de mi prioridad, esto es tan solo un Crossover. Son Rowling y Mashima quienes han motivado a esta efímera pluma a escribir una historia. Gracias a Auror DragonSlayer y Alex Daniel por su apoyo. ¡Nos vemos!

Contador de Palabras: 3721 — Dimensión Actual: EarthLand
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Canis Major. — Capitulo 4 – Mi Señor Fantasma.


El temblor sacudió el lugar hasta sus cimientos.

Un enorme rayo de energía mágica de un intenso amarillo ilumino por kilómetros toda la propiedad aledaña con su enorme presencia; Y así resonó por toda la plataforma de la mansión, acumulándose en el centro del huracán de Eternano que sacudía los alrededores de la propiedad con un aullido bestial, recubriéndose de hilos de electricidad de plata y Ónice al caer justo en el punto central de la enorme casa.

Los empleados y el personal se ocultaron, consternados por el titánico ha de luz que los segó por un momento. Y así como sus empleados se encontraban desconcertados, así se hallaba Jude Heartfilia: observando a la figura que se evocaba en el punto exacto en el que la energía impactó, vibrando con la fría y densa magia que inundo la habitación. Pesada y Oscura. Rabiosa y demandante.

Recubriendo la ropa holgada, la electricidad mágica residual bailo hormigueando con las propia energía del ser, y así Canis Major se presentaba imponente con su ser erizado. Cola, orejas, e incluso el oscuro pelaje que sus patas inferiores acababa terminando en puntas, mientras su larga melena de ébano de había en un abanico imponente, como una capa de oscuridad que ensombrecía su tenso rostro mientras la luz que se reflectaba entre los restos de rayo oscuro y plata, como un halo de peligrosa quietud.

Se sentía ahogado.

Jude…—

Lord Heartfilia observo al espíritu celestial con ojos desorbitados, cayendo en el respaldo de su silla mientras el titánico cumulo de electricidad acababa por dispersarse; El traje negro, holgado pero perfectamente recto, daba a su figura un aire imponente y determinado que solo hizo a Heartfilia sentir un sudor frio por su espalda marcarse con mayor intensidad.

Porque sus ojos, de un animal cazador, estaban clavados en los suyos con una intensidad abrumadora.

Los irises grises reflejaban pura furia. La voz ronca le hizo reaccionar, tragando con fuerza.

Jude. —

El brillo gris era francamente tétrico.

…tienes un pecado el cual expiar. —Gruño con simpleza.

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Los sollozos de Lucy llegaban a sus oídos, mientras un confuso –y muy preocupado– Gran Perro recorría las instalaciones olfateando el aire. El olor de la lluvia y el polvo del aire húmedo le dificultaban seguir el suave resto de cálido olor salino que se mesclaba con el suave olor a botones y canela que Lucy emitía. Creciendo de tamaño y recuperando su vestimenta, Sirius se mantuvo de pie mientras apretaba los puños.

"¿Lucy?" Abrió la puerta con cuidado, descubriendo a la niña pequeña sollozando con sus piernas recogidas.

El corazón se le estrujo en el pecho, y cerrando la puerta, Sirius tomo posición de indio sentado junto a ella. Con cuidado, tomo a la niña en brazos y la coloco en el espacio en medio de sus piernas, rodeándolos a ambos con su cola peluda y suave. Le abrazo por la espalda, quedándose en silencio con las orejas agachadas.

"¿Que no te sientes mejor?" Lucy estaba en silencio, sin medir palabra. Jo. Perrito ya no tiene abrazos efectivos. "Sirius apoyo su mejilla sobre la coronilla de Lucy, gimoteando como un cachorrito. "Me he vuelto débil, soy un perro debilucho. "

Sirius Lloriqueo, al más puro y gracioso estilo de un personaje de comedia, armando un melodrama tragicómico el tiempo suficiente para hacer reír débilmente a Lucy, quien entre hipidos se secaba las lágrimas. "E-Eres un bobo, Siri…"

"¡Pero un bobo que aún es gracioso!" Sonriendo, le seco as lágrimas aprovechando que la pequeña había girado hacia él. "¡Voila, Voila~! ¡Lagrimas fuera!"

Lucy acabo riendo, dando infantiles carcajadas mientras el Perro le hacía cosquillas. Evocado por su propia magia, Lucy no sentía ningún cansancio mientras Sirius le hacía cosquillas. Incluso el pelaje que se extendía por sus antebrazos le daba cosquilleos en la cara, ya que Canis Major traía las mangas dobladas hasta los codos.

"Ya, ya." Sirius le pellizco las mejillas, sonriente. "¿Ya te sientes mejor, Lucero?"

"U-Uchú…" Ella sorbió su nariz, asintiendo.

"Vale. Ahora dime que fue lo que paso, ¿Esta bien?"

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Sintió la bilis bajas por su garganta, mientras sus orejas caían de golpe sobre su cabeza, pegadas su cráneo.

—E-El… El gremio… —Alcanzo a decir Erza, con completo desconcierto.

Sirius cayo de rodillas, sintiendo un vacío profundo apoderarse de su corazón hasta hacerle doler el pecho; Lucy a su vez sentía lágrimas de incredulidad caer por sus mejillas mientras cubría su boca, temblando ante la sorpresa horrenda que les recibía al llegar a casa. Podían sentir la temperatura de Gray bajar mientras sus ojos se dilataban, y aire calentarse en el ara de Natsu Dragneel, así como las marcas bajo sus ojos se acentuaban como escamas.

El condenado. Que se había. Atrevido.

Furia burbujeo en su estómago cual bebida efervescente, transformándose en un denso y frio volcán listo para emerger ante cualquier eventualidad.

Titania… —Alcanzo a decir mientras de ponía de pie. Lucy se sacudió las lágrimas, observando aterrada a Erza. Sirius sintió un gruñido venir en su garganta—. ¡Titania! —Demando temblando.

—Hablemos con el Maestro… —Gruño Erza, con puños apretados.

Sirius sentía la marca de su torso arder, pero siguió a Titania con la espalda tensa, y un rostro de completa resolución determinada.

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El inicio de su tiempo en el gremio había sido, con franqueza, algo maravilloso, Y Canis Major no iba a permitir que nadie arruinara aquello.

Fairy Tail era el gremio mas problemático, buscador de líos, cabeza dura y destructivo de todo el Reino de Fiore. Sin embargo, y pese a toda la mala fama que acarreaban, Sirius aparecía todos los días en la puerta del Gremio con una enorme sonrisa perruna en su rostro –estuviese la pequeña Lucy a su lado o no.

Para el primer trabajo, batir a unos monstruos y rescatar a un compañero, Lucy había pedido que Sirius se quedara y ayudara al Maestro con algunos textos de espíritus celestiales. Ella le prometió a Canis Major que regresarían a salvo, y Sirius supo por boca de Tauro que la misión se les había ido un poquito de las manos. Lucy recibió un piquete en la frente, y un pequeño regaño. "¡Debiste de llamarme!"

Pero Lucy no debía de depender siempre de él. Sirius sabia: todas sus llaves merecían ser invocadas, y tener la oportunidad y privilegio de formar un vínculo con ellos.

Pese a la reticencia del espíritu del Gran Perro, Lucy insistió en colocar un límite a sus horas diarias, por lo que habría días en los que tendría que aguantarse y no salir a pasear por la ciudad como un cachorrito malcriado. –Recordar la descripción burlona de Bellatrix le hacía temblar. Sirius sacudía la cola con molestia y bufaba ofendido, girando el rostro mientras sus amigos reían.

Era por esa nueva regla entre ellos –regla o petición, dependía del punto de vista–, que Sirius se sorprendió a sobre manera cuando Lucy lo convoco, con todo y la manzana de su merienda en mano. La joven jadeaba con cansancio y con desespero en su rostro: Le explico a voz temblorosa y rápida la situación. Aceptando la palmadita sobre la cabeza mientras Can Mayor le explicaba que no hacía falta disculparse. Conocer a Titania de Fairy Tail tampoco estaba en sus planes para el día.

| ¡Todos los presentes en el área deben de evacuar inmediatamente!| La voz de Erza resonó en todo el lugar al dar la orden. | ¡La estación ha sido tomada por magos oscuros y planean utilizar un hechizo para matar a todos los presentes! ¡Huid tan lejos como podáis!|

Así habían puesto a Sirius al tanto, mientras Canis Major corría junto a Heartfilia demandando respuestas hasta reunirse con sus compañeros.

— ¡Sirius! —Natsu y Happy celebraron al verle, estrecho manos con Grey e intercambio cabezaditas con Erza—. ¡Qué bien que estas aquí, tenemos que darle una paliza a Erigor!—

"¿Quien?" Happy y Lucy le ahogaron con aun más explicaciones, provocando que Sirius les demandara que parasen, entendiendo lo que necesitaba de la situación, y enfocándose en el enorme tifón que se cernía alrededor.

— ¡Ya me acorde! ¡Ya me acorde! —Happy brincoteo, — ¡Lucy, la llave de Everlue! —

— ¡¿Cómo diantres obtuviste una llave de Oro?!—Demando incrédulo el canino, observando a Lucy tomarla entre sus dedos. Los ojos de Sirius se dilataron—. ¡Virgo! ¡Gato, eres un genio!—

Fue agradable ver a Virgo por primera vez tras tanto tiempo. El Gran Perro y La Virgen intercambiaron reverencias, por mera cortesía; Él alago su nuevo aspecto, y Ella agradeció el cumplido alabando su actual vestimenta. La Virgen se puso al servicio de Lucy de forma inmediata, aceptando el posponer el término del contrato hasta el final de la Tarea en curso. Con un ladrido de triunfo, llamo a su propia magia y evoco su forma canina. Corriendo por el túnel, Sirius cabalgo a Natsu y al herido mago de Einzelwald. –Por qué llevaban a un mago de Einzelwald con ellos estaba más allá de él, pero no estaban con tiempo para hacer discusiones.

Salamander también estaba cabreado, y se impulsó desde el carro con Happy en la espalda para prestarles sus alas. "¡Natsu, Dannazione!" Alcanzo a gritarle Sirius consternado mientras Dragneel se alejaba con rostro furioso. ¡No debía dejarlos tirados en plena tarea, vale que perseguían a un mago Oscuro, pero Rayos!

Los ojos de Titania reflejaban una determinación aterradora, al igual que el impulso mágico que casi acalambro el brazo de Sirius. Debían de evitar que ese grupo de locos llegase a la reunión de Maestros con Lullaby. El carro dio un brinco, casi tirándolos al impulsarse, y logrando que Lucy, Grey y el Mago de Einzelwald chocaran contra la pared trasera del interior.

| ¡Kya!| Sirius bramo una disculpa, mientras aceleraban más.

Sus preocupaciones, pese a todo, se redujeron al mínimo tras un fuerte impulso de adrenalina: Una columna carmín del más brillante fuego que Sirius había visto en milenios se alzó hacia el cielo, cual estallido de la furia de un ser mítico. Los ojos se le cristalizaron con algo similar a la emoción y admiración sincera: si aquel poder descomunal que lograba erizarle la espalda y las orejas pese a la distancia no lograba derrotar al tal Erigor, Can Major diría a toda voz que estarían perdidos.

El Mago de Einzelwald –cuyo nombre a Sirius no le interesaba–, salto en el momento en que vieron a Erigor derrotado. Para cuando la comitiva del equipo arribo al lugar de la Reunión, el Maestro Macaron aparentemente ya había terminado con el problema.

Mientras el ejército arrestaba al mago, Sirius –cojeando levemente por el cansancio– se acercó al maestro con rostro exhausto. La media sonrisa que le brindo Makarov le termino de calmar, logrando que finalmente relajase la espalda y la cola.

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Ver el gremio destrozado le dio aún más mala espina, llevando su mirada a las múltiples vigas metálicas que atravesaban toda la estructura. Se sentían palidecer mientras que seguían caminando: Los destrozos eran reparables, pero aun así… –Sirius desvió la vista, localizando a Mirajanne y siguiendo al grupo de Magos al bajar al sótano del gremio.

— ¡Maestro!—

Aliviados, corrieron hasta Makarov Dreyar –quien bebía tranquilamente sobre un barril–. La central del gremio se ubicó en el sótano de forma provisional, por lo que parecía.

Sirius golpeo la barra con fuerza. — ¡Master Makarov! ¡¿Que diantres ha pasado aquí?! ¡Nos fuimos una semana! —Su marca de Gremio hormigueaba, pero dudaba que alguien más se diera cuenta.

Mirajanne desvió la mirada. —Ha sido Phantom Lord… —explico el Maestro de Fairy Tail, inmutable—. Atacaron durante la noche, así que nadie resulto herido. —

—Pues vaya rollo. ¿Para qué atacar de noche?—

— ¡Natsu!—Regaño Lucy, dándole un golpe en el hombro—. ¡No seas imprudente!—

Gray rodo los ojos. —Esto ha sido una advertencia, —Elucubro Erza.

— ¡Advertencia mis pulgas! —Ambos saltaron, girando a Sirius. — ¡Esto es Guerra! ¡Guerra he dicho!—Declaro con furia pura. Ambos callaron cuando Sirius, con la mandíbula apretada, soltó un gruñido de frustración contenida. — ¡Han atacado nuestro hogar y eso no lo podemos permitir!—Aulló, determinado y sin pizca de miedo.

—Sirius…—Makarov resoplo.

— ¡No! ¡No pienso hacer vista gorda a esto Master! —Apretó los puños, erizando la cola—. Yo digo que les paguemos con la misma moneda y de un solo golpe. ¡Hay que planear el contrataque y hacerles ver que con Fairy Tail no se puede jugar–!—

— ¡Sirius, las guerras entre gremios son ilegales! —Interrumpió Dreyar, cortándole la inspiración de un solo golpe—. ¡Si los atacamos el Consejo podría disolver el gremio!—

El resto de los presentes jadearon con alarma, aterrados ante la mera mención de aquella posibilidad. Para todos ellos, el gremio era más que su lugar de trabajo, era su hogar y su familia; algo que no se podían permitir perder por cualquier tipo de motivo si podían evitarlo ellos mismos.

Canis Major, por su parte, se quedó blanco como una figurilla de papel. Tímidamente, Lucy le dio una palmadita en el hombro tratando de calmarle. —…Por favor disculpe mi impertinencia, Master Makarov…—ahora le rodeaba una leve aura azulosa. ¿Y cómo no sentirse terrible? En su furia e impertinencia pudo condenar al Gremio. Casi había metido la pata.

Natsu, sin embargo, estaba de acuerdo con Sirius sin pensar ni medio segundo en las consecuencias del conflicto. — ¡Hay que aplastarlos hasta que sean cenizas! —Rugió cual Dragón de fuego—. ¡Que paguen por atacar al Gremio! ¡Reducirles a todos a cenizas! ¡Fuego, FUEGO! ¡Khahahahahaha~!—

—De todas formas, —continúo Makarov, sin hacer comentarios con respecto a Canis Major y pasando olímpicamente de la bélica iniciativa de Natsu—, solo hemos perdido un edificio. No merece la pena preocuparse por algo así. —

Eso les consterno. — ¡¿Como?!—

—Pues eso. —declaro—. Solo perdimos un edificio. Una tonta y sucia taberna. —Repitió Makarov nuevamente—. Repartiremos los trabajos desde aquí hasta que tengamos nuevamente disponible la cede. Esos tontos de Phantom, Bah. —Hizo una mueca, semi despectivo. Luego bebió de su jarra como si no hubiese ocurrido absolutamente nada.

— ¡Yo no descansare hasta que los machaquemos! —Rugió cabreado Dragneel.

Makarov dio un bufido. — ¡Que no, Natsu! Esta conversación ha terminado. —Se bajó del barril y se fue caminando.

Sirius suspiro, observando en esa dirección. —Creo que el Master también está igual de frustrado que nosotros. —Admitió con incomodidad.

Estúpidos Phantom Lord.

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"¡IIE! ¡¿Como dientes habéis tomado una misión de Clase S sin permiso?! ¡Lucy, te meterás en muchos problemas! ¡Baka, Baka!"

Sirius pisoteo fuerte en contra el suelo; exasperado. ¡Para un momento en el que se tomaba un descanso! Lullaby había pasado a ser un vago recuerdo en el listado de aventuras de los Magos de Fairy Tail, y con ello, Sirius se había replegado al mundo de los espíritus durante una temporada. No haberlo hecho: Natsu y Happy –o solo Happy– habían robado un cartel de misión de Clase S del piso superior del gremio. Una Tarea de Clase S era algo que encendía la magia de Sirius, dispuesto a ir en contra de cualquiera para hacer valer la aventura. ¡Pero pensar en lo que les haría el maestro, Oh Madre Magia! Can Major se preocupó, aun no sabían que era 'eso', y no quería que Lucy supiese el castigo.

"Tampoco es como si podamos volver. No tenemos barca." Gray, de la forma más diplomática posible, le notifico de aquello. No como si le hiciera gracia a Sirius, claro.

"¡Eso no interesa-! ¡Gray, demonios, ponte algo de ropa!"

Conocer cómo era la apariencia de otro de los demonios de Zeref, Deliora, le provoco algo similar a lo que los humanos llamaban 'Sincope'. – ¿Podía un espíritu celestial morir de un ataque cardiaco? Los engranajes de su cerebro se movieron en cuanto la idea paso por su cabeza, considerándolo.

Supuestamente debían destruir la luna, pero finalmente acabaron en una isla llena de demonios. Con la experiencia pudieron conocer un poco más a Gray, y Sirius sintió algo de pena por el sacrificio que Ul, la maestra de Fullubuster, debió realizar para detener finalmente al gran demonio.

Cuando Lyon –el tal Lord Zero, que era de hecho hermano de aprendizaje de Gray– se jacto de que derrotaría a Deliora, Can Major no pudo evitar bufar.

"Ese bicho está muerto." Le había gruñido a Lyon. "El olor que despide la lacrima es el de un cuerpo conservado en hipotermia: Un cuerpo muerto en el hielo." La magia de Ul podría descifrarse por un conocedor del tema debido al olor que emitía el efecto. Criogenizar un cuerpo en hielo acababa matándolo, quisiera o no el responsable del hecho en cuestión.

Y de hecho, así había sido.

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Sirius se dedicó a observar la luna llena, acostado en la ventana con un cojín en la espalda y piernas cruzadas una sobre la otra. Gray, Erza y Natsu charlaban amenamente en la pequeña mesa comedor mientras Lucy tomaba una ducha. Según el Maestro, era mejor para todos mantenerse en grupos con tal de protegerse a sí mismos hasta que la crisis hubiese pasado.

—Están muy cómodos, ¿No? –Se quejó Lucy, con las manos en las caderas.

Sirius bufo, divertido. —Lu, ponte el pijama. —Bostezo como lo haría un canino, estirando el torso y tomando una posición más cómoda—. Ne, Titania, estas más cerca de la mesa. ¿Puedes pasarme una galleta?—

— ¡Yo también quiero! —Añadió Natsu, buscando la caja por la superficie de forma cómica.

— ¡Sirius! —Ahora Lucy mantenía las manos en jarra en su dirección—. ¡No seas vago! —

— ¡Ellos se metieron sin preguntar! —Erza arrojo la cajita de Galletas para Perro –Edición especial— que Sirius atrapo sin problema alguno. Y Heartfilia se dio una palmada en el rostro, exasperada.

Al menos, si eran atacados por algún loco de Phantom Lord, no tendrían problemas en defenderse. Después de todo, ¿Quién era tan tonto como para atacar al equipo más fuerte de Fairy Tail? Can Major sonrió, Tenían las espaldas muy bien cubiertas.

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— ¿Porque hay tanto barullo hoy? —Desde la ventana del departamento, Sirius agitaba sus orejas hacia diferentes direcciones. Erza se asomó a su lado, alzando una ceja, pues ella no escuchaba nada de nada. —Viene del parque, parece que hay mucha gente. —Indico.

Ir a trote, más por aparentar calma que por sentirla realmente, solo les puso los nervios más de punta. Una gran multitud de individuos de toda la ciudad, y una gran cantidad de personas del Gremio estaban aglomeradas alrededor del enorme cedro que coronaba el centro de aquel bonito sitio. Vadearon a la audiencia lo mejor que pudieron, encontrando al maestro Makarov en medio de un espacio despejado, rodeado de miembros del gremio.

El olor de Makarov emitía desconcierto y furia, incluso si su cuerpo se mantenía en completa inmovilidad. Las corujas de Can Major se inclinaron con confusión. Apretando la mandíbula, Makarov observaba hacia adelante.

Levanto la vista.

Al ver el tronco del Cedro se les helo la sangre.

—…Ningún padre puede quedarse en silencio al ver a sus niños siendo lastimados. ¡ESTO ES LA GUERRA!

El equipo Shadow Gear estaba clavado al enorme cedro cual crucificado, todos inconscientes y golpeados hasta el hartazgo.

Con el símbolo de Phantom Lord tallado en la cortea del árbol, justo sobre ellos.

—Desgraciados…—Se escuchó a si mismo gruñir.

La ira estallo en cada uno de los miembros de Fairy Tail, como pólvora encendida por una llama. Phantom Lord se atrevió a atacar a uno de los suyos, ¡Y ESO NO LO IBAN A PERDONAR!

¡ESTO ERA GUERRA!

Su magia se alboroto, por mucho que deseara mantenerla bajo control. La sombra bajo sus patas caninas se tornó negra con la declaración del maestro, mientras sus ojos grises se volvían aún más intensos, perdiendo el punto de enfoque por un momento. Las marcas de sus garras en sus palmas picaban debido a la fuerza con la que cerraba los puños.

Trabajaron arduamente para sacar a Levy, Jet y Droy de aquella trampa de hierro con la que les ataron a aquel enorme cedro. Sudando por el refuerzo, acabo maldiciendo la corteza del árbol con un bien evocado Scalpere* múltiples veces. La corteza cedió bajos sus dedos como si la cortara con un cuchillo de cortar madera; La corteza cedió y él evito que Levy callera al suelo y se diera un porrazo.

Repitió la operación con Jet y Droy, asegurándose de dejar a cada uno en manos de alguno de los integrantes del gremio mientras se ocupaba de sacar al miembro restante con el mayor cuidado posible. Con las heridas que tenían, no podían arriesgarse a lastimarles más sin querer.

Makarov lidero a los magos al gremio para iniciar el plan de contra-ataque perfecto para hacerles pagar con la misma moneda de una condenada vez por todas. Mover a los heridos fue una muestra de paciencia y auto control a la que Canis Major elegía no volver a someterse a corto plazo. Así como las camillas fueron traídas y llevadas, Lucy se retiró tras abrazar a un Sirius que obviamente no se movería de su lugar durante un buen rato.

Se hizo el silencio durante un corto momento, absoluta calma.

La marca de Phantom Lord estallo, como si la zarpa de un enorme y furioso animal arremetiera contra el enorme cedro con la voluntad de destrozar aquella huella de vergonzosa furia e indignación, y Sirius se reposiciono, conteniendo todo el poder que se fugaba de su erizado ser. Su cola, sus patas y pelaje se revolvieron con el impulso de poder.

No sé si me podáis oír… —Levanto la vista, con sus pupilas transformadas en dos finas rendijas en un océano de imperito gris–. Pero habéis cometido un gran error al atacarnos.

Las personas en las zonas circundantes dieron un enorme grito de pánico cuando la tierra tembló repentinamente y el viento casi les arrojo al suelo.

Tan solo se escuchó una explosión.

Los restos de la marca de Phantom Lord estallaron en llamas de oscuro color carmesí, consumiéndola hasta volverla una marca negra de la cual caían cenizas al suelo. El Gran Perro golpeo lactosa del cedro, rompiendo la poca corteza con la marca de Phantom que sobrevivió a su furia.

Sintió que sus colmillos crecían. Su naturaleza animal –salvaje e instintiva hasta la medula– exigía a gritos sangrienta retribución.

¡EL PEOR ERROR DE VUESTRA ASQUEROSA Y CONDENADA VIDA!

Alguien iba a resultar muerto al finalizar esto.


Contador de Final: 21716 — Un Prefacio + 4 Capítulos.

Notas del Capitulo:

*Scalpere: Del Latín Rebanar. Hechizo de corte fuerte, pero manipulable. Más complicado que el Diffindo, pues funciona cual escalpelo.

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Reviews

Auror DragonSlayer — Como siempre, gracias por el Review. He repasado el escrito de esta entrega y no he captado ninguna falta de letras. No estoy muy segura de la razón de ello. El timeskip me es necesario, me valdre de intercalar flashbacks para explicar algunas cosas, y volver más ameno el salto entre escenas. El siguiente capítulo debería continuar la saga de Phantom, pero aun no encuentro como cerrarlo.

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No tenemos muchas notas del capítulo o reviews… ¡Vale, vale, toca la nota del Autor! Así que… ¡Aquí el capítulo 4! ¡Voila! Quise saltar a la saga de Phantom Lord, pues Sirius realmente no hizo mucho durante el altercado de Deliora y Llullaby. Podríamos tomarlo como su etapa de adaptación al hecho de estar en un gremio. Tuve que volver a ver la serie, porque estuve a punto de irme a la saga de Loki sin pensar en esto. ¡Ja! ¡Mirad que distraída soy! El procedimiento habitual para ir a las partes importantes será similar a lo hecho hoy.

De todas maneras, nos vemos en una saga de varios capítulos. Al menos más de uno.

—Kaira.