Summary: Ella lo había amado en el pasado y él la había rechazado cuando se declaro, años después ella ha cambiado y lo ignora completamente y ahora él se siente extraño porque de alguna forma se encuentra anhelando su amor

Disclaimer: Los personajes de Sailor Moon no me pertenecen, son propiedad de Naoko Takeuchi

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ANHELANDO TU AMOR

By. Yurika Cullen

Capitulo Diez

Un par de semanas pasaron y el departamento de Serena estaría listo la próxima semana, yo estaba un poco desesperado pues la vería poco y aunque los últimos días habíamos avanzado en nuestra amistad, y ella ahora parecía confiar un poco más en mi, aun no había conseguido que ella aceptara ser mi novia. No la había besado ni una sola vez, pues había estado pensando mucho las cosas y no quería presionarla de esa forma, y aunque me había costado muchísimo había podido mantener la compostura y logre no arrinconarla en algún lugar y besarla desesperadamente como había deseado en más de una ocasión.

Mi hermana me había ayudado bastante, pues Amy intentaba dejarnos solos cada vez que se le presentaba la oportunidad, además de que después de empezar una relación con Taiki tenía más escusas para salir y de paso pasar tiempo con su nuevo novio. Incluso se que Serena había recurrido a mi hermana por concejo, en realidad siempre lo hacía, pues consideraba que mi hermana seria justa y no haría preferencia alguna por el simple hecho de que yo era su hermano y era verdad, pues aunque Amy me había dicho que me ayudaría, sé que no hubiera aceptado si yo no me lo hubiera merecido, y el mejor ejemplo era que en el pasado ella no me había querido hablar del tema porque estaba esperando a que yo mismo me diera cuenta de la realidad sin influencia de nadie y lo que más lamentaba era haber tardado tres años para abrir los ojos. Pero por esa misma razón ya no quería perder más tiempo.

Pero después de todo había entendido lo que sentía por ella y por eso no quería perder un solo minuto más, motivo mismo por el que estaba desesperado, Serena volvería a su departamento en solo unos cuantos días y yo aun no había podido conseguir la oportunidad que deseaba. Y si para el momento en que volviera a su departamento aun no la tuviera, entonces tenía que empezar a buscar escusas desde ahora para pasar más tiempo en su casa que en la mía. Pues definitivamente no le daría tiempo a arrepentirse.

Hoy tendríamos una clase de piano, en realidad ya no eran clases, pues ahora podía tocar el piano a la perfección, pero se había hecho una costumbre sentarnos los dos a tocar mientras charlábamos y bromeábamos, incluso ella había compuesto alguna canción en esos momentos y había pedido mi opinión en algún punto.

Cuando baje ella estaba sentada en el piano tocando con los ojos cerrados, así que me acerque atrás suyo, me incline y apoye mi cabeza en su hombro, juntando mi mejilla con la suya. Milagrosamente ella no se sorprendió, por el contrario sonrió y me saludo.

—Hoy te adelantaste— le dije cerrando igualmente los ojos, se sentía increíblemente bien estar tan cerca de ella

—No tenía nada que hacer y decidí bajar un poco antes— dijo recargando un poco su cuerpo hacia atrás y pegando su espalda con mí pecho

—Cierra los ojos y escoge una mano— ella frunció el ceño, pero después de examinarme y comprobar que no estaba bromeando, al final cerró los ojos

—Mmm… la derecha— yo abrace su cintura con la mano izquierda aun desde atrás y puse la derecha enfrente suyo

—Ábrelos—

—¡Es hermosa!— dijo mirando la rosa roja que sostenía enfrente suyo —¿Es para mí?— yo asentí

—Siempre que veo una rosa pienso en ti, tal vez sea por tu perfume— ella sonrió y la tomo en sus manos mientras pasaba los pétalos por su mejilla

—Desde hace años que la fragancia de mi perfume favorito es de rosas— explico mientras me sentaba a su lado —Amy me regalo el primero cuando cumplí quince años, me regalo una cadena de plata y ese perfume, la cadena todavía la conservo y el perfume se convirtió en mi favorito y nunca quise cambiarlo, de alguna forma lo considero muy especial— yo me sorprendí

—Yo la ayude a escoger ese perfume— comente todavía sorprendido al recordar algo que había pasado hace tanto tiempo y que para mí en ese entonces no había tenido relevancia

—¿Tú?— ella también se notaba asombrada

—Sí, ella me había pedido que la llevara al centro comercial porque quería comprarte un regalo de cumpleaños, después de visitar infinidades de tiendas llegamos a una joyería y mientras mi hermana entraba y buscaba algo que regalarte, una vendedora de la perfumería que estaba en frente se acerco y me hizo oler el perfume, no sé porque pero inmediatamente me recordó a ti, no lo dude y lo compre, incluso hice que lo envolviera para regalo, pensé que esa fragancia combinaba perfectamente contigo, cuando se lo enseñe a Amy le encanto, y dijo que te regalaría ambas cosas. Me había olvidado por completo de que ese perfume lo había escogido yo, con razón siempre que estabas cerca me sentía extraño cuando notaba la fragancia, se me hacía muy familiar— Serena me miraba atentamente

—¿Entonces lo compraste tu?— yo asentí

—Ahora veo porque lo consideraba tan especial— al parecer no quería decir eso en voz alta pues cuando se dio cuenta que la había escuchado se sonrojo casi al instante, pero no quise molestarla y preferí no hacer comentarios al respecto

Así que cambie un poco el tema y empezamos con las clases de piano.

Después de un par de horas estaba saliendo de darme una ducha, y en el momento justo en el que termine de ponerme el pantalón del pijama escuche un par de golpes en la puerta. Por la forma de tocar era mi hermana.

—Pasa Amy— dije mientras me pasaba la toalla por el cabello todavía húmedo

—Hola hermano, ¿Tu también recién te diste un baño?— yo fruncí el ceño sin comprender —vengo del cuarto de Serena y justo estaba secándose el pelo— yo trate de no pensar en esa escena, pues la última vez que la había visto secándose el pelo me había excitado tanto que de solo imaginarlo sentía una terrible incomodidad en el pantalón, así que desvié mi atención a mi hermana

—¿Vas a salir?— le pregunte al verla tan arreglada, ella asintió

—Salgo a cenar con Taiki, no creo que vuelva temprano— yo la mire entrecerrando los ojos, Amy me sonrojo y desvió la mirada, pero no le dije nada, ella ya estaba grande y era una chica bastante consiente, además era normal que quisiera estar con su novio y si ya había pasado a otro nivel su relación con Taiki entonces es porque el chico valía la pena, pues mi hermana nunca se precipitaría por alguien que no lo mereciera

—Cuídate— dije simplemente, ella sabría entenderme. Amy me dio una mirada agradecida porque yo no hubiera hecho ningún comentario, conociéndola se sentiría bastante incómoda hablando de sexo conmigo, pero también sabía que yo confiaba lo suficiente en ella como para no meterme en sus asuntos

—Lo hare— y sonrió —nos veremos mañana— se acerco y dándome un fuerte abrazo me dio un beso en la mejilla y salió de mi habitación

Aunque no compartiéramos la misma sangre, era increíble el vinculo tan grande que compartía con Amy, ella era mi hermana, y aunque el ADN dijera otra cosa, el corazón de ambos sabia la verdad, nosotros éramos familia, y por mi hermana yo haría cualquier cosa.

Casi dos segundos después de que mi hermana saliera volvieron a tocar la puerta, pero esta vez no era Amy, por la forma de tocar ahora podía asegurar que era Serena, y no me equivoque pues después de darle permiso para pasar ella entro con su pijama de la carita sonriente puesta. Deje de secarme el pelo y coloque la toalla alrededor de mi cuello.

—Hola— se notaba algo nerviosa, yo la mire esperando que continuara, creía imaginar que la había traído hasta mi cuarto —gracias por el ramo de rosas que estaba en mi habitación, no imagine que habría más de una— yo sonreí

—En realidad pensaba regalarte una, pero cuando vi el ramo no pude evitarlo— ella continuo de pie por unos segundos en silencio, luego se acerco y me dio un beso en la mejilla bastante cerca a mis labios

—Esta hermoso, muchas gracia— antes de que se marchara la tome de la muñeca

—¿Tienes algo importante que hacer?— me anime a preguntarle

—No, como Amy se va, pensaba quedarme en mi cuarto viendo televisión—

—¿Entonces porque no te quedas aquí conmigo?— pregunte con el corazón acelerado, ella me miro fijamente y asintió

—¿Qué quieres que hagamos?— yo solté un suspiro y tome su rostro con mis manos

—Esto— y la bese

La bese con todas las ganas que tenía guardadas durante estos días, ella me correspondió y apoyo sus manos en mi pecho desnudo, un escalofrió me recorrió el cuerpo cuando sentí sus manos suaves tocando directamente mi piel, así que bajando mis brazos le rodee la cintura y la aprisione todo lo que pude. Cuando el beso termino ella esta vez no esquivo mi mirada, por el contrario fijo sus ojos en mi y sin mediar una sola palabra me abrazo por el cuello y me beso de nuevo.

Este beso era totalmente diferente a los que nos habíamos dado anteriormente, este estaba cargado de pasión y desespero, Serena me besaba como si la vida se le fuera a ir en ello, así que no lo pensé mas y profundice el beso mientras la guiaba hasta mi cama y sin dejar de besarla la acomodaba bajo mi cuerpo y contra el colchón, continuamos besándonos, pero las cosas se me salieron de control cuando escuche un gemido de Serena y entonces ahí me di cuenta que estaba besándole el cuello mientras le tocaba un pecho, el cual estaba cubierto únicamente por el encaje del sostén. ¡Le había quitado la blusa!

Inmediatamente me separe y me puse de pie alejándome todo lo posible de ella y casi tropezando con la toalla que anteriormente había estado usando y que ahora estaba en el suelo. Serena por su parte se notaba confundida y estaba totalmente sonrojada, tenía el cabello revuelto por el beso de hace unos minutos y respiraba tan agitada como yo, así que desvié mi mirada a otro lugar pues el que ella estuviera en ese estado y sin la blusa puesta no me ayudaba en nada a calmarme y lo último que necesitaba en este momento era una erección. Ella se sentó y me miro algo pérdida.

—Perdóname— me apresure a decir —te juro que yo no te pedí que te quedaras para esto, tal vez si haya tenido la intención de besarte, pero no pretendía pasarme de la raya, perdóname Serena— ella se levanto y se acerco un poco a mi

—No te disculpes, no tienes porque hacerlo, en ningún momento me obligaste a nada—

—Aun así fui yo quien te pidió que te quedaras y quien te beso—

—La primera vez— aclaro —después quien te beso fui yo— yo la mire y me sorprendí de verla tan tranquila —¿Te puedo pedir algo Darién?— yo me desconcerté un poco por la pregunta tan repentina

—Dime—

—¿Me besas?— esta vez sí que me quede de piedra, ella se acerco y puso sus manos en mi pecho —pero si lo haces, quiero que no pensemos en nada mas, esa será la oportunidad que te voy a dar para que me demuestres lo que sientes por mi— yo la mire aun sin creer en lo que escuchaba —te voy a dar esta noche, en esta noche tienes que hacerme sentir algo más grande que lo que ya siento, porque el amor, solo se puede demostrar con amor, y si me quieres, entonces demuéstramelo—

—¿Estas completamente segura de lo que me estas proponiendo?—

—Si— me respondió casi de inmediato —lo he pensado mucho últimamente y quiero que me hagas el amor— un escalofrió me recorrió el cuerpo —quiero que me demuestres que no ha sido en vano seguirte queriendo, quiero que me demuestres que estos años sola valieron la pena, ¿Estás dispuesto a aceptar?—

—¿Vas a arriesgar tu virginidad por lo que sientes por mi?—

—Estoy arriesgando mi virginidad por lo que creo correcto, por mis propios deseos, así que no hagas que sea en vano. Y dime de una vez si aceptas, de lo contrario me iré, pero ya no tendrás oportunidad—

—Seria un imbécil si te dijera que no— dije tomándola de la cintura —y te juro que hare que sea inolvidable— ella se estremeció en mis brazos

—Entonces, estoy en tus manos—

La bese con intensidad y la lleve de regreso a la cama, no podía creer que Serena me hubiera pedido que le hiciera el amor, nunca ni en mis mas locos sueños pude haber si quiera considerado que ella me lo propondría, y definitivamente iba a aprovechar esta oportunidad, no la dejaría salir de esta habitación hasta que ella me dijera que aceptaba estar conmigo para siempre.

Los besos los acompañe de caricias, y estaba vez estaba plenamente consciente de donde y como estaba tocando, Serena por su parte me respondía con la misma intensidad y animada me acariciaba donde podía, pero cuando ambos ya estábamos solo en ropa interior y había más piel tocándose que antes, me di cuenta de un pequeño detalle.

—Serena— la llame, ella con dificultad me miro

—¿Qué pasa?— dijo agitada

—No tengo preservativos— su sonrojo aumento antes de que empezara a hablar algo nerviosa

—No es necesario—

—¿Por qué?— pregunte sorprendido

—Me estoy cuidando— yo la mire algo perdido, pero antes de si quiera poder preguntar ella continuo hablando —hace unas semanas acompañe a Amy al ginecólogo y bueno… yo también empecé a tomar la píldora—

—¿Por qué?— pregunte aun asombrado, ella me había dicho que no había estado con Seiya, ¿Entonces que la había animado a considerarlo desde antes?

—Porque… por…—

—¿Por mi?— ella asintió, yo sonreí

—Ya te dije que llevo pensando en esto hace tiempo y bueno… yo…— cada vez estaba más sonrojada, yo decidí dejar de torturarla y ante cualquier comentario mejor la bese

La bese y la desnude, me quede admirando su cuerpo por un tiempo y no había ninguna duda, era perfecta, ella era simplemente hermosa. Cuando nuestras pieles se tocaron por completo sin ningún obstáculo de ropa, mi respiración se agito más de lo necesario, estaba muy excitado y esta vez Serena podía sentir cuanto, pues aunque había desviado la mirada cuando me desnude para evitar verme, ahora que estaba sobre ella era imposible no sentirlo, y aunque yo no me había perdido ningún detalle de su cuerpo, estaba disfrutando muchísimo sentir su piel pegada a la mía.

Así que sin perder más el tiempo, me tome más libertad y deje vagar mis manos por cada parte de su cuerpo, acompañando las caricias con mis labios. Acaricie sus pechos por largo rato, y a medida que ella mas se agitaba yo mas aumentaba las caricias, pero cuando los acaricie con mi lengua, Serena dejo escapar un fuerte gemido e inevitablemente sonreí de satisfacción, así que cada vez sintiéndome más animado, baje con mi boca por medio de sus pechos hasta su vientre y más abajo, ella dejo de respirar por unos segundos y soltó el aire de golpe cuando metí mi cabeza entre sus piernas y acaricie su intimidad con todo el deseo que tenía.

—Basta Darién— dijo casi en un susurro, yo levante la mirada y la vi sonrojada y tapándose el rostro avergonzada, pero yo todavía no iba a parar, quería llevarla hasta el final, así que aumente un poco el ritmo de mis caricias, ella arqueo su espalda, se agarro de las sabanas y jadeo con fuerza —Dios…— segundos después la sentí convulsionarse, satisfecho subí hasta su rostro y la bese

—Te amo— le dije en su oído, ella abrió los ojos de golpe y me miro sorprendida —Te amo Serena, no lo dudes, porque es cierto— sus ojos se llenaron de lagrimas

—Yo también te amo Darién, nunca deje de hacerlo—

—Nunca voy a dejar de sentirme culpable por todo lo que te dije, pero a partir de esta noche, dedicare mi vida a recompensarte— dije limpiando sus lagrimas, ella sonrió —déjame hacerte mía Serena y prométeme que después de esta noche no serás de nadie más, yo te juro que nunca te vas a arrepentir de estar conmigo y de haberme dado una última oportunidad—

—Lo prometo, pero tú tienes que prometer que nunca me vas a dejar, que no te vas a ir nunca—

—Eso puedo jurarlo— y la bese

Esta vez fue Serena quien se animo un poco y me acaricio sin reservas, pero me sorprendió cuando sentí sus manos en mi erección, solté un gemido satisfecho al sentir el rose de sus suaves manos moviéndose de arriba abajo, y al parecer ella aumentaba el ritmo cada vez que me escuchaba jadear con más fuerza, así que tuve que detenerla o terminaría antes de tiempo.

—Así no es como quiero terminar— ella se sonrojo y yo sonreí, la volví a recostar en la cama y me puse encima abrazándola —dime si te hago daño— Serena asintió

Ansioso y nervioso empecé a entrar lentamente en ella, tenía que tener mucho cuidado de no dejarme llevar por el deseo y entrar de un solo golpe en ella, esta ocasión tenía que ser inolvidable y tenía que pensar en la satisfacción de Serena antes que en la mía, cuando estuve completamente adentro ella cerró los ojos con fuerza, así que quedándome quieto por un tiempo la trate de calmar con besos y palabras de amor en el oído. Cuando abrió los ojos y me abrazo aferrándose a mi espalda comprendí que era el momento y con cuidado empecé a moverme.

—¿Te gusta?— le pregunte cuando guiado de nuevo por sus gemidos aumente un poco más el rito y empecé a embestir más profundamente

—Se siente increíble— dijo con dificultad

—¿Quieres que aumente el ritmo?—

—No, así se siente muy bien, quédate así por ahora— yo asentí

Apoyando mi peso en el brazo derecho lleve el izquierdo hasta sus pechos y los acaricie un poco, Serena me clavo las uñas en la espalda y arqueo su cuerpo pegándose más a mí mientras soltaba un gemido que retumbo en la habitación, yo bese y mordí un poco su cuello a la vez que le decía cuanto la amaba y cuanto deseo me causaba tenerla así entre mis brazos. Después de un rato cuando ella también empezó a moverse aumente el ritmo y la tome de las caderas sintiéndola convulsionarse de placer bajo mi cuerpo, no pude aguantar mucho mas y yo también me deje llevar sintiendo el mejor orgasmo de mi vida.

Ambos respirábamos agitadamente, yo salí de su interior y me acosté a su lado trayéndola hasta mi cuerpo y abrazándola con fuerza, ella apoyo su cabeza en mi pecho y me respondió el abrazo de la misma manera.

—Te amo— le dije cuando mi respiración se regulo —ha sido lo más increíble del mundo— ella me dio un beso en el pecho

—Para mí también, definitivamente me llevaste al cielo— yo sonreí

—Prepárate porque pretendo llevarte seguido y dejarte ahí arriba todo lo que pueda—

—Estaré encantada—

—¿Y? ¿Ya tengo esa oportunidad?— le pregunte luego de unos minutos en silencio

—Creo que todavía tengo que pensarlo—yo la separe un poco y la mire a los ojos mientras fruncía el ceño —Bien, creo que no tengo que pensarlo más, absolutamente la tienes—

—¿Entonces aceptaras ser mi novia? ¿Quieres ser mi novia?— ella sonrió

—Claro que si— esta vez quien sonrió fui yo

—Pues entonces prepárate, porque iras de nuevo al cielo—

Y sin darle tiempo a hablar nada más me puse sobre ella. Increíblemente estaba excitado de nuevo, incluso más duro que la vez anterior, y al parecer ella también estaba dispuesta, porque en cuanto sintió mi erección contra su intimidad en sus ojos apareció un brillo de deseo tan intenso que no lo pude evitar y entre de golpe en ella, y no me había equivocado, ella estaba más que preparada. En esta ocasión no cruzamos palabra, solo se escucho en la habitación gemidos y jadeos desesperados, esta vez fue un poco más intensa que la anterior, pues yo entraba y salía en ella con desespero y Serena sin parar de gemir me clavaba las uñas en la espalda y me pedía aumentar el ritmo cada vez más y con más fuerza, fue tan intenso que cuando llegamos juntos al clímax soltó un gemido tan fuerte que imagine la escucharía todo el vecindario. Minutos después de sentirnos completamente saciados nos dormimos.