Nathaniel llego casi treinta minutos antes a la biblioteca de la escuela, para preparar todo para cuando llegara Marinette.
"Todo" en realidad no era mucho. Solo busco los pocos libros que pensó podrían serle útiles, las cosas bien organizadas sobre la mesa. Y aprovecho el resto del tiempo para asegurarse de que estaba lo suficientemente presentable para la pelinegra.
Reviso su reflejo en la pantalla del celular, enfocándose principalmente en que su cabello estuviera bien peinado. Que su aliento no oliera mal, su ropa no tuviera arrugas y, además, estudio un poco extra para que Marinette no pensara que era un completo tonto.
Todo bien
Solo faltaba que la Dupain-Cheng apareciera.
…
-¡Alya, ya déjame ir!- exclamaba Marinette, arrastrándose por el suelo de su habitación.
Literalmente.
La morena le estaba aplicando una llave, inmovilizándola lo más posible contra el suelo. La oji azul no entendía nada. ¿Por qué su mejor amiga no la dejaba ir? Solo ayudaría a Nathaniel a estudiar, ¡él ya debía estarla esperando! Odiaba hacer esperar a las personas, era muy desconsiderado.
-No puedes, Marinette.
-¿Por qué no?
-¿Y si Adrien se entera?
-Vamos a estudiar, ¡No a casarnos!- Marinette dejo de debatirse en el agarre de su amiga. Terminaría dislocándose el hombro, y ya le costaba bastante respirar como para agregar más a su injusto sufrimiento- Además, ¿Qué le importaría a Adrien que ayude a Nathaniel a estudiar?
Alya no respondió. Tampoco la soltó. Este sería un día largo, Marinette ya lo veía venir.
…
Charlotte, desde la sala de estar escuchaba los golpes y algunos gritos provenientes de la habitación de su prima. ¿Qué estaría pasando allí?
Esas dos chicas eran extrañas. En realidad, todo el círculo de amigos de Marinette, a la castaña le parecía extraño.
Alya, Tikki, Nino, ni hablar de Plagg. Lo que tenía de lindo le sobraba en extrañeza. El único presentable allí era Adrien.
Pero bueno, cuando el al fin aceptara que gustaba de ella y le pidiera una cita, entonces comenzaría el plan de acción para alejarlo de tan malas compañías. Adrien pronto caería, no había de que preocuparse.
Ni siquiera Chloe o Lila, quienes tenían mucha más clase que Marinette, eran competencia para Charlotte. Eso pensaba la inglesa.
Estaba segura que, dentro de poco, ella sería la novia del famoso y millonario modelo francés, Adrien Agreste.
…
-¿Dónde será?
-Alya dijo que en la biblioteca de la escuela.
-Bien, solo una duda ¿para que llevaremos a Adrien allí, si Alya no dejara escapar a Marinette?
-Somos el plan B, Alya no podrá retenerla toda la vida.
De acuerdo en lo que tenían que hacer, y con el consentimiento de la señora Agreste para llevarse a su niño a jugar afuera, secuestraron a Adrien. Casi literalmente. Lo embutieron dentro del taxi, y le dijeron con afán al chofer que arrancara y los llevara a la escuela.
-¿Para qué me trajeron aquí?- cuestiono Adrien, mirándolos con sospecha.
-Tal vez Plagg necesita ayuda para estudiar- sugirió Nino- sabes que si no fuera por Tikki seguiría cursando el primer grado.
-Se siente el cariño en este lugar- refunfuño el pelinegro.
Entonces los tres se detuvieron de golpe ante lo que veían. Eso no podía ser cierto.
…
Antes de que los tres amigos llegaran a la biblioteca…
Marinette ya iba veinte minutos tarde, Nathaniel comenzaba a tener una discusión interna. Y eso le preocupaba.
No vendrá. Ya está retrasada. Aunque, tal vez, tuvo algún contratiempo; tal vez el autobús se accidento, hay trafico… ¡No! No te mientas, Nathaniel. Sabes que ella vive en la esquina, no necesita tomar ningún transporte para llegar. Pero ella siempre llega tarde a clases, tal vez solo perdió la noción del tiempo… o se le olvido que había quedado contigo para estudiar y no vendrá… Demonios.
Cada pensamiento desanimaba más al pelirrojo. Que Marinette olvidara que había quedado en verse son el seria… doloroso, no lo negaría. Solo esperaba que de verdad tuviera algún problema y por eso fuera a llegar tarde, o al menos se explicara por no ir. Todo, menos que lo dejara allí plantado toda la tarde.
Para entretenerse mientras tanto, decidió buscar algo para leer. Las letras eran dibujos ¿no?, sin embargo, interpretarlos lo aburría de sobre manera. Él era excesivamente gráfico, y sus clases excesivamente teóricas en su opinión. Por esto, fue a la sección de arte, allí debían haber muchos libros llenos de dibujos y pinturas de personas famosas. Eso le gustaba, eso busco.
Encontró uno sobre arte del siglo XVIII y decidió echarle un ojo, entonces, en una de las mesas, vio a Chloe. Era la primera vez que veía a la chica en la biblioteca, leyendo un libro al menos. No era normal, y una curiosidad morbosa se apodero de él.
Se acercó como quien no quiere la cosa a la estantería tras ella y miro sobre su hombro, para averiguar qué libro leía. Esperaba que estuviera escondiendo una revista o fuera una novela rosa, pero no.
Era un libro de arte, como el que él tenía en sus manos.
Interesante.
-¿Se puede saber qué haces mirando?- le reclamo altivamente la rubia, al pillarlo observándola.
-Eh…- no pudo evitar sentir como el calor subía por su cuello y se propagaba por su rostro- es… ¿estás leyendo un libro?- esta vez, ella fue la que se puso roja, pero el suponía que se trataba más de enojo que de vergüenza. Su lengua cobro vida propia y comenzó a explicar- es que nunca vienes a la biblioteca, y Adrien no está por ningún lado, y Sabrina tampoco te acompaña.
-Mi vida no gira completamente entorno a Adrien- Chloe lo fulmino con la mirada, el color en su rostro no se disipaba- y Sabrina está enferma, en cuarentena, y no puede ayudarme con mi tarea. Lo creas o no, me interesa la idea de no reprobar.
Claramente indignada, la chica se dio la vuelta de nuevo a su libro. Nathaniel continúo insistiendo, sin saber por qué.
-¿Qué tarea es esa?- se acercó un poco más, tratando de leer lo mismo que ella- ¿arte?
-La profesora mando una investigación sobre el arte del siglo XVIII del país que nos tocó- Chloe refunfuñaba, pero Nathaniel tenía el presentimiento de que era más por el hecho de tener que hacer ella la investigación a tener que responder la pregunta de él.
El pelirrojo miro el libro en sus manos. Justamente había tomado el libro que iba a necesitar, bien podría empezar el también con su investigación. Miro a Chloe, quien le daba la espalda y se quejaba entre dientes, y, a decir verdad, sintió un poco de lastima por ella. Debía ser nuevo eso de hacer sus tareas sola.
-¿Te ayudo?- ofreció, antes de pensarlo adecuadamente y arrepentirse.
Ella lo miro con completo escepticismo. Él le sostuvo la mirada con completa tranquilidad. Al final Chloe cedió, internamente más tranquila. Es decir, el sujeto vivía metido en un block de dibujo, algo bueno debía salir de compartir aire con él.
…
Treinta minutos después y dos minutos luego de que Adrien, Plagg y Nino llegaran y los vieran…
-Debió ser algo que comió- balbuceo Nino.
-Está bajo medicación- decidió Plagg.
-…
Adrien abrió la boca para hablar pero nada salió, era sencillamente increíble. Chloe estaba riendo de algo que había dicho Nathaniel, y no era su acostumbrada risa despectiva ¡de verdad parecía divertirse, y el también! Era tan… no habían palabras para lo que estaba viendo.
Tal vez Sabrina debería enfermarse más seguido.
Cuando al fin se recompuso, miro a sus amigos.
-¿Y esta es la manera en la que Nathaniel "intentara quitarme a Marinette"?- ellos lo miraron, parpadeando aun confundidos- me voy a casa, tengo tarea que hacer.
…
-Ya. Eres libre.
-Gracias, Alya- dijo la pelinegra fríamente- espero que estés feliz.
Ya casi caía la noche. Marinette no había abandonado su casa, ni siquiera su habitación, pues Alya le había impedido a toda costa ir a ver a Nathaniel. Incluso cuando le había repetido un millón de veces que solo iban a estudiar. Ya no importaba, él ya debía estar en su casa. Mañana le explicaría por qué falto.
No creía que fuera tan difícil convencer al pelirrojo de que su mejor amiga estaba loca y por eso no había ido.
-Bueno, me voy- Alya se puso de pie y comenzó bajar las escaleras hacia la sala de estar. Llegando a la puerta principal, su celular sonó. Al ver de qué se trataba el mensaje, corrió de nuevo escaleras arriba, asustando a los señores Dupain-Cheng y Charlotte- ¡Marinette no podrás creer esta foto que me envió Nino! ¿Adivina quienes decidieron estudiar juntos en la biblioteca el día de hoy?
