Summary: Ella lo había amado en el pasado y él la había rechazado cuando se declaro, años después ella ha cambiado y lo ignora completamente y ahora él se siente extraño porque de alguna forma se encuentra anhelando su amor

Disclaimer: Los personajes de Sailor Moon no me pertenecen, son propiedad de Naoko Takeuchi

-.-

ANHELANDO TU AMOR

By. Yurika Cullen

Capitulo Cuatro

Baje las escaleras algo nervioso, hoy sería mi primera clase de piano con Serena y no sabía porque estaba algo intranquilo, tal vez porque yo al comienzo de alguna forma la había tratado de ignorante al pedirle que no tocara el piano, y ahora era yo quien no quería quedar mal frente a ella, pues luego de haber dicho semejante tontería, ella tranquilamente podría hacerme quedar en ridículo, aunque estaba plenamente seguro de que ella no haría jamás una cosa así, no podía evitar sentirme incomodo.

Cuando llegue ella estaba sentada en el piano mirando un cuaderno y unas partituras, se veía bastante concentrada, tenía un vestido lila y el cabello recogido en una cola con unos cuantos mechones sueltos que rozaban suavemente su piel, estaba realmente hermosa, se veía preciosa cuando estaba concentrada. Y me sorprendió muchísimo ese pensamiento, y es que aunque en el pasado sabía que era una niña bonita, nunca había pensado en ella como la mujer hermosa que de verdad era. Un mechón de cabello se escapo del peinado y le roso la mejilla, estire la mano tentado de regresarlo a su lugar pero pensé mejor las cosas y me metí las manos a los bolsillos intentando así retenerlas en su lugar.

—Hola— cuando la salude ella pego un brinquito de sorpresa —Perdón— me disculpe por asustarla

—Hola Darién, no te preocupes, estaba tan concentrada que no te escuche llegar— dijo sonriendo, me sorprendió que por primera vez me sonriera a mi —¿Empezamos?— yo asentí —Ven, siéntate— dijo palmeando el asiento a su lado —aunque suena ridículo invitarte a sentar en tu propio piano—

—No hay problema, hoy eres la profesora, eres la dueña de todo— dije sentándome, milagrosamente ella volvió a sonreír, y su sonrisa estaba siendo más sincera, no tan forzada, al parecer ya no se sentía incomoda a mi lado. Eso me agrado

—Bueno, creo que para empezar, sería adecuado que me dijeras cuanto sabes, así yo puedo basarme en eso para continuar—

—Se lo básico, puedo tocar un par de canciones, pero son muy sencillas—

—¿Puedes tocar alguna para mí?— me pidió —así yo puedo ver mejor cuanto sabes—

—Está bien— pensé unos segundos cual tocaría y al final me decidí por la que mejor se me daba, Serena me miraba atentamente cuando comencé, miraba mis manos concentrada y aunque me puse algo nervioso no erre ninguna nota, cuando por fin termine de tocarla Serena aplaudió

—Creo que sabes un poco más que lo básico, tocas muy bien Darién— me felicito sonriendo de nuevo, mi corazón se salto un latido

—Gracias, pero me hace falta aprender muchísimo más, comparado contigo aun soy un principiante—

—Tonterías vas por buen camino, es más, creo que no necesitas que te explique mucho, ni que tengamos que hacer nada teórico, que es lo más aburrido de todo— dijo con expresión de fastidio, yo sonreí, a pesar de todo ella seguía conservando cosas de antes, como la pereza para estudiar — creo que con lo que sabes es suficiente para que puedas observar un poco y seguirme, ¿Te parece que toque una canción y luego intentes tocarla tú?—

—Lo intentare, pero no aseguro que me salta bien—

—Lo harás sin problemas, muy bien, a ver, empecemos por una un poco más complicada que la que estas tocando, pero que sea lo suficiente fácil para que me sigas— se quedo pensando unos minutos y luego comenzó a tocar, al comienzo no preste mucha atención a sus manos, me distraje mirando su rostro, que aunque ahora sus facciones habían madurado, en su rostro seguían esos detalles de inocencia que eran tan característicos en ella, no tenía ni una gota de maquillaje y no lo necesitaba, su piel era perfecta, sus ojos siempre habían sido grandes y expresivos, y de un color azul que me recordaba el mar, a la tranquilidad. Recuerdo que en el pasado aunque siempre me molestaba y me irritaba su cercanía, cuando la miraba a lo lejos, de alguna forma me daba tranquilidad, era algo contradictorio e inexplicable, pero a pesar de sus defectos Serena siempre transmitía calidez.

Sacudí un poco mis pensamientos y me centre en lo que estábamos haciendo, así que bajando mí mirada preste atención a sus manos que vagaban por el piano con una agilidad impresionante y atrapante, y de nuevo tratando de no distraerme al imaginar la suavidad de su piel, comencé a seguir poco a poco sus movimientos y empezando a tocar la canción que ella había escogido trate de no equivocarme con las notas.

Estuvimos con el piano una hora y media, ella me explico un par de cosas y luego me enseño otras, además de que al final ambos tocamos una canción bastante complicada para mí y que luego de muchos intentos por fin pude hacerlo sin errores.

—Práctica esa última canción, lo más importante de ahora en adelante, es practicar y practicar, cuando yo aprendí a tocar piano era un desastre al principio— yo me sorprendí, pues aunque ella siempre había sido un desastre con todo, cuando estaba tocando el piano parecía como si fuera natural en ella, como si siempre hubiera tocado de esa forma —me frustraba muchísimo— continuo —en algunas ocasiones incluso quise dejarlo, pero después de un par de concejos seguí intentándolo todos los días, y al final cuando aprendí fue la mejor recompensa de todo, el piano es el instrumento que más me gusta, aunque fue el que más me costó aprender, tal vez sea por eso le que tengo tanto cariño, pero es que cuando toco el piano, siento que soy otra persona, es como si el sintiera lo que yo siento, de alguna forma puedo expresarme mejor tocándolo, cuando me siento mal y lo toco, después me siento realmente mejor— yo no pensé que me diría tanto, ella siempre se portaba reservada conmigo, pero los últimos días estaba menos callada en mi presencia

—¿Por qué decidiste estudiar música? De todas las carreras nunca imagine que escogerías esa— pregunte sin pensar —Disculpa, no quiero molestarte— dije avergonzado

—No te preocupes, no me molesta, entiendo porque te asombra, creo que en el pasado nunca te mostré otra cosa que no fuera torpeza— además de que yo tampoco deje que lo hiciera, y aunque no lo dijo, pude ver en sus ojos que lo pensó —pero aunque no lo creas la música siempre fue de mi interés, siempre quise estudiar música, pero nunca me anime porque pensaba que no tenía talento para ello, aunque después conté con el apoyo de mis amigos y cuando por fin me decidí me alegre muchísimo, pues me encanta mucho lo que hago—

—Y lo haces estupendamente— ella sonrió

—Gracias, y bien, eso es todo por hoy, creo que por un día es suficiente— yo asentí, su celular sonó en ese momento —Discúlpame— yo asentí de nuevo, luego se marcho hablando por teléfono, últimamente su celular siempre nos interrumpía

Yo me quede parado pensando, de verdad la había juzgado muy mal en el pasado, me había dejado llevar por lo poco que veía de ella y por mis propios prejuicios y solo con eso había hecho un veredicto totalmente equivocado, ella había sido y era mucho más de lo que se podía ver a simple vista y yo había estado completamente ciego, me daba vergüenza pensar en lo imbécil que había sido, y ahora me había venido a la cabeza la idea de que tal vez yo había herido mucho su corazón, más de lo que pensaba y tal vez no había sido un simple capricho lo que ella había sentido por mí, si no amor de verdad, me daba miedo pensar que yo le haya hecho daño con mi rechazo y con las crueldades que le había dicho, tal vez yo le había roto el corazón cuando ella en verdad sentía algo profundo por mí.

Hice una mueca de disgusto ante mis pensamientos, y sintiéndome el patán más grande del mundo subí las escaleras en busca de mi hermana, ella era la única que me podría decir que había pasado después de que la rechazara y aunque mi hermana tal vez no estaba al tanto de lo sucedido, no me importaba lo enojada que pudiera ponerse, tenía que hablarlo igual con ella.

Toque la puerta y unos segundos después mi hermana me pidió que pasara. Cuando entre, ella estaba sentada en su escritorio estudiando.

—¿Termino la clase?— pregunto sonriendo

—Si—

—¿Qué tal te fue?—

—Parece ser que bien, aun me falta mucho, pero según Serena solo me falta práctica— ella volvió a sonreír

—Entonces es verdad, solo tienes que practicar y pronto serás tan bueno como ella—

—Dudo que llegue a ser tan bueno— comente, luego me quede en silencio unos segundos, Amy me miro

—Suéltalo Darién— yo sonreí

—Me conoces mejor que nadie Amy—

—Soy tu hermana, se adivinar perfectamente cuando quieres decir algo— yo suspire

—Quería hablarte de Serena, preguntarte algo mejor dicho— ella frunció el ceño

—¿Qué cosa?—

—Yo… bueno creo que tu mejor que yo debe saber lo que sentía Serena por mí en el pasado— ella se puso seria —quería preguntarte algo referente a eso—

—Nunca pensé que tardarías tanto en hablar del tema Darién— yo fruncí el ceño —incluso ya daba por hecho que nunca lo harías—

—¿A qué te refieres?— ella soltó una risita irónica

—¿Tú piensas que yo no estoy al tanto del rechazo que le diste a Serena hace años? ¿De la forma en que la trataste? pero la verdad es que lo sé todo, la propia Serena me lo conto— yo levante las cejas sorprendido

—¿Entonces porque nunca me dijiste nada? Nunca me recriminaste todas las cosas que le dije—

—Porque estuve esperando a que te dieras cuenta tú solo de lo imbécil que fuiste, y de la estupidez que cometiste, pero te fuiste y nunca mencionaste nada, ni siquiera intentaste preguntar por ella, además después de que Serena se repuso me pareció que mencionar el tema ya no tendría sentido, ya era tarde para ti— se repuso… ¿Tan mal había estado? Además ¿Tarde para qué?

—Se que fui un imbécil y me avergüenza mucho darme cuenta justo ahora, nunca me sentí el mejor hombre después de lo que paso, intente disculparme en el instante después en que dije todas esas cosas, pero ella no me dio tiempo y salió corriendo ¿Crees que disculparme ahora ya no tendría sentido?—

—Nunca es tarde para pedir perdón por un error, aunque ella ya no sea la misma de antes, y tus disculpas no la convertirán de nuevo en esa chica, creo que al menos merece que te disculpes con ella por esas estupideces que le dijiste, porque las cosas quedaron como si ella hubiera sido la del error, y solo por el simple hecho de hablarte de sus sentimientos— yo cerré un puño en frustración

—¿Tanto mal le hice?— pregunte con miedo, Amy asintió

—Ella de verdad estaba enamorada de ti Darién— estaba —no era un simple capricho, y tu le dijiste un montón de cosas que la hicieron quebrarse, le tiraste la autoestima al piso, los primeros días fueron horribles, pues aunque trataba de disimular como se sentía y sonreía siempre, todos sabíamos que no era lo que trataba de aparentar y que en su interior ella tenía el corazón roto, se veía en sus ojos, estaban vacios y sin brillo, sus sonrisa más que alegría causaba tristeza— mi hermana suspiro —después empezó a estudiar música y se centro en eso, dedicaba su tiempo completo a la música, aunque componer canciones, tocar el piano y la guitarra le ayudaron mucho a volver a sonreír, nunca pudo ser igual que antes, se volvió desconfiada y reservada, solo con nosotros dejaba ver algo de ese entusiasmo y un poco de la alegría inagotable que tenía antes, pero no era lo mismo, era una especie de zombi, cuando la mirabas a los ojos, los veías vacios y sin expresión, había perdido completamente las ganas de soñar— Amy sonrió —hasta que apareció Seiya— yo fruncí el ceño

—¿Quién es Seiya? Ya había escuchado ese nombre antes y pareciera que estuviera prohibido hablar de él— en ese momento tocaron la puerta y sin esperar respuesta, la puerta se abrió y entro Serena sonriendo de felicidad

—¡Amy! Tengo que contarte algo muy importante, estoy muy feliz ¡Seiya vuelve a Japón! ¿No te parece increi…?— luego noto mi presencia —Perdón, pensé que Amy estaba sola, no quería interrumpir— se disculpo algo avergonzada

—No te preocupes Serena, no interrumpes nada— dijo mi hermana, Serena sonrió —¿Así que Seiya vuelve? Los chicos deben estar muy contentos— mi hermana se notaba también entusiasmada… ¿Quién demonios era ese imbécil para que ellas se portaran así?

—¡Sí! Su vuelo sale mañana temprano, ¿Me acompañas a recibirlo?—

—Claro que si, hace meses que no lo veo, ¿Por qué no lo invitamos a cenar como bienvenida?—

—Me parece estupendo— su sonrisa no se borro en ningún momento mientras hablaba del chico, luego me miro y dejo de sonreír —pero no sé si Darién este de acuerdo. ¿Te molesta?— me pregunto

—No, claro que no, pero al menos pueden decirme ¿Quién es el tal Seiya?— Serena miro a Amy

—Un amigo de las dos— se apresuró a decir mi hermana— es hermano de Yaten y Taiki, además fue quien le enseño a Serena a tocar el piano— mi hermana me miro como pidiéndome que no hiciera más preguntas, yo asentí, no lo haría, al menos no por ahora

—Bien, yo no tengo problema, los amigos de mi hermana son bienvenidos, si quieren puedo cenar fuera para que charlen más tranquilas—

—Por supuesto que no Darién, esta es tu casa, no tienes por qué irte a ningún lado—

—Serena tiene razón, ¿No prefieres quedarte y cenar con nosotros?— yo lo pensé unos segundos y asentí, definitivamente quería conocer al tal Seiya, pues parecía ser alguien muy importante para Serena

—Solo avísenme a qué hora harán la cena, así que mejor las dejo solas para que hablen— ambas asintieron, segundos después estaba acostado en mi cama pensando

Pensaba en todo lo que mi hermana me había dicho. En verdad había herido los sentimientos de Serena, había sido un verdadero hijo de puta y le había hecho daño sin quererlo de verdad, pero sin importar que esa no fuera mi intención, lo había hecho, le había roto el corazón, y conociendo lo frágil que era Serena podía imaginar lo mal que había estado. Pero también pensaba en el tal Seiya, tenía que ser alguien sumamente importante para ella, pues cuando llego hablando de él, los ojos le brillaban como nunca, hacía años que no veía ese brillo en sus ojos, esa misma expresión tenía en su rostro cuando en el pasado me miraba, pero ahora cuando veía sus ojos, los notaban vacíos y sin expresión hacia mí y con solo mencionar a Seiya el brillo había regresado, no sé porque pero me sentía raro, es como si sintiera celos de un hombre que no conocía y que no sabía a ciencia cierta quién era, además de que no tenía motivos para sentir celos de ella, tal vez solo era culpabilidad por el hecho de que fui yo quien le hizo daño y otra persona la ayudo a recuperarse cuando debía ser yo mismo quien lo hiciera. Pero aun así, un nudo se me hizo en el estomago al pensar en que tal vez Seiya era el novio de Serena.