De nuevo, otra vez, por décima sexta vez ¿acaso no se aburría de dibujar a la Dupain-Cheng? Bueno, tampoco es que pudiera evitarlo, antes de darse cuenta ya había empezado, y a él nunca le gusto dejar un dibujo inconcluso. Pero ¿Por qué ella?

Desde hacía algún tiempo no podía evitar mirar a la pelinegra. Pasaba todo su dia metido en blog de dibujo, pero cuando levantaba la cabeza, justamente en ese segundo, ella pasaba frente a él, estaba parada cerca de allí, charlaba, reía y sonreía con sus amigas ¿Cómo no dibujarla si la veía siempre en sus mejores momentos?

No podía ser que aún le gustara Marinette, se suponía que ya la había olvidado, hacía mucho tiempo… ok, no exageremos, el año escolar pasado. Allí había dejado de gustarle.

O eso había pensado Nathaniel.

-No la está mirando. Dime que no la está mirando.

-La está mirando. Definitivamente, la está mirando.

-Oh, oh. A Adrien no le gustara.

-Aquí las cosas no se ponen aburridas. Sabían que debía ser amigo de ustedes.

-¡PLAGG!

El pelinegro se encogió ante los gritos de Tikki, Alya y Nino. Pero no se disculpó ¿y que si él pensaba que todo eso era entretenido? No venia mal un poco de emoción en la vida, y menos si no era en la vida de el pero podía ser un espectador. Además, eso enseñaría a su amigo rubio a no ser tan lento en la vida.

¡Que invite a Marinette a una cita de una buena vez y se acabe el asunto… aun si eso significa el final de su telenovela viviente!

Tal vez si soy un poco mal amigo pensó, sin darle mucha importancia ¿ya qué? Esta gente me ama.

-Tenemos que hacer algo- decidió Alya. Miro a la pelirroja- Tikki, ve a distraerlo.

-Ella no va a ir a distraer a ningún muchacho- Plagg se opuso inmediatamente ¿Tikki yendo a distraer a Nathaniel? ¿para que después sea ella quien le guste a el? No, no, no. Prefería ir él.

Y eso tuvo que hacer. Ya que no dejaría ir a Tikki, Alya lo obligo a él.

Pero ¿Cómo distraes a un tipo con el que ni siquiera has tratado? No es como si pudiera ir, pararse junto a él y entablar una conversación. No estaban ni cerca de ser amigos. Obviamente no podía hacer las cosas así. Además, estábamos hablando de Plagg. Tenía que ser algo muy Plagg para que salieran bien.

Relativamente.

Por lo tanto, decidió que un tropezoncito no le haría daño. Solo sería un golpecito en el hombro, para desviar su atención. Un mínimo accidente fingido.

Las cosas nunca eran así de fáciles.

Se acercó a Nathaniel, quien estaba parado en medio del patio de la escuela, un poco mal ubicado, mirando a Marinette charlar con una profesora. No sería mala excusa decir que no lo vio o algo así. Plagg se acercó como quien no quiere a cosa, directo a tropezarse con el chico, apropósito. Pero faltando solo un par de pasos, no vio que tenía suelta una agujeta del zapato, la piso y se tropezó, muy en serio.

La mitad de su cuerpo choco con el suelo, la otra mitad dio contra el delgado cuerpo del pelirrojo, lo que no amortiguo mucho la caída, a decir verdad.

Aparentemente, Nathaniel si había alcanzado a golpearse la cabeza al caer, y ahora se quejaba tendido en suelo. Varias personas llegaron a ver como se encontraban, haciendo parecer todo más grave de lo que en realidad era.

Bueno, pero había distraído al pelirrojo.

¿Marinette tendría novio? Era la constante pregunta que se hacía Nathaniel, es decir, nunca la había hablando con ningún otro chico. Unas cuantas veces con Adrien Agreste pero esas conversaciones no parecían durar mucho. Desde el inicio del año escolar los había visto hablarse fuera de la escuela, como en la fiesta de Halloween y la reunión en casa de los Agreste, pero ¿Cómo no se van a tratar si es obvio que sus amigos están saliendo?

Por lo demás, siempre que levantaba la vista de su block de dibujo, ella estaba con Alya y Tikki nada más.

Ahora otra cuestión ¿Cómo una chica tan linda como Marinette no tenía ningún pretendiente? Eso era extraño, pero a él no le venía mal. Quería decir que nadie le haría competencia y podía ir a invitarla a salir más tranquilamente.

Sip, eso haría.

Invitaría a salir a Marinette.

-Mejor mantén un ojo en Nathaniel- le aconsejo Nino a su mejor amigo- no querrás tener competencia por Marinette ¿o sí?

-No seas tonto, Nino…

-¿No crees que alguien más pueda gustar de Marinette?- el moreno arqueo una ceja.

-No me refería a eso- negó rápidamente el oji verde- lo que quiero decir es que no creo eso de que a Nathaniel le guste ella. Nunca lo he visto acercarse a ella, ni una vez.

Nino suspiro y negó con la cabeza. De verdad el chico estaba muy ciego, ¿ese no había sido muchas veces el caso de Marinette? ¿Gustando de Adrien, pero incapaz de acercarse y hablarle? Solo esperaba que después Adrien no se arrepintiera de ignorar su advertencia.

-Solo no olvides que ya te lo dije.

¡Bien, la había invitado! ¡No había sido tan difícil!

Lástima que no era a una cita como el quería.

Al final se puso extremadamente nervioso, con miedo de que ella lo rechazara, además delante de sus amigas. Habría sido humillante. Por eso, de su boca lo que salió fue:

-¿Me ayudarías a estudiar Historia?- se regañó mentalmente por ser tan cobarde- eres buena en esa clase y…yo necesito algo de ayuda.

No era mentira, pero era la pregunta que quería hacerle. Pero no se arrepintió al ver la mirada de Alya, quien tenía los ojos entrecerrados sobre el de manera suspicaz. Esa chica lo asustaba en ocasiones.

-Claro- Marinette le regalo una de sus hermosas sonrisas- mañana en la biblioteca ¿te parece bien?

-Excelente- asintió el pelirrojo, sonriendo también- gracias, Marinette.

Y corrió lejos de allí y de la mirada que la morena le seguía dirigiendo.

¿Cuál era su problema?