Gracias por cada review, favorito y follow. Como ya he dicho con antelación: Ni Harry Potter ni Fairy Tail son de mi prioridad, esto es tan solo un Crossover. Son Rowling y Mashima quienes han motivado a esta efímera pluma a escribir una historia. Gracias a Auror DragonSlayer y Alex Daniel por su apoyo. ¡Nos vemos!

Contador de Palabras: 5015 — Dimensión Actual: EarthLand
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Canis Major. — Capitulo 5 – Ley de Rebelión.


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El ataque a Phantom podría traducirse por los Magos de Fairy Tail como arremetida brutal. El grito de guerra de todos los integrantes de la Alianza de Magnolia fue lo que alerto a los integrantes de Phantom más distraídos que se encontraban bajo ataque inmediato de sus más acérrimos enemigos. –La primera alerta fue el muro que acabaron derribando de un solo ataque.

— ¡SOMOS FAIRY TAIL! —

La voz de Makarov resonó con furia pura, sacudiendo el edificio de Phantom Lord hasta sus cimientos. Natsu rugió, expulsando fuego de sus pulmones y desatando el infierno, mientras la helada tundra se volcaba en otra zona de la batalla de manos de Gray. Madera. Fuego. Humo. Explosiones y gritos se mesclaban entre si mientras el caos mágico reinaba en su máximo apogeo. Mientras Titania acribillaba a quien cállese en su mira con sus muchas armas blancas, y Elfman repartía derechazos e izquierdazos con un brazo transformado y otro en apariencia humana, otros miembros disfrutaban el vaciar su furia sobre los desprevenidos miembros de Phantom Lord.

Y así como el Maestro Makarov caminaba aplastando magos con su mera presencia Mágica, una sombre enfurecida corría y saltaba entre el techo y los magos aullando desde el fondo de sus pulmones, como un animal.

— ¡SCALPERE MAXIMA*!—

Aterrizo con gracia, palma extendida sobre la superficie que atacaba con saña pura. Las vigas del edificio cayeron de forma pesada creando más caos entre los magos que luchaban a fuerza bruta contra sus enemigos. Sirius, con su espalda erizada y orejas alerta paro sobre otra de las Vigas a las que no había atacado –no pretendía dejar caer el edificio sobre sus propios compañeros. Solo fomentar el caos.

Se lanzó al suelo en cuanto alguien trato de atacar la base bajo sus pies. El pobre mago de Phantom se vio cara a cara con un espíritu celestino muy furioso, que le asesto tres puñetazos y una patada apara enviarle a volar, tomando posición de combate y enderezando su espalda con rostro homicida. Podía oler la tensión en el aire, y una sensación similar a un escalofrió de reconocimiento súbito escalo por su espalda en cuanto choco contra otro mago de Fairy Tail, quien se abalanzo en dirección contraria cuando, en un intercambio de miradas desconcertadas, ambos vieron dos círculos mágicos frente a su compañero.

¡REGULUS!

¡*MIRZAM!

Tanto el anillo como las garras emitieron luz de diferentes tonalidades, creando una explosión una explosión al colisionar juntas contra el enemigo.

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—M-Mi Señora, ¿Qué es esto?—

Parpadeando, Sirius agito las orejas que sobresalían en su lizo cabello atado en una coleta pulcra en la base de su cuello. Vestido con su desordenado traje formal y de pie junto a Lady Layla, Canis Major parpadeo otra vez, observando el área de la gran y desocupada habitación con un tapete terso al tacto de sus pies, con extraños maniquíes acomodados pulcramente en un lado, y un colchón similar a un gran y esponjoso cojín junto a un escritorio de madera tersa y pulida en una esquina, junto a un librero y un par de estantes.

—Ta-da~ —Canturreo Layla, con una suave sonrisa pese a la confusión de Sirius—, Caprico me comento lo mucho que te gusta ejercitarte. Ya que deseas pasar mucho tiempo con nosotros, considere prudente conseguirte una habitación en la cual puedas recrearte. —

Extendió los brazos, como si enseñase todas las pequeñas cosas que ella y Jude consiguieron para el cuarto de paredes crema y ventanales enormes que dejaban entrar la cálida luz del sol. Cortinas cubrían el espacio junto al enorme cojín/colcha, mientras que las persianas se volvían más delgadas junto al área de ejercicio. El cuarto tenía al menos cinco por tres metros cuadrados.

Amplio, luminoso. Acogedor incluso. Para Sirius, el mejor termino para definirlo… No tenía pablaras concisas que sacar de su garganta. ¿Era normal que le picaran los ojos?

— ¿Te gusta? —le pregunto—. Puedes entrenar aquí o solamente pasar el tiempo observando a la ventana. Las cercanas a la cama dan espacio al balcón- ¡Ah! —se sobresaltó un poco, pues el perro le había abrazado con pleno entusiasmo.

— ¡Gracias Mi Señora! ¡Es hermoso!—

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¡*ADHARA!

La implosión restante envió una bala mágica contra un cuarteto de magos genéricos de Phantom, sacándolos de combate con la estela electrifican tras ellos.

Se sacudió, aturdido mientras la sensación de reconocimiento se desvanecía entre su consternación. El mago se alejó corriendo hacia su siguiente objetivo, sin dejarle más tiempo de pensar a Sirius pues otro enemigo de Phantom –una chica morena con una pañoleta– se abalanzo contra él, mientras Sirius recurría nuevamente a sus garras recubiertas de magia. Mirzam y Adhara eran un dueto de hechizos que Sirius había desarrollado con práctica y error en el taller del compendio Heartfilia. Sonrió al mareado mago de turno que combatía contra él, chocando puño con palma.

Una patada envió al mago a volar, junto con parte de la frustración de un Sirius que empezaba a divertirse de lo lindo con la enorme pelea que se estaba desarrollando, imbuyéndose en ella con sonrisa salvaje. Muchos de sus hechizos tenían nombres relacionados a su constelación –muchos espíritus no necesitaban hechizos.

Sirius tampoco los requería, pues podía valerse de solo su fuerza y velocidad de canino entrenado para derrotar a sus enemigos; aun así, el Gran Perro disfrutaba haciendo magia menormente.

Ba-dump.

[¡¿L-Lucy?!]

Por una fracción de segundo muy corta le había dolido el pecho.

— ¡SIRIUS!—

El Gran Perro jadeaba, pálido como un cadáver. Sostuvo su pecho con fuerza, cayendo con fuerza de rodillas sobre el campo de batalla. Sus sentidos estaban tope, mientras el golpetear un su pecho era evidente y fuerte. Alguien le agarro por los hombros –verde, alanzo a ver, antes de que la armadura reconocible que pertenecía a Titania se atravesara en su visión, atacando a alguien de Phantom que casi se abalanzaba sobre ellos—. Ignoraba quien le agitaba, pues su visión se mantenía borrosa y su ser no le respondía entre el shock y el desconcierto. Todo se tornó en silencio durante un segundo, mientras el edificio de Phantom temblaba con polvo cayendo desde el techo.

– ¡Sirius! ¡Sirius! —Era Erza quien gritaba, observándoles a él y a quien le zarandeaba ahora, tratando inútilmente de que respondiera—. ¡Loki, sácalo de aquí!—

[¿Loki?]

Entonces el zumbido agudo en sus oídos se detuvo, obteniendo denso silencio durante una fracción de segundo, mientras sus ojos caninos se abrían en shock al ver un cuerpo caer.

— ¡ERZA, EL MASTER-!—

La voz de Sirius se fue mientras sentía caía con la palma abierta, evitando chocar de bruces contra el suelo mientras Loki desviaba un ataque perdido en su dirección. Scarlett giro, alarmada, y se lanzó a atrapar a Makarov se inmediato como un rayo de color carmesí. Con un tinte verdoso en el rostro, el Maestro de Fairy Tail respiraba con dificultad, completamente drenado de cualquier gramo de eterna no que otrora tuviese en el cuerpo.

El espíritu de Phantom se elevó por las nubes, y el contraataque inicio en contra de las Hadas, quienes tercamente se mantenían de pie, evitando caer ante sus odiados rivales mientras lentamente eran subyugados por los Fantasmas.

— ¡Retirada! —Rugió la voz de Titania, firme y clara—. ¡Replegaos todos de inmediato al Gremio! ¡Es una Orden!—

— ¡Erza, ¿Pero qué demonios-?!—Sirius se levantaba, tozudo—. ¡Aún podemos luchar!—

— ¡El Maestro ha caído y necesitamos replegarnos! —Negó ella de inmediato. — ¡No podemos arriesgarnos a alargar el enfrentamiento!—

Y con esa verdad dicha de labios de Titania, el gran flujo de las Hadas emprendió la retirada, esquivando los restos de vigas –del techo y columnas– y destrozos esparcidos por el campo de batalla con toda la fuerza que pudieron llamar a sus exhaustos cuerpos.

Natsu, para sorpresa aliviada del Can Mayor, fue quien le metió un brazo bajo la axila y le ayudo a levantarse. Loki se perdió entre la multitud, presumiblemente por ayudar a todos a salir más rápido.

—Eh, ¡¿Estas bien Sirius?! —Salamander se veía genuinamente preocupado—. ¡Sirius, te caíste en plena pelea! ¡¿Qué te pasa?! —

Canis Major agarro el hombro de Natsu con fuerza, resoplando algo más repuesto. —A-Algo le ha pasado a Lucy, Natsu. —

—Lo sé. —El rostro de Natsu se veía ensombrecido—. La han capturado los de Phantom y se la han llevado. —Sirius se puso pálido, pero mantuvo el gesto de rabia en su rostro. [Condenados…]

Ambos vieron a un mago de Phantom pasar persiguiendo al gremio, y una sonrisa malévola y afilada se extendió por el rostro de ambos.

El pobre diablo se aterro al momento en que Salamander y el Gran Perro le tomaron por el cuello de la camisa, con rostros dignos de demonios. Ninguno de los dos se animó a perder el tiempo: Sirius le agarro de la mandíbula y le levanto, chocándole con un escombro de columna que se encontraba erguido a modo de pared.

Natsu golpeo su puño contra su palma, luciendo cabreado. —Mira, gran tonto…—

…tenemos que preguntarte algo. —Canis termino con tétrica soltura.

Iniciaba el Tiempo: Operación Rescate.

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— ¡Lucy! ¡¿Pero qué haces?!—

Sirius salto, abalanzándose a tiempo para atrapar a la pequeña niña, que resbalaba de su gran cama encaminándose al frio suelo de madera sin alfombra. Transformándose en perro, la dejo sobre su lanuda y gran espalda con una sacudida, sacándole una risotada a la niña que disfrutaba ser correteada sobre un perro gigante y peladito.

Hocicos se subió a la gran cama, agarrando un libro entre sus mandíbulas con la mayor delicadeza que esa forma le permitía y tumbando a Lucy sobre el colchón para dejarle el libro en el regazo.

—Ahora, —demandó sacudiendo su parte superior una vez recupero su aspecto Han yo, incluida la cola—, la Señora Layla ha dicho muchas veces que no saltes en la cama. ¿Porque estabas haciendo eso? ¡Por amor al Rey de los Cielos, pudiste lastimarte! —le pico la frente, como si eso realzara el punto en cuestión.

Para ellos, en el corto tiempo de medio año que llevaban de conocerse, era normal jugar de aquella manera. Layla recibió gustosa la revelación de que Canis Majoris no solo era un espíritu de pelea, pero un guardián capaz de adecuarse a múltiples tareas. Sirius disfrutaba el tiempo con Lucy casi tanto como ella misma, como si el Gran Perro fuese un niño pequeño desesperado por una amistad con la cual jugar, gritar y divertirse indefinidamente.

Abecés un compañero de juegos travieso, un niñero dedicado, o un leal guardián. Un desarrollador de hechizos maniático, o un practicante apasionado. Por ambivalente que fuese el Gran Perro, sus facetas eran siempre útiles hasta para las cosas más tontas.

—…perdón… —Lucy se disculpó con las mejillas rojas—. No sabía dónde estabas…—

— ¿Y? —preguntó el—. Me pudiste llamar en lugar de hacer eso. —Achucho a Lucy, como si fuera un bebé.

Riendo, la pequeña rubia saco la cabeza del gran abrazo.

— ¡Siempre vienes cuando tengo problemas Siri'! ¡Yo sabía que no me pasaría nada malo!—

Enseñando los colmillos en una sonrisa, Can Major le revolvió el cabello a la heredera de la Familia Heartfilia. —Niña lista… Pero no lo vuelvas a hacer. —

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—Fue una soberana estupidez que te lanzaras así. No lo vuelvas a hacer. —

Sirius gruño, reclinado en una de las paredes del gremio, al fin de regreso en la taberna improvisada que servía de base para los golpeados magos de Fairy Tail. Lucy soltó un hipido suave, pero le sonrió con total sinceridad con mejillas encharcadas y gesto tembloroso. Natsu, Happy y Sirius –con Sirius transformado en su titánica forma de Perro, capaz de llevar a Dragonee, Heartfilia y el gato azul sin problema alguno—, habían galopado a todo dar al cuartel de Phantom en donde Lucy estuvo cautiva, con el mago Mata dragones, la Maga celestial y el Gato volador en la espalda del muy cabreado canino.

Ella casi se había estrellado contra el suelo, de no ser por el salto que Natsu había dado para rescatarle, y el previo impulso que el espíritu del Perro había dado para interceptar la ruta con la mayor velocidad posible, ella bien pudo convertirse en una Estampilla de Lucy coleccionable en el suelo.

—Sabía que irían a buscarme. —Respondió la joven rubia, sonriente y cansada, pero ilesa. El perro bufo, pero miro a otro lado. Salamander tampoco hablaba, pero se mantenía de pie al otro extremo de Heartfilia, como un silencioso y leal guardia Dragón—…Lo siento. —añadió, avergonzada.

Elfman, en un ademan de tacto sorprendente, le dijo que no importaba, pues no era su culpa que Fairy Tail hubiese sido atacado. La culpa la tenían los cretinos de Phantom por haberles atacado en primer lugar. Sirius estuvo de acuerdo con él: ¿Que se creían esos locos? ¿Estarían bien de la cabeza? –Sirius se rasco la barbilla, considerando el hecho a profundidad–.

—Aun así, Lucy. —Happy se acercó, con rostro triste—. Me ha dolido mucho que nos ocultaras la verdad. ¿Tú no confías en nosotros, Lucy? —pregunto desanimado.

[¿Nanda-? Ah no. ¡Eso sí que no!]

—Ella no ha ocultado nada. —Gruño Canis Major, con brazos cruzados y ceño fruncido—. Es normal que no quiera hablar del tema. Jude no ha dicho nada por todo un año. —"Hipócrita." dejo dicho en el aire.

— ¡Lo siento! —Lucy lloro, hipando levemente—. M-Me… Me encanta Fairy Tail, l-lo adoro con todas mis fuerzas… n-nunca quise que nada de esto p-pasara. —Sorbió su nariz—. Y-Y a pesar de todo, mi comportamiento egoísta os ha dañado a todos…—

— ¡Querer ser libre no es ser egoísta! —Sirius cortó su pequeño llanto, sonando de golpe dolido—. Y estoy absolutamente seguro de que nadie en esta alianza, ni el propio Maestro, te culpa de lo sucedido. —

—P-Pero si regreso a casa t-todo se arreglara. —

— ¡Y de hacerlo tendrás una lujosa jaula por el resto de tus días! ¡No te di mi llave precisamente para que te rindas! —aquel bramido corto su discusión, logrando que ella le observara con sorpresa—. ¡Luchar por querer ser libre es algo natural, es lo que nos hace humanos-! —

Pauso abruptamente, quizá desconcertado con su propio dialogo. El silencio duro unos segundos. Observo rápido alrededor, consciente de que todos les veían.

Soltó un pesado suspiro. —…Escucha, Lucy. —Pauso, encanase en una rodilla y quedando a la altura de Lucy. —Querer ser libre no es un pecado, y no está mal de ninguna forma. Y luchar por aquello que te hace feliz es parte de estar vivo. Es parte de la naturaleza humana. —Con cuidado le tomo la barbilla e hizo que ella le mirara.

"Prometo fielmente servirle por lo que reste de mis días. Mientras este en mis manos, protegeré siempre su bienestar y felicidad con mi propia vida si es necesario."

Tiempo atrás, Sirius había hecho aquella promesa con orgullo y devoción, dispuesto a cumplirla tanto a su Señora Layla como a la pequeña Lucy. Ahora la recordaba con un nudo en su corazón, no dispuesto a rendirse en su cometido autoimpuesto hace tantos años. Tomándole de las manos, hizo que se levantara.

—Este gremio es tu felicidad, Una Familia. Tu familia Lucy. —Apretó la llave de la constelación del Gran Perro entre los dedos de ella. —Y mientras este lugar sea tu hogar, soy la espada para blandir con tal de protegerle. Mientras este lugar sea tu hogar, nadie te alejara de él contra tu voluntad mientras tenga fuerza en mi cuerpo. —

Sus ojos grises estaban cansados, pero eran honestos.

—Yo no creo que te quede eso de ser heredera. —Añadió Natsu, en la misma posición que había tomado al inicio de la conversación—. Te queda más hacer caos y divertirte con nosotros. Tú eres Lucy de Fairy Tail, ¿Porque tienes que irte a donde no quieras estar? —

Sirius sonrió mientras Lucy lloraba al abrazar a Natsu, esta vez de felicidad. Era justo el refuerzo positivo de voluntad que ella necesitaba de parte de Fairy Tail. De otra forma, era probable que siguiera con su tonta idea de irse del gremio por el bien de todos.

Como si ellos fueran a dejarla. ¡Menuda tontería de pensar!

Luego sintieron los temblores en la tierra, y todos supieron que la batalla todavía no se terminaba.

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Sirius se recostó nuevamente, con las cejas juntas en un ceño fruncido y un obvio bufido en su malhumorado haber. Lucy se mantenía en silencio, murmurando disculpas que él desestimaba con un bufido. Ya habían tenido esa charla, pues Reedus había negado que fuera culpa de Lucy el estar en aquel escondite, o que fuera inútil en pelea sin sus llaves –ella tenía a Sirius, buena flexibilidad, y golpeaba muy duro. Para los miembros de Fairy Tail, Ella no tenía culpa alguna de la situación que habían atravesado. El Gremio solo quería protegerla, pues ella era parte de ellos: Eran todos Familia.

Y a la Familia no se toca.

—Lucy, honestamente. Si sigues así todos van a ahogarte en helado cuando termine esto. —Bromeo Sirius con una muy leve sonrisa. Heartfilia sonrió durativa, y resoplo por la nariz.

Luego la felicidad se esfumo, cuando el techo del refugio fue roto, y el polvo inundo el ambiente junto al olor penetrante del acero.

Kurogane no Gajeel resulto ser un rival delo más problemático, en especial para un Sirius agotado y un Reedus no preparado. El Dragón Slayer de Hierro era cruel, certero y eficaz, capaz de tomar por sorpresa en varias ocasiones al Can Mayor con la Espada y el Puño del Dragón de Hierro. A diferencia de Dragneel y sus flamas condenadas, Redfox era mucho más versátil con su elemento mágico, y eso lo aprendieron a los golpes.

Derrapando sobre sus propios pies al retroceder, Sirius se abalanzo sobre el piso con palmas abiertas, evocando un enorme cristal de concreto traslucido que bloqueo el camino de la columna de acero como lo haría un escudo de magia potente. La opción más viable para Redfox fue quebrar la columna al verse atascado, transformando su brazo en un taladro listo para arremeter en contra del espíritu celestial.

— ¡Sirius-! —

— ¡Ni se te ocurra! —El taladro impacto contra una segunda pared de concreto mágico cristalizado, configurada tan rápido que se astillo al recibir el impacto—. ¡Meterte con un espíritu celestial es algo que siempre termina muy mal Gazille Redfox! ¡ADHARA!

Flechas de energía emergieron de círculos mágicos a su alrededor, mientras Reedus colaboraba invocando un trio de Vulcans de pintura mágica que fueron contra los enemigos fervientemente. Uno de los compañeros de Kurogane –una chica– invoco espejos tras la aparición de un círculo mágico que activo su magia: Los Vulcans de Tinta de Reedus fueron reflejados contra ellos de inmediato, y explotaron en una desordenada mancha de líquido negro al ser arremetidos por estalactitas de Madera Cristalizada salidas desde una columna aparecida de sabría-el-espíritu-celestial-donde.

— ¡¿Que den-?! —Desconcertado, el segundo compañero de Redfox -Gafas, le bautizo Sirius de improviso- retrocedió con rostro de sorpresa. — ¡Sue, ten cuidado con esa magia extraña! —

Espejos –Sue–, giro sobre sus pies absorbiendo un aluvión de cristal mágico que impacto contra uno de sus espejos. Empero, la superficie resistió lo suficiente como para que la magia interna de la lacrima amanerada vibrara como un trueno, estallando en energía. Dos brazos de cristal extra estallaron desde los extremos de la columna y fueron interceptados por dos espejos más pequeños, en el momento en que Canis Major extendió las garras de su mano izquierda, con el brazo rígido y levantado.

— ¡L-Los está rompiendo Bozu! —Exclamo Sue, con un atisbo de horror evidente.

[¡BIEN!] El canino quiso resoplar, apretando los dientes con fuerza. [Es una magia de tipo reflector, pero tiene que absorber para redirigir…] Sirius –con la frente perlada en sudor– se permitió una sonrisa traviesa. — ¡¿No es tan bueno molestar a un Hada que es un Espíritu Celestial Verdad?! ¡Lucy, Schivare adesso*!—

Casi como una orden, una clave o un hechizo, varias cosas sucedieron al mismo tiempo: Lucy se abalanzo sobre Reedus, tirándole al piso de inmediato con un gritito de alarma; Kurogane salto adelante listo cual depredador sangriento persiguiendo un conejito; y a su vez Bozu –Gafas– evoco un círculo mágico que trajo consigo un chillido infernal mientras Espejos provocaba una explosión para expulsar la magia que sus espejos trataban de reflejar con tanto ahínco.

— ¡R-Reedus! —Sirius sentía que los oídos se le reventaban con la condenada magia de sonido activa, atacando tanto su sentido de la audición como su blanca al aturdirle. Sin embargo, se mantuvo de pie tras la pared de Cristal Mágico con rostro determinado y mandíbula tensa. — ¡R-Reedus! ¡Salgamos de aquí! —Lucy chillo tan bajo como pudo. Con un gimoteo, el pintor se incorporó a gatas, como lo estaba Lucy, tratando de ver por donde huir tras la muralla de Lacrima que Canis Majoris evocaba.

Redfox no parecía divertirse con la situación, pues embistió con aun más fuerza la pared, dejando más estalactitas de lacrima amanerada tras de sí. — ¡Las Hadas tienen algunas sorpresas por lo que parece, Perro! —Los ojos animales de Redfox eran similares a los del Gran Perro, con aquella pupila rasgada de depredador.

— ¡¿Que te puedo decir, Lagartija?! —Sirius no podía escuchar apropiadamente, viendo su audición ahogada gracias a la magia del Gafas: él sentía algo caliente rodar por un lado de su rostro, más la adrenalina parecía actuar como un buen sedante. Aquello no evito que golpeara el suelo con las palmas de las manos mientras sus brazos quemaban con magia pura—. ¡Hadas o no, somos todos niños de la mejor Estratega!—

Y se valió de aquella sensación familiar que reconoció nuevamente para darle al trio de Phantom una pequeña sorpresa, arrojando a Kurogane contra la pared contraria mientras forzaba a su cuerpo a cambiar de estrategia: Del gran agujero del techo cayo un muy determinado Loki, evocando la magia de su anillo en un poderoso puñetazo en pos de derribar a los magos de Phantom. Espejos cayó sobre él con un salto acrobático, y Sirius le pateo en el estómago enviándole directo sobre Gafas para que rodaran como un barril.

Reedus salto a un lado con una Lucy determinada a la siga, pintando un muro de ladrillos para protegerse de los magos rodando en su dirección. Lucy dio un grito con pura fuerza, aventando un barril con una patada desde la punta de una rampa creada por el mago pintor –el objeto cayo con gran velocidad sobre ellos dos, creando un pequeño caos de gritos y madera mientras Redfox y Can Major se enzarzaban en una pelea de fuerza mágica* para derrotar al otro de una buena vez por todas.

— ¡Cae de una vez! —Sirius recubrió sus garras con energía que despidió electricidad, abalanzándose sobre Kurogane en pos de darle un buen puñetazo—. ¡ADHARA! ¡MIRZAM! —

Lucy se cubrió con los brazos cuando los hechizos del Can Major y las columnas de hierro de Kurogane se abalanzaron sobre el hombre canino a la par que este se transformaba. En cuatro patas, con metro y medio de altura y un cabreo monumental encima, el enorme perro del infierno salió de la nube de polvo que el ataque de Redfox provoco, rugiendo con furia mientras perforaba su brazo de acero solido con su mandíbula llena de colmillos electrificados.

— ¡Kuso Inu-! —

Gazille se sacudió con la fuerza que pudo, recurriendo a desprender el metal de su brazo para no perderlo en el proceso de la batalla. Hocicos escupió, aun gruñéndole al Mata Dragones con un hilillo de sangre cayendo de su mandíbula perruna: La sacudida probablemente le había sacado un par de dientes, pues su mandíbula se sentía floja en un extremo. [Wezen habría sido una mejor alternativa.] Gruño para sí mismo. Odiaba el sabor metálico acido que tenía su sangre.

Su hocico crujió en cuanto recibió el golpe vicioso de Redfox. [¡M-Maldita sea!] Sintió el peso de *Wezen y calor de *Furud, evocado por mero instinto en pos de no desfallecer debido al dolor; Con sus sentidos embotados y el corazón latiéndole con fuerza se dispuso otra vez a atacar nuevamente el campo de batalla.

No podían perder.

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El reloj se detuvo justo antes de dar las 12, con el cuerpo congelado del titán de Phantom Lord apuntando el cañón Júpiter al Gremio de Magnolia. Estáticos, los miembros de Fairy Tail empezaron a cuchichear, un jadeo escapo de algunos y ojos cristalizados se presentaron en otros. Gritos de alegría estallaron, el alivio se extendió por todos los integrantes de Fairy Tail y lágrimas de alegría cayeron acompañando el júbilo de los habitantes de Magnolia. Finalmente, ¡Finalmente! Aquella horrible invasión había terminado.

Los escombros y el desorden eran para ellos lo de menos. Ellos se ocuparon de correr a toda escoria de Phantom que osara cruzar su camino. Especialmente al Maestro José, a quien un tambaleante, aturdido y exhausto Sirius había perseguido en su faceta de Perro del Infierno para arrancarle él mismo las entrañas en cuanto el condenado admitió que deseaba la fortuna de los Heartfilia para él. Cabreado hasta las entrañas, tosió plasma mágico segundo antes de que él maestro se presentara para acabar con todo aquel desastre. La vibrante magia de Makarov inundo el aire mientras él juntaba magia y llamaba a sus manos la Ley del Hada.

—Es un idiota. —

Ahora Sirius yacía dormitando sobre el suelo del mundo de los espíritus celestiales mientras una dama –de hermosos cabellos castaño rojizos, largos hasta sus pies, y una elegante túnica con una capa color vino al más puro estilo de un vestido victoriano– se mantenía a su lado. Descalza y con las manos descubiertas, ella evocaba magia sobre el rostro ahora humanoide. Especialmente se concentraba en el tímpano reventado y candil fracturado. Aquel lado del rostro –el derecho– empezaba a hincharse, ardiendo como fuego infernal por la falta de la adrenalina que le había mantenido despierto durante gran parte de la pelea con Kurogane Gazille.

—L-Lucy… —

—Tranquilo, ya paso. —

Gruñendo, logro abrir los ojos, distinguiendo los preocupados rostros de los espíritus menores que componían su pequeño círculo social.

—No hables, Idiota. —Gruño su sanadora. Vulpécula se encontraba al otro lado, observándole nerviosa. Revisaba con especial ahínco su mano izquierda –Herida por sobre-exceso de sus hechizos y transformaciones múltiples en un corto tiempo. Se veía desgastada, pero mejoraba lentamente. —Ese riesgo que has tomado fue una reverenda estupidez, Canis Major. No lo vuelvas a hacer. —

—A-Andro… M-Meda… ¡L-Lucy…!—

—Tu niña está bien, Canis. Mantente tranquilo. —Indico ella—. Tu pequeña familia de humanos esta resguardándole. Ellos reconstruyen su casa. Ahora yo me encargo de curarte, Cachorro tonto. —El espíritu resoplo, pero siguió sanándole sin molestarse más.

—P-Pero… —Tosió un poco, resignándose a callar por un momento.

Vulpécula jugueteo con sus manos, nerviosa y alerta de todo a su alrededor. Incluso se rascaba nerviosa la cola y las patas. —Tranquilo Sirius. —ronca, la voz de Lupus llego a sus oídos. El enorme licántropo se acostó junto a él. Se escuchaba aliviado y su cuerpo se veía exhausto. — ¿Cómo te sientes?—

—No siento el oído izquierdo… —Murmuro.

Andrómeda acomodo sus manos, tranquila. —No lo sentirás por nos días. —El lobo y la virgen le ayudaron a sentarse, mientras la zorra le ofrecía una taza—. He terminado con tu mandíbula. No vas a poder escuchar muy bien, pero tu sentido del equilibrio está intacto. —Le dio palmaditas en la cabeza.

—Eso es bueno. —Suspiro aliviado y dejo su peso contra el estómago de Lupus. El Lobo era una silla muy cómoda.

Hicieron silencio durante un momento.

— ¿Y ahora qué vas a hacer?—Inquirió Vulpécula.

El canino ladeo la cabeza.

—Iré a tener una charla con Jude. Sera… interesante. —

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—…Lamento mucho toda esta situación. —

Sirius observo la tumba de Layla Heartfilia una vez salió de la gran mansión. Encaminándose fuera de los terrenos con un profundo ceño fruncido, su humor se derritió a una melancólica expresión de vergüenza y resquemor.

| ¡ERES UN ESTUPIDO!|

—No lamento haberle gritado al Sr Jude. —Negó él frente a la tumba. Sin embargo, no se veía orgulloso. —Pero reconozco que mi comportamiento no fue el más adecuado. Y me disculpo.

Frascos se quebraron en todo el estudio. Un rayo y un trueno bailaron en el exterior de la propiedad y la mesa temblaba con su exceso de poder. Jude, pálido, se mantuvo sentado debido a la impresión de ver al ser que nunca le había levantado la voz ni a él ni a Layla ni por accidente hablarle con aquella vibrante y demandante voz de orden. Sirius no era un seguidor en aquel momento.

Era un líder.

Trago entristecido. —Ruego me perdone. —Murmuro lleno de vergüenza—. Ella está creciendo tan grande. Tan fuerte y hermosa. Se está volviendo tan… libre. Y ver que Jude quiso quitarle aquello me descontrolo…—

|Ruega que te perdone Lucy, Porque yo no te voy a perdonar.|

Levanto la cabeza, con algo de orgullo herido. —Le prometí protegerla, y aunque sea en contra de su propio padre lo hare…—Apretó los puños con fuerza—. Incluso si es encontrar del propio Rey. La protegeré sin dudar ni un instante. —

|…porque si vuelves a hacerla sufrir de esa manera te voy a hacer sufrir.|

—Y aunque sé que yo no me he comportado de la mejor manera posible… —Murmuro el canino—. Ella tiene ahora una buena familia. —Añadió sonriendo débilmente—. Una gran familia que me ayudara a protegerla sin importar que. Y me encuentro aliviado. —Le sonrió a la tumba mientras el cielo se despejaba. — ¡Sé que le volverá orgullosa! ¡Solo tiene que esperar un poco! —

| ¡Y tengo todo un Gremio de Magos que me respaldara en ello! ¡Sin dudarlo!|

Levantándose de donde se encontraba sentado. El observo la tumba por última vez, y sonrió ligeramente. Hizo una reverencia frente a la lápida mientras la llovizna terminaba de caer. Tomando una bocanada de aire, dejo los hombros rectos y esbozo una muy leve sonrisa de calma.

— ¡En fin! ¡Hasta la próxima vez, Mi Señora!—

Dejo tras de sí, frente a la lápida, un hermoso buque de flores blancas.


Contador de Final: 26731 — Un Prefacio + 5 Capítulos.

Notas del Capitulo:

Encantamientos en Italiano: El nombre de 'Fiore' viene del Italiano 'Flor', y si bien asumimos que el idioma de Fiore es el Japonés, ellos poseen encantamientos en Ingles -Como la Escritura Solida de Levi-, e individuos que hablan Francés -como Sol de Phantom-; Tomare entonces como uno de los idiomas de Fiore -aunque esta en 'desuso'.

Sirius hablando italiano: sé que los Black parecen más de Francia, pero el italiano me parece menos romántico y más elegante para el carácter de la familia. Punto extra: Al ser Canis tan anciano cronológicamente, es comprensible que lo sepa.

Schivare adesso: En este caso, es tanto una clave como un Encantamiento en italiano. Esquívalo ahora. Empuja al receptor y evoca una cúpula de protección. Es un encantamiento escudo de emergencia.

Scalpere Maxima: Hechizo de corte maleable -cual escalpelo-, más potente que el diffindo, a su maxima potencia.

Mirzam, Adhara, Wezen y Furud: Estrellas de la constelación del Can Major. Hechizos exclusivos del uso de Sirius.

Fuerza Mágica: Es la voluntad o impulso aplicado a la magia. Cuando dos magias son igual de poderosas, la que tiene mayor fuerza mágica se sobrepone.

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¡Actualización de 2018! No tengo mucho que decir, salvo que tengo algo planeado para Loki a futuro. Me iré a reír de forma malvada. Nos vemos.

—Kaira.