Las Notas y Cometarios se encuentran al final del capítulo. Como siempre: Ni Harry Potter ni Fairy Tail son de mi prioridad, esto es tan solo un Crossover. Son Rowling y Mashima quienes han motivado a esta efímera pluma a escribir una historia. Gracias a Auror DragonSlayer por el apoyo, y a Alex Daniel por ser Beta. ¡Provecho!

Contador de Palabras: 4780 — Dimensión Actual: EarthLand; Fiore.

Canis Major. — Capitulo 3 – Cola de Hada.


"El Reino de Fiore. Un País de 13 millones de habitantes en el cual persiste la magia. Se comercia con ella como si fuese una mercancía más, y aquellos que se dedican a ejercerla como oficio, son llamados Magos. Los magos se reparten entre gremios y hacen trabajos por encargo, e incluso hoy en día, estos lugares son las herrerías que forjan leyendas..."

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¡Ahahahahaha~! ¡La llave del Perro Pequeño, Muchas gracias Sirius!—

Saltando en una sola pierna, una crecida Lucy Heartfilia chilla de alegría mientras su rostro se iluminaba en graciosa y genuina gratitud. Las pequeñas colitas atadas en la base de su cabeza brincaban al compás de su infantil danza de la victoria, mientras la chica extendía el brazo hacía en cielo presumiendo la llave en su mano.

Sirius soltó un leve suspiro, sonriendo con los ojos cerrados y un leve ceño fruncido. La revista en su mano –Il Fiore Magico–, daba una bonita vista a una serie de ilustraciones acompañada de una narrativa que servía como introducción a la visión mágica del reino –y a la temática del numero en específico: Los muchos gremios y magos del todo el continente que abarcaba Fiore. En las últimas semanas, Fairy Tail había estado dando problemas cada dos por tres. [Y pensar que nos dirigimos hacia ellos…] Sudo un poco, considerando seriamente si todos los líos valdrían la pena. Sirius jamás había estado en un gremio*, y al igual que Lucy, sería su primera experiencia como miembro de uno si se unían a Fairy Tail. –A cualquier gremio. Sin embargo, el Can Mayor no negaría a Lucy el unirse al Gremio que la había motivado a seguir el camino de la magia como profesión. [Bueno, para ella, solo lo mejor. ¿Cierto Señora Layla?] Se permitió dar una pequeña sonrisa: Él tenía un deber, y pensaba cumplirlo. Se aseguraría de que Lucy fuese aceptada en donde pudiese ser feliz, sin importar donde fuera.

Ignorando sus resquemores por la obvia alegría de Lucy*, él canino azabache paseo su mirada por los alrededores, dedicándose a explorar el área.

Olfateo el aire, captando el denso aroma de la sal de mar, y escuchando el vaivén de las olas de fondo sobre las que navegaban los barcos. Hargeon, leyó Sirius en un cartel de entrada en cuanto arribaron a la ciudad. Era un nombre que le parecía curioso. Aquella ciudad portuaria no era un centro de turismo mágico –después de siete años sin interactuar con algún tipo de Mago*, Sirius se estaba sintiendo un poquito frenético por encontrar un gremio pronto–, y en silencio se preguntó si debió de hacerle caso a Lyra y tan solo centrarse en divertirse, en lugar de repasar siempre su objetivo en cada oportunidad que tenía. Pese a todo, eran por tecnicismo unas vacaciones. Sus orejas se agitaron, delatando su reticencia. El silencio, el perro sonreía. Aunque estaba algo picado por la emoción de su protegida al tener una constelación de plata que por mero tecnicismo era su contraparte. Dígase contraparte, dígase que el espíritu en cuestión era una mascota sin más. Un adorno, y Lucy igualmente estaban saltando de alegría genuina al tener su llave en su poder.

[Ese pequeño y tonto Nikora.]

Inflo los mofletes. – ¡Él no estaba celoso, ni lo estaría jamás de un de un Nikora! ¡No señor!– desvió la vista de forma brusca, fijándose en el vaivén de las olas. Horas atrás, y en privacidad, Sirius había lloriqueado con infantil rostro indignado, sacudiendo las orejas ante tamaña ofensa. No podía evitar sentir su orgullo herido. Bah, mujeres. ¿Para que necesitaba Lucy un espíritu tan… tan –tan debilucho? ¿De compañía? ¿De mascota? Vale, que la joven Heartfilia trataba a todos los espíritus por igual, y Canis Major no tenía ningún inconveniente en que tuviese más amigos, Pero no consentía regalar su posición como el espíritu que más tiempo de contrato poseía con Lucy. ¡Sirius se bastaba y sobraba para ser guardián, amigo y compañía! ¡Era uno de los espíritus de plata con mayor habilidad! ¡Si hasta él tenía doble forma!

Estaba seguro de que Lupus le diría que era una tontería preocuparse. Dentro de él Hocicos estaba de acuerdo con Sirius. ¡Él era un mejor entrenamiento para regular la vinculación, consumía muchísima más magia-!

[Espera.] Hizo una pausa en su tren mental, reflexionando aquello. Mientras Lucy continuaba saltando, y charlando de forma alegre sobre su siguiente parada. Con un leve asentimiento el canino se dejó guiar, concentrado en otros temas algo más importantes por el momento. Canis Major de hecho empezaba a reflexionar la gran cantidad de magia que se necesitaba para invocarle si se comparaba a un Nikora... – ¡Con un Nikora! Su orgullo seguía herido, pero sacudió sus pensamientos.

Quizá su pequeña reticencia se debiera a que Nikora era contraparte suya. –También estaba el hecho de que los espíritus Nikora eran muchísimos, mientras él (Sirius) estaba en la categoría de llave única. Esto último significaba que, teóricamente, la llave del Gran Perro tendría igual valor de rareza que Caprico o Leo; igual valor de rareza que una llave dorada. Las llaves de plata individuales eran... escasas, y un juego de Plata Único era extremadamente costoso cuando se reunía. –No que alguien de Earthland supiese de ello. Usualmente el nombrado como la estrella principal poseía el mando del resto de la constelación; o simplemente existían mas como si mismo.

[Ugh. ¿Por qué estoy pensando esto?]

Agito una oreja, casi con un espasmo. Ese tipo de pensamientos le irritaban levemente cuando venían a él. Estaban de vacaciones, y era más importarse divertirse que trabajar. Reflexionar sobre temas incomodos solo le haría doler la cabeza.

— ¡Sirius, mira! —Sintió el brazo de Lucy jalar el propio, trayéndole a rastras a la realidad. Giro su vista hacia ella, quien sonreía infantil—. ¡Un restaurante de barbacoa y asados! ¿Comemos? —Pregunto ella con una sonrisa radiante.

El estómago de Sirius dio un gruñido, a forma de respuesta. Lucy enseño la dentadura, riendo levemente. Ella sabía que a Sirius le encantaba ese tipo de platillos. Sonriendo apenado, el espíritu siguió a su invocadora al lugar. Olía delicioso.

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—En fin, muchas gracias por ayudarnos. Tomen el almuerzo como un gesto de gratitud, Por favor. —

El helado –de vainilla– fue un buen toque, luego del concienzudo almuerzo que ambos habían tomado tras la compra de la llave de Nikora. Lucy aún no había decidido el momento para hacer el contrato, considerando divertirse en lugar de tomarse la preocupación por firmar un papel. Después de todo, ella tenía todo el tiempo el mundo –mientras no perdiera la llave, cosa que Sirius esperaba que no ocurriera. Tampoco era como si odiase a Nikora. Eso sería muy infantil.

La situación se tornó aún más infantil cuando ellos dos se encontraron con Salamander y su enorme sequito de fanáticas. –Sirius decidió en aquel preciso instante que quizá Fairy Tail o valía la pena. No tenía que ver que el mago en cuestión usase un hechizo para embobar a Lucy, no que va. –El olor de ese tipejo era un insoportable hedor que le hacía arrugar la nariz por mera inercia. Olía mal. Hedor, licor, perfume barato y algún tipo pólvora mágica. Y el sulfuroso aroma dulzón de ese fuego violáceo. – ¿Porque había pensado en Vulpécula cuando lo vio irse volando? Quizá sus instintos están bien con respecto a la composición poco normal de aquella magia, y debería pedir a la zorra más información sobre los tipos de magia ignifuga.

Trago el líquido que tenía en la boca, observando el zumo de fruta amarillento que tenía en el vaso con aire ausente. La Magia del Mago de Cabello azul no era, a jurisdicción de Sirius, Magia de Fuego exactamente. Se suponía que Salamander usaba Magia Arcana, según las pistas que daban sus descripciones.

Ni siquiera el olor era olor a magia de fuego normal. Se suponía también que Salamander tenía el cabello rosa y una prenda con escamas –que muy bien podría haber guardado en alguna parte, y lo del cabello podría ser un mero rumor. Sin embargo (y por aparente coincidencia), el chico que ahora comía con gusto frente a ellos dos tenía el cabello rosado, y un apetito gigante que competía con el de Sirius cuando se sentía famélico.

Natsu –así se llamaba el chico—, también tenía un olor sulfuroso, más similar aun fosforo –no. Olía azufre. A azufre, cuero, y curiosamente a campo abierto. Pasto fresco y tierra caliente. Mientras Lucy seguía charlando con ambos, y viéndoles comer frente a su pequeña diatriba sobre los tipos de Magia, Sirius tanteo muy levemente la magia del muchacho. Porque Lucy no podría saberlo, claro que no, pero frente a ambos estaba un chico que era obviamente un hechicero de fuego –entre activo y potencial, Sirius se decantaba porque era activo. Muy activo, y con un tipo de Magia de fuego que él sí que reconocía como Antigua*.

En cuanto Lucy salto incrédula y alarmada al saber el motivo del encontronazo entre el Mago de fuego y el joven de cabello rosa, Sirius se dobló hacia atrás soltando un ladrido –lo que era para él el sinónimo de carcajada– y empezaba a destornillarse de la risa. Después de todo, la Magia del chico Olía a Reptil, y por eso no pudo hacer más que reírse mientras Lucy exclamaba sorprendida –y algo desubicada– al saber quién era el tal Igneel.

— ¡¿Cómo se te ocurre que un Dragón estaría en medio de la ciudad?!—

Sirius sacudió las orejas, contrayéndolas debido al pitido de dolor que se extendió por sus tímpanos durante un segundo. El rostro de Natsu tras la declaración fue enteramente divertido, como si no hubiese pensado en eso con anterioridad. Era probable que lo hubiese hecho, el chicho, por agradable que era, no tenía cara de tener muchas luces.

[Creo que encontrar a Salamander resulto ser más agradable de lo esperado.]

Y que le partiera un rayo si se equivoca, porque entre el fanfarrón de pelo azul y ese muchacho, el chico tenía que ser el verdadero Salamander. Olía a Reptil y a fuego arcano –sin mencionar que Natsu era a años luz más agradable que el apestoso azulado, y le daba un atractivo agradable al gremio. Si tan solo pudiese decírselo a Lucy sin sentir que arruinaba la sorpresa.

E fin. Ya tenían a alguien a quien jurar solemnemente que eso sería una travesura.

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— ¿Que me hiciste en el barco? Está trabajando incluso ahora…—

Natsu, curioso, observaba al can mayor sentado justo frente a él. Ambos se ubicaban en el lado del compartimiento que estaba justo en la ventana, con Lucy dormitando en la otra esquina. Hay –el gato alado que siempre acompañaba a Natsu– dormía apaciblemente sobre una almohada en el regazo de Lucy. (Sirius congelaría en infierno antes de dejar a alguien colocar la cabeza allí, incluso si era un gato pequeñito con rostro Kawaii). Brillado con la luz del sol, la marca rojo brillante de Natsu relucía en su hombro, mostrando con orgullo su afiliación, y probando que Sirius estaba en lo correcto.

De hecho, fue el propio Bora –el fanfarrón azulado cuyo pantalón Sirius había hecho pedazos gustoso– quien se había puesto la soga al cuello. Con andar diciendo que era un mago de Fairy Tail –y obviando el encontronazo en el cual Sirius, con una cara de muy mala leche, le había puesto los puntos sobre las ies por andar fanfarroneando una identidad que no era suya–, se había ganado fácilmente la mala atenciones Natsu, quien salió en su búsqueda con una furia helada en el pecho que quemaría a cualquiera como una flama ardiente.

Sirius sonrió, luciendo enigmático. El hombre le había caído fatal, y encima, con su actuar altanero y pretencioso para convencer a Lucy de ir a aquella fiesta que organizaba, se había ganado un diana en la espalda a la que Can Major haya apuntado —y acertado— gustosamente. Si bien Lucy considero que era mejor que Sirius vigilase desde la distancia, sin ser convocado para evitar drenaje mágico, el mal sentimiento que Sirius tenía en la boca del estómago. Se quedó observando desde un manantial en el plano astral, el cual servía de ventana para ver a los contratistas diversos. Canis Major tenía miedo de no poder ayudar a Lucy si –el cielo no lo permitiera– le arrebatan sus llaves por algún motivo.

Sin embargo, Natsu fue una enorme ayuda en ese tema.

Ambos habían caído en el barco de Bora con intenciones de pelear en contra del mago de Providencia –más como Sirius rompiendo la barrera del contrato y apareciendo por su cuenta en son de proteger a Lucy, y Natsu cayendo en el barco justo en el momento indicado. Sirius nunca habría sospechado que la debilidad del genuino Salamander serían los medios de transporte –incluso ahora se le antojaba ridículo, pero no era el punto–. El gato volador de Salamander agarro a Lucy y la saco del campo de batalla, en lo que Sirius arreglaba el serio problema de mareo de Natsu.

—Se llama Relevium Viator*.—indico, con una pequeña sonrisa—. Lucy mareaba mucho al pasar largos periodos de tiempo viajando cuando era pequeña, así que decidí buscarle un punto final a eso. —

Entonces, el canino escucho la sutil campana que presagiaba una convocatoria Celestial, y agradeció a todas las estrellas estar ahí sin técnico permiso de su contratista, dependiendo de su propia Magia. No quería darle a Lucy la presión de lidiar con el vínculo de dos espíritus justo en aquel momento, por mucho que Sirius consumiese una décima parte de lo que la Sirena del Mar consumía regularmente.

Hablando del diablo –pudiese o no ser de forma literal–, Acuario había querido matar a la chica por haber perdido su llave, aunque fuese por pequeño momento, y canalizo su ira y descontento en un enorme remolino que los catapulto a todos –incluyendo a Maga Celestial y Gato– hacia el puerto de Hargeon, destrozándolo todo a su paso.

De esa manera todos habían acabado empapados y huyendo del ejército, encaminados a Fairy Tail.

Al menos Sirius había logrado llevarse consigo un trozo de los pantalones de Bora arrancados con una mordida de forma perruna. La tela ardió espléndidamente en la fogata de su mini campamento entre Hargeon y Magara –el pueblo del cual tomaron Tren a Magnolia en cuanto pusieron un pie ahí. Mientras más rápido escapasen del ejército, mejor que mejor.

— ¡Sugoi! ¡No sabía que se podía hacer eso!—Natsu salto en su asiento, tanto sorprendido como alegre del –a sus ojos– gran milagro que el Gran Perro había ejecutado.

—Es magia de sanación, —se encogió de hombros, siendo modesto—, la Transfiguración es mi fuerte sin embargo, aunque cualquiera podría pensar que no tiene mucho uso en batalla.

— ¿Trans… Trans-que?—

Sirius dejo caer sus orejas. Si, Salamander no lucia -ni era- de muchas luces. —Convierto cosas en otras cosas. Como -volver suave una madera o darle pelo a una roca. —Hizo eso último por mera curiosidad. El experimento no había tenido ninguna función útil salvo probar su orgullo propio. –Sirius le puso ojitos y un sombrero a la piedra, y se la adjudicó a Antares como 'roca mascota' en u gesto infantil*. Para su sorpresa, Antares de hecho la tenía guardada en un estante.

Aaaaah~ -Demo, no usaste eso contra el tipo con quien peleamos. —

—Era un fanfarrón… y la aparición de Acuario me aguo un poco las ideas, si me entiendes. —

Obtuvo lo que quería con la carcajada de Natsu, quien asintió contento. — De todas formas, ¡Gracias! —Chocó puños con una sonrisa enorme en su rostro—. Viajar siempre es horrible, y me deja hecho un despojo en el suelo. ¡Ahora me siento genial! —

Sirius agito las orejas, con una sonrisa. —Al parecer te he ahorrado un suplicio. Es bueno saberlo. —Observo hacia la ventana interior, con el usual sentimiento de familiaridad—. ¿Ira a pasar el carrito de la comida pronto? Falta mucho para llegar a Magnolia. —Sirius tenía antojo de algo dulce. Como espíritu celestial, no comía mucho –no le hacía falta realmente–, pero no quitaba el hecho de que amaba comer golosinas cuando podía.

—Jo. Espero que no, ¡Muero de hambre!—

Y con eso, sonrió otra vez, escuchando la charla alegre que empezó Natsu con una de sus preguntas relacionadas al gremio. Viéndolo en perspectiva, no se había equivocado en pesar que Natsu en realidad era muy agradable. –la destructividad añadida no le era mucho problema. Había entrenado con Bellatrix y Orión, después de todo–. El joven de cabello rosa era algo ingenuo. Casi como un niño. Si todos los Magos de Fairy Tail era así, el Can Mayor o se sentiría para nada molesto de pertenecer a aquel gremio. Juzgándolo solo por Natsu: Parecían ser buenas personas.

Esperaba que sí. A Lucy le hacia ilusión el Gremio. Y Sirius, en el fondo, también le emocionaba vincularse al lugar.

El pitido del silbato en la estación delato la llegada del Tren de Hargeon, del cual se bajaron algo entumecidos, cansados, con el estómago lleno y sonrisas ante las expectativas que se serian en el aire limpio de Magnolia y su amable gente.

E algún momento del viaje habían caído dormidos. Sirius fue consciente de su entorno otra vez cuando faltaba poco menos de una hora para la estación Trevor en Magnolia. [Hay que admitirlo, el paisaje es precioso.] Las verdes colinas que veía entre los arboles llamaban a Hocicos para que diera una vuelta, y se llenase de pasto como cuando Lucy era solo una niña. ¿Porque no? Si Lucy decidía quedarse, Sirius tendría todo el tiempo del mundo para repetir la acción tanto como quisiera.

Ahora, tras todo el tiempo de viaje, Natsu les arrastra desde la estación al gremio, con Lucy corriendo, Happy volando, y Sirius realizando un galope a sus cuatro peludas patas —Natsu y Happy se habían sorprendido de verlo transformarse. Sentado fácilmente le llegaba a Lucy hasta la base de las costillas. Era tan grande como perro que podría tumbar a Natsu con solo ponerse en dos.— Sirius ladraba tras el DragonSlayer de fuego, casi riendo en su lenguaje canino mientras disfrutaba del olor del viento, el campo, y la enorme concentración de magias diversas y revitalizantes que se concentraban al final del pueblo.

¡Estaban en casa!

Ladro, soltando otra carcajada más mientras el aire le golpeaba. Esperaba profundamente que su estancia en Magnolia fuera permanente. El lugar olía a Hogar.

Sirius realmente se sentía en él.*

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— ¡Eh, Mina-san! ¡Saludad a Lucy y su amigo Sirius! ¡Han venido a unirse y ser Magos de Fairy Tail! —

Con los brazos extendidos, justo e la mera puerta del gremio, Natsu les había ahorrado las presentaciones, sacando un sonrojo de vergüenza y una carcajada perruna del aun cuadrúpedo Sirius. Mirajane, la tabernera, les dio la bienvenida en lo que Natsu corría a buscar al maestro –misión que fue suplantada por enfrentarse al chico desnudo (¿Porque estaba desnudo?) que olía a nieve y agua, Gray, si no estaba malo. Saludos y más saludos vinieron y vinieron, mostrando la calidez de los miembros del gremio que sin dudarlo daban a Lucy un lugar en su pequeña hermandad con los brazos abiertos.

Luego una pelea de taberna haya iniciado.

Y Sirius sintió el corazón salírsele del pecho cuando, tras esquivar una mesa que fue arrojada en dirección a donde Lucy, Mirajane y él se encontraban, la tenebrosa y colosal silueta del gigante se hizo presente frente a todos ellos, Demandando silencio con la autoridad que poseía, pues el gigante en cuestión era de hecho el Maestro del Gremio…

…que resultó ser un anciano pequeñito.

Makarov Dreyar, vestido con su peculiar trajecito y gorro similar al de un bufón, les dio la bienvenida sin ningún tipo de vergüenza; cual padre que corrige a sus niños pequeños antes de seguir una conversación con un adulto cualquiera. Con emoción mostrándose en su mirada brillante, Lucy correspondió el saludo con una reverencia cortés, pidiendo con toda la propiedad que su emoción le permitía el ser aceptada en el gremio. –Sirius imito su reverencia, volviendo a su forma Hanyo, aun vestido con el Yukata de sobretodo y pantalón negros, que resaltaba por la camisa tradicional blanca bajo este. –su pobre traje usual* había quedado arruinado con la pelea de Bora y la ira de Acuario de por medio.

El Maestro tan solo los miro a amos sin mediar una palabra.

Luego pidió a Mirajane traer el Sello del Gremio, y pregunto en donde les gustaría tener a ambos sus marcas.

Gratamente sorprendido, Sirius sonreía mientras Lucy celebraba, mostrando su marca rosa sobre su mano con completo orgullo. El Canis Major, por otro lado, sabía que el tatuaje azul marino que ahora llevaba podría verse fácilmente en la base de sus costillas cuando tomase su forma canina: justo en el mismo sitio donde lo llevaba ahora, incluso si no se veía debido a su ropa. Era un lugar sencillo, y le permitiría ver la marca cuando se acurrucase en la noche antes de dormir, y al despertar en la mañana. – ¿Quién hubiera pensado que un gremio de magos permitiría a un espíritu celestial unírseles? Fairy Tail de verdad que era único.

Nunca estaba seguro de porqué, pero sentirse bienvenido en un lugar –justo como ahora lo hacia el gremio de las hadas– siempre le llenaba de este sentimiento de calidez que ahora experimentaba. Justo como se sentía el ser parte de una familia, pues eso era el gremio de las hadas de Magnolia: Una gran, ruidosa, divertida, y cálida familia que velaba por cada uno de sus miembros con una pasmosa intensidad. Había una magia cálida en el aire que simplemente te hacía sentir bienvenido.

Y así sabes que has llegado a tu hogar. Y que siempre serás bienvenido en él.

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El apartamento de Lucy –y Sirius– resulto tener una buena renta en correlación a los pequeños lujos que se encontraban dentro de él: Cocina, un buen baño –con tina, agua caliente y ducha–, una pequeña sala de estar, y un dormitorio individual al que le entraba un escritorio y una pequeña biblioteca. Siete figurines de cristal –contando ahora con un hada con cola– reposaban sobre la chimenea finamente decorada. Con el ruido de la ducha de fondo, Sirius había colocado su atención en preparar la cena y un pequeño postre para finalizar el exhaustivo día.

Tras una lectura amena frente a la chimenea, aprovechando la enorme figura perruna del Can Mayor como sofá, y el bonito y lanudo felpudo blanco que el Gran Perro había extendido sobre el suelo de la sala; –Sirius no se había aburrido mientras esperaba que Lucy terminase de ducharse, dedicándose a decorar los muebles y acomodar pequeños objetos con tal de hacer la casa más hogareña*–; ambos compañeros se habían retirado para finalmente dormir. Can Mayor le dedico una respetuosa reverencia a su contratista, dispuesto a descansar durante un par de días, los cuales la joven Heartfilia aprovecharía para divertirse con los miembros del gremio lo más posible.

Sonriendo preparada para dormir, y habiéndose despedido de Sirius tras presenciar el usual 'polvo de estrellas' que evocaba el cierre de la puerta, Lucy acomodo entre sus manos un pequeño dobladillo de papeles que dejo en un sobre. Derramo algo de cera sobre el cierre, y presiono con un pequeño sello que dejo sobre la mesa junto a sus utensilios de escritura.

"Querida Mamá:

Tengo tantas ganas de contarte todo lo que hemos pasado últimamente, no sé ni por donde siquiera empezar. Me quedo quieta mirando el papel mientras trato de escribir de forma coherente. Ja, ja.

Estos días han sido simplemente increíbles. No sé ni dónde empezar a contarte todas las maravillas que hemos vivido hasta ahora. Hemos pasado en Hargeon, que es una ciudad portuaria que no comercia con magia, una singular aventura. También compre una nueva llave celestial –el perro pequeño, Nikora. Le he llamado Plue, ¡es adorable! Pero creo que Sirius esta celoso, aunque lo niegue fervientemente. Eso también es adorable.

Dejando a un lado los celos –que no son celos– de Sirius. Nos dimos una vuelta enorme por todo Hargeon, tomando fotos y conociendo personas muy amables. Apuesto a que tenemos material para un álbum nuevo –aún no sé qué hace Sirius con todos esos. ¿Cómo los guarda?–. Eh. Estoy divagando. La verdad, toda la visita fue estupenda, ¿Y adivina qué? ¡He conocido a un Mago de Fairy Tail! Su nombre es Natsu, es un muchacho muy dulce –y su Gato, Happy, que tiene alas, es azul y puede volar, es agradable también, aunque algo… ¿Raro? Pero de buena manera–, algo tontito, y es el afamado Salamander. –Si, Salamander, el mago de fuego.

En realidad, nos encontramos primero con un impostor, y Sirius casi le arranca la cabeza. Logramos ganarle y hacer que el ejército le arrestara; Acuario hizo todo un desastre en el puerto, y al final salimos huyendo de ahí. –lo sé, es algo vergonzoso…

Incluso os ha llevado al Gremio, y el Maestro Makarov me ha aceptado como miembro.

¡Así es! ¡Soy oficialmente una maga de Fairy Tail! ¡No puedo esperar para empezar a realizar trabajos, seguro viviremos un montón de aventuras nuevas y emocionantes! Los miembros del gremio son gente maravillosa, y nos dieron la bienvenida con los brazos abiertos. Fue maravilloso, ¡Sera fantástico! Nos esperan momentos fantásticos, ¡Puedo sentirlo!

Ya es algo tarde, e incluso puedo ver el cielo estrellado de Magnolia por una de mis ventanas. El apartamento donde ahora vivo es pequeño, precioso y acogedor a partes iguales. Ya tengo todo decorado, y Sirius puso figuritas y un par de felpudos. Tendrías que verlos, se ven esplendidos con los muebles del departamento.

Seguro que Sirius te escribe algo en algún momento. Con todo lo que hemos pasado no me sorprendería.

Con amor, tu hija

—Lucy. "

Sonriendo, decidió que era suficiente por ahora. No se explaya mucho en las cartas que escribía a su madre, pero siempre permeaba cada una de las letras con todo el amor y cariño UE deseaba darle en cada una de sus palabras. Estirando los brazos hacia el cielo, mantuvo la suave sonrisa en su rostro mientras distendía sus músculos. Un último bostezo salió de sus labios, mientras se colocaba la bata sobre los hombros descubiertos del pijama. El cielo estaba precioso aquella noche, con la luz de la luna reluciendo sobre el pequeño rio frete a su –ahora– hogar.

Sonrió una última vez, y dio vuelta con pasos pesados para irse a la cama. Las babuchas de vello blanco se arrastraban tras su andar, aspirando felizmente a su cama.

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"Señora Layla:

Ha sido un largo tiempo, ¿No es así? Ha. Oh, desconsiderado, desconsiderado Sirius. ¿Cómo se te ocurre dejar olvidado el escribir una carta? Supongo que tan solo me acostumbre a visitarle en el mausoleo de la mansión, incluso si debía hablarle a una lápida en lugar de a su cálida sonrisa.

Probablemente queme esta carta –no sé cómo se la voy a hacer llegar, es todo lo que se me ocurre por el momento–, pero espero que si la recibe le lleve una pequeña alegría. ¿Por dónde puedo empezar? Me temo que esto de escribirle cartas es algo más propio de Lucy que de mí. Usted sabe bien que no si bueno plasmando palabras en papel. Ruego me perdone por eso.

No creo que tenga muchos temas de conversación, Lucy seguramente le mantiene al tanto de todos los eventos. ¿Cómo es el clima en el paraíso? Nunca he estado ahí, pero espero que sea bonito. Ojala tan bello o más que Magnolia. El clima aquí es precioso, y el bosque y colinas circundantes son un deleite a la vista.

Lucy está creciendo espléndidamente, ha pasado de ser una dulce niña a una joven esplendida, llena de vida, promesas y un futuro brillante. Ahora que se ha unido a un gremio, tiene a una gran cantidad de compañeros que estarán felices de ayudarla y brindarle su apoyo en las situaciones que lo requieran. Siendo honesto, me siento en paz sabiendo que, aunque yo no esté presente o disponible, ella siempre tendrá a alguien velando por ella. Esta volviéndose una maga esplendida, tan amable y hermosa como lo fue usted; No puedo esperar para que nos sorprenda a todos más allá de lo posible con su valentía, empeño y ganas de superarse a sí misma.

Ah… perdóneme, sea por escrito o de forma hablada, siempre acabo devengando y siéndole cosas que seguro usted ya sabe, pero que también sé que no se cansara nunca de escuchar. Sé que incluso el Señor Heartfilia, con su actitud fría y distante, la adora tanto como usted lo hizo, y yo lo sigo haciendo a día de hoy.

Al final, supongo que deberé ser yo quien se asegure de ello, ¿Lo cree así, mi Señora?

Hasta que la luna vuelva a alzarse

—Sirius. "


Contador de Final: 18445 — Un Prefacio + 3 Capítulos.

Notas del Capitulo:

*Layla estaba retirada cuando Sirius cayó en su cuidado.

*Sirius esta celoso de Nikora. Una reacción Natural contra su contraparte natural.

*Los magos que obtuvieron las llaves de Oro dejaron la mansión Heartfilia tras la muerte de Layla.

*Oler Magia: una de las habilidades de Sirius.

*Revilium Viator: Alivio del Viajero. Encantamiento contra el Mareo sencillo. Dura 24 horas, y fomenta la resistencia del afectado.

*Sirius suele tener este tipo de detalles extraños.

*Sentirse en casa es algo que suele anhelar, aunque sea de forma inconsciente.

*Refiere al traje desarreglado que Sirius usa normalmente, y del cual Jude Heartfilia se queja con regularidad.

*Lucy normalmente decora, pero Sirius también disfruta hacerlo.

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Reviews

Auror DragonSlayer — ¡Hola! Oh, me alagas~ *Reverencia* Sé que los apodos estaba bastante sencillos, pero me temo que no has adivinado a todos los personajes~ *guiño* De haber podido usar Transfiguración sin varita, creo que hubiese sido una excelente herramienta para la fuga de azkaban y el ser fugitivo. Me temo que Sirius está volcando sus anhelos y experiencias deseadas reprimidas con ella. –No que sea una cosa mala en este caso.

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Cosa graciosa: Este capítulo debió ser publicado el 18 de septiembre, según dice su última modificación. ¡No puedo creer que olvidase publicar esto el día que tocaba! Estuve a punto de publicar el capítulo 4 sin pasar por el tres. Tenía esto listo casi el mismo día que publique el 2. ¡Menuda vergüenza! Debo arreglar los nombres de mis archivos.

Os quiere

—Kaira.