Summary: Ella lo había amado en el pasado y él la había rechazado cuando se declaro, años después ella ha cambiado y lo ignora completamente y ahora él se siente extraño porque de alguna forma se encuentra anhelando su amor
Disclaimer: Los personajes de Sailor Moon no me pertenecen, son propiedad de Naoko Takeuchi
Nota: La canción que use en este capítulo es "Shattered" de los Backstreet Boys
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ANHELANDO TU AMOR
By. Yurika Cullen
Capitulo Dos
Los días seguían transcurriendo, y Serena seguía sin hacer ningún escándalo, a estas alturas yo ya no esperaba que hiciera nada de eso, sinceramente ya no sabía que pensar ni que esperar de ella, estaba llena de sorpresas.
Eran cerca de las tres de la mañana, yo había estado estudiando hasta hace unos quince minutos, y después de llevar horas sentado necesitaba estirarme un poco, así que decidí bajar a la cocina y buscar algo para tomar. En el camino pude ver que la habitación de Serena se encontraba a oscuras, al parecer en esta ocasión ella no se había quedado despierta hasta tarde y lo más lógico es que estuviera durmiendo. Baje las escaleras y entre a la cocina, cuando abrí la puerta de la heladera escuche el sonido del piano, no tuve que pensar mucho en quien podría estar tocándolo, así que sin dudarlo me dirigí al cuarto de donde provenía la música.
Sentada con un pijama bastante corto y el cabello recogido por completo, imagino que por el terrible calor que hacía a esta altura del año, se encontraba Serena, los ojos estaban cerrados y con las manos vagando por el piano mientras tocaba una melodía que no conocía, así que la conclusión a la que llegue, es que de nuevo era una de sus composiciones, y sinceramente también era hermosa. Cuando de nuevo empezó a cantar no pude resistirme y me acerque un poco para escucharla mejor, esta vez no era como la anterior, su voz seguía siendo hermosa, pero reflejaba dolor y resentimiento, una terrible tristeza se podía escuchar en su canción. Y no sé porque, pero de algún modo pude sentirme igual que ella, es como si me transmitiera lo que estaba sintiendo en este momento y me hiciera seguir todo eso que estaba cantando.
Tan vacía que no puedo sentir más
Que dejo caer mis lágrimas al suelo
Espero que mi corazón se recupere
Pero sigue en un pozo de lágrimas
Estoy tan perdida por dentro
En medio de mi corazón
Es un campo de batalla de amor
He estado luchando tanto tiempo
Y ahora estoy destrozada
Desde el centro de mi corazón,
Que tomaste hasta romperlo
¡Oh! Como duele
Siento deslizar tus manos
Y golpear el suelo hasta destrozarlo
Estoy tan destrozada
No puedo creer que era yo
Estoy tan destrozada
No puedo creer que me dañaras
Estoy tan destrozada cortaste desde adentro
¿Qué hago aun aquí?
Puede ser que todavía este esperando
Deseando que me rescates
Y juntes las piezas nuevamente
Estoy tan perdida por dentro
En medio de mi corazón
Es un campo de batalla de amor
He estado luchando tanto tiempo
Tomaste mis emociones y las esparciste en el suelo
Tan difícil de recogerlas
Y seguir con mi vida de nuevo
Cuando termino sus ojos continuaron cerrados por unos segundos, para el momento en que los abrió me di cuenta de que me había acercado demasiado y estaba justo frente a ella, ya era muy tarde para irme. Ella pego un brinco cuando me vio y asustada intento levantarse pero se fue hacia atrás tropezándose con el banquito, yo me moví rápido y la tome primero de la muñeca tirando hacia mí para evitar que cayera, luego puse mis manos en su cintura para asegurarme de que no caería de nuevo. Su cintura era muy estrecha y si lo quisiera podría rodearla con mis brazos sin problema, además daba la sensación de ser tan delicada y tan frágil que me daba miedo romperla. Antes de que la soltara, ella me empujo lejos, y aunque no fue brusca, se notaba nerviosa.
—Yo… Darién discúlpame, me asústate y… sé que no debería estar usando tu piano… pero yo… ¡Dios estoy balbuceando como una estúpida!— se reprendió segundos después, su cara estaba levemente sonrojada y se notaba avergonzada, yo sonreí, esta era un poco la Serena que yo conocía, torpe y hablando atropelladamente, pero tan rápido como se había sonrojado también se recompuso y se calmo —Discúlpame Darién— dijo mirándome a los ojos, lo único que veía en los suyos era arrepentimiento —se que dijiste que no querías que usara el piano y yo te prometí no hacerlo, pero no podía dormir y tenía esta canción en la cabeza desde muy temprano, baje para tomar algo pero no me pude resistir y vine hasta aquí para poder escuchar como sonaba la idea que tenía de la música en mi cabeza, pero te prometo que nunca más lo tocare— yo fruncí el ceño, en verdad me había portado como un cretino cuando le pedí que no lo tocara
—No te preocupes, no voy a prohibirte que lo uses, ahora sé que fue una ridiculez hacerlo, tocas estupendamente—
—Gracias— y de nuevo no había expresión en sus ojos, definitivamente estaba empezando a frustrarme al no poder ver nada
—¿Así que estudias música, no?— ella asintió
—¿Te lo dijo Amy?—
—No, digamos que me entere hace un par de días cuando estaban aquí con tu amiga— ella hizo una mueca de disgusto
—De verdad perdóname, no debimos usarlo sin tu permiso—
—Ya te dije que no importa, además tu amiga tiene razón— ella frunció el ceño
—¿En qué?—
—En que yo te pedí que no te acercaras porque no tenía la menor idea de lo bien que tocabas— ella sonrió
—Es el instrumento que más me gusta tocar— dijo pasando la mano con delicadeza por las teclas sin que hiciera ningún ruido, es como si le hiciera una caricia de amor al piano, yo me estremecí al imaginar lo delicado que debía ser su toque, pero sacudí ese pensamiento al instante
—¿Tu la compusiste?— pregunte para desviar mi atención, ella asintió
—Hace un par de años hice la letra, pero no le había compuesto la música hasta hoy, por cosas de la vida tenía la canción abandonada, pero hoy no sé porque no dejaba de pensar en ella y sin darme cuenta ya estaba armando las notas en mi cabeza—
—Es una canción hermosa, pero también muy triste— asegure, ella sonrió esta vez con algo de melancolía
—Sí, creo que en ese tiempo la mayoría de mis canciones salían así de apagadas— yo estaba a punto de preguntar porque, pero ella empezó a hablar de nuevo —Bueno, será mejor que me vaya a dormir, no quiero molestarte mas— dijo a modo de disculpa y cerrando la tapa del piano se dispuso a marcharse
—No me molestas Serena— no sé porque tuve la necesidad de aclararlo
Y no sé porque ahora no me molestaba, cuando en el pasado mientras más lejos estuviera de ella, mucho mejor era para mí, pero los últimos días con esta nueva forma de ser de Serena en vez de molestarme me llamaba mucho la atención, ella no me había dirigido más que un par de palabras desde que llego, la conversación más larga que hemos tenido hasta ahora, es la de hace un momento. Y sinceramente y sin estar seguro del porqué, quería saber más de ella, conocerla más y saber porque había cambiado tanto.
Serena me miro unos segundos en los que estoy seguro que intento analizarme y en los que de nuevo yo no pude ver absolutamente nada de ella.
—Hasta mañana— dijo simplemente y se marcho, yo me quede mirándola hasta que se perdió en los pasillos, al parecer no me había creído cuando le dije que no me molestaba y no podía culparla, hace unos años le había dicho todo lo contrario y de la peor manera, tenía todo el derecho de dudar
Solté un suspiro y regrese a la cocina, después de un gran vaso de agua fría subí a mi habitación y me dispuse a dormir, pero antes de poder hacerlo, no pude sacarme de la cabeza la canción de Serena y la tristeza que reflejaba en ella. ¿Le habría pasado algo malo para que escribiera cosas tan tristes? ¿Le habrían roto el corazón? Inmediatamente pensé en el rechazo que le había dado hace tres años, pero no creía que ese fuera el motivo, ella solo había estado encaprichada, solo era una ilusión infantil, nada más. Tenía que ser otro el motivo. Y me sorprendió el hecho de que quisiera saber desesperadamente que había sido y más aun querer disculparme con ella por las duras palabras del pasado. En ese momento ella no me había dado tiempo a disculparme, así que ahora necesitaba buscar de nuevo una oportunidad para aclarar todo.
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Los días siguieron pasando tranquilamente, hoy era viernes, y unos amigos de mi hermana y de Serena, estaban realizando una fiesta y me habían invitado, no tenía mucho que hacer, los exámenes ya los había presentado así que tenía mucho tiempo libre, y un día de distracción me vendría realmente bien, además Andrew también iría así que de una forma u otra me entretendría.
Alguien llamo a la puerta y por la forma de tocar, estaba seguro que era mi hermana, además seria rarísimo que Serena viniera a mi habitación, si apenas y me dirigía la palabra.
—Adelante Amy— ella entro y me sonrió
—¿Ya estás listo?—
—Sí y por lo que veo tu también, aunque es temprano todavía— dije levantando ambas cejas, mi hermana se veía realmente bien, tenía un vestido a media pierna azul oscuro, algo ajustado pero no demasiado, el cabello que ahora llevaba un poco más largo, recogido en una cola y sandalias de tacón alto, lo que me llamo bastante la atención, porque ella casi nunca usaba tacón —¿Acaso hay alguien especial al que quieras conquistar esta noche?— pregunte en broma, pero me sorprendí cuando ella sonrió algo alegre
—Tal vez— dijo simplemente, yo fruncí el ceño
—¿Hablas en serio?— ella volvió a sonreír y asintió
—Parece ser que si—
—¿Quién es? ¿Lo conozco?— tal vez pensarían que yo era un hermano celoso, pero no, confiaba plenamente en el juicio de mi hermana, ella siempre había sido lo suficiente madura como para mantener a los imbéciles a raya, y la verdad es que ya estaba en edad para tener una relación más seria, así que si encontraba a alguien, me alegraba mucho por ella y esperaba que fuera alguien que la valorara de verdad
—No, es un compañero de la universidad, coincidimos en un par de clases solamente—
—¿Y van en serio?— ella negó
—Al parecer él ni siquiera sabe que existo, al menos no fuera de clases, pues algunas veces hicimos un par de trabajos juntos pero nada más—
—Pues entonces es un imbécil, si no se da cuenta lo hermosa que es mi hermana y la excelente mujer que es, él se lo pierde— ella sonrió
—Creo que es un mal común en los hombres— dijo y creí escuchar un doble sentido en sus palabras, así que fruncí el ceño, yo la conocía perfectamente y sabia cuando me trataba de decir algo
—¿Qué quieres decir?—
—Nada, solo quiero dejar claro que los hombres son unos despistados y tarados totales, a veces tienen mujeres hermosas y estupendas al lado y no se dan cuenta de absolutamente nada, incluso las ignoran y después se arrepienten cuando ya no tienen su atención— yo de nuevo fruncí el ceño
—¿De quién estás hablando?—
—De nadie en especial Darién, solamente estoy diciendo lo que pienso—
—Pues a mí me parece que tratas de insinuarme algo—
—¿Qué podría tratar de insinuarte diciendo eso?— su pregunte me pareció realmente irónica —Deja de pensar siempre que las cosas tienen un doble sentido, venía a pedirte un favor— cambio el tema, yo la mire fijamente, pero ella siguió igual de tranquila que antes, así que deje el tema yo también
—¿Qué es?—
—Voy a llevar un par de cosas a casa de Haruka para la fiesta, aun es temprano, así que iré y volveré para que nos vayamos todos juntos, pero quería pedirte que en más o menos quince minutos despiertes a Serena— yo fruncí el ceño
—¿Despertarla?—
—Sí, estos días no ha dormido mucho y hoy más temprano me dijo que se iría a dormir un rato, que la despertara con tiempo para poderse arreglar, pero Haruka me llamo hace un rato y me pidió que le llevara algo, y no quiero despertarla tan pronto, ¿Podrías hacerlo por mi?— yo asentí, nunca le negaba nada a Amy
—Gracias hermano, nos vemos en un rato y por cierto me llevo tu auto— yo de nuevo asentí antes de que se marchara
Aun tenía tiempo, así que decidí aprovecharlo y leer un poco, como los últimos días ya tenía tiempo de sobra, aprovechaba lo más posible para leer, era uno de mis pasatiempos favoritos, además tendría que hablar de nuevo con mi profesor de piano, pues había suspendido las clases por los exámenes, pero ahora quería empezar de nuevo, y es que viendo como tocaba Serena, me daban muchísimas ganas de algún día poder hacerlo aunque sea un poco como ella.
Leí unas cuantas hojas, después de un rato cerré el libro y me frote un poco los ojos pues los sentía irritados, me gire a ver el reloj y me levante de un salgo. Amy me había pedido que despertara a Serena en quince minutos, habían pasado cuarenta y cinco y por estar leyendo me había olvidado por completo de llamarla, así que saliendo rápido de mi habitación cruce el pasillo en dos zancadas para despertarla.
Solté un suspiro cuando escuche lo que parecía ser la televisión, al parecer estaba despierta, aunque, aun así no me podría confiar, pues tal vez se hubiera quedado dormida con el televisor prendido, así que di un par de golpes a la puerta y espere a que me contestara. Un minuto después nadie me respondió, toque una segunda vez y de nuevo la respuesta solo fue el sonido de la televisión. Como no respondió decidí entrar, así que girando el pomo empuje la puerta y entre.
—Serena, despierta, Amy me pidió que…— me calle en cuanto entre
En efecto el televisor estaba encendido, ese era uno de los motivos por el cual no me había escuchado tocar, el segundo, era porque Serena estaba en el baño de la habitación secándose el pelo. Y al parecer tampoco me había escuchado entrar, o de lo contrario ya me hubiera echado a patadas, pues estaba con la puerta del baño abierta, la cabeza incluida a un costado mientras con un cepillo y con el secador peinaba mechón a mechón su cabello dorado. Lo que me hizo quedar de pierda, era su atuendo, o la falta de este, pues llevaba solo un fabuloso conjunto de ropa interior de encaje negro, que se ajustaba de manera increíble a su cuerpo, el cual estaba claro que ya no era el de una niña, y aunque delgado tenia las curvas suficientes para causarle una erección a cualquier hombre, que en este caso era yo.
Si, Darién Chiba había tenido una erección solo con ver a una mujer en ropa interior, increíble, pero cierto, me sentí como un adolescente, y no es que no me excitara ver a una mujer de esa manera, pero por lo general habría un "juego" previo que animara un poco las cosas para que mi cuerpo reaccionara de esa forma tan inmediata. Pues no era una simple erección, estaba realmente excitado, no podía creer lo que estaba sintiendo solo con verla, nunca una mujer me había parecido tan terriblemente provocadora y sensual usando solamente un maldito secador de pelo. Definitivamente la falta de sexo me estaba causando problemas y es que aunque yo había tenido solo un par de encuentros sexuales, y realmente no era nada experimentado en el tema, nunca pensé que podría excitarme así solo viendo a una mujer.
En ese momento Serena termino de usar el secador, con el cabello completamente liso y seco, enrollo el cable del secador en el mango y lo dejo sobre el lavado junto al cepillo, tenía que actuar rápido o ella se giraría y se daría cuenta de la presión que tenía en los pantalones y de la cara de estúpido que estaba seguro tendría. Así que saliendo un poco de mi estupefacción, aclare mi garganta. Ella pego un brinquito y me miro asustada.
—¡¿Darién? ¡¿Qué estás haciendo aquí?— pregunto alarmada y tan rápido como pudo agarro la bata de baño que estaba a su lado y se cubrió, yo agradecí que lo hiciera y que justo en ese momento mi erección desapareciera o pasaría la vergüenza más horrible de mi vida
—Discúlpame, Amy me pidió que te despertara para que estuvieras lista a tiempo, llame a la puerta un par de veces y como no respondiste, pensé que te habías dormido con el televisor encendido—
—No te escuche porque como viste estaba secándome el cabello— dijo algo molesta con las manos a cada lado de la cintura, yo me sentí algo incomodo
—Bien, yo… ¿Te falta mucho? Amy debe estar por llegar, me entretuve leyendo un libro y olvide despertarte antes—
—No hay problema, ya casi estoy lista, solo dame unos diez minutos— yo asentí, en ese momento escuchamos la puerta principal, debía ser Amy
—Parece ser que ya llego, te dejare sola entonces— y salí de su habitación
Diez minutos después estaba abajo en la sala esperándolas a ambas, pues Amy había entrado en el cuarto de Serena y todavía no salía ninguna de las dos. Estaba leyendo un mensaje de Andrew donde me avisaba que me esperaría afuera del lugar, cuando le respondí con un "Ok" las chicas bajaron. Tuve que cerrar fuertemente la boca para que no se me abriera de la impresión, pues Serena se veía estupenda, con un vestido negro un poco más ajustado que el de mi hermana e igualmente a media pierna, botines negros y maquillada levemente, se veía increíble, tuve que soltar poco a poco el aire y rezar para que de nuevo no se me hiciera un bulto en los pantalones, sería realmente vergonzoso si sucediera algo así delante de ambas, pensarían que era un hombre necesitado de sexo urgente y aunque hacía mucho tiempo que no estaba con alguien, de ninguna manera estaba necesitado, así que desviando mi atención de Serena mire a mi hermana para tranquilizarme.
—¿Quieres manejar tu?— pregunte tratando de despejar cualquier imagen de Serena de mi cabeza, aunque sería algo difícil, pues tendría que verla toda la maldita noche. Mi hermana negó, aunque era mi auto, siempre dejaba que lo usara cuando quisiera, pero pocas veces lo hacía, nunca había sido muy aficionada a los autos, ni siquiera había permitido que le comprara uno el cumpleaños pasado —Bien, entonces será mejor que vamos, Andrew ya está yendo para allá— ambas asintieron, quince minutos después estuvimos en casa del tal Haruka, como imagine Andrew nos estaba esperando afuera, así que luego de saludar a mi hermana y a Serena entramos
