Por Renesmee:

No sabia que decir…sinceramente no se porque me eligió a mi, solo soy una hibrida, pero aun así el daría su vida por mi. No lo se, no me siento preparada, yo a comparación suya soy solo una niña y él es todo un hombre…mi hombre. ¿Qué diría mi tía Rosalie? ¿O Jasper y Emmett? ¿Que diría Carlisle o Esme?, pero lo mas importante ¿Qué dirían mis padres? Solo tengo 18 años, ¿quien demonios se casa a los 18? Sinceramente para mí, casarte a una edad joven es mi pesadilla lo primero que dirá la gente es: ¡OH! ¡De seguro esta embarazada!...tal vez no funcione y se canse de mi y nos separemos tal como Charlie y Rene, son muchas las parejas que se divorcian, lo he visto y me han dicho, no lo quiero lastimar; porque yo también lo amo y daría mi vida por el, no me importaría…¿que esperas entonces? ¿No quieres pasar toda tu vida con el? Decía una vocecita en mi cabeza. ¡Vamos habla Renesmee! No seas cobarde, ¡habla!

-¿Para siempre?- pregunte.

-Para la eternidad.-

Eternidad…de repente esa palabra fue como un gran peso en mi espalda; una eternidad casada que solo empezara a los 18 años. Matrimonio…otra palabra que nunca pensé utilizarla antes de mis 50 años, era alucinante como un ángel tan perfecto como Alec podía haberse fijado en la imperfección en carne y hueso…yo. Ser la señora de un Vulturi no seria nada fácil, aparentar alguien que no soy seria miserable, no entiendo como es tan feliz este momento en la vida de una mujer, ¡ja! Pero yo no era una mujer, era solo una niña, tal vez por eso me aterraba la idea de el matrimonio, ya no ser la chica Cullen, ser la Sra. De Vulturi…escalofriante pero a la vez excitante.

-Si…si me quiero casar contigo.- Alec soltó un suspiro de alivio, sonrió y me puso el anillo después se levanto y me alzo en el aire para besarme, no podía creer que en este beso no había otra cosa mas que nervios y amor, al menos de mi parte había mas nervios que amor. Alec se me quedaba viendo como si hubiera encontrado un tesoro, y yo solo me sonrojaba, al parecer no sirvo mas que para sonrojarme, ¡gracias madre!

-No sabes lo feliz que me haces.- dijo con una resplandeciente sonrisa.

-Me alegro…sabes que una vez casados no te desharás de mí fácilmente ¿no?-

-Jamás me desharé de ti…ti amo.-

-Yo igual…-

Después partimos al castillo, íbamos tomados de la mano y en silencio, de repente se me cruzo por la mente una pregunta.

-¿Alec?-

-¿Mande?-

-¿Cuando se te paso por la cabeza pedirme matrimonio?- Alec solo soltó una risita…adorable.

-No es tan fácil pedir la mano a una belleza como tú…se me había ocurrido desde aquella noche que te lleve al restaurant…-

-¡¿Que?!- dije sorprendida.

-Esa noche en la cena te iba a pedir matrimonio, pero los nervios me traicionaron y no lo hice, cada salida que dimos desde ese día te iba a pedir que nos casáramos, pero fui un cobarde y no pude hacerlo, hasta ahora tome la valentía suficiente; quería que fuera especial, pero no sabia como hacerlo…se me ocurrió esta idea y al parecer funciono.- no lo podía creer, desde hace días yo ya hubiera estado comprometida con Alec, pero no se atrevía decírmelo.

-Jajajaja…- solté una risotada.

-¿Que?- dijo Alec confundido

-No puedo creer que el temible Alec Vulturi se haya puesto nervioso…-

-Es algo importante…un gran paso y obviamente nunca lo había hecho…- dijo serio.

-Supongo…- conteste.

-¿Supones?-

-Alec… ¿porque yo?, digo has recorrido el mundo y de seguro conociste a mujeres hermosas y vampiras completas…simplemente es ilógico, jeje.-

-Cierto…pero, no lo se eres diferente, una linda diferencia.- dijo suspirando.

-¿Como?-

-Nadie me había ignorado, creo que siempre he estado acostumbrado a ser el centro de atención…o incluso desafiado; ¡y mucho menos golpeado!- dijo ofendido.

-Si…mis padres y mi abuelo me contaban varias cosas de ti; como que eras el casanova del mundo vampírico jajaja o algo así.-

-Mi punto es…que cuando te vi, supe que ibas a ser alguien especial en mi vida…mi futura esposa- dijo orgulloso. Futura esposa, sorprendente. No sabia que decir; se veía tan contento con la idea de casarse, no quería arruinar este momento con mis estúpidos comentarios. Me acerque y bese la comisura de sus labios. Después solo me quede callada, sumergida en mis pensamientos…Sra. Vulturi; tenia que decirlo en voz alta para poder creerlo, en cierta forma me alegraba demasiado la idea de casarme con Alec, seria para mi y solo para mi, nada ni nadie me lo podía quitar…o al menos eso creo yo. Si no soy buena esposa, tal vez Alec se canse de mí y… ¡Renesmee! ¡Todavía no están casados y ya piensas en el divorcio! Es cierto, ¡soy una estúpida!

-¡Mi padre!- salió inconscientemente un pequeño gritito de mi boca.

-¿Huh?- dijo Alec totalmente confundido.

-Alec, mi padre me matara…te matara… ¡ok nos matara!- dije alarmada.

-Cierto…no te preocupes, viajaremos a Forks y le diremos a tus padres.-

-¡No!...esperemos después de la transformación de mis primas, por favor…-

-No lo se; no es correcto…- dijo inseguro.

-Por favor, es mas…hablare primero con mi mama; ella es la única que puede mantener un secreto, sin que mi padre se dé cuenta, lo puede preparar y después; vamos ¡y le decimos! Vamos, ¿que tanto dura una transformación?-

-¡Renesmee!...agradece que no vamos a ir en este momento.-

-¿Eso es un?-

-Claro que no…no quiero empezar con el pie izquierdo con mis suegros.- doble muerte en un instante, genial. Suspire derrotada.

-Bien… ¿cuando?- mi voz sonaba como si estuviera enojada, lo cual no quería que se diera cuenta.

-Mañana partiremos…amor, no seas así.-

-Lo siento, es solo que…olvídalo.- después de unos minutos de silencio Alec volvió a hablar.

-¿Mi princesa esta triste? ¿Que pasa? Se supone que debes de estar feliz porque nos vamos a…- detuvo su oración, después de unos segundos volvió a hablar- ¿no te quieres casar?-

-¡¿QUE?! No, no…-

-¡¿No te quieres casar?!- dijo frenando el carro.

-Que, no… ¡digo si! ¡Si me quiero casar contigo!...lo que pasa es que me van a matar por la transformación.-

-No te preocupes, yo estaré ahí para apoyarte.- dijo mas aliviado.

-Gracias… ¿en serio pensaste que no quería casarme contigo?-

-Por un segundo…- dijo apenado.

-Idiota, te amo.-

-Me encanta que me digas un insulto y después la palabra te amo- dijo sarcásticamente.

- Lo siento mi amor.-

-Mejor- dijo volteando par darme un beso.- ya casi llegamos.-

Después de 30 minutos más de viaje llegamos al castillo y Alec me acompaño a mi habitación.

-Buenas noches…- me despedí.

-Buenas noches, Sra. Vulturi- dijo sonriendo de lado, fue ahí cuando mire sus ojos y me sumergí en un mar de sangre, sin contenerme tire su cara hacia la mía y nos sumergimos en un gran beso, su lengua danzaba peligrosamente en mi boca, su aliento tan embriagador…besarlo era tan fácil como respirar que ni siquiera recordaba que besaba a un vampiro. Por falta de aire, nos tuvimos que separar.

-Te amo…nunca lo olvides.- susurre a centímetros de su boca.

-Eres mi vida…nunca lo olvides.- me dijo dándome un beso.

Después él se fue, y me acosté en mi cama admirando mi anillo.

-Sra. Vulturi- susurre, sonaba…bien. Después me sumergí en mi mundo de sueños.