Cuando estuvimos de vuelta en la casa todos se encontraban en sus actividades, Alec se encontraba en la sala, al escucharnos entrar volteo inmediatamente, sus ojos borgoña pasaban de los míos a los de mi padre.

-Todo está bien, no te preocupes Alec- rompió el silencio mi papá.

Alec se levantó del sillón y se puso enfrente de mi padre extendiendo su mano en señal de paz. Papá por favor, sé amable. Suplique mentalmente. Sonrío de esa manera que a mamá le gustaba y que yo había heredado, estrechó su mano con Alec y le dio la bienvenida a la familia. Gire hacia las escaleras y ahí estaban Rosalie y Alice.

-Tengo que hablar con ustedes- dije mirándolas, sabiendo que después de lo que les iba a decir iban a odiarme. Ellas asintieron y caminaron cerca de mi.

-¿Qué pasa Renesmee?- preguntó mi tía Rosalie preocupada.

-Por favor necesito que me escuchen y se lo tomen con calma-

-Habla ya que me estás angustiando más- demandó Rosalie.

-Camila y Jazmín están en transformación, y creo que en estos momentos pueden estar despertando- lo solté así nomas. Rosalie se quedo petrificada, no había expresión en su cara, Alice al parecer ya lo sabia.

-¿Porque se nos va informando hasta ahora?- gruñó Rosalie.

-Ellas ya habían hecho esa decisión, Aro iba a informarles pero yo no lo deje- conteste apenada.

-No puedo creerlo, ¿pero qué has hecho?, no se te pudo cruzar por la cabeza que en este momento alguna de ellas puede estar embarazada- gritó, y tenía razón, no podía creerlo como pude ser tan tonta.

-No Rose, siempre pude ver el futuro de ambas, y ninguna de las dos tuvieron relaciones, pues los chicos no eran suficientemente fuertes- contestó Alice tratando de calmarla.

-¿Es verdad o lo dices por defenderla Alice?- preguntó sin despegar su mirada de la mía, no me intimidaba pero no me gustaba que se molestara conmigo.

-Es verdad Rose, sino también estaría igual que tú-

-Aún así, no puedo creer que hayas ocultado semejante cosa Renesmee- dijo cruzando los brazos.

-Lo hice porque sabía que no lo ibas a permitir, y es una decisión que la tiene que tomar ella no tu- conteste un poco molesta. Al parecer se ofendió.- Lo siento.

-No,está bien, soy la loca que no aprueba la transformación, lo entiendo- salió disparada hacia su habitación.

-Bien, salió muy bien, ahora a empacar- dijo Alice.

-¿A empacar? Si acabamos de llegar- conteste.

-Pero tenemos que estar cuando las chicas despierten, así que mejor no desempaques nada-

-¿No estás molesta conmigo Alice?- no había reclamado ni una sola ves.

-Entiendo porque lo hiciste, de todas maneras pienso que las chicas estarán más seguras en el castillo como vampiresas que como humanas, sin ofender Alec- dijo poniendo una mano sobre mi hombro y sonriendo comprensivamente. Después se retiró dejándome sola con Alec.

-Bienvenido a la familia Cullen, siento que tengas que ver estas escenas- lo tome por el cuello acercándolo a mi.

-No importa, tengo que acostumbrarme supongo, al menos lo difícil ya pasó, tu familia sabe de tus primas y nuestro compromiso, no veo que pueda salir mal- contestó dándome un tierno beso.

El resto de la tarde y la noche la pasamos Alec y yo en el bosque corriendo, jugando y platicando de los planes para la boda. Después regresamos a la casa y toda la familia estaba lista para partir a Italia.

Horas después

Habíamos llegado al castillo, Alec nos guió a la sala de tronos donde nos recibió Aro y Marcus, seguro Caius estaba en sus aposentos.

-¡Vaya sorpresa! Bienvenidos sean Cullens- saludo Aro bajando del trono para darle un abrazo a mi abuelo.

-Gracias Aro- contestó mi abuelo- veras mis hijas quieren ver a mis nietas, queríamos saber si la transformación ha terminado.

-La transformación termino hace medio día, ya se han alimentado y están en sus habitaciones, ¿gustan que los lleven o prefieren que vengan?- preguntó.

-Es mejor que las traigan pienso yo- contestó Jasper.

-Renesmee querida, ¿no te gustaría ir a descansar?- preguntó Aro sonriéndome tiernamente.

-No gracias, quiero ver a mis primas-

-Querida, no es una buena idea, las chicas no se pueden controlar con el olor de sangre no importa de quién provenga- esta ves hablo Marcus.

-Mis primas nunca me harían daño- conteste segura.

Minutos después las puertas de la sala de tronos se abrieron dejando ver a Demetri y Michael, detrás de ellos venían las chicas, se veían preciosas. El color de cabello de Camila se había oscurecido, tenía ondas perfectas, el color de sus mejillas había desaparecido al igual que sus ojos azules, ahora lo sustituía el color rojo que brillaba intensamente, con el maquillaje y el vestuario daba miedo. Jazmín había cambiado diferente a Camila, sus facciones se veían más inocentes que de costumbre, su cabello se aclaró un poco más tomando un brillo muy bonito, perdió los rizos de las puntas haciendo un liso perfecto, también perdió el color de sus mejillas pero sus pómulos sobresaltaban más. Sus ojos también eran un brillante rojo. Mis tías estaban encantadas con ellas, corrieron y las abrazaron. Todo era perfecto, pero se tuvo que arruinar. Camila respiro y sus ojos se volvieron negros, busco el olor y sus ojos cayeron en mi. Todos vieron sus intenciones y se pusieron frente a mi, incluso al ver a todos en posición no le importo y se abalanzó esquivándolos o lanzándolos a las paredes, Emmet y Félix fueron los únicos que pudieron detenerla, aún así forcejeaba.

Trate de acercarme pero Alec me detuvo, yo también forcejee tratando de alcanzarla, pues yo sabía que ella no era Camila, me zafe del agarre de Alec hasta quedar a pocos centímetros de ella.

-Cam soy yo, vamos reacciona tú nunca me harías daño- pero sus ojos mostraban el lado salvaje de un neófito, no entendía, no escuchaba.- Camila, por favor contrólate, tú eres esto, no eres así.

-Camila piensa en otra cosa, concéntrate, no respires- se acercó mi abuelo junto conmigo.- Es Renesmee, acuérdate cuando corrían en el patio, trae los recuerdos de nuestra casa en Forks a tu mente.

Entonces cerró los ojos y se calmo, los abrió de golpe y ahí estaba Camila, sus ojos estaban llenos de arrepentimiento.

-¡Neslie! Perdóname, no sé que me está pasando, quisiera tener el autocontrol de Jaz, pero no puedo todo esto es demasiado- sollozo en los brazos de Emmet.

-No tengo nada que perdonarte, pronto te acostumbrarás- dije poniendo mi mano sobre su hombro. Rosalie me veía con desaprobación al ver cómo se encontraba su hija. Moví mis labios formando la palabra "lo siento" pero solo volteo la cara.

-Lo mejor será que estén lejos por ahora- dijo mi abuelo. Las dos asentimos.

Después todos nos fuimos a nuestras habitaciones, yo obviamente me quede en la de Alec, cosa que a mi padre no le gustó para nada porque le gruño a Alec, mi mamá lo tuvo que arrastrar a su habitación.

-Tengo al suegro más lindo del mundo- dijo Alec mientras yo me reía como loca, después me tomó como saco de papas sobre su hombro y se encaminó a nuestro cuarto.- Ahora señorita tienes que dormir, no has descansado.

-¡Alec bájame!- dije tratando de no reírme.

-Oblígame- dijo dándome un golpe en mi trasero. Después de llegar a la habitación pasamos parte de la noche platicando hasta que me gano el sueño.