Mmmm creo que se me olvidó mencionarlo en el capi anterior… ESTE ES EL ULTIMO CAPITULO DE LA HISTORIA, ES EL FINAL. HE FINIQUITADO.

Tal vez me quedo un poco churucuto, pero espero que les agrade.

Tratare de volver a este fandom lo antes posible… pero mientras pueden leer mis otras historias si les place ;)

Gracias por leer! Muchísimas gracias por los comentarios, por seguir la historia y los favoritos!

Nos leeremos pronto

Cuídense!


Ese lunes los periódicos se vendieron como pan caliente y los noticieros subieron varios puntos su rating, sacándole el jugo a los acontecimientos del pasado fin de semana.

Comenzando el sábado en la noche con el desastroso evento donde se lanzaría el nuevo perfume de Lyra; nadie pudo explicarse como había pasado, ni porque encontraron a la pelirroja sentada en estado de shock en una habitación vacía.

Y luego, el domingo a eso de las nueve de la mañana, la misma chica estaba en televisión en una rueda de prensa, luciendo llorosa e hinchada. Todos esperaban una explicación por el fallido evento; sin embargo, recibieron una noticia aún más grande: toda la historia de su noviazgo con su homólogo, Adrien Agreste, era una completa farsa que ella junto a su, ahora, ex manager, habían inventado aprovechando las circunstancias.

También pidió disculpas a Adrien por las molestias causadas, al Señor Agreste por el atrevimiento, y a una chica, para muchos desconocida, Marinette, por hacerle daño.

Para terminar, a las 12 en punto del mediodía de ese mismo día, se publicó la declaración de Gabriel Agreste diciendo que su hijo no era novio de Lyra, que todo había sido un invento de ella para la publicidad y que no tenía planes de volver a trabajar con la muchacha. Breve, preciso y conciso; se hizo viral en pocas horas.

Ninguno de los participantes en el saboteo creyó ni por un segundo todo lo que dijo la modelo a la prensa, pero ahora el asunto estaba aclarado. Solo faltaba algo más.

-¿Qué han hecho todos ustedes?

Adrien, recién llegado al salón de clases, no podía evitar mirarlos boquiabierto, sosteniendo en una de sus manos una pila de periódicos y revistas con portadas muy similares.

Con mucha alegría sus compañeros le refirieron todo lo sucedido ese sábado; el rubio no podía creerlo, o casi, era difícil dudar del video que Nino le estaba mostrando en su celular. Y lo habían hecho por él.

No sabía como sentirse.

-Pero ¿Cómo lo supiste? - pregunto Nino, confundido. Nadie fuera de ellos mismos sabía que había pasado y gracias a quien.

-Mis padres actuaban extraño durante el viaje. Además, mi madre es poco discreta, algo pude oír- el chico les sonrió enormemente- gracias, chicos, les debo una muy grande.

Los demás sonrieron al oír esto y volvieron a sus lugares, al mismo tiempo que llegaba la profesora.

Treinta minutos tarde llegaron Marinette y Charlotte, las chicas jadeaban por la carrera mientras todos las miraban con sorpresa ante la forma repentina en que la puerta se había abierto.

-Lo sentimos- dijeron mirando a la profesora. Al mismo tiempo, agregaron- fue culpa de ella.

Se fulminaron entre sí, antes de comenzar a discutir.

-Tú te despertaste tarde- grito Charlotte.

-Tu tardaste 45 minutos en el baño y ¿Para qué? Si te ves igual que siempre.

-Yo al menos me molesto en arreglarme.

-Sera porque tu si lo necesitas.

Sus compañeros reían en silencio por la discusión. La dulce y tímida Marinette se iba de vacaciones cuando Charlotte estaba cerca. Era como tener un segunda Chloe. Alya sentía la tentación de decir un Oooooh, eso dolió, pero presentía un castigo en el caso de hacerlo.

-Eres como un perezoso- continuo la inglesa.

-Y tú te pareces a uno.

-Basta.

La profesora tenía el ceño fruncido y los brazos cruzados sobre el pecho, molesta por la interrupción y porque habían llegado tarde; sin dudarlo, y como todos esperaban, las mando con el director.

Las chicas dieron media vuelta para cumplir con dicha orden, cuando, en el proceso, Marienette fijo sus ojos en un par de orbes esmeralda que no se habían apartado de ella ni un segundo. Se quedaron mirando entre sí, y a su vez, todos sus compañeros los miraron a ellos.

Finalmente, Marinette salió pitando del salón como alma que lleva el diablo.

Adrien no entendió nada, la huida de Marinette lo había tomado completamente desprevenido.

Además, ninguna de las dos apareció en clase, seguramente por un castigo. Era la hora del receso y no la habían visto, pues Charlotte andaba paseándose por allí. Faltaba la Dupain-Cheng de ojos azules.

-Pero ¿Qué paso? - Adrien pregunto, sin esperar una verdadera respuesta, a Nino- ya se aclaró todo…

-La encontré- voltearon al oír la voz de Alya- está en el salón que nos asignaron para arreglar las cosas de la pasarela, trabajando en los trajes. Tiene paso restringido, así que nadie salvo ella puede entrar allí. Se está escondiendo, obviamente.

-Pero ¿Por qué?

-Porque esta mortalmente avergonzada por su desconfianza hacia ti y su indisposición a escucharte.

Los tres miraron con los ojos abiertos como platos a Plagg por sus razonables palabras. El chico sonreía, como era su costumbre, y se pavoneaba por la escuela, orgulloso de su hazaña el fin de semana.

Definitivamente, él era un milagro de la destrucción.

-¿Cómo TU sabes eso?- Alya arqueo una ceja.

-Me lo dijo Tikki.

-Bueno, debí suponerlo.

-¿Tikki te dijo algo más?- inquirió Adrien, con desanimo.

Plagg abrió la boca, pero no dijo nada, pues no recordaba. El rubio, no queriendo quedarse allí sin hacer nada, se dispuso a ir donde Marinette, aunque no tuviera idea donde estaba ese salón, y hacerla escucharlo. Sería como su primera discusión, lo cual era irónicamente emocionante, luego de esos días sin siquiera verla ¡Iba a hacerlo aun si tenía que tumbar la puerta!

-¿Adónde crees que vas? Ya recordé que dijo Tikki- el pelinegro lo tomo del hombro y lo tumbo de nuevo en la banca- ella dijo que mejor no intentes hablar con Marinette.

-¡¿Qué?!- se levantó de golpe, pero de la misma manera la pareja morena lo devolvió a su lugar.

-Esta semana estará muy ocupada con el desfile y los modelos no querrán a una modista desconcentrada con alfileres en las manos- Plagg, además, se atravesó en el camino.

-Entonces…

-La primera parte estuvo a cargo de Plagg- niño sonrió a Alya.

-La segunda estará en manos de Tikki- termino la chica.

Y el chico de rasgos felinos sonrió muy amplio.

Definitivamente, Tikki era un milagro de la buena suerte.

Después de eso, aunque Adrien fuera aquerido, no fuera podido hablar con la Dupain-Cheng.

Esa semana estaba agitada para todos, los 16 estudiantes que presentarían la pasarela, tenían mucho trabajo. Algunos tenían que preparar las cosas para el montaje del escenario, otras peinado y maquillaje, Tikki era la única que ayudaba con la confección de los trajes, pues nadie más sabia usar una máquina de coser.

Adrien, Chloe, Lila y Charlotte eran los modelos elegido para lucir un segundo traje. Y Gabriel, quien no tardo en enterarse, los estaba haciendo practicar como si no hubiera un mañana. A todo el salón.

Las chicas habían estado emocionadas, menos Alix, con tener la ayuda del diseñador y su esposa. Luego se arrepintieron. El hombre no hacía más que decirles lo mal que lo hacían. Unos pocos minutos después, mando a las chicas con su esposa a otro lugar, ella era mucho más paciente que él. Él se quedó con los chicos.

Eran más pocos, pero mucho más torpes.

-Lástima que Marinette no pudo venir- comento Nino, quien intentaba inútilmente mantener en equilibrio una enciclopedia en su cabeza, como Adrien lo hacía.

-Tiene mucho trabajo. En dos días presentamos- contesto el rubio, tranquilamente.

-Debe ser duro…- el chico se interrumpió al ver a su amigo negando con la cabeza, sin que la enciclopedia se cayera.

Cosas de modelo... o brujería, esa enciclopedia debía estar trucada.

-Mantengo mi confianza en Tikki. Lo que ella tenga en mente ayudara a arreglar esta situación. Y si ella no puede, ya lo hare yo- sonrió- lo conseguiré.

-O tu madre lo hará- Plagg salió de la nada y se acercó a ellos- tu madre está acribillando a Alya con preguntas sobre Marinette. Les gusta como nuera, puedo verlo.

-Menos parloteo y más trabajo- grito Gabriel, cual militar. Un militar completamente a la moda- Nino, pasa al frente. Si la enciclopedia toca el suelo, tendrás que hacer 20 sentadillas con dos en la cabeza.

-Sí, amigo… ¡DIGO! ¡SEÑOR, SI SEÑOR!

Sudando como en un sauna, solo de los nervios, el chico paso al frente para la tortura.

Marinette estaba reviviendo esos tiempos en los que recién estaba conociendo a Adrien; mirando al rubio por entre las rendijas, escuchando a escondidas esperando a que dijeran algo sobre el e incluso había vuelto a colocar el collage de fotos del Agreste como salvapantallas de su computador, el que había quitado ante la llegada de su prima.

Era una completa masoquista.

Alya no se había enterado de nada de esto, aún. Y esperaba la pelinegra que tampoco lo hiciera, no quería escuchar el discurso sobre dejar de ser una tonta, torturarse a sí misma, hacer que él se sintiera mal y a los demás, pues era incomodo estar con ellos en la misma habitación. No escucharlo otra vez.

La morena jamás había tenido pelos en la lengua para decir las cosas, menos cuando tenía razón.

Y todo eso no era cuestión de orgullo, todo lo contrario. No era más que vergüenza pura y dura.

¿Qué podía pensar Adrien de ella luego de lo que paso?

-Adrien no es rencoroso- le dijo Tikki de improviso, un día arreglando vestuario.

-¿Eh?

Marinette dio un gran respingo ante la mención del chico, despego sus ojos de lo que cosía y se fijó en la pelirroja. Esta le sonrió.

-Si le pides disculpas, todo se arreglará ¿no crees?

Sin darse cuenta, por estarle prestando atención a sus divagaciones sobre ese asunto, la ojiazul volvió a coser, uniendo de esta forma la manga de su chaqueta con el vestido en el que trabajaba.

-¡Aaaaay, no!- agito el brazo, esperando a que sencillamente se despegara, hasta que cayó de la silla.

Tikki rio y la ayudo a levantarse. Tomo unas tijeras y mientras separaba las piezas de ropa, continuo:

-Él te quiere y tú quieres estar con él ¿Por qué lo evitas? No seas tonta, Mari. Solo háblale; apuesto a que él lo estará esperando.

Marinette no sabía si sonreír o llorar. Le dio un abrazo a su amiga y se retiró a su casa. Una vez allí, ceno con su familia y corrió a meterse en su cama. Sin embargo, ese día no terminaría tan tranquilo.

-Le gustas sabes- comento Charlotte luego de que se apagaran las luces- no sé porque, ni tan bonita eres, pero así es. Hoy me pregunto por ti, al igual sus padres. Cualquiera en tu lugar se sentiría afortunada.

Y con todo eso en mente, Marinette se quedó dormida.

Ese viernes amaneció y Marinette, de nuevo, se había quedado dormida.

La pasarela era poco después de la 1: 00 p.m, como actividad cierre. Así que, en líneas generales, no había problema.

En líneas específicas, claro que lo había.

Todos tenían que estar temprano. Primero, para disfrutar algo de las actividades y segundo, para tener tiempo de estar listos para salir al escenario; luego de una práctica exhaustiva con Gabriel.

Todo estaba en el salón que les habían asignado y la llave la tenía Tikki, que Marinette llegara tarde no era para tanto. A menos que fueras Alya y estuvieras al tanto de todo. Sobre todo si se trataba de los planes que tenia cierta pelirroja para ese dia.

Eran las 10 y tantas de la mañana cuando el grupo se congrego en un salón aparte, para practicar. Marinette aún no había aparecido. Gabriel había dibujado una línea recta en el piso usando cinta adhesiva gris, para que los modelos se guiaran.

A Nino le dolían las piernas por todas las sentadillas que había tenido que hacer y el cuello también, pues tres enciclopedias no son cualquier pesito. No entendía por que tanto ensayo. Era algo que solo verían los padres y los chicos de la escuela.

-¿Es que acaso no te has fijado?- Chloe arqueo una ceja, medio despectiva- ¡todo el lugar está lleno de cámaras! ¡Saldré en televisión! Al fin Paris vera algo que valga la pena.

El moreno palideció, esto no era lo que esperaba.

-Calma, amigo- Adrien le sonrió, palmeándole el hombro- solo has como que no las ves y diviértete.

-Sí, claro. Tú lo dices tan fácilmente.

Cada estudiante fue poniéndose su traje, el cual fue inspirado en el usado en Halloween, pero mucho más elaborado.

El traje señorial de Dama Francesa de Chloe tuvo pocas modificaciones, sin embargo, el peinado y el maquillaje que le dieron Rose y Juleka, junto con el nuevo tocado que le hizo Marinette, quedo mucho más elegante.

Lila uso un vestido ligero y veraniego, que hasta ella misma admitió, usaría en un viaje por Venecia o Florecia. El de Charlotte fue un cambio total, inspirado también en vestidos de época, termino envuelta en varias capas de tela, con medias largas, guantes, un corcet ajustado y abanico, preciso para el calor que le provocaba.

Pero se veía muy realista y no podía quejarse.

Sabrina llevaba un largo vestido verde con mangas largas que se abrían como una campana; en la cabeza llevaba una diadema. Alix y Kim no podían volver a jugar a las espadas, pues sus trajes tuvieron grandes cambios: ella tenía el traje y el maquillaje de un Geisha y el llevaba las ropas de un rey coreano; con sus llamativos colores e incomodas prendas, apenas podían estar de pie.

Con otras personas, Marinette no hizo muchos cambios y prefirió quedarse lejos de los trajes de época.

Max parecía charro mexicano, Iván seguía siendo un jugador de Hockey y Mylene aun llevaba el canguro de peluche, pero esto quedo así por petición de ellos. Les gustaba, era entretenido para mirar; y no tan incómodo (Ninguno de los dos chicos había querido estar en el lugar de Kim)

Chloe, colaboradora como pocas veces, ayudo a Nathaniel con su atuendo de Torero, por no decir que lo obligo a usarlo. El traje era negro con muchos detalles en dorado y borlas, que el chico encontró un poco afeminado… y entallado. Aunque todas le aseguraron que se veía guapo.

Rose y Juleka tampoco habían tenido cambios. Nino tenía un nuevo traje de samba; Alya había pedido fervientemente que le hiciera algo nuevo, pues no pensaba usar el traje de bailarina de vientre de nuevo. Esta vez uso un sari lleno de muchos colores brillantes.

Adrien, para la poca sorpresa de todos y, sin embargo, el suspiro de algunas, se veía increíble. Su traje inspirado en el Viejo Oeste, no era el de un simple vaquero con chaparreras, sino el del mismísimo Cheriff. Era obvio que Marinette lo hizo a su justa medida, el traje negro con camisa blanca un delgado listón con un broche dorado a modo de corbata y botas. Su sombrero vaquero y la insignia de estrella dorada de cinco puntas sobre su corazón, resaltando en la oscura tela.

-Que guapos- les dijo Annabella, sonriendo contenta- esa niña tiene mucho talento.

-Una costura limpia y medidas exactas- Gabriel analizaba con detenimiento el traje de su hijo- tiene futuro en esto.

Adrien sonrió. Se miró en el espejo, estaba orgulloso de decir que estaba usando algo hecho por ella; lo hacía feliz saber, con solo mirar su traje, que ella se había esmerado en lo que usaría.

Se moría por verla llegar.

Un buen presentimiento latía en su pecho.

Plagg estaba con su salón de clases, quienes eran el área de comida. Más que trabajar, estaba comiendo. Cosa que no extraño a nadie.

-¡Plagg!

Tampoco les extrañaba que Tikki fuera a regañarlo.

-Deja de flojear. Hay muchas personas y necesitamos ayuda.

En esta ocasión, los ojitos de gato no sirvieron de nada. La pelirroja frunció el ceño y el entendió que lo mejor era hacer caso.

Salieron el salón donde guardaban toda la comida que iban a vender y fueron junto a los otros encargados de atender a los clientes. Había una en la "caja", otros atendiendo las mesas que ellos mismos dispusieron en el patio y ellos dos se quedaron atendiendo el área de dulces.

Pero Plagg estaba más ocupado en otras cosas.

No podía ver que algún muchacho le sonreía a Tikki, pues se enojaba y casi le bufaba al intruso. La chica no sabía si alagarse o molestarse.

-Mejor yo voy a ayudar allá adentro y tu atiendes, ¿sí?

Plagg se resignó, aunque la prefería allá lejos que aquí, donde estaba ese montón de idiotas chicos sonrientes.

Miro la hora.

11: 57 a.m.

Marinette paso por su campo de visión, corriendo hacia el salón del vestuario.

-¡Tikki! ¡Adivina quién llego! ¡Es hora de ponerse en accion!

De nuevo un motivo para estar cerca de ella y lejos del trabajo.

Un grito se escuchó por toda la escuela, haciendo saltar, incluso, a Gabriel Agreste.

-¡¿PERO QUE HAN HECHO?!

Marinette estaba que le debe el valido, las piernas perdieron su fuerza y se sintió cada vez más cerca del suelo. Este era el peor deja vù de su vida.

-¿Quién le ha hecho esto a mi vestido?- dijo, tratando de no desvanecerse.

-Je, je… veras- Alya no sabía si acercarse a ayudarla o alejarse, pues si se enteraba que de nuevo había sido ella, iba a arder Troya. Todo por querer ayudar a Tikki… a su manera.

Una vez había sido difícil, dos… estaba al límite de lo imposible. ¿Usar un vestido con un corte así? ¿Frente a Adrien, sus compañeros de clase? ¿Los Señores Agreste, (todo eso, otra vez), y más importante aún, frente a las cámaras que le mostrarían eso a todo Paris?

No, esto no pasaría de nuevo.

Alya, quien se había puesto su ropa de nuevo, abrió la boca para explicar lo sucedido, pero Marinette no la dejo.

-Ya no quiero saber- le dijo- pásame el hilo y una aguja, creo que tengo tiempo de remendarlo.

-¡No! Me costó mucho arreglar el corte para que no se viera como un simple accidente con las tijeras- la morena le arranco el vestido de las manos.

-Dame ese vestido.

-Si lo quieres para "remendar" mi esforzado trabajo…

-Alya…

-¡No!

Cubiertos por albornoces, los compañeros de clases de las chicas fueron a ver a que se debía el grito. Pero se encontraron con una puerta cerrada y mucho ruido.

-¿Qué habrá pasado?- Mylene, al igual que sus compañeros, escuchaba cosas caer y veía sombras para rápidamente frente a la puerta.

Tikki tenía una idea, al igual que Plagg. Adrien la tuvo cuando escucho un par de voces conocidas gritar desde el interior.

"-¡¿Por qué tenías que hacerlo?!

-¡Porque se ve SEXY!

¡¿Y por qué soy yo quien tiene que usarlo?!

-¡¿No recuerdas lo que hiciste para mí en Halloween?!

-¡¿Recuerdas que me hiciste lo mismo en Halloween?!"

No sabían si debían dejarlas o forzar la entrada. En su lugar, miraron a Tikki; la pelirroja se encogió de hombros.

-¿Han visto mi tamaño? Si me pongo en medio, no voy a contarlo.

-Mejor alcemos una plegaria por el eterno descanso de sus almas y continuemos con el trabajo- sonrió Plagg- pronto les toca a ustedes.

Al cuarto para la una, todo estaba listo para la pasarela. Menos un factor importante en toda la producción: Marinette.

Se había negado rotundamente a usar el vestido, por esto tuvo que pasar diecisiete incomodos minutos con Annabella. No puso mantener su negativa ante la mujer y luego de meterse a regañadientes en el vestido, bajo la atenta mirada de Alya, quien sonreía con gran victoria, la Agreste se tomó la molestia de peinarla y maquillarla.

La rubia tenia manos agiles por los años arreglándose a sí misma antes de una pasarela. Rápida, practica y profesional; resalto los rasgos asiáticos de la Dupain-Cheng, enfocando la atención en los ojos y unas cuantas horquillas fueron suficientes para recoger su cabello oscuro en un donut, adornada con un par de palillos.

-Bueno, el corte no es tan largo. Estará bien- comento Annabella, evaluando el nuevo diseño.

Sin embargo, Marinette no dejo de mirar mal a su amiga. Observándose en el espejo, se dio cuenta que estaba hermosa, cosa que la hizo fruncir el ceño. ¿Por qué las demás no estaban tan arregladas?

Algo tramaban.

¿O seria su paranoia luego de todo lo que había pasado?

El corte en la falda de vestido se habría hasta un poco antes de la mitad del muslo. ¿Por qué Alya no podía entender que esto no le gustaba? Se veía bien, pero no le gustaba.

O eso era lo que le diría a todos.

-¿Lista para el show, amiga?- la morena le tendió la mano en un gesto de paz y apoyo.

-No- dijo Marinette con fingido entusiasmo, aunque la respuesta era un completa verdad. Tomo la mano de su mejor amiga y no la soltó en un buen rato.

Respiro profundo, retuvo el aire dentro y luego lo soltó lentamente. ¿De qué se preocupaba?

Las últimas dos veces que le preguntaron eso, todo salió bien. ¿Por qué esa vez no?

Gabriel, incapaz de dejar algo en lo que el participara de manera sencilla y modesta, como cualquier show escolar, contrato técnicos para instalar un espectáculo digno de su mundialmente reconocido nombre.

Los modelos salieron en el siguiente orden:

Representando a Francia, y en especial a Paris por ser la hija del Alcalde, Chloe apareció en escena con su elaborado vestido, resaltando gracias a las luces de la pasarela. Todos aplaudieron, sin excepción. La bandera francesa ondeaba en diferentes pantallas dispuestas alrededor.

La segunda bandera en mostrarse fue la italiana. Las luces cambiaron de algo dramático a una escena más clara y veraniega, perfectas para el traje que Lila lucia.

Cuando esta volvió, la bandera cambio por escenas del viejo oeste, se escuchó el sonido del viento en la llanura, coyotes aullando e intercambios de disparos. Bajo la luz naranja, Adrien apareció como el Cheriff del pueblo.

En lugar del paso de modelo típico, camino como si fuera una verdadera autoridad en el lugar; saludo a las chicas con una inclinación del sombrero, lanzo un guiño a las cámaras y otro a sus padres. El público grito con emoción.

Para el cuarto país se cambió a algo más tranquilo; Sabrina, sonrojada y nerviosa por toda la atención puesta en ella, desfilo con su largo vestido. Su padre, el oficial de policía Roger, la aplaudió lleno de orgullo, molestando al alcalde, a quien escoltaba.

Salió Marinette. Su vestido rojo con detalles dorados resaltaba con los reflectores, al igual que los colgantes en los palillos que adornaban su cabello. El abanico que la acompañaba cubría el sonrojo en sus mejillas; no podía creer la cantidad de personas, y casi no sale al escenario al enterarse de la presencia de las cámaras.

-¡Esa es mi hija!- aplaudía Tom, felizmente. Sabine solo sonreía, encantada con el espectáculo.

-Son los padres se Marinette- Annabella se los señalo a su esposo.

Este los miro un segundo. Una pareja alegre, seguramente trabajadores, y obviamente amaban a su hija como a nadie. Podía ver de dónde había salido la chica. Volvió la mirada a su mujer, quien tenía un brillo en su mirada que presagiaba cosas no necesariamente agradables.

-Vamos a conocerlo- soltó entonces la rubia.

Ya se lo suponía.

-Déjalo para otra ocasión. Digamos, cuando nuestro hijo se case con su hija y no tengamos otra opción encontrarnos con ellos. Claro, si Adrien arregla las cosas primero.

Las presentaciones de Ivan y Nino animaron mucho al público. Sobre todo, la samba que acompaño al moreno, aunque este no tenía ni idea de cómo se bailaba.

Charlotte estuvo contenta de poder salir a la pasarela. Se moría de ganas por que la vieran, eso sería transmitido en vivo por internet y su familia y mejor amiga la estarían viendo. Pero, sobre todo, porque podría quitarse semejante vestido, tan caluroso.

El pelirrojo causo una nueva ola de gritos entre las chicas presentes, esto lo hizo sentir más incómodo. Alix había peleado con uñas y dientes para no salir, sin embargo, su tamaño no pudo contra Ivan y fue lanzada a la pasarela. Literalmente. Max tampoco quería, pero sabía que Ivan no tendría ninguna delicadeza con él.

Alya modelo su sari con toda la ceremonia del mundo, al igual que el Rey Coreano, Kim. Rose y Mylene disfrutaron su estadía en el escenario. Juleka cerro la marcha.

Para la última parte, volvió a salir Chloe en primer lugar. Y en un cambio inesperado de planes, lo hizo acompañada: iba del brazo de Nathaniel. Esta vez ninguna chica grito ante la aparición del chico, menos después de recibir las miradas fulminantes de la chica.

Siguió Lila, del brazo de Kim, aun en su traje de rey, como Nathaniel había salido en su traje de torero. De tercera fue Charlotte, junto a Nino, no sin antes recibir un par de amenazas tacitas en la mirada de Alya.

Los trajes de las tres chicas, vestidos casuales y juveniles, representaban la bandera de Paris. De la misma forma, el atuendo de Adrien, quien aún no salía al escenario.

-Marinette, por todo lo que más quieras, solo acompáñalo- le dijo Tikki en ruego, pues se estaban retrasando.

Pero eso no era lo que pensaba la Dupain-Cheng, creyó ver miradas de complicidad entre sus compañeros de clase cuando se anunció la salida en parejas para la última parte del show; incluso entre Alya, Tikki y Chloe. Todo era demasiado sospechoso.

-Pero, Tikki…

-Solo hazlo. Van y vienen. Será solo un minuto- la pelirroja hizo un puchero- Por favor.

La pelinegra no sabía por qué era Tikki quien le insistía, generalmente fuera sido su otra mejor amiga, pero no alcanzo a pensarlo. Una mano como pinza (Alya), la tomo del brazo y la lanzo de tras bambalinas. Cuando miro, estaba en la pasarela, sujeta del brazo del rubio. Este también parecía aturdido.

Adrien la miro un segundo. Sonrió con más confianza y retomo el paso de modelo con total soltura, como si no quisiera estar haciendo otra cosa, o en otro lugar… o con otra persona.

Llegaron al final de la pasarela, pero no se devolvieron. Se quedaron allí, frente a las cámaras. Chloe, Lila y Charlotte también salieron de nuevo, pero se quedaron distribuidas a lo largo del escenario. Alguien la paso un micrófono al Agreste.

-Querido público, la creadora de todos los atuendos que han visto esta noche- el chico la presento frente a la audiencia- un aplauso para ella.

Y así se hizo, el estruendo fue ensordecedor. Los demás modelos también hicieron aparición. Las cámaras se enfocaron en los demás. Marinette aprovechó el momento de distracción. Pues su coraje aparecía en el momento menos preciso, pero debía aprovecharlo.

-Adrien… yo… tu… bu-bueno… guapo… te ves… ¿Qué digo? - Marinette sintió el corazón salírsele del pecho al ver que volvía a tartamudear- tu… hermoso… no, eso no…osea, si, pero… es que…

Adien sonrió ampliamente, la miro a los ojos.

-Te quiero, Marinette. ¿Querrías volver a ser mi novia?

No le dio oportunidad de responder, la tomo del mentó y unió sus labios con los de ella. Los labios que había extrañado esas últimas semanas. Cuando ella le correspondió, abrazándose al cuello de él, supo que la respuesta era sí.

Y que sería incomodo la próxima vez que viera a Tom.

Las cámaras los enfocaron de inmediato. Tikki sonrió contenta, sus amigos la miraban alegremente, pues todo había salido exactamente como la pelirroja había planeado y como todos habían querido.

Llego el verano nuevamente, lo que significaba que era tiempo de que Charlotte retornara a su patria.

Toda la clase se reunió en el aeropuerto para despedirla; habían logrado tomarle algo de cariño, a pesar del poco tiempo y de que la inglesa podía ser algo odiosa, y querían desearle y buen viaje.

-Gracias a todos por estar aquí- les dijo, en verdad conmovida- espero volver a verlos. Es tiempo de que aborde.

-Visítanos pronto- le dijo Sabien llorosa.

-Pero no tan pronto.

-Avísanos primero- dijeron Alya y Marinette a la vez.

Ya las primas habían tenido tiempo de charlar y despedirse esa mañana, habían arreglado las cosas y dejado todo en paz. O tan en paz como pueden estar las cosas entre ellas.

Charlotte se alejó hacia la puerta de embarque, sola, pensando en todo lo que había sucedido ese año. Miro atrás, vio a Marinette, despidiéndose con una mano, mientras la otra estaba entrelazada con la de Adrien.

Sonrió.

Más que lista para volver a Inglaterra, subió al avión.