Me tarde años, lo admito y me da pena decirlo.

Aqui va la explicacion: no hay television en mi casa y nos entretenemos con la computadora. Mi hermano se adueña de ella todo el dia y solo la deja libre cuando esta durmiendo (antes de que se levante en la mañana o despues de acostarse a dormir) no me da chance de escribir nada.

Ademas tengo universidad... eso de por si se lleva mucho tiempo.

Bueno, solo quiero decirles que solo queda un par de capis mas y espero terminarlos antes del año que viene. Falta poco!

Espero que este cap sea de su agrado...

A LEER!


La nueva colección de Gabriel Agreste saldría en poco tiempo, pero mientras tanto en toda Francia podías ver los carteles publicitarios. En ellos se veía al modelo estrella de la compañía posando junto a una hermosa joven de rizados cabellos rojos y ojos color caramelo. En algunas fotos se miraban frente a frente, en otras solo de reojo. Pero las que más ponían de los nervios a Marinette eran las imágenes donde ambos jóvenes salían abrazados o muy cerca uno del otro.

Era la próxima línea de verano, los motivos eran frescos y la inspiración de su suegro debió haberse basado en esas cosas de "Amores de Verano" pues los modelos, todos en general, iban acompañados de una pareja y dando la idea de estar coqueteando y cosas así. Estas no serían de las fotos que ella coleccionaría.

-Cálmate, amiga- Alya trato de sonreírle. Era difícil hacerlo cuando su mejor amiga estaba tan decaída- Adrien solo tiene ojos para ti. Eso es obvio. Esa es la razón por la que la envidiosa de Charlotte te ha estado haciendo esos comentarios.

Marinette giro su rostro hacia ella. Alya podía entenderla, solo de imaginarse en su lugar se le erizaba a piel del enojo. La diferencia era que la morena era más segura, no importaba lo que las personas le dijeran, ella sabía lo que tenía y lo que no, sus puntos fuertes y donde flaqueaba, tenían un buen autoestima. Y estaba tratando de trasmitirle esa seguridad a la pelinegra, pero era difícil.

-Tikki, díselo tú- dijo Alya a su otra amiga. La pelirroja traía entre sus manos una charola con una tetera, un trio de tasitas y galletas.

-Marinette- dijo la chica con dulzura- ¿de verdad estas dudando de lo que Adrien siente por ti? No deberías, si él se entera va a dolerle ¿no te dolería a ti que el dudara de tus sentimientos? Vamos, siéntate derecha y toma algo de té. Tu madre lo preparo para nosotras.

La Dupain-Cheng obedeció. Se sentó en el diván, Alya sentada a un lado y Tikki al otro, la charola sobre la mesita ratonera frente a ellas. Marinette miro a sus amigas, una sirviendo la bebida caliente, la otra mordisqueando una galleta, dirigió su vista a la puerta que llevaba a las escaleras, sus padres debían estar del otro lado. Por ultimo miro la pantalla de su computador, donde estaban las fotografías de Adrien. Su novio.

-Tienen razón- dijo con suavidad, tomando una de las tasas llena del líquido humeante- no tengo por qué estar triste. No son más que unas fotografías publicitarias, es su trabajo. Además, él me quiere, no debo dudarlo. No importa lo que Charlotte diga, ¿verdad?

Sus dos acompañantes sonrieron ampliamente al escucharla. Marinette les sonrió de vuelta, y comenzaron con su hora del té, charlando más alegremente.


En ese momento, se sentía el hombre más afortunado del país. Sencillamente, ser el agente de esa muchachita era el mejor trabajo que jamás podría conseguir. Ganaba más al día que una persona promedio al mes ¿y cómo no? Si esta modelo no era nada más ni nada menos que Lyra, una de las jóvenes más reconocidas de Francia. Es decir, ni siquiera necesitaba apellido, con solo decir "Lyra" ya todos sabían de quien se trataba.

Las fotos que Lyra se había tomado para la campaña publicitaria de Gabriel Agreste, junto con el hijo de este, habían sido la mejor de sus decisiones. La popularidad de la pelirroja había aumentado increíblemente; en las redes sociales no dejaban de preguntar con entusiasmo si ellos dos eran pareja debido a la gran "química" que se veía entre ellos en las fotografías.

Él no sabía a qué química se referían. Al ver las imágenes solo podía observar a un par de adolescentes, muy atractivos y con los bolsillos llenos de billetes. Pero no importaba, estas personas estaban dándole más popularidad a Lyra, lo que significaba más dinero para ella, que a su vez quería decir que era más dinero para el también.

-Aw, mira- Lyra le enseño la pantalla de su celular, el apenas le echo un ojo- estas personas son tan lindas. Hacen los mejores comentarios; de verdad Adrien y yo nos vemos tan bien juntos en esas fotografías. Lástima que no puedo confirmar lo que piden los fans.

Esto llamo la atención del agente.

-¿Quisieras que fuera verdad?

-¿Por qué no?- la pelirroja se encogió de hombros como si nada- Adrien Agreste es un famoso modelo increíblemente guapo e inesperadamente agradable y atento ¿a qué chica no le va a gustar? Además ¿has visto la cantidad de comentarios que me han hecho? Todos me aman, nos aman.

¿Así que Lyra también ve esas posibilidades? Esto era más que perfecto. Sabía además que esta chica podía seguirle el juego si se trataba de conseguir algo que quería, armar un pequeño plan no sería difícil.

-Podemos hacer que pase.

-¿Ah, sí?

-Claro, o al menos ante las cámaras.

-Con eso me basta.


Charlotte no podía creer aun que la única amiga que había hecho en Paris era la famosa modelo, Lyra. Era tan genial. Se entendían perfectamente. Tenían gustos similares y caracteres parecidos ¡No podía ser mejor! O al menos hasta ese momento.

-¿Tú conoces a Adrien Agreste, no?- Lyra pregunto, como quien no quiere la cosa. La inglesa se puso alerta al instante.

-Sí.

-Es muy guapo y agradable.

-Lo es.

Ya suponía por donde iban los tiros. Charlotte dejo de prestarle verdadera atención a las prendas que veía, para mirar a la pelirroja. No podía concentrarse en comprar cuando estaba pasando lo que creía que estaba pasando.

-¿Está saliendo con alguien?

Charlotte dudo en responder. Miro a Lyra un largo rato. ¿De verdad esta chica quería salir con Adrien? Entendía por qué, pero aún le parecía extraño. Había estado en las sesiones de fotos, en algunas al menos, y no había visto mayor trato entre los modelos. Lyra apenas se había apartado del celular, ni siquiera había mirado realmente al rubio cuando este la felicito por lo bien que había salido en las fotos.

No creía que ella gustara de Adrien. Ni un poco.

-¿Por qué preguntas?- inquirió, sin ninguna timidez. Ella no se andaba con eso- tú y el no tuvieron ni una sola conversación, apenas se miraron pues era la idea de las fotos ¿no me vas a decir que te has enamorado de él y bla bla bla bla?

Lyra rio ante su franqueza. La cara de niña dulce que ponía frente a todos desapareció, como solía suceder cuando estaban solo las dos. Lyra era verdaderamente arrogante y egocéntrica, ni en lo más mínimo parecido a la fachada que quería mantener.

-Es por popularidad, Charlotte- contesto la chica- quiero salir con él porque a los fans les va a encantar. ¿Has visto como subieron mis seguidores en las redes sociales? Es una locura. Todos piden una relación entre nosotros ¿Por qué no dársela?

-El no aceptara solo porque seas famosa.

-No, pero su padre si- Lyra seguía sonriendo, mirando las blusas del perchero- pude notar que él hace todo lo que Gabriel le diga y si convenzo a su padre para esto entonces el tendrá que hacerlo.

Esta vez, la que rio fue Charlotte. No pudo evitarlo. Rio tanto que la pelirroja comenzó a preocuparse.

La castaña no podía creer lo que estaba pasando. Ella se había fijado en Adrien nada más verlo por primera vez, era un chico tan lindo que no le extraño tener que competir con Lila, Chloe y Marinette. Pero al final Marinette fue quien consiguió salir con él, ser llamada su novia. Y aunque le chocaba esto todavía, le chocaba aún más que esta aparecida decidiera que sería la novia de Adrien, el quisiera o no.

-No seas ridícula- le dijo a Lyra, limpiándose las lágrimas- Gabriel Agreste jamás aceptara un trato semejante.

-¿Y por qué no?- la otra chica parecía muy molesta.

-Porque él y su esposa adoran a su nuera ¿se me olvidó mencionarlo? Adrien si tiene novia, mi prima Marinette.


Nino, como tenía por costumbre, estaba acompañando a Adrien en su trabajo. Esta vez, el rubio estaría participando en la grabación de un comercial; lamentablemente, de nuevo era con Lyra, quien no le caía nada bien.

-Esa chica no me cae bien- exteriorizo su pensamiento hacia su mejor amigo, quien sonrió un poco.

-Es algo difícil de tratar, pero no creo que sea mala persona.

-Te cuidado de igual forma.

Adrien lo miro extrañado, pero el moreno no se explicó. No sabía como hacerlo ¿estaba bien dejarse llevar por presentimientos? Había visto como Alya seguía sus dichosas "corazonadas" y terminaba metida en buenos líos, tal vez esa inquietud que sentía se debía a otra cosa.

O al menos eso esperaba.

El comercial era algo muy sencillo. Lyra correría hacia Adrien y el la abrazaría, alzándola un poco y girando con ella para que la falda del vestido ondeara. Con la pantalla verde pondrían de fondo una playa, todos los movimientos serian en cámara lenta y agregarían el resto de los detalles también en edición.

-De acuerdo- hablo el director- acción.

La pelirroja corrió, sonriendo, su cabello volando a su espalda gracias a los ventiladores y se lanzó a los brazos del rubio. Pero el parecía algo distraído, dejando caer de esta forma a la famosa modelo sobre la arena que conformaba la escenografía.

-¡Corte!

Lyra escupió la tierra que entro a su boca y sin un buen semblante volvió a peinado y maquillaje. Adrien se acercó a su mejor amigo.

-¿Qué paso allí?- Nino no pudo ocultar la risita que se le escapo.

-No lo sé- el rubio negó, pareciendo levemente confundido- sentí algo raro. Como… un mal presentimiento.

El moreno alzo las cejas, pero de nuevo, guardo silencio. Esto era mucha coincidencia. El no creía en las energías ni nada de eso, pero al parecer esta chica tenía más malas vibras de las que se podrían esperar. De verdad esperaba que esos "presentimientos" no fueran más que un dolor de estómago causado por alguna comida que les cayó mal.

-Está bien, vamos de nuevo- el director miro a Adrien de manera significativa- todos en sus posiciones.

Y así todo el equipo de producción volvió a su lugar y los actores se pararon de nuevo en el escenario.

-Acción.

Nino vio como la pelirroja volvía a correr hacia Adrien, y por un segundo deseo que la dejara caer de nuevo. Pero el rubio si la atrapo; riendo por la actuación, le dio dos vueltas en el aire antes de bajarla, pero aprovechando la cercanía del descenso, Lyra acorto la distancia entre sus rostros y beso profundamente al Agreste en los labios.

La sorpresa fue colectiva en la sala, pero el primero en salir de su estupor fue el director. Quien exclamo:

-Eso es, ¡continúen!

Adrien obedeció pero solo por compromiso laboral. Increíblemente tieso bajo el agarre de la chica sobre él, rogando a que pronto gritaran corte. Y cuando así sucedió, se separó inmediatamente de Lyra, dándole una mirada interrogativa. Pero ella solo sonrió y le guiño un ojo.

El director ovaciono el beso, pero él no quería saber nada de eso. No estaba en el libreto. De haberlo estado no fuera aceptado jamás hacer algo así. Se sentía como una traición a Marinette, y a ella no la haría nada feliz enterarse de esto.

-Hay que arreglar esto- fue lo que dijo Nino cuando llego a su lado.


Marinette no había recibido ni una llamada de Adrien debido a la muy ocupada agenda que el chico manejaba ese fin de semana. Tenía la grabación de un comercial y otras tantas sesiones de fotos. Firma de autógrafos, eventos a los cuales asistir; y eso que sus padres ni siquiera estaban en la ciudad. Los señores Agreste habían salido por una semana a hacía por cuestiones de trabajo y no volverían hasta dentro de unos días.

La pelinegra no podía decir que no estaba triste. Lo extrañaba, jamás lo negaría, pero debía entenderlo y lo hacía. Lo único que la contentaba era que en unos pocos minutos lo vería por televisión en una entrevista.

-¿Contenta?- Alya pregunto, sentada junto a ella frente a la pantalla del computador- yo tampoco he podido hablar mucho con Nino. Por acompañar a Adrien ha estado de aquí para allá y donde esta no lo dejan usar el celular. Pero luego de esta entrevista podrán volver a sus rutinas de siempre.

-Si, al fin- la Dupain-Cheng sonrió ampliamente, mientras el programa que esperaban iniciaba, siendo trasmitido en vivo por internet.

Vieron a la presentadora, quien hizo una introducción al programa y las personas que estarían allí. Cuando no menciono el nombre del Agreste, ambas se extrañaron.

-El joven se encuentra un poco enfermo y no podrá presentarse, pero no se preocupen. Tendremos a su compañera en toda esta gran campaña publicitaria, la hermosa modelo, Lyra.

-Mejor lo quitamos- dijeron las dos amigas a la vez, ver a la pelirroja no era algo que les interesara. Se detuvieron ante algo dicho por la entrevistadora.

-Nos cuentan que pasaron muchas cosas durante la grabación de este comercial. Nos gustaría que lo vieras y luego nos hagas algun comentario al respecto.

-¿Lo consiguieron? Pero no se estrenara hasta dentro de tres días- a pelirroja lucia sorprendida, pero sonreía ampliamente.

-Tenemos nuestros métodos. ¿Lo vemos?

-Me parece bien.

Marinette y Alya se quedaron con la boca abierta ante la escena que era reproducida frente a ellas. Era una crueldad del destino que además el beso del comercial fuera en cámara lenta.

-Adrien no te comento nada ¿o sí?- titubeo la morena, sin poder despegar la vista de la pantalla. La ojiazul apenas pudo negar con la cabeza.

Fue el turno de Lyra para hablar. La chica lucia radiante ante las miradas atónitas del público, algunos comenzaban a aplaudir viendo venir la noticia.

-La verdad, ese beso no estaba en el libreto- confeso, con un falso sonrojo en las mejillas- solo que, no pudimos contenernos. Para nuestra suerte, al director le encanto.

-¿Y cómo no? Hasta yo estoy fascinada- rio la entrevistadora. Luego cambio a una mirada más cómplice, y pregunto- entonces, ahora lo que todos quieren saber ¿es oficial? ¿Adrien Agreste y tu…?

-Sí, somos novios.


Charlotte, quien se encontraba arriba recostada en la cama de Marinette, se asomó levemente ante la noticia que ella sabía era falsa. Miro a su prima y pudo ver como una lagrima resbalaba por su rostro, mientras Alya trataba de consolarla.

Definitivamente, Lyra se había excedido.