rostro algo apenado.
Tsukishima sintió un nudo en su garganta y negó luego con la cabeza de manera en que no se deba preocupar por ello, sonriendo ahora falsamente.
–No se preocupe…-Logro decir sin sonar ahogado. Aún no superaba completamente la muerte de su mejor amigo.
Con delicadeza dejo a Mei sobre la mullida camilla donde el doctor Ukai la sostuvo y con una sonrisa para tomar confianza le hablo.
Tomo asiento en una silla allí cerca, observando todo movimiento o lo que hiciera el mayor con la niña, queriendo saber todo lo que pudiera ser con aquel bulto que le encontró en su ombligo.
–¿Duerme bien, tiene sus siestas? –Le pregunto al rubio que asintió al instante- ¿Hace necesidades regularmente?
–Al principio no pero ahora es MUY regular…-Decía con una leve sonrisa de disgusto ya que aún no se acostumbraba a cambiar los pañales de Mei cuando eran los segundo.
–Tiene un bulto en el ombligo, eso no estaba allí antes y me preocupo.
Mientras le hablaba, Ukai revisaba a la niña con su estetoscopio, haciendo un chequeo general de su salud para luego enfocarse en lo que le menciono Tsukishima.
–No sé a qué se deba, yo no sé nada de niños, nunca paso por mi mente en tener un hijo en mi vida. Yamaguchi es mi único amigo de los pocos que tengo, que fue padre por primera vez…
Su voz salía algo ahogada y sus ojos ardían al recordar a su amigo el día en que Mei nació.
–Él era increíble para esto, si fuera el caso que tuviera lo llamaría a él, siempre lo llamaba para todo…-Las palabras salían solas de su boca sin poder detenerlas y se frustraba porque sentía que estaba haciendo un descargo.
Mordió su labio para detenerse, sintiendo un poco de dolor y eso fue lo que pudo frenar sus palabras un instante, solo uno.
–Esto es horrendo…-Murmuro recargándose en la silla, mirando a otro lado, perdiendo su mirada en la pared del consultorio.- Aún no puedo creer que Yamaguchi… No este más. Quisiera tenerlo frente a mí y gritarle a la cara, ¡En qué demonios estabas pensando! Me hubieras dejado unas fotos, recuerdos. Él sabía perfectamente que yo no soy bueno para esto, nunca fui bueno con los niños mucho menos con bebes. No, no sé, ya no sé qué hacer…
Sus hombros cayeron rendidos mientras miraba sus manos unidas sobre su regazo, una acción típica en él cuando pasaba por alguna determinada emoción y esta vez era la frustración mezclada con angustia.
Lentamente fue relajando su cuerpo, mirando a Ukai que le miraba mientras tenía a Mei recostada en la camilla con el estetoscopio en su pecho. Despacio Tsukishima se incorporó y sonrió levemente en modo de burla pero dirigida a él mismo.
–Lo lamento, no debí decir todo eso, que patético soy.
–No es necesario que te disculpes. Lo has hecho muy bien hasta ahora.
Tsukishima no pudo no sonreír un poco por sus palabras que sinceramente le hicieron sentirse un poco mejor consigo mismo.
–Mei tiene una hernia umbilical…-Hablaba mientras levantaba a la niña y acomodaba su ropa- No es algo de qué preocuparse, se ira sola pero estaré al pendiente.
–Pero yo no fui el culpable.
–No, tú no lo fuiste…-Se río Ukai mientras tomaba su libreta de su bolsillo en la bata de médico.
–¿No dijiste que se le iría sola? –Le pregunto algo preocupado ya que no creía que le daría algún recetario médico para Mei.
–Sí, pero esto, es para ti...-Le tendió la hoja que arranco una vez termino de escribir en ella.
Una pequeña carcajada escapo de la boca de Tsukishima, que cubrió con su mano mientras leía lo que había en la hoja.
–Una botella de vino tinto, una o dos copas como dosis. –Sonrió al terminar y mirar al doctor.
–O vino blanco, con la misma dosis –Decía carcajeando Ukai para luego suspirar mirando al joven- Lo que haces es de admirar pero debes recordar de tomar un descanso, un tiempo para ti, para relajarte.
–Lo hare –Dijo alzando la hoja que guardo en el bolso de Mei quien ahora jugaba con el estetoscopio del doctor.
–Pide que te den una cita dentro de una semana –Le indico viendo el asentir del rubio que se levantaba.- Adiós Mei, fue un placer verte.
–También, fue agradable volver a verle –Decía recuperando aquella sensación que sentía al ver al mayor cuando pasaba por su cafetería.- Gracias por todo.
Con una sutil sonrisa miro al mayor, levantándose para tomar el bolso de Mei y cargarla a ella, dándose una última mirada con el doctor antes de salir.
Kuro llego a la casa con una pequeña sonrisa. Estaciono la camioneta y al bajar fue por Mei que estaba sentada en su sillita de niños. Cargándola con otra bolsa en mano, ingreso tranquilamente al hogar donde había algunas luces encendidas.
Vio de espaldas a Tsukishima sentado frente a la mesa, en silencio. Pero como estaba de muy buen humor, comenzó a hablar.
–Cuando estuve en la farmacia me di cuenta de algo…-Comenzó a decir mientras dejaba a la niña en su corralito.- Las mujeres ven a los hombres con un bebe igual que los hombres ven a las mujeres con buenos pechos…
Al voltear vio a Tsukishima que apoyaba su brazo en el respaldar de la silla, con su otra mano ocupada sosteniendo una copa con vino.
–Te digo algo que entendí yo…-Comenzó a hablar suavemente el rubio, algo lento a causa de esa bebida.- Esta casa tiene ducha, nunca podre sumergirme en la bañera, oye, ¿Tu cabello conoce lo que es un peine?
Su risa fue pequeña pero burlona. La sonrisa en Kuro desapareció.
–Debes tardarte en peinarlo si es que lo consigues jaja…
–¿Ese vino esta bueno? –Le pregunto viendo al rubio tomar alzando un pulgar en buena aprobación.
–¿No quieres un poco? –Los ojos de Tsukishima le miraban un poco más abiertos de lo habitual, como si el alcohol le hiciera pesar los parpados.
–No, yo no
–Puedo compartir, yo comparto todo…-Sonrió Tsukishima moviendo la copa nuevamente llena de vino.
Kuro solo se mantenía parado, mirándolo. Era ridículo. Sintió que los papeles por un instante en ellos cambiaron.
–No, no te daré. Tú no te angustias nunca..-Rodo lo ojos dando otro sorbo.-
El mayor miro la botella que tenía poco menos de la mitad.
–Eso me dijo Yamaguchi cuando organizaron nuestra cita. –Su voz a partir de ahí cambio, haciendo un fracaso al intentar imitar a su amigo ya que termino hablando como él mismo-
–Tsukki, acabas de ser abandonado por tu novio de más de tres años de relación. Debes soltarte, disfrutar la vida, no lo pienses y entonces…-Sus manos se abrieron señalando a Kuro.- Taraaaan.. Apareciste tú. Adorable como siempre y ni siquiera quisiste ir al restaurant. Me moría de hambre mientras te esperaba, que descortés. Mi primera cita en meses y es con un idiota que gira el cuadrado en el tetris.
Una risa sarcástica, meramente borracho y medio cuerdo salió de sus labios, sin ver a Kuro rodar los ojos mientras daba otro sorbo a su copa.
–Y ahora crio a la hija de mi mejor amigo muerto con ese idiota…
Kuro, ya cansado de aquello se acercó al rubio y le hizo levantarse, obligándole a dejar la copa de vino.
–Eres un idiota…
–Aja
–Adoro decírtelo en la cara –Sonreía Kei mientras era llevado por el mayor- Por años lo vine diciendo a tus espaldas. ¡Qué bien se siente!
–¿En serio? –Le decía con falsa credulidad Kuro- Eres un ebrio, encima, de los agresivos. Serán muy divertidos estos próximos dieciocho años –La ironía estaba en cada letra de cada palabra que decía.
–Oye, yo soy divertido, ¿Qué te pa…-El sonido de la puerta le interrumpió, siendo seguido por otro- Alguien está tocando… ¿Quién es? –Pregunto algo agresivo estando parado en la mitad de las escaleras.
–Yo que demonios se –Murmuro Kuro antes de entreabrir la puerta con gesto angelical- Diga.
–Hola, Soy Sugawara Koshi –Se presentó el joven bien vestido portando unas carpetas en mano. Ante el mutismo del mayor, volvió a hablar- El trabajador social.
Hizo una leve reverencia, estirando luego su mano que fue estrechada por Kuro quien comenzó a atar cabos e internamente maldecía.
–Les debieron informar que habrían unas visitas espontaneas…
Tsukishima, ebrio y curioso. Se acercó a Kuro, queriendo ver por encima de su hombro quien era pero la mano del mayor le empujo para que no fuera visto, dándole un pellizco de venganza por lo que dijo de su cabello.
–¡SI! –Dijo algo alto el pelinegro ya que Tsukishima se quejo pero su voz le opaco- Si, muy espontaneo. Que buen trabajo hacen.
Eran las malditas diez de la noche. Malditos.
–¿Puedo pasar?
–Deme un minuto –Le cerró la puerta en la cara sin pensarlo.
–¿Quién es ese? –Pregunto señalando la puerta sin poder mantener el equilibrio ni recto.
–Son los malditos servicios sociales –Le murmuro volteando a mirarle, viendo la repentina expresión seria de Tsukishima pero que no superaba la suya- Tienes cinco minutos –Levanto su mano con la palma abierta- Para bañarte, quitarte el olor a alcohólico que tienes encima. Componerte y ser el responsable obsesivo que eres.
–Okey –Asintió moviendo su cabeza.
–Bien.
–Bien –Seguía moviendo su cabeza en afirmación.
–¡Qué demonios esperas! ¡Ve a hacerlo! –Le murmuraba dándole vuelta y empujándolo a las escaleras, pero Tsukishima siguió de largo en el pasillo- Por amor a… ¡Sube las escaleras! Tu cuarto está arriba –Fue hasta él y le hizo voltear, conduciéndolo a las escaleras- Corre, corre, corre
Tsukishima reía mientras comenzaba a subir, tropezando y cayendo de frente.
–Oye, no me empujes –Le decía volteando pero Kuro estaba en el inicio de las escaleras y él, pasando la mitad.- No me empujes.
–¿Qué? Yo no…-Bufo restándole importancia y volteo para ir a la puerta.
Abrió y le dio permiso al joven que sonrió a pesar de que le cerró la puerta en la cara. Comenzaron a caminar, le mostro la cocina, el jardín, los baños, la sala, el garaje.
–¿Esta seguro que no quiere ver de nuevo todo?
–No, ya le dije que con dos veces está bien. Gracias –Movía su mano para que dejara de insistir.
–Tengo una caja de herramientas nueva que no miro…
–Tranquilo Kuro-san, olvídelo –Hablo con suavidad el joven de cabello claro y ojos marrones como el chocolate.- Debería ya haberme ido…
–Oh, en ese caso lo acompañare a la puerta –Decía sonriendo Kuro y aliviado. Tsukishima sí que se tardaba en el baño pero en su estado, que se quedara allí.
–Buenas noches –Y hablando de roma, el borracho se asoma.- Lamento la demora, debía acostar a Mei.
Kuro, internamente, se golpeó el rostro con la mano. Suga volteo y miro el corralito donde estaba Mei, levantaba, con una gran sonrisa y completamente despierta.
–Ya ve lo que digo. Es descuidarse un segundo y ellos wuu- Su mano se movió rápidamente- Se van…
Un silencio los envolvió a los tres. Kuro, quería matar a Tsukishima.
–Bueno, debemos empezar –Inicio Sugawara siendo conducido al sofá.- Vamos a hablar un rato. Relájense, suéltense, no se pongan tensos. No porto ningún arma –Rio con suavidad, escuchando la risa forzada de los otros dos. –Bueno, quiero conocerlos. Cuéntenme de ustedes, sus hobbys, planes a futuro. Por ejemplo, de aquí a cinco años.
Tsukishima levanto su mano como si estuviera en la clase de primaria donde todos sabían la respuesta y desesperados esperaban que el profesor les señalara para decir la respuesta.
–Yo responderé, tengo una muy buena respuesta. Estoy bien –Palmeo la rodilla de Kuro que le murmuraba que se calmara. El alcohol había disminuido en él pero seguía algo suelto.
–Soy dueño de una cafetería que en poco tiempo será una gran pastelería. Muchas mesas, cuadros, pastelillos, seguirá haciendo catering, piso nuevo, paredes… –Enumeraba el rubio con una sonrisa.
–Wow, lindos pisos. Porque eso es lo que todos proyectamos de aquí a cinco años –Decía como si estuviera totalmente acuerdo Kuro a lo que escucho.
–También expandir, tener una o dos sucursales más aunque eso sería un proyecto de ya diez años aunque no incluí a Mei en esto –Hablaba con más rapidez Tsukishima.- Espere, comenzare de nuevo. Porque ahora ella es parte de mi vida, debo reorganizarla…
–¡Esta bien! –Alzo un poco la voz Suga con sus manos abiertas y una sonrisa- Esta bien…-Suavizo su voz una vez estuvieron callados.- Gracias Tsukishima. ¿Y usted Kuro?
–¿Eh, que? Yo, sí. Yo soy Kuro –Sonrió mientras sus manos algo sudadas pasaban por sus rodillas.- Bueno, yo soy el director técnico en todas las transmisiones de los partidos de Voley –Decía orgulloso sobre su profesión.
–Que interesante –Sonrió Suga para luego preguntar curioso- ¿Qué hace un director técnico?
–Oh, bueno –Carraspeo un poco- Cuando el director general dice estén lista la cámara uno, yo de inmediato apretó el botón que corresponde a esa cámara.
–Si –Sonrió Tsukishima con algo de burla mirando a Suga – Él aprieta el botón.
–Bueno, cuando al jefe lo suban de puesto o lo atrapen con contenido pedófilo en su casa yo tendré su lugar como director general. –Termino sonriendo Kuro con una vena en su sien palpitante por lo que dijo Tsukishima.
Suga los miro asintiendo con suavidad para luego bajar su mirada a su cuaderno donde apunto algunas cosas.
-Me han informado que ambos son solteros y que al menos hasta ahora no tienen una relación –Finalizo Suga viendo la expresión confundida de los dos delante suyo.- Que no duermen juntos…
–¡Ay por dios que asco!
–¡No por favor!
–¡¿Con él?
–¡¿Con este?!
–Ni de chiste…
–Está bien –Murmuro Suga anotando en su carpeta- Bueno, esto es conveniente ya que dos personas conviviendo bajo el mismo techo, criando a una bebe que quedó huérfana es mucha complicación y sumando… Todo eso-Carraspeo al no saber cómo expresar lo que quería decir-
–Tranquilo Sugawara-san aquí no estaremos complicando nada con… eso –Decía con la nariz arrugada en disgusto el rubio.
–Yo tengo mucho de "eso" en otros lados –Aseguro con una sonrisa ladina Kuro-
–Yo también tuve de "eso" en mis tiempos –Decía algo ofendido Tsukishima, recibiendo una risotada del mayor.
–Disculpen –Les llamo la atención Suga a los dos que le miraron y guardaron silencio- Los dos parecen gente buena, inocente, abiertos, a punto de tener el peor año de sus vidas. Les seré honesto. ¿Quieren que bromeemos de transexuales? –Les pregunto pero respondió antes que abrieran la boca- Adelante. Ustedes no sabes con el tipo de familias que debo lidiar y los transexuales, son los casos más tranquilos –En todo momento sonrió y hablaba con calma- Aquí el problema, son ustedes dos y si están hechos para ser padres. Lo que queremos es evitar que Mei pierda más personas cercanas a ella…
La expresión de Kuro y Tsukishima se ablando, manteniéndose callados mirando a Suga.
-Yamaguchi y Yachi seguramente creyeron que lograrían esto –Ante la mención de sus amigos, ambos dejaron reflejar que aún era un tema que no superaban del todo- Pero les seré sincero, no lo sé.
Kuro y Tsukki se miraron mutuamente ante la realidad de ambos y que les fue dicha por alguien que tenía la experiencia en esos casos. Creían que todo estaba en armonía una vez hechas sus rutinas, división de tareas a comodidad de sus trabajos pero no todo estaba logrado aún.
Una vez despidieron a Sugawara, Kuro fue a bañarse mientras Tsukishima se encargaba de dormir a Mei que lo único que hizo fue llorar.
-¿Cómo puede ser que tenga resaca si aún no me he dormido? Explícame eso maldición –Renegaba mientras caminaba por la casa cargando a la niña y con Kuro siguiéndole cual gato.
–Debemos acostarla Tsukki y dormirla –Intentaba aconsejarle al rubio que giro y fue en sentido contrario meciendo a Mei que seguía llorando y cada vez iba en aumento.
–Por algo debe estar llorando Kuro. No tiene la fiebre y no está caliente. Está cansada y debe llorar porque no puede.
–Pero ya es tarde, ¿Qué hora es? –Le pregunto el pelinegro al rubio a quien seguía e intentaba calmar a Mei.
–No lo sé Kuro deberías usar un maldito reloj –Le mostro su propio reloj en la muñeca.
–Ya se a quién podemos llamar –Le dijo al ver rápidamente la hora cuando Tsukishima levanto su brazo.
Quince minutos después
-Hola, buenas noches. Gracias por venir tan pronto y lamentamos el horario –Saludaba y se disculpaba Kuro al joven delante suyo.
-No hay problema –Murmuro Kenma acercándose a Tsukishima, tomando a Mei e ingresando a la casa sin más.
Los mayores intercambiaron miradas y le siguieron. Dos minutos después la bebe había dejado de llorar por el sonido del extractor de la cocina encima del horno. Con suavidad Kenma la mecía y recibía sonrisas de la pequeña ante la desconcertada y sorprendida mirada de Tsukishima y Kuro.
–Yo tampoco sé por qué pero el sonido la calma –Justifico el menor con su expresión impasible- Es mucho mejor que el sacarla a pasear en mi opinión.
–Si… -Respondieron los dos mayores aún sin poder creerlo.
–Debo irme, mañana tengo examen –Decía acercándose a Tsukishima quien tomo a Mei y la llevo a su cuna.
Rápidamente volvió con Kuro que llevaba al menor a la entrada. De un golpe en el hombro llamo su atención.
–Debes pagarle –Le susurro de manera reprobatoria.
–Kenma –Le llamo mientras metía las manos en sus bolsillos y sacaba dinero algo arrugado pero aliso para entregárselo.
–No creo que sea algo necesario Kuro-san –Respondió sin aceptar el dinero.
–Okey
–Dale el billete –Le golpeo de nuevo Tsukishima que estiro de nuevo la mano con el dinero.
–Insisto Kenma –Murmuro viendo al joven aceptar el billete para no seguir con aquella disputa.
–Te agradecemos la ayuda. Suerte en tu examen –Despidió Tsukishima sonriendo al menor que asintió y se fue a su casa, eliminando su sonrisa al instante.
–Dios –Kuro revolvió su cabello suspirando.
Los dos bajaron sus hombros relajados al tiempo que el llanto de Mei resonaba en la casa.
–Ay no –Dijeron al unísono.
–¡No tan cerca Kuro idiota! –Le decía al mayor que cargaba a Mei que lloraba y la tenía cerca al extractor, más bien bajo este. Lo contrario a Kenma que solo la sostenía en su lugar.
–Es lo que él hizo, no voy a arrancarle la cabeza, no seas exagerado –Discutía con el rubio entre el gran llanto de la menor.
Optaron por ir al auto. Mei seguía llorando y ponía en juego la paciencia de ambos. En el asiento trasero Tsukishima unía los cinturones del asiento de la pequeña, Kuro en el asiento del conductor, los tres en pijama.
–Iremos a dar un paseo Mei –Intentaba hablar suave con la niña.
–Una vuelta a la manzana –Le seguía Kuro mientras miraba por el espejo para dar marcha atrás.
–Tu maneja –Se le fue la suavidad unos segundos de la voz al rubio al mirar al mayor.
–Llegaremos a tiempo para el partido –Piso el acelerador con suavidad y comenzó a conducir por las calles iluminadas de aquel barrio.
Las luces fueron apagándose una a una. Los aspersores de las casas comenzaban a activarse para regar el pasto de los jardines delanteros. Poca gente comenzaba a salir para iniciar una rutina de ejercicios, saludándose entre sí. El vecindario estaba tranquilo y solo una camioneta avanzaba hasta doblar y estacionarse en la puerta del garaje.
Dentro, Kuro tenía los ojos entrecerrados, expresión cansada, molesta y los cabellos más despeinados de lo que ya estaban. Detrás, Tsukishima descansaba su cabeza en el lado de la sillita de Mei que sostenía su mamadera y tomaba de ella estando completamente calmada y aún despierta.
El mayor se desabrocho el cinturón de seguridad, bajando con sus pantuflas negras, cerrando la puerta del vehículo con suavidad. Aún con expresión somnolienta miro por el vidrio a Tsukishima plácidamente dormido hasta que golpeo el vidrio con sus dedos haciendo que despierte de golpe.
Una vez dentro, Kuro tenía en mano su tercer café, caminando por la casa y con teléfono en mano libre apoyado en su oreja.
–Si claro –Decía serio pero impaciente- Por supuesto. Si, si, ya voy para allá. Le agradezco mucho, hasta luego.
Tsukishima bajaba las escaleras sosteniendo la cesta con ropa sucia, ignorante del festejo del pelinegro. Estaba bien vestido y arreglado, cosa que Kuro pasó por alto.
–¡Adivina Tsuki! Mejor no, eres aburridísimo. Seré yo quien maneje la transmisión de hoy –Lo seguía mientras sonreía ampliamente- ¿No es genial?
–Hoy es mi evento en el centro de Miyagi –Le decía mientras negaba con la cabeza-
–¿Qué?
–Te lo dije antes Kuro.
–Nunca me lo dijiste –La sonrisa iba desapareciendo de su rostro.
–Si te lo dije, ¿Acaso no escuchas a los hombres que no duermen contigo? –Decía al tiempo que señalaba el calendario con su evento anotado- Volveré siete y media.
–Tsukki, no puedo. No permiten niños en la cabina –Intentaba razonar con el rubio- Compréndeme.
Tsukishima dejo la ropa dentro del lavarropa, lo acciono y fue por su bolso que colgó al hombro, pasando al lado de Kuro que seguía en pijama.
–Kuro, está en el calendario –Volvió a señalarlo de camino a la puerta.
–¡¿No entiendes la importancia de esto?! –Levanto un poco la voz mientras le seguía- Karasuno están a un partido de ir a las nacionales, si ganan.. ¡Tsukishima no te atrevas a salir de la casa!
-Kuro –Conto mentalmente para serenarse el rubio al voltear.- Estas hablando chino mandarín para mí. Este evento llevo planeándolo tres meses. Hay muchas mamis y papis en el vecindario que te aman –Decía rodando los ojos mientras abría la puerta e iba saliendo- ¡Que te ayuden!
La puerta se cerró y Kuro quedo parado en su lugar hasta que Mei comenzó a llorar.
Con la niña una vez calmada, la apoyo a un lado de su cuerpo y con su mano libre comenzó a hacer llamadas. Muchas llamadas.
–Hola mamá, soy yo, tu hijo Tetsuro… ¿Cómo que Tetsuro?
–Sucede que hoy tengo un importante partido que trasmitir…
–No, no. Kenma no puede cuidarla, tiene un importante examen…
–¿Yaku? Ah, hola, ¿Cómo va todo por… ¿Hola?
–¿No pueden? No hay problema. Muchas gracias… Maldición… ¡No, no, no lo decía a ti!
Comenzó a maldecir en susurros mientras pensaba y caminaba en círculos como gato enjaulado. Repentinamente una bombilla de luz se encendió en su cabeza y rápidamente fue a cambiarse mientras hacía una nueva llamada. La pobre Mei iba zarandeada en su brazo.
–Ya te lo dije, la caballa es mejor si es en horno…
–No sabes nada, es mejor a la parrilla.
–Pero se te quema todo alrededor…
–¿Qué opinas si a ti no te gusta la caballa? –Negó Kuro mientras buscaba su billetera y sacaba un poco de dinero.- Gracias por traerme Bro. El maldito de Tsukki se llevó la camioneta y mi moto está en el taller.
–Para cuando quieras bro, no es necesario el dinero –Decía Bokuto sonriendo ampliamente, viendo por el espejo retrovisor a su amigo mirar a un lado- Oye, me debes mi asiento en primera fila…
–Te propongo algo bro, porque te quiero. Te ofrezco dos –Se detuvo un instante ante el festejo del otro- Dos asientos en primera fila si me esperas aquí hasta que regrese.
–¡No hay problema bro!
–Por eso eres el mejor. ¡Sigue así! –Le dijo una vez que bajo, cerrando la puerta-
–Lo soy, lo soy…-Decía viendo a su amigo irse. Miro el dinero en sus manos y de nuevo a Kuro sacudir su mano en despedida- Lo soy, soy el mejor. ¿Cierto Mei? ¿Mei? ¡La bebe!
Rápidamente abrió la puerta e intento bajar pero el cinturón le impidió ir más allá. Al instante comenzó una lucha de un segundo hasta que apretó el botón y se lo quito, corriendo a su amigo mientras gritaba.
–¡Bro, dejaste a la bebe! ¡Está en el auto! ¡Olvidaste a la bebe! –Troto el poco camino que tenía hasta su amigo que volteo.
–Bokuto, bro, amigo. Necesito tu ayuda, debes ayudarme…
–Nononononono, ¡No vas a dejarme con TU bebe! –Le decía completamente desconcertado- ¿Estas drogado? Podría ser un homicida…
–Bro…
–Un pedófilo o zoofilico…
–¡Bokuto! ¡No lo eres! Te conozco desde preparatoria! –Le interrumpió su sarta de pelotudeces- Jugamos vóley juntos en equipos contrarios. Fui el padrino de tu boda con Akaashi, sé que tienes tres hijos que adoras…
–Kuro, tienes razón. ¿Y sabes porque? –Se puso serio Bokuto para luego volver a explotar- ¡Porque son mis hijos! No cuido los bebes de otras personas, ¡es Mei la que está ahí!
–Escucha Bokuto, bro. Te pagare, serás el niñero mejor pagado de todo el mundo –Le decía mientras caminaba en reversa algo apurado.
–Pero… Pero… ¿Y si se despierta?
–No despertara. ¡Oh, casi lo olvido! Ten –Le arrojo un peluche de un gato negro que tenía en su mochila a su amigo que lo atrapo sin mirar- ¡Úsalo en caso de emergencias!
–¡Más te vale que no haya emergencias Kuroo!
En la cancha la gente miraba, gritaba, festejaba o bufaba al ver el partido. Fuera de este estaban las mascotas de los equipos moviéndose, alegrando a los niños que allí estaban. Un cuervo y un águila con diseño tierno pero que fuera digno de representar a sus equipos como mascota.
Algo que la gente no miraba, era a los hombres que manejaban las cámaras. Estos portaban auriculares con micrófono y escuchaban las órdenes del jefe quien era Kuro. Le seguían al pie de la letra, no reclamaban, ni dudaban de sus decisiones. Cámara que pedía estaba lista para la orden interna de que filmara el momento que quería.
–Cámara tres ahora –Ordeno el pelinegro estando parado viendo toda la pared llena de televisores que eran de cada cámara en el estadio.
–Tanaka, la tabla de puntos de cada equipo por favor –Le pidió a su amigo una vez se puso a su lado.
–Wow, nadie me dijo nunca por favor –Rio Tanaka antes de comenzar a hacer lo pedido.
Kuro sonrió de lado dando una suave palmada en su hombro. Su teléfono sonó y al instante lo quito de su bolsillo trasero del pantalón.
–¿Una nueva conquista? –Decía socarrón el joven rapado sin despegar la mirada de las pantallas.
–Ojala –Murmuro Kuro antes de alejarse un poco para poder contestar.- ¿Oya?
–¡Nada de oya! ¡La bebe despertó! –Gritaba Bokuto teniendo a la niña sentada en el lado del acompañante llorando-
–Oye Kuro
El nombrado volteo y con una rápida mirada a los televisores, no le fue necesario que le digan que el partido estaba en su momento de climax.
–¡Cámara cinco sigue el balón, cámara tres al rematador! –Alzo la voz rápidamente para volver a la llamada donde escuchaba a Mei llorar y Bokuto gritar- Escucha bro, tal vez tiene el pañal mojado, revísala.
–¿Estas enfermo? No voy a revisar su pañal. ¿Qué demonios le das de comer?
–Pregúntaselo a Tsukishima –Pensó mientras seguía escuchando las quejas de su amigo.
–Huele a papaya y carne podrida…
–Te veo cuando termine este set –Susurro antes de finalizar la llamada y volver a su trabajo.
–¡TE TARDASTE BROIDIOTA! –Grito Bokuto cuando su amigo llego corriendo para agarrar a Mei que sostenía con los brazos extendidos.
–Ya llegue, no te desplumes –Decía apuradamente Kuro mientras iba dentro del auto para cambiar a la pequeña.- Listo, estas hermosa. Bro…
–¡Ah no! ¡Eso sí que no! –Llevo sus manos detrás de su cuerpo, rehusándose a tomar a la bebe-
–Bro, ahora no. Ten toda mi billetera.
–Kuro, yo tengo un trabajo. Lo que quiero es un asiento adentro para ver el partido en una pantalla grande…
–Entiéndeme Bokuto. No admiten niños dentro de la cabina…
–¿Bebe quiere ver el partido?
–Escúchame, debes quedarte aquí con ella…
–Bebee quiere ver partidooo –Decía de manera cantarina mirando a la niña que sonrió y balbuceo-
–Bebe no quiere ver el partido.
–Bebe quiere entraaaaar~
–Bebe NO quiere entrar –Que discusión estúpida tenía con su amigo.
–Bebe, quiere, entrar –Finalizo Bokuto mirándole al igual que Mei. Suspiro.
Dentro de la cabina se escuchaban bajos murmullos, tomando un descanso mientras estaba el entretiempo en que los jugadores hablaban con sus capitanes y planeaban nuevas estrategias. No debían hacer mucho control ya que en esos momentos ponían a las mascotas que bailaban y entretenían al público.
La puerta fue abierta. No podían pasar desapercibidos ya que esta se encontraba a la izquierda de la pared con pantallas por lo que todo el personal les vería. Kuro entro y todos quedaron en silencio observándole.
–Chicos ella es Mei y… Y su niñero Bokuto Kotaro–Presento y el mutismo siguió.
–Saluda Mei –Dijo de manera suave el "niñero" antes de colgarse el bolso colorido de la niña al hombro como una diva.
–Aquí está el sillón, televisores al frente, el mini refri a un lado –Le decía apurado Kuro señalando las cosas mientras su amigo se sentaba emocionado.- ¿Todo bien?
–Perfecto… ¡Hey hey hey, ya arranca!
Kuro palmeo la espalda de su amigo luego de chistar para que mantuviera su voz baja y fue a ponerse el auricular con micrófono para comenzar a coordinar.
–Listo compañeros, tercer set da inicio.
–¿Lo contrataste de una agencia de niñeras? –Pregunto Tanaka mientras apretaba algunos botones sin despegar la mirada de las pantallas.
–¿Eh? Ah, si…
–Es amigo tuyo verdad…
–Si…
El partido se desarrollaba con rapidez pero dentro de la cabina, cada minuto era eterno. El sonido del tecleo, de la voz de Kuro era casi opacado por el llanto de Mei. El pelinegro la miraba de vez en cuando pero de ese modo no lograría que se calme, menos que se calle.
-Cámara dos enfoca a Ushijima Wakatoshi…
En la cancha el hombre encargado de esa cámara arrugo el ceño y miro a donde le pidió pero las órdenes no lograba entenderlas por un ruido que lo superaba.
–Michimiya dile al de la cámara cua…
–¿Qué estás diciendo? Kuro no puedo escucharte con el llanto de la niña –Se quitó los auriculares la castaña igual de desorientada que todo el equipo.
–¡¿TOCO LA RED?! QUE RIDICULO –Se quejaba Bokuto con la boca llena por un aperitivo que encontró en la mini heladera.
Todos miraron sofá que tenía encima a los dos dolores de cabeza para ellos.
–Prepárate cámara seis ¡Bokuto la bebe está llorando!
–Yaa lo seee –Decía rodando los ojos ante lo obvio- ¿No ves que estoy mirando el partido?
–Nunca vi a una peor niñera en el mundo –Se quejó en grave murmullo Kuro al acercarse a su amigo.
–Sera porque no soy niñera broidiota.
–Haz un maldito esfuerzo Bokuto, no puedo trabajar así –Le pidió antes de volver a voltear para intentar concentrarse.
–Listo cámara seis sigue al bebe, ¡Digo a Semi! –Se corrigió al instante.
El camarógrafo volteo al instante pero aún desconcertado.
–Pongan la cámara uno, ¡nono, mejor cámara dos, cámara dos!
En la cancha otro joven al instante volteo ante los gritos que escuchaba del auricular entremezclados con el fuerte llanto de una niña.
–¡Cámara dos sigue a cámara cuatro! ¡NO! ¡Cámara dos…
En los televisores se fue muy evidente el gran problema en la transmisión. Los camarógrafos que estaban cerca se miraban sin entender lo sucedido, sin comprender lo que pasaba.
~¡Y Karasuno anota el último punto del set. ¡Irán a las nacionales! Que gran partido, diría que el mejor del año. Lástima que no todos pudieron verlo…~
La gente gritaba, festejaba. El equipo ganador se abrazaba sudorosos pero no les importaba.
En la cabina Kuro se dejó sentar sobre un escritorio, con sus hombros caídos y mirando la pantalla, escuchando el relato del locutor del partido que resaltaba la gran falla que hubo en la trasmisión.
Tsukishima estaciono la camioneta afuera del garaje de la casa. Ya se había hecho de noche, había tardado más de lo que había dicho. Suspiro al ingresar al hogar que estaba para su sorpresa en silencio. Dejo los zapatos en la entrada, se quitó el abrigo que colgó en un sostén de madera a un lado y arrojo el bolso en su cuarto que estaba de camino a la habitación de Mei.
Con la puerta entreabierta escuchaba un murmullo suave y bajo. Sus pasos se hicieron más silenciosos y se asomó allí para ver a Kuro en la mecedora con la bebe en brazos que dormía plácidamente por el arrullo que le daban.
–But i'm a creep, i'm a weirdo…
–¿Qué le estas cantando? –Le pregunto murmurando, estando con los brazos cruzando mirándole.
Kuro paro de cantar. En su rostro se veía el semblante cansado, frustrado también. Tenía un cumulo de emociones haciendo una gran tormenta y en sus ojos eran muy evidente.
–A todo el mundo le gusta RadioHead –Dijo levantando la mirada. Algo en ella le erizo el cabello a Tsukishima.
Despacio la mirada del pelinegro fue a Mei que se removió en sueños, siendo tranquilizada por el canto que reanudo Kuro mientras volvía a mecerse. Tsukki rodo los ojos pero la bebe se calmó y quedo completamente dormida.
–¿Lo ves? Si funciona –Le decía sin ninguna emoción en especial en su voz.
Con cuidado se levantó y llevo a la pequeña a su cuna donde la acostó y cubrió con una manta, todo ante la mirada del rubio que se mantuvo en su lugar con los brazos cruzados.
–Oye…
–Shhh
–Tu shhh –Se quejó el menor mientras quedaban parados en el marco de la puerta del cuarto.- ¿Te es tan difícil animar el ambiente?
–¿Y a ti que te parece?
–Kuro no empieces…
–¿Por qué fingiré ser feliz si no es verdad? –Le preguntaba murmurando bajo.- Soy muy infeliz…
–Es deprimente –Le continuo el rubio siguiendo al mayor que iba al pasillo-
–Me importa una mierda…
–¿Sabes qué? –Le detuvo del brazo – Ya me estas molestando con todos tus feos momentos
–Arruine mi vida por Mei –Le contesto frunciendo el ceño
–Pues lo siento Kuro. La paternidad no tiene toda la diversión y fiesta que tú esperabas…
–Sabes que, tu estas feliz porque tu anterior vida era un asco –Le murmuro con molestia en su voz que mantenía baja para evitar despertar a la bebe que estaba a unos pasos de ellos.
–Oye, mi vida no era un asco –Se defendió.
–Si claro… -Rodo los ojos el pelinegro volviendo a retomar su camino a las escaleras.
–Mi vida era espectacular. Yo era mi propio jefe, decidía mis horarios, organizaba mi agenda, tenía tiempo libre…
–¿Para qué? –Se detuvo Kuro al inicio de las escaleras - ¿Más pasteles? Tú no tienes idea de lo que es una vida espectacular. Yo tenía la mejor vida. Iba a trabajar a partidos, me llovían mujeres y hombres que me invitaban tragos y comidas, se me arrojaban a los brazos…
Tsukishima sonrió rodando los ojos ante las menciones de la "vida maravillosa" de Kuro que solo se basaba en eso.
–¡¿Ves esto?! –Se señaló la camisa- ¡Me acosté con el chico que me vendió esta camisa!
–Eres un maldito asqueroso –Dijo con repugnancia Tsukki, mirándolo con indignación.
–Muchos decían que no se puede tenerlo todo pero adivina que, ¡Yo si lo tenía todo y era increíble!
La discusión que tenía era en susurros que reflejaban, más en Kuro, el estrés, la frustración que estaban liberando.
–Dices que eso es increíble porque es lo único que te interesa, lo que pasa por tu cabeza y se basa tu vida es en tener sexo –Le contesto Tsukishima sin inmutarse ni un poco por las palabras del mayor- Yachi se avergonzaba de ti, de tu modo de vida y nunca te lo dijo de frente porque incluso ella siendo mujer podía ser el doble de hombre que tú lo eres!
Tsukishima respiraba agitado mirando a Kuro que se mantuvo callado, ambos mirándose fijamente sin parpadear. Al final el rubio desvió la mirada ya que lo que había dicho no estaba bien.
–Escucha Tsukki –Empezó hablando con tranquilidad-Tu también deberías tener sexo pero el asunto es que si lo quieres, debes buscar a alguien que te soporte primero.
Una vez finalizo se dio media vuelta para ir a la escalera y comenzar a bajar en silencio, dejando a Tsukishima parado y mudo hasta que se recompuso al segundo.
–Muérete Kuro…
–Muérete tu –Le devolvió las palabras con el mismo veneno señalándole.
Tetsuro siguió bajando las escaleras, llegando a la planta baja. Tsukishima le siguió al final en silencio, observándole agarrar su chaqueta rompe viento que usaba para la moto, el casco y las llaves.
–No deberías andar en moto a estas horas, tu hija perdió a sus padres en un accidente…
–¡ELLA NO ES MI HIJA! –Grito volteándose, viendo al rubio dar un paso hacia atrás por reflejo.
Ambos quedaron callados. Mirándose en silencio. A pesar de ser esas palabras ciertas, dolieron. A uno más que al otro. La mirada de Kuro reflejo el dolor, el sufrimiento, la tristeza por la que pasaba y nadie le comprendía ni confortaba por el mal momento que había pasado.
–No es mi hija –Termino repitiéndolo pero con más firmeza.
–Entonces, ¿de quien es hija? –Le pregunto Tsukishima sin poder detener sus palabras, viendo como Kuro volteaba y se iba de la casa.
Muchas gracias por leer n.n
Espero les haya gustado. No tengan miedo a comentar, no muerdo(? xD Nah, mentira.
Besitos en la frentee~ Nanuu-Chan
