Antes de que empiecen a leer, tal ves se dieron cuenta o tal ves no, pero en uno de los capítulos anteriores hice un error, confundí las hijas de Rosalie y Alice, Jazmín es la hija de Rosalie y ella es la que no controla su sed y Camila es la hija de Alice y es la que tiene el súper don, sin mas aclaraciones, disfruten la lectura.
Por Renesmee
Era el día de la boda.
El peor día de mi vida.
¿Por qué? Alec no había regresado la noche anterior.
Eran las 8 de la mañana, mis tías dijeron que era importante que me despertara temprano para que hubiera tiempo para todo. Obviamente mi reacción ante eso fue de sorpresa ya que yo quería cancelar. Mis tías dijeron que estaba exagerando, la boda era a las 5 pm dando mucho tiempo a Alec para llegar, pero yo tenía un mal presentimiento que no me dejo tranquila toda la noche.
-Vamos Neslie, que tal si pasamos toda la mañana en un spa para que te relajes en lo que mi mamá tiene todo listo para tu boda y sea hora de ponerte el vestido- brincaba de emoción Camila.
-Quiero esperar a Alec, ¿Qué tal si no regresa? No tiene caso hacer la boda, no es como que me vaya a casar con el padre en lo que él llega… si es que regresa- conteste pensando en el horrible sentimiento que tenía desde anoche. Era algo incómodo.
-Mi mamá ya hubiera visto en sus visiones si no fuera a llegar y te hubiera dicho- dijo Camila rodando sus ojos. Tal vez tenía razón.
-Está bien, vamos-
Eran las cuatro de la tarde y Alec no había llegado, no sabía cómo sentirme. ¿acaso había cambiado de parecer? Verme en el espejo no me hacía sentir mejor.
La tela blanca que se amoldaba como una segunda piel a mi cuerpo, cubierta de encajes y pequeños diamantes que destellaban aquí y allá haciendo lucir el vestido aún más hermoso. El ramo de rosas rojas y perlas blancas en mis manos con perfecta manicura resaltaban aún más el perfecto vestido. Mis rizos estaban apilados perfectamente en un moño bajo dejando libre uno que otro enmarcando mi rostro… rostro, ese era el problema.
Mis mejillas sonrojadas más de lo común y teñidas de negro, mis ojos rojos e inflamados, mis pestañas completamente húmedas. No lo pude evitar, mi corazón se quiebra nomas de pensar que Alec cambio de parecer y no me ama lo suficiente como él me juraba.
No se presentaría.
Los minutos pasaban y sentía mi corazón quebrarse un poquito más, era una tortura. Se nos agota el tiempo y cada vez es más difícil controlar las lágrimas. Escucho pasos por el pasillo, trotando, caminando, corriendo, ¿para que se apresuraban si la boda no se llevaría a cabo? Todo lo siento como si pasara en cámara lenta, sentía el aire espeso y se me dificultaba respirar, a lo lejos escuchaba como alguien tocaba una puerta desesperadamente.
- ¡Renesmee por favor abre! - se escuchaba una voz cansada- Por favor dame una oportunidad, no te quise hacer esperar, estoy más que dispuesto a casarme contigo, y te pienso dar una explicación…solo abre- mi corazón se detuvo- por favor.
¡Era Alec! No sabía qué hacer ni que pensar, me quede congelada en mi lugar, ¿Qué habrá pasado? ¿Cuál sería su explicación, o excusa por haberme hecho pasar por esta tortura?, en ese momento toda mi angustia y mi tristeza se habían convertido en enojo, ¡cómo pudo hacerme esto! Tenía mi corazón colgando de un hilo y el solo llegaba, ¡así como así!
Caminé hacia la puerta y la abrí de golpe, la imagen que vi de Alec no era la que esperaba, nunca lo había visto así. Su cabello estaba desordenado y no de la manera rebelde y sexy como lo usaba todo el tiempo, estaba desordenado de una manera sucia, literal había hojas entre su cabello, y su rostro, estaba sombrío, las ojeras estaban demasiado marcadas, si fuera humano parecería que hubiera tenido alguna operación de nariz. No era mi Alec. El enojo bajo inmediatamente, no me gustaba verlo así, parecía que no era la única que la había pasado mal.
- ¿Por qué no abres los ojos? - le pregunte al ver que los cerraba fuertemente.
-En mis tiempos se decía que era de mala suerte ver a la novia con su vestido antes de la boda- no pude evitar sonreír por el comentario, me causaba gracia.
-Ábrelos, prácticamente es la boda, de hecho, estamos atrasados- dije lo último en un suspiro, me entrego su capa aun con los ojos cerrados.
-Póntela, Alice me mataría si te viera antes de estar en la ceremonia- rodee los ojos, pero aun así le hice caso.
-Puedes abrirlos- Al verme su expresión fue más decadente aún.
-Lo siento tanto Renesmee, sé que te hice pasar un infierno, pero créeme que yo no la pase nada bien, es el día de nuestra boda y no quiero arruinarla… mas, me duele ver que a solo horas del día mas importante y supuestamente feliz de la vida de una mujer te encuentres llorando, por favor si aún no has cambiado de parecer, cásate conmigo y dame la oportunidad de hacerte feliz, te lo juro que pasare cada día de mi existencia recompensándote por este momento, solo di que si- tomo mis manos entre las suyas mientras me miraba con la mirada suplicante, se veía tan jodidamente adorable.
-Si Alec, te disculpo, pero tienes unos segundos nomas para estar en el altar- conteste.
Alec llevo mis manos a sus labios para depositar un beso mientras que yo como una estúpida solo podía sonrojarme y sonreír cual boba, pero es que solo él podía hacerme sentir así. Me sonrió y en un microsegundo desapareció de mi vista.
Ahora solo debía arreglar mi maquillaje y caminar al altar.
