Stuart Torch era hijo de un prominente mago, escritor de diversos libros teóricos sobre hechizos y pociones. Con el tiempo se ganó el respeto de la comunidad mágica. Era tanta su reputación que se casó con una bruja de la alta sociedad, nadie sabía que ella era muy aficionada a las artes oscuras. El hombre no tardó mucho en aficionarse a las artes oscuras, incluso llegó a despreciar a los muggles y aquellos magos o brujas con ascendencia muggle, Stuart creció en ese ambiente de intolerancia.
A los 11 años, como todo niño que ha crecido rodeado de magia, se encontraba en el vagón dispuesto a irse a Hogwarts, se encontraba solo cuando una niña tocó su puerta.
-Disculpa, todos los vagones están ocupados ¿esta libre algún asiento?
-Adelante-dijo Torch y la niña entró, era una muchachita delgada, vestía una falda que le llegaba a los tobillos y una polera azul, de cabello negro recogido en dos coletas en ambos lados de la cabeza y unos ojos celestes que hicieron enmudecer al chico.
-Me llamo Cinthya-dijo la muchacha
-Stuart-dijo el chico extendiéndole la mano.
-Estoy emocionada. No sabía que la magia existía y fue toda una sorpresa ver que me llegó una misteriosa carta. Mis padres pensaron que era una broma hasta que vino un hombre y nos lo explicó todo-dijo Cinthya.
-¿Eres muggle?-dijo Stuart mirándola fijo
-¿Qué es eso?
-Aquellas personas que no son como yo, personas que no tienen magia en la sangre.
-Ah...bueno creo que si, mis padres no son magos.
-Sabes, te voy a hablar de todo-dijo Stuart parándose y sentándose al lado de su nueva amiga, a pesar que su origen era el que despreciaba sus padres, pero le había caído bien y necesitaba hablar con alguien. En esa noche, Stuart Torch fue seleccionado Slytherin y su amiga, a la casa de Hufflepuff.
Ambos chicos se volvieron muy amigos con los años. En el 5to año, Torch ya simpatizaba con las ideas de limpieza de sangre a pesar que su mejor amiga no es una sangre limpia, pero trataba no pensar en ello. Torch evadía las preguntas de ella, de las reuniones que iba y porque estaba en un grupo de estudiantes con ideas peligrosas.
Empezó a simpatizar con las ideas de Voldemort, que estaba en pleno auge, sus padres le insistían que se una en las filas del Señor Tenebroso.
Era 7mo año, ya tenia decidido que iba a hacer. Había algo que no quería reconocer, los 7 años que paso con su amiga Cinthya fueron los mejores años, habían crecido juntos, él iba a su casa a pasar el verano (nunca la invitó a la suya). Recién en los dos últimos años empezó a sentir algo más que amistad y también se percató que ella lo miraba de forma diferente. Sus ojos celestes lo tenían muy hipnotizado, luego de divagarlo mucho se percató que se estaba enamorando.
Llegó el final del año escolar, cuando ya todos se bajaban del tren, que ya había parado en la estación de King Cross
-¿Me escribirás?-pregunto Cinthya
-Claro que si ¿Ya te dieron la respuesta del Profeta?
-Si, ya me aceptaron para hacer mis prácticas como corresponsal. Estoy feliz.
-¡Que bien!
-¿Y tu? No me has dicho que harás.
-Ayudaré a mi padre en su taller. Te escribiré ¿esta bien? Espero verte algún día.
-Yo también. Nos mantendremos en contacto, adiós.
Ambos se abrazan, él la beso y se fue. Ella lo vio marcharse hasta desaparecer del gentío luego se tocó la mejilla donde la besó. "Algún día" se dijo.
Al mes estaba en el taller de su padre, luego entró en las filas de Voldemort. A menudo recibía las cartas de su amiga, las leía a escondidas pues no quería explicar que se comunicaba con alguien que ellos despreciaban. Pronto era de los mejores mortifagos pero nunca fue el predilecto de Voldemort.
3 años después, Voldemort estaba en auge, ya nadie podía confiar en otro. Stuart Torch no soportó más escribirle y la citó a una taberna a Cinthya Peks, que es el nombre completo de su amiga.
-¡Cuánto tiempo!-dijo ella al entrar y Torch se levantó y la abrazó muy fuerte.
-Te he extrañado mucho.
-Pongámonos al día-dijo ella y en eso entraron dos encapuchados. Torch se puso nervioso, puesto que reconoció a ellos, pues eran mortifagos y esperó que no lo vieran pero era demasiado tarde.
-¡Torch!-dijo uno de ellos-¡menuda sorpresa encontrarte aquí!
-Hicks-dijo sin ganas-después hablamos, estoy hablando con una amiga.
Hicks se marchó ofendido, mirando a la mujer con desdén.
-En fin-dijo Torch- ¿son tiempos difíciles verdad?
-¿Esos son mortifagos?-preguntó ella
-No-mintió-es un amigo auror, está de encubierto buscando personas que estén relacionadas con Quien-Tu-Sabes.
-Bueno, como estoy en e El Profeta he escuchado historias terribles.
-Hablemos de otra cosa.
Y hablaron de muchas cosas. El mortifago se había sentado a una esquina observando a la pareja, se paró y se fue.
Dos meses después, ambos se fueron a vivir a una granja, donde cultivaban mazorcas y criaban cerdos y pollos. Hicks el mortifago empezó a investigar, pues no era normal que Torch lo haya mandado volar, esa actitud le pareció sospechosa. Se disfrazó de un anciano y lo siguió con sigilo a la antigua casa de Torch. Cuando se hubo marchado, entró a su habitación y se puso a registrarla y encontró las cartas y leyó el apellido de la mujer "Peks…menudo apellido de sangre sucia" pensó, lo guardó y se fue antes que se apareciese. Torch llegó, arregló sus cosas y se marchó a la granja sin saber que Hicks lo seguía.
Pasaban los meses y Voldemort parecía imparable. Cuando Voldemort llamó a Torch a su presencia.
-Si, Señor-dijo Stuart haciendo una reverencia.
-Torch-dijo Voldemort- Te daré una misión. Dejarás de torturar aquellos que se niegan a unirse a nuestra causa-dijo el Señor Tenebroso- Ahora es que pido una muestra de lealtad. Quiero que me traigas en una bolsa 3 cabezas de muggles y es ahora.
Torch lo miró.
-¿Tienes dudas?-Voldemort leyó los pensamientos del mortifago y captó un poco de duda.
-No, Señor. Ahora mismo voy-Torch se levantó y se fue.
Hicks se apareció a su costado.
-Esta detrás de una puta sangre sucia.
-A mi no me importa eso-dijo Voldemort-Síguelo, y si vez que esta con esa sangre podrida, ¡Lo matas ¡ ¡A los dos. Yo tengo una cosa muy importante, más importante que esta basura-dijo Voldemort
Torch se Aparece en la granja. "Nunca debí unirme a esa pandilla" pensó. Los buenos momentos que pasó con su novia hizo que tuviera un nuevo concepto. Dejar la orden de los mortifagos le puede costar la vida así que decidió ocultar este hecho y entró a la casa en el campo.
-Hola-saludó a Cinthya que se acercaba pero algo golpeó a Torch que se cayó hacia delante, la mujer gritó y retrocedió, él no podía ver nada, no podía moverse cuando escucho una voz muy conocida.
-¿Asi que esta es la perra sucia que te tiras, Torch?-dijo Hicks echándose una carcajada-CRUCIO!
La mujer cayó al piso gritando, Torch no podía moverse, impotente mientras veía a Hicks burlándose e insultando a su novia, mientras la torturaba.
-¡Tu también, perro traidor¡-dijo Hicks-CRUCIO!
Y Torch que no podía hablar sintió el gran poder de la maldición, pero solo lo hizo una vez ya que pateaba y torturaba delante de sus ojos a Cinthya.
-Ya he acabado con esta-dijo Hicks después de 7 largos minutos-ahora es cuando me demuestras si eres en verdad, el peor mortifago que he visto.
Y Torch recuperó la movilidad y se lanzó sobre Hicks propinándolo golpes a la cara y con la varita apuntó a la cabeza
-CRUCIO!- gritó Torch y de la rabia apuñaló con la varita en la barriga de Hicks, que lo hizo vomitar sangre-Crucio-siguió repitiendo sin parar. Hicks se levantó, amarrándose la herida abierta, que se podía ver una tripa tratando de salir.
-Menudo idiota-dijo Hicks-AV…
-AVADA KEDAVRA-gritó Torch y Hicks cayó muerto. Torch cayó de rodillas, con lagrimas se acercó a su amada.
-Stuart-murmuró-mirándolo a él y él vio aquellos ojos celestes que se iban apagando poco a poco.
-Te amo-dijo Torch y ella sonrió y cerró los ojos para siempre y Torch gritó con toda su alma, dio puñetazos al piso y la abrazó por varios minutos, sollozando y maldiciendo a Voldemort y a los mortifagos.
-Cinthya-murmuró-te juro…que yo mismo…mandaré a la tumba a…ese hijo de perra-gritó Torch. Después de una hora, ya a oscuras, Stuart la tenia cargada en sus brazos, la dejó en el gras, con la varita hizo un hueco y la enterró. Juntó dos palos formando una cruz y tallo en el palo horizontal: "Cinthya Peks, amada mujer. +1980". De rodillas, con un dolor muy grande, miró al cielo estrellado y vio iluminarse el cielo, como fuegos artificiales, lo cual lo dejó desconcertado y luego observó la marca de su antebrazo que desaparecía…
Harry Potter había hecho caer al mago tenebroso y lo sabia. Había pasado 14 años cuando sintió la marca arder. Dudó si regresar pero al fin y al cabo, seguro que desconoce si Hicks está muerto. Por si las dudas, fue a un cementerio, buscó cadáveres mas recientes y les quitó la cabeza, a 3 de ellos y los puso en una bolsa, lo guardo en la casa de campo y se apareció donde el Señor Tenebroso, vio a varios mortifagos reunidos con él, Voldemort estaba bastante amargo puesto que Harry Potter volvió a escaparse de aquel cementerio. Le puso la bolsa ante Voldemort
-Señor, aquí esta lo que me pidió hace mucho. Vale mas tarde que nunca.
Voldemort agarró la bolsa y lo tiró al fuego y mandó a marcharse a Torch. El mago más grande del mundo, con solo verlo a los ojos, lo vio, como si fuese una película, a Torch matando a Hicks pero no quiso actuar de inmediato. Estaba seguro de poder manejarlo. Y Torch estaba seguro de ayudar a Harry Potter si estaba dispuesto a destruir a Voldemort, pero para eso trabajaría en secreto.
Tres años más tarde, Voldemort nuevamente había fallado en su intento de matar a Harry, intentó aniquilarlo cuando él se disponía a salir de la casa de sus tíos. Voldemort estaba muy molesto y ordenó una reunión con todos los mortifagos. Torch llegó primero y se sentó, y veía a cada mago llegar al comedor de la mansión de los Malfoy y cuando ya estaban todos, él se levantó y trabó las puertas.
-¿Qué mierda haces, el Señor Tenebroso llegará en cualquier momento?-chilló Bellatrix
-A mi que me la chupe-dijo Torch y el resto estuvo muy sorprendido y lanzaron gritos de indignación-Lo único que estoy seguro es que me voy a cargarlos a ustedes, Avada Kedravra-apuntó a uno incauto y no dejó de lanzar la maldición asesina a diestra y siniestra, cayendo 5 mortifagos muertos mientras el resto corría a protegerse, Rabastan Lestrange que estaba a su espalda, agarró un sillón y le dio un soberano golpe en la espalda que lo dejó tirado en el piso, sin conciencia.
Despertó, con un dolor terrible en la espalda, en una celda y vio a Voldemort, sonriéndole macabramente y a Bellatrix.
-Admirable acción, Torch. Esperaste que todos tus "camaradas" se reúnan en el comedor y mataste a 5 de ellos-dijo Voldemort fríamente-Podría matarte o torturarte, pero seria demasiado premio para ti, fuiste un valeroso guerrero y ahora solo eres una rata ponzoñosa. Aquí, al frente tuyo esta un dementor para que te haga compañía- Voldemort se fue.
Torch se quedó solo, sin varita viendo al Dementor, también encerrado, en la celda de enfrente y empezó a tener escalofríos.
Pasó días y Torch no se dejó flaquear por el Dementor, puesto que en su corazón se mantenía por el recuerdo de Cinthya y los deseos de vengarse hasta que aparece Colagusano con la cena y Torch ve una única oportunidad de intentar escaparse.
-Ven Colagusano-dijo él-¿Dónde esta el Señor Oscuro? Quiero pedirle una cosa-dijo Torch hablando muy bajo, lo cual funcionó el truco, pues Peter Pettigrew se acercó demasiado a los barrotes.
-No te he escuchado-dijo con voz chillona.
-El Señor Tenebroso, ¿Dónde esta?-dijo acercándose sigilosamente.
-Se ha marchado con algunos al Ministerio-dijo Colagusano, mirando al suelo y eso fue el momento para que Torch se abalanzara sobre la camisa de Peter y lo empujase a los barrotes y con una mano empezó a rebuscar los bolsillos hasta encontrar la varita.
-Desmaius!- y Colagusano cayó inerte-Alohomora- exclamó y la puerta se abrió. Voldemort no estaba y con un poco de suerte, posiblemente la mansión este vacía y salió del sótano. Efectivamente, estaba desierto el salón y salió de dicho edificio y al llegar al patio, pasando la verja de la entrada, vio por última vez y le dedicó una mirada de odio y desapareció.
Stuart Torch se Apareció en la granja, entró a la casa y buscó la varita de su amada y lo encuentra sobre la mesita de noche (la varita de Colagusano lo dejó en la mansión). Se acerca al patio donde esta enterrada su novia y parado sobre la tumba, observando en silencio, jurando esta vez cazar mortifagos.
