¿Qué se pondría? ¿Qué se pondría? ¿Qué se pondría? Llevaba pensando en eso muchas horas, comenzaba a preocuparse ¿y si no encontraba nada apropiado? ¿Debería ir elegante? ¿Algo casual? ¿semi-formal? ¿Para el clima de invierno? Estaba tan confundida, pero no tenía ninguna intención de decirles a sus amigas su dilema. Alya ya se había ofrecido a encontrarle un atuendo, pero luego del fiasco de Halloween… bueno, hay que ser justos, fiasco lo que se llama fiasco no fue. A Adrien le había gustado el vestido, y muchos chicos se la habían quedado viendo. Aunque eso último la hizo sentir principalmente incomoda.

Ahora ¿Qué podía llevar a una cena navideña en casa del amor de su vida? He ahí el dilema. Toda la clase estaba invitada, y si quería destacar entre Chloe, Lila y Charlotte, quienes, odiaba admitirlo, tenían presencia y solían robar todas las miradas, por no alagarlas mucho. Entonces ¿Qué podría ser?

-Usa algo bonito- dijo Alya, en cuanto Marinette respondió la llamada, como si la morena fuera sentido su confusión- algo que diga "hey, mírame" con un sutil "quiero salir contigo" y un poco de "le agradare a tus padres más que ellas".

-¿De dónde sacas tantas tonterías?- cuestiono la pelinegra, sintiendo que tanta cháchara no era de ayuda.

-Creo que Alya tiene razón, Marinette- se escuchó la voz de Tikki. Esas dos debían estar juntas y tenerla en alta voz- ¿Cuántas veces hemos estado de acuerdo nosotras dos y nos hemos equivocado?

Buen punto. Demonios.

-Bien- respondió a regaña dientes- veré que puedo hacer.

Corto la llamada y analizo los puntos de referencia que le dio su amiga morena. Algo que dijera Hey, mírame… un vestido, eso se vería bien. Ok, ¿de qué color? Mmm, ya pensaría en eso. Quiero salir contigo, para eso… un vestido muy bonito. Y Le agradare a tus padres más que ellas… solo no tenía que verse como Charlotte, Chloe o Lila.

Marinette: Usare un vestido

Alya: Excelente :D mándame una foto.

Marinette no respondió, pues obviamente no tenía nada que enviarle. Alya debió suponerlo, porque continuo mandando mensajes de texto, cada vez más insistentes y denotando claro enojo.

Alya: Voy para allá ;(

Ay, no, Marinette se dejó caer en la cama, Casamentera Alya venía en camino. Y no estaba nada contenta.

-Algo que diga, ¿Qué hay, nena?

-Con mucho de ¿Te puedo invitar a salir?

-Pero sin olvidar el Prometo que le agradare a tu padre.

-Eso nunca puede faltar- convino el otro chico.

-¿Entendiste?- sonrió Nino.

-Ah, ah- negó con la cabeza el rubio.

-Mi hijo no necesita nada de eso para gustarle a una chica.

Gabriel entro en la habitación, dándole una mirada de desaprobación a los amigos de su hijo, quienes ya estaban acostumbrados a estos gestos despectivos.

-Padre, ¿Qué haces aquí?- inquirió Adrien, la repentina aparición de su padre en su habitación no era algo que pasara muy seguido.

-Tu madre creyó que yo podría ser de ayuda en tus problemas de… pubertad- los tres jóvenes hicieron muecas al oír la palabra.

-Dime que en realidad no uso esa palabra- pidió Adrien.

-Pues me amenazo en usarla si no subía- respondió el Agreste Mayor- ahora, ¿Cuál es el problema?- Adrien le explico muy brevemente que no sabía que ponerse para la cena de navidad- ¿solo por una chica?

-La futura señora Agreste- corrigió Plagg.

-Seguro le agradara, señor…digo, amigo, que digo, señor- balbuceo Nino. La primera vez que lo digo bien y lo arruino pensó con frustración el moreno.

-¿Con que la futura señora?- Gabriel arqueo una ceja- no le digas a tu madre, la acosara si se entera.

Eso no tenía ni que decírselo al rubio.

Un escalofrió comenzó en la punta de sus pies, pasando por las piernas descubiertas, haciéndola tiritar al pasar por su columna. Marinette se envolvió más con el abrigo, que lastimosamente solo llegaba a su cadera.

-Alya, tengo frio- sus dientes castañeaban.

-En la casa de Adrien hay calefacción.

-Pero…

-Para ser bella hay que ver estrellas- dijo Alya, bromeando.

-Y para ser guapa hay que estar helada- agrego la pelinegra, suspirando.

Traía un vestido ceñido al cuerpo, de tirantes, color verde claro; la falda llegaba un poco antes de las rodillas, y zapatillas bajas: la única muestra de misericordia que le mostro Alya ¿Marinette Dupain-Torpe-Cheng en tacones sobre un piso congelado? No, nadie quería ver eso.

Traía las piernas descubiertas, y aunque habían recorrido el 90% del camino en taxi, el señor las dejo a una cuadra ya que la nieve en la calle no lo dejaba avanzar debidamente. Se estaba congelando. Solo iban ellas, Tikki había quedado en encontrarlas alla; al parecer, la pelirroja tenía planes aparte que no quiso comunicarles.

-¿Lista, amiga?- Alya le sonrió a su amiga, quien miraba nerviosamente mas alla del portón de entrada de la casa de los Agreste.

-No.

-Así se habla- la morena toco el timbre- tu trabajas mejor bajo presión.

-Si vuelves a tocarte esa corbata, te castigo- amenazo Gabriel.

Adrien bajo las manos velozmente, tratando de contener su impulso nervioso. ¿Quién diría que querer impresionar a una chica lo pondría de esa manera? En realidad, nunca se imaginó tratando de impresionar a alguna; pensó que con solo presentarse sería suficiente, tampoco había imaginado que le gustaría una chica de verdad. Generalmente a las chicas solo les bastaba su presencia, no tenía ni que hablar.

Esto era nuevo, y emocionante.

-Espero que estés listo- Plagg entro en la habitación como si fuera suya, comiendo camembert. Padre e hijo torcieron el gesto cuando sintieron el olor- alguien te espera allá abajo.

-Vamos- respondió Gabriel- quiero verla. Quiero asegurarme de que no he perdido mi tiempo.

-Supongamos que eso sucede- dijo Adrien, siguiéndolo por el pasillo- ¿Qué pasaría?

-Nada- respondió su padre, ambos chicos lo miraron confundidos- será tu señora Agreste, no la mía. Solo esperemos que Annabella piense de la misma manera.

Oh, sí. De lo contrario, Annabella Agreste trataría de encontrarle una novia apropiada. Pero Adrien estaba seguro que eso no tendría que ser necesario ¿Quién no amaría a Marinette?

-¿Cuál es, Gabriel?- exigió Annabella, caprichosamente. El sonrió internamente, esto le parecía divertido.

-La chica del vestido.

-¿Cuál de todas?

Esa noche, solo Alix usaba pantalones. Vaqueros, más específicamente. El hombre trataba de evitar decirle a su esposa, desviándole el tema. Lo que no servía de mucho, pues ella era bien insistente.

-Vamos a bailar ¿si?

-Después me dirás ¿verdad?- ella hizo un puchero, desde que se habían conocido, el no había sido capaz de resistirse a su cara suplicante. Suspiro.

-De acuerdo- claro que "después", puede ser muuucho tiempo.

Marinette, Adrien, Alya y Nino habían estado charlando, hasta que los morenos decidieron bajar un poco la comida, bailando. A Adrien también le había parecido una gran idea, pero antes de poder invitar a la pelinegra, su prima se apareció.

-¿Bailamos?- antes de poder responder, él ya se había visto arrastrado a la pista de baile.

La pelinegra miro a su prima, deseando golpearla. O al menos tener la suficiente valentía para ir, parársele en frente y decirle que ese era su Adrien y que si volvía a ponerle las manos en cima, lo lamentaría. Lástima que ella no era así, pero como Alya había dicho, Marinette tenía buenos refuerzos. Estos no se hicieron esperar.

-Chloe y Lila también están que echan chispas- le comento Tikki, acercándose junto a Plagg. Marinette se sorprendía de todo el tiempo que ese par podía durar hablando sin aburrirse, ella no había podido mantener aun una conversación con el pelinegro sin que sus amigos estuvieran allí para intervenir- claro que ellas están así, mas molestas por que otra chica intente quitarles a Adrien, que porque de verdad él les guste.

-Eso ya lo suponía- la oji azul los miro- ¿y ahora qué?

-El Imperio Contraataca- Plagg miraba la escena, con ojos entrecerrados. Luego miro a Marinette- pero a mí siempre me ha gustado más El Retorno del Jedi.

La muchacha miro a su amiga pelirroja como preguntando ¿Y este que comió? Tikki rio antes de explicar.

-Se vio el maratón de películas de Star Wars anoche. Lo que quiere decir es que Charlotte no quiere dejar que tú y Adrien estén tranquilos. Creo que ella es El Imperio- miro a Plagg para confirmarlo, el asintió, una sonrisa divertida curvaba sus labios- y tu vendrías siendo el Jedi, así que… bueno, tienes que retornar, supongo.

-Y yo te ayudare con eso- el pelinegro se froto las manos, sus ojos verdes brillaban con malicia.

El chico se alejó, directo a donde estaba el Dj. Luego de cruzar un par de palabras con él, y engatusarlo, el sujeto cambio la música. Esta era mucho más animada, dejando un momento de confusión en todos los presente. Estos rápidamente se recompusieron y animaron con el cambio. Plagg volvió junto a ellas.

-¿Me concedes esta pieza?- le pregunto a Marinette. Ella acepto, algo confundida. Entonces agrego, guiñándole un ojo a Tikki- vuelvo en un segundo.

Marinette no podía más que reír bailando con Plagg, el chico no hacia más que girar y brincar con la música. Era muy divertido. Aunque era un poco complicado seguirle el paso, ya que el parecía dirigirse a un lugar en específico, el cual a ella le costaba descubrir.

-¿Estas lista?- le pregunto el muchacho- espero que sí.

-Pues no… pero Alya dice que trabajo mejor bajo presión.

-Excelente- el sonrió ampliamente, como el gato de Alicia en el País de las Maravillas- ¡CAMBIO DE PAREJAS!

Plagg mando girando a Marinette hacia algún lugar, entonces un par de brazos la detuvieron y cuando se dio cuenta, estaba bailando otra vez. Pero en esta ocasión con Adrien. El chico le sonrió, muy contento. Ella miro sobre el hombro de él y vio a su anterior pareja, bailando con Charlotte, antes de soltarla y dejarla a la orilla de la pista de baile e irse de nuevo con Tikki.

-Vale su peso en camembert, ¿no te parece?- bromeo Adrien, Marinette rio.

-Definitivamente.

En otros lugares del salón, Chloe y Lila rieron al ver como sacaban a la inglesa de la pista de baile. Solo por esta noche, únicamente por esa vez, dejarían a Marinette estar en paz con el rubio.