Bueno ¡Hola!

Años sin saber de ustedes queridos lectores… por mi culpa al tardarme en actualizar. Lo sé, no tengo perdón.

No tengo mucho que decir, solo que ya se acerca el final de esta historia… o de esta secuencia de relatos en orden cronológico con sentido entre sí.

Y, una cosita, a la persona que me comento el capi anterior, si está leyendo esto: cuando coloque que Adrien fuera América, lo hice porque me parecía mejor nombre que Estados Unidos, pues era muy largo, o o USA. A mí no me cuadraba; yo sé que Estados Unidos no es América únicamente, porque América es todo un continente. Yo vivo ahí. Era solo para que se leyera mejor.

Si a alguien más le molesto esto, me disculpo. Pero a este punto no lo voy a corregir pues no vale la pena.

Ahora sí, la historia…

Gracias por leer!


Capítulo 11: China Prepara la Ofensiva.

Por un gran milagro del cielo, los profesores no les podrían tareas sobre sus países en el mes de febrero.

A finales de Enero, ya algunos profesores les habían pedido investigar, hacer reportes, trabajos, ensayos, presentaciones y otros tipos de cosas sobre San Valentín en sus diferentes naciones. La fecha en que lo celebraban, debido a que, el nombre que tenía, como se festejaba; fuera sido una larga sesión de biblioteca e internet para los estudiantes de no ser porque sus docentes decidieron dejarlo así y que no lo hicieran.

Marinette literalmente había brincado por toda su habitación de la alegría. Ese 14 de febrero caía en sábado, lo que le dejaba el día libre. De haber tenido que presentar algo por la fecha, habría tenido que pasar el día en la escuela ya que el directivo había pensado hacer un festival y bla, bla, bla.

A la pelinegra no le interesaba eso precisamente.

Tenía cosas más importantes en las que pensar.

Como en su cita con Adrien.

FLASHBACK

Marinette había estado tranquila en su habitación, dando una siesta un domingo a las 11 de la mañana. Su semana había ido tranquila y sin preocupaciones, pero para ella nunca estaba de más un pequeño descanso de 15 minutos… que solían convertirse en una hora pues nunca escuchaba el teléfono.

Esta vez sí despertó, solo que no era el despertador.

Antes de detener el sonido, vio que se trataba de una llamada. Sumamente adormilada contesto, poniéndose el aparato en la oreja.

-¿Si, diga?- dijo con voz pastosa, bostezando sin vergüenza.

Las únicas personas que la llamaban eran sus padres y sus amigas. Ya la habían escuchado de esa manera antes, incluso ahora la entendían.

-¿Marinette?- escucho la voz desconcertada de cierto rubio al otro lado de la línea.

Marinette dio un grito en mudo, lanzando el teléfono. Luego se dio cuenta que no podía hacer eso más que en sus sueños o imaginación por que el aparato era frágil. Sin embargo, el teléfono continuo entero y funcionando incluso después de estrellarse contra la pared y caer al suelo.

Era de buena marca el celular al parecer.

Nerviosamente bajo trastabillando las escaleras, casi cayendo en un par de ocasiones. Pero llego a salvo junto al teléfono celular levantándolo y tratando de responder con la mayor naturalidad la llamada. Como si no fuera acabado de lanzar homicidamente su querido celular al vacío.

-¿Adrien?

15 minutos después tuvo a Alya allí, mientras ella hiperventilaba luego de darse cuenta de lo que se había acordado en la llamada, ofreciéndole una bolsa de papel y una taza de agua de tilo. No estaba muy segura de que quería su amiga que hiciera con esas cosas ¿Tenía que poner el té en la bolsa? Porque eso no saldría nada bien ¿O era meter la bolsa en la taza?

-Respira dentro de la bolsa- aclaro la morena con exasperación ante la obvia confusión de la oji azul- cuando te calmes, tomate el agua de tilo para los nervios ¿Ok?

Oh, bueno, eso tenía mucho más sentido.

-Ahora, dime exactamente lo que te dijo Adrien.

Marinette lo hizo. Comenzó muy bien, contando que había pasado, pero a mitad del cuento volvió a alterarse. Alya tuvo que buscar otra bolsa de papel, pues la pelinegra rompió la otra, y traerse la tetera llena de agua de tilo.

Esto haría para largo de seguir así.

Poco a poco Marinette se fue calmando, contándole a su mejor amiga que había pasado (avergonzándose de vez en cuando a su misma al darse cuenta de las cosas tan tontas que había hecho) hasta que finalmente termino con su relato. Alya sonreía, pero ella no estaba segura de por qué.

-Que se preparen las fans porque este chico ya está fuera del mercado- la morena fue directo al armario de su amiga- ¿te dijo que harían? Porque quiero que estés lista para cuando ese gran día llegue y no puedo ayudarte si no se para dónde te llevara…

FIN DE FLASHBACK

Hacía ya más de dos semanas desde que Alya escogió, con ayuda de Tikki, que se pondría Marinette en su cita. No tuvo voz ni voto, y tampoco le molestaba. Toda su ropa le gustaba, mucha la había hecho ella misma, así que tampoco fuera podido decidirse por que atuendo usar.

No sabía que tenía Adrien planeado para su salida, y tenía miedo de preguntar. Ninguno había tocado el tema desde que Adrien la había llamado, podía darse cuenta que incluso Adrien estaba algo nervioso al respecto. Y siendo sincera, eso la emocionaba ¿Adrien Agreste estaba nervioso por tener una cita con ella? ¿Podía ser más feliz en ese momento? Lo veía difícil.

No le daba mucha importancia a la salida. Ese día podía caer una tormenta y quedarse en casa, incluso con los padres de ella, pero mientras él estuviera allí, Marinette estaría más que contenta.

Si era un sueño necesitarían más que pellizcos para despertarla.


Charlotte se había terminado enterando, y esto no la había puesto nada feliz.

Charlotte + Enojada = Sufrimiento Para Marinette.

La pelinegra se sorprendía de lo maleables que resultaban sus padres ante cualquier petición hecha por la inglesa. Lo que Charlotte dijera se hacía y punto, pero en esta ocasión ninguno se puso de su lado.

Tom, como cualquier padre, cuidaba mucho de su hija. La protegía hasta de los mosquitos, y en otras circunstancias no fuera estado contento con la noticia de la cita de Marinette. Pero Adrien le agradaba, los dos habían pasado horas, junto con Nino y Plagg, viendo futbol en la televisión que estaba en la panadería cuando no había mucha clientela, y por ende, tanto trabajo. Se llevaban bien.

Y, sinceramente, hacía rato que el hombre estaba esperando por esa noticia.

Sabine sabía todo lo que su hija sentía por el rubio. Marinette no era la más discreta y la mujer era muy buena escuchando conversaciones interesantes sin que se dieran cuenta. Si, era un poco curiosa, pero no entrometida; su hija podía tomar sus propias decisiones, ya estaba grande. Si ella quería salir con ese chico por el que estaba completamente ida del mundo desde hacía mucho tiempo ¿Quién era ella para impedirlo?

¿Quiénes eran ellos para impedirlo?

Por supuesto, Charlotte no lo tomo también.

Había hecho tal berrinche, el cual nadie entendió, que había quedado afónica. Alya se había reído de esto durante muchooo tiempo, hasta que Charlotte comenzó su molesta "platica" de él porque Marinette no podía salir con un chico tan fabuloso como Adrien Agreste.

-Bla bla bla… que vergüenza bla bla bla… ¿Tú lo invitaste, verdad? Bla bla bla…

Alya era inmune a ser molestada por chicas arrogantes y cabezas huecas, muy claro lo había dejado al conocer a Chloe. Sin embargo, no era nada paciente. Y aunque la perorata no era con ella, bien que podía oírla y no tardo nada en fastidiarse.

-¡Cállate de una buena vez!- había exclamado la morena, un día en el salón de clases, antes de que la profesora llegara- ¿Por qué te cuesta tanto entender que nadie aquí te quiere? Demonios, ¡Vuelve a Inglaterra de una buena vez! ¿Qué estas esperando? ¿El pasaje de avión? ¡Yo te lo compro! Solo vete, desaparece, largo de mi vista. Eres más molesta que Chloe cuando se parte una uña…

-Oye, no me metas en eso.

-Solo cállate ¿de acuerdo?- termino Alya.

Nino se había puesto de pie, en algún momento durante el monologo, y la estaba sujetando de los hombros, mientras la morena le seguía gruñendo a la prima de su mejor amiga. Marinette estaba completamente sin palabras; era la primera vez que Adrien veía a la muchacha reaccionar así. En la puerta, Tikki y Plagg lo había observado todo.

-Esto es cada vez más entretenido- rio por lo bajo el pelinegro. Ella le dio un codazo en el estómago, sin delicadeza.

-Eres un egoísta.

-Dije que es entretenido, no que espero que continúe- el frunció el ceño- de hecho, creo que ya tengo un plan.

-¿Un plan?

-Si, en caso de emergencia. Tal vez Alya pueda ayudarme.

-Tú y Alya no se llevan bien- le recordó Tikki.

-El enemigo de tu enemigo es tu amigo- la pelirroja no estaba segura si debía preocuparse o no por esa sonrisa retorcida que tenía el muchacho en su cara.


Charlotte necesitaba un psicólogo, Alya no había dejado de repetir eso desde hacía una semana y Marinette ya secundaba por completo esa idea.

Aunque reconocía que su prima era persistente.

-Ni siquiera Lila es tan molesta- gruño Alya, sentada en la escalinata de la escuela.

-Yo tengo dignidad- respondió la italiana, quien llego desde adentro de la institución- no me rebajare a rogar.

-¿Quieres decir que dejaras a Adrien en paz?- Marinette y Alya formularon la pregunta al mismo tiempo sin creer lo que escuchaban.

-¿Qué? Por supuesto que no- Lila rio, como si fuera escuchado el mejor de los chistes- solo esperare a que pase este capricho de Adrien contigo, Marinette. Mientras tanto, hay muchos otros peces en el mar.

La castaña se alejó, dejando allí a las dos amigas.

-Bueno, supongo que eso quiere decir que Lila también te dejara en paz- Alya se encogió de hombros y sonrió- algo bueno salió de este día.

-Si- pero la sonrisa de Marinette no llego a sus ojos, algo seguía rondando sus pensamientos.

Solo esperare a que pase este capricho de Adrien contigo, Marinette


Había tenido a Alya y Tikki metidas en su habitación desde temprano ese sábado. A eso de las tres de la tarde, Adrien pasaría a buscarla para su cita. Sus amigas mantenían su atención completamente ocupada, diciéndole cosas que ya ni entendía. Hablaban las dos al tiempo y trataba de mantenerse al corriente con ambas conversaciones.

Sabía que era un intento de las chicas por mantener su mente ocupada, para que no se sintiera nerviosa, y lo agradecía. Estaba funcionando.

¿Pero que la ayudaría a no estar nerviosa una vez que se encontrara a solas con Adrien?

-Te ves hermosa- Tikki sonreía, muy feliz.

-Bien, ya es hora de que bajes a encontrarte con Adrien- dijo Alya, una sonrisa de suficiencia estaba en su rostro. Hacia un par de minutos había escuchado el timbre y la inconfundible voz del rubio, sus padres lo habían recibido- ¿Estas lista, amiga?

-No.

-Como siempre, eso es bueno- Alya rio y la empujo hacia las escaleras- nosotras esperaremos aquí hasta que se vayan. Supongo que no querrás que el vea que necesitaste apoyo moral urgente y bla, bla, bla.

Marinette les sonrió ampliamente, era sorprendente para ella como ni siquiera tenía que abrir la boca para comunicar sus pensamientos. Ese par la conocía muy bien, sobre todo la morena.


Adrien también parecía nervioso, pero a la vez contento. Era tan lindo. Y ella saldría con él; había estado esperando ese día durante mucho tiempo.

Antes de subirse al auto, que conducía Gorila, el guarda espaldas de Adrien, vio unas sombras ocultarse en una esquina. Sombras que se parecían mucho a Nino y Plagg.

Sonrió ante la idea de que Adrien también necesitara a sus amigos para clamar sus nervios y darle ánimos. Le hacía olvidar casi por completo lo que habia dicho Lila, días atrás.